lunes, 17 de septiembre de 2012

EL ORIGEN DEL TOPÓNIMO MASPALOMAS, UNA NUEVA TEORÍA.


Primer mapa conocido y detallado de Gran Canaria en la "Descripción de las Islas Canarias" de Torriani (1590)

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Con este artículo, que publicamos como homenaje al cincuentenario de la zona turística  “Maspalomas, Costa Canaria”, queremos hacer un repaso a lo que se ha escrito en referencia a los orígenes del topónimo Maspalomas  y  aportar una nueva teoría, que viene a a sumarse a las existentes.

Estas teorías que expondremos sobre la procedencia del topónimo  "Maspalomas",  no tienen una base sólida  y se basan fundamentalmente en suposiciones,  algunas de ellas más fundamentadas y otras menos.

Es por ello,  que nos hemos atrevido a aportar esta nueva hipótesis que, al igual que las otras, creemos que cuenta con ciertos fundamentos para ser aceptada,  a  falta de pruebas  concluyentes sobre el origen del topónimo.

MASPALOMAS EN LAS FUENTES.

En las fuentes escritas históricas, la primera vez que surge el nombre de Maspalomas  es en el diario de Hernando Colón, hijo del descubridor, que  con trece años, acompañaba a su padre en su cuarto viaje a América e hizo parada en Maspalomas:

“ El mismo día [13 de mayo de 1502] nos hicimos a la vela y llegamos a la Gran Canaria el 20 de mayo, surgiendo en las Isletas. El 24 pasamos a Maspalomas, que está en la misma isla, para tomar el agua y la leña que eran necesarias en el viaje. De aquí partimos la noche siguiente hacia la India con próspero viaje, como plugo a Dios, de modo que sin tocar las velas, llegamos a la isla de Matinino, a 15 de Junio por la mañana, con bastante alteración del mar y del viento..."  ( en Historia del Almirante de Hernando Colón tomado de La Toponímia de Gran canaria en el tiempo que Colón pasó por ella,  de  Maximiano Trapero). 

Juan de la Cosa , que viajaba con Colón, la cita de nuevo en 1504:

"Arribaron en la isla de Gran canaria, e fueron a un puerto o ancón que se llama Maspalomas, e allí hicieron carnaje e tomaron agua e leña"  ( en  Los cuatro viajes de Colón y las Islas Canarias (1492-1502) de Antonio Tejera en  la obra citada de Maximiano Trapero).

Según Trapero el lugar del desembarco era muy propicio para el fondeo.  En cuanto a la aguada, la charca  contenía agua "potable aunque salobre", fruto principal de la que corría por el barranco y de la que se filtraba desde el mar. Y dice Antonio Tejera , en la obra citada , que este agua salobre se conservaba mejor en los envases de madera durante la travesía, razón por la que está totalmente justificada la aguada de Maspalomas. Y en cuanto a la carne, es de suponer que comerciaran con los aborígenes, quienes seguirían pastoreando sus rebaños de cabras y ovejas por aquellos parajes.

Trapero se pregunta : "¿qué leña proporcionaría aquel lugar que pudiera servir para las necesidades de la travesía? La vegetación actual no parece ser la más adecuada para convertirse en leña eficaz, ya que, aparte de palmeras, las laderas del barranco y las partes bajas de la costa de Maspalomas no produce sino vegetación arbustiva halófila (tabaibas, cardones, ahulagas y otros diversos matorrales)."

El sur de gran Canaria en 1590: Maspaloma, 
Pozo del Lentisco, Las Salinas y Punta de Tenefent. Torriani.
Nosotros creemos que en el lugar sí había leña abundante, traída desde Amurga, situada a  corta distancia,  por los aborígenes, con los cuales tuvieron que  hacer intercambios, o en su caso hacer parada previa en Pozo del Lentisco (actual Bahía Feliz, en las mismas  estribaciones de Amurga, ver mapa de Torriani)

Aunque la primera referencia escrita conocida es la de  1502, de Hernando Colón,  el topónimo  aparece en dos crónicas de la Conquista,  la de Gomez Escudero y  la de Cedeño.  Estas crónicas salen a la luz tiempo después  de  la conquista y por tanto se debe de mantener las oportunas reservas sobre las mismas.

En este sentido, Francisco Morales Padrón en su "Canarias. Crónicas de su conquista",  realiza una recopilación de todas las crónicas existentes y un estudio sobre las mismas, llegando a la conclusión de  que todas ellas son copias o transcripciones  realizadas a lo largo del siglo XVII, de una crónica madre original, escrita directamente o por mandato  del conquistador Alonso Jaimez de Sotomayor.

Así tenemos que en "Libro segundo,  prosigue la conquista de Canaria.   Sacado en limpio fielmente del manuscrito del licenciado Pedro Gómes Scudero, Capellán" en el capítulo XIX "De las calidades y propiedades de Los Canarios i la isla" :

"Hallaron los spañoies diuidida la isla de Canaria en dos señoríos, vno en Telde a el Oriente, puesta en medio de las Isletas i punta de Maspaloma*, y la otra en Gáldar a la otra parte o punta de poniente, para la vanda de el norte onde acistía Guanartheme llamado el de Gáldar, y a el de Telde llamábamos también Guanartheme. (Canarias. Crónicas de su conquista de Francisco Morales Padrón, pag 433 )

* Nota de Morales Padrón: Maspalomas, en la versión A’ (en otra versión del manuscrito de Escudero).
La Charca y Faro años 60. Archivo fotográfico FEDAC
 La otra referencia a Maspalomas en "Brebe resumen y historia muy verdadera de la conquista de canaria scripta por Antonio Cedeño, natural de toledo, vno de los conquistadores que vinieron con el general Juan Rexon" en el capítulo XIV  "Naturaleza y Costumbres de los Canarios":

"Con la mucha reputación de valiente que Doramas hauía alcanzado estaba mui soberbio i mal reciuido entre los más nobles, por que assimesmo era alzado Capitán sin licençia de el Rei Guanartheme, Tenía por grande émulo a un hidalgo de Arganeguín llamado Ventagaire, el qual uino en vusca de Doramas a un camino por onde se pasaba a uer los ganados monteçes, que hauía muchos en términos de Maspaloma, i hauiendo de venir Doramas por aquel camino le dieron por señas a Ventagaire que sería conocido por la diuisa de la tarja blanca i colorada de quarteado." (Canarias. Crónicas de su conquista" de Francisco Morales Padrón,  pag 369 )

Con relación a Doramas hacemos referencia a nuestro artículo AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO III. LA CONQUISTA Y ANSITE, donde explicábamos que Doramas se refugiaba en el Santuario de Amurga, pues pretendía la mano de una hija de Maninidra, guayre de Telde, hermano o primo hermano de los guayres Autindana del cantón de Agüimes y Ventagayre del cantón de Arguineguín, sus enemigos irreconciliables.

Tenemos otra referencia sobre la conquista castellana de la Isla, en la obra del Marín de Cubas en 1687,  donde igualmente se deja constancia del topónimo:

“Del Real de Las Palmas corrian la costa hasta Maspaloma y Tirajana, y serca de Aguimes en el barranco de Guaiadeque hallo Pedro de Vera un canario con ganado que no huio y preguntado que era xristiano, y se llamaba Juan Maior, natural de Lanzarote...” (Tomás Arias Marín de Cubas, Historia de las Siete Islas de Canaria).

En cuanto a otras menciones históricas, Agustín Millares narra así un desembarco en el lugar en  el año 1479 :

 "… Esta proposición fue aceptada con júbilo, y, bajo el mando del mismo Hernández (Pedro Hernández Cabrón), se embarcó una parte de la guarnición del Real con las tropas que de refresco habían llegado en las carabelas, acompañando la expedición como voluntario el Deán Bermúdez. Al día siguiente, los buques se hallaban sobre la costa S. de la isla, y sin obstáculo verificaron varios desembarcos en Maspalomas y Arguineguín, recogiendo alguna cebada, higos y mucho ganado, pero ningún prisionero, porque todos los canarios, al ver los navíos, se habían refugiado a los montes y asperezas de la Cumbre…". (Humberto Pérez, toponimograncanaria.blogspot.com)

El Faro, La Charca y El Palmeral, 1925. Archivo fotográfico FEDAC.
Recordamos que este desembarco es el que nosotros consideramos que se desarrolló en la zona de Pozo del Lentisco (Bahía Feliz, por Amurga, ver artículo ya comentado sobre el Santuario Perdido y mapa de Torriani)

Con  respecto a las últimas citas, vemos que  el término Maspalomas y las Calmas de Maspalomas  se extendía a un territorio mayor del que conocemos hoy,  desde Castillo del Romeral hasta Santa Águeda  (Las Calmas: zona del sur de cada isla protegida de los vientos alisios dominantes en el verano).

Lo constatamos de igual forma en  la licencia que el Rey Carlos concede en 1677 para construir la Casa Fuerte de Santa Cruz del Romeral, donde se  indica  “en las calmas de la costa de Maspaloma” (Los Tirajanas de Gran Canaria. Santiago Cazorla León).

Según  Maximiano Trapero, el topónimo aparece escrito en las fuentes colombinas, tal cual lo pronunciamos y escribimos hoy: Maspalomas , si bien en otras fuentes históricas antiguas aparece de variadas maneras: Maspaloma y Punta de Maspaloma lo nombra Gómez Escudero (aunque ya vimos que en otra versión manuscrita lo nombra Maspalomas), como Mas Palomas aparece en el mapa de Gran Canaria de Torriani y como Mas Paloma lo escribe Viera al referir el intento de Gadifer de la Salle de introducirse en Gran Canaria: "Zarparon las anchas y transitaron a hacer aguada en la ensenada que se llama de Mas Paloma" (José Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias. pag. 311)

INTERPRETACIONES DE LOS ORIGENES DEL TÉRMINO.

Para Maximiano Trapero, "Maspalomas" no tiene origen en la lengua que hablaban los antiguos canarios, una variante del amazigh,  la  lengua de los bereberes, sino que su origen es románico y para él, surgido con posterioridad a la conquista.

Nosotros creemos que podría tener origen anterior,  que le fue dado por los navegantes o conquistadores,  puesto que el lugar es un extremo o punta  significativo de la isla,  importante para la navegación,  y como se describe en las crónicas, lugar de paso obligado para aprovisionamiento de agua, carne y leña.

Por tanto  tenemos tres teorías acerca del origen del topónimo,  más la que aportamos en este artículo.

Las Palomas de Maspalomas.

Para Maximiano Trapero, "la etimología popular resuelve fácilmente el problema diciendo que se llama Maspalomas por las muchas palomas que iban a abrevar a la charca".

De hecho, José de Viera y Clavijo señala en su “Historia Natural de las Islas Canarias”, al referirse a las palomas salvajes que: “...abundan en las islas, con especialidad en la de Canaria, donde el Charco de Maspalomas ha tenido fama y nombradía por las estupendas bandadas que suelen anidar allí” (www.playademaspalomas.com).

Claudio de la Torre dejó escrito en una guía sobre la Islas Orientales del Archipiélago que:

“El nombre de Maspalomas se debe al paso de las palomas del Sáhara, que vienen a
calmar la sed durante el día en la laguna del palmeral, regresando a África al anochecer.
La pequeña albufera atrae gran cantidad de aves del desierto que van depositando en tierra diferentes semillas, por lo que se ha formado un apretado oasis con los más raros ejemplares de palmeras” (www.playademaspalomas.com).

Aparte de los citados, hay más autores  que hacen referencia al origen del nombre debido a la abundancia de palomas en La Charca, entre los que añadimos a: David A. Bennerman y Alejandro Ciorannescu.

Pero, la paloma es un ave que nidifica en los riscos y barrancos del interior de la isla, por lo que  no es destacable su presencia en La Charca,  en comparación con otras, que si abundan, sobre todo aves acuáticas. 

Muchas de las que se pueden ver, son  aves de paso, que utilizan el lugar , al igual que los marinos, para  descansar y aprovisionarse en sus largos viajes migratorios, lo que nos lleva a la segunda interpretación. 

Maspalomas por la abundancia de aves.

Esta teoría,  que deriva de la anterior,  se basa en la abundancia de aves en la zona, que por similitud, por desconocimiento del nombre de cada ave en particular o por  simplificación, se las denominó en general  palomas, debido a lo cual surge el topónimo.

En la actualidad se han detectado un total de cuarenta especies, siendo la polla de agua (Gallinula chloropus), el chorlitejo chico (Charadrius dubius) y el chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus) nidificantes, mientras que el resto se corresponde con aves migratorias en paso regular invernantes o de presencia ocasional en las islas.  (Humberto Pérez, toponimograncanaria.blogspot.com).

Maspalomas por derivación de un apellido valenciano-catalán.

Maximiano Trapero, cita a  Néstor Álamo, quién expone que el topónimo deriva de un tal Rodrigo Mas de Palomar, mallorquín que recibió aquellas tierras del sur, tras la conquista, y debido a ello pasaron a adquirir su nombre.

Trapero no pudo encontrar la fuente de la que Álamo extrajo tal información aunque si pudo hallar en los repartimientos tras la conquista a un tal Francisco Palomar, rico comerciante de origen genovés y apellido Palmaro, que lo castellanizó en Palomar, que vino a las islas procedente de Valencia, y que en 1494 compró al futuro adelantado Alonso Fernández de Lugo, el famoso ingenio de Agaete, necesitado entonces de fondos para emprender la conquista de Tenerife ( Leopoldo de la Rosa Olivera, "Francisco de Riberol y la colonia genovesa en Canarias"), aunque nada se dice de la posible presencia de este Palomar en Maspalomas.

Para Trapero es muy dudoso que tras los pocos años pasados desde la finalización de la conquista (1483) hasta la primera documentación del término (1502) ya se hubiera impuesto este nombre por dicho motivo.

Por otro lado y con las consiguientes reservas, en cuanto a las crónicas de la conquista, ya comentadas, vemos como ya el nombre existía en aquellos  momentos.

NUESTRA TEORÍA: MASPALOMAS COMO DERIVACIÓN DE “MAS  PALMAS”

Charca y Palmeral 1940. Foto: Naranjo Suárez. Archivo fotográfico FEDAC
Hace algún tiempo mientras estábamos leyendo unos viejos escritos,  nos dimos cuenta de un error en los mismos,  el que se hacía referencia a "Mas Palmas"  en lugar de  "Las Palmas",  simplemente cambiando la "M" por la "L". Ello nos llevó a la conclusión de  que el nombre "Maspalomas" podría haber derivado de  "Mas Palmas" por un error de transcripción,  o por simple confusión, al añadir una "o" en la copia del nombre.

La teoría se basa es que los conquistadores y marinos,  que tras dar nombre al Real de Las Palmas descubren otro de los extremos de la isla con igual parecido debido al frondoso oasis de palmeras,  le dan el nombre de "Mas Palmas", que por derivación o por error a la hora de transcribir deriva en "Maspalomas".

Esto debió de haber ocurrido después del 24 de junio de 1478, cuando Juan Rejón asienta el "Real de Las Palmas" en lo que hoy es el barrio de Vegueta, iniciando la conquista de Gran Canaria.

Lo que no deja ningún lugar a la duda, es que lo abundante en el lugar son las palmeras, o "palmas", como se las conocía antiguamente, y que el nombre pueda deberse a este hecho.

Aunque no tenemos ningún indicio ni pruebas de que esto haya podido ser así,  queremos hacer esta aportación que se suma a las teorías existentes de las que hemos hecho un compendio en este artículo como homenaje a los 50 años de la fundación de "Maspalomas Costa Canaria".

BIBLIOGRAFÍA.

Cazorla León, Santiago. (1995): Los Tirajanas de Gran Canaria. Ayuntamiento de s. Bme. Tirajana.

Cioranescu, Alejandro (1959): Colón y Canarias. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios / Aula de Cultura del Cabildo de
Tenerife.

Colón, Hernando (1932): Historia del Almirante (ed. Luis Arranz). Madrid: Historia 16, 2 vols.

“El nombre de Maspalomas”  en www.playademaspalomas.com 


Marín de Cubas, Tomás. 1937 (1687). Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. [Copia de Pedro Hernández Benítez, en El Museo Canario]. 

Morales Padrón, Francisco (1993, 2ª ed.). Canarias: Crónicas de su conquista. Cabildo Insular de Gran Canaria.

Pérez Humberto. Llanos y Playa de Maspalomas toponimograncanaria.blogspot.com)

Rosa Olivera, Leopoldo de la (1978): «Francisco de Riberol y la colonia genovesa en Canarias», en Estudios históricos sobre las Canarias Orientales. Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas

Tejera, Antonio (2000): Los cuatro viajes de Colón y las Islas Canarias (1492-1502). La Laguna: Cabildo Insular de La Gomera / Francisco Lemus editor.

Torriani, Leonardo (1978): Descripción de las Islas Canarias (ed. A. Cioranescu). Santa Cruz de Tenerife: Goya.

Trapero, Maximiano (2004) La Toponímia de Gran canaria en el tiempo que Colón pasó por ella.  Anuario de Estudios Atlánticos, n. 50. Las Palmas de Gran Canaria : Cabildo Insular de Gran Canaria, .

Viera y Clavijo, José (1982): Noticias de la Historia General de las Islas Canarias (ed. A. Cioranescu). Santa Cruz de Tenerife: Goya, 2 vols.

martes, 11 de septiembre de 2012

LA FORTALEZA DE UN POBLADO.


  
Introducción de HCR.
 
Eduardo González Pérez, autor del artículo que hoy les presentamos, es una persona inquieta con todo lo relacionado con las formas de vida de los pastores, sus tradiciones y sus útiles de trabajo. Es directivo de la Federación de Salto del Pastor y uno de los fundadores de la Escuela de Garrote La Revoliá y de la Pila de Garrote de Vecindario.

En su blog jurriahumiaga.blogspot.com.es, ha publicado una serie de artículos, llenos de sentimiento, en los que nos transmite todos los conocimientos que ha recopilado en contacto con los pastores.

 Muchos de estos pastores, desgraciadamente han fallecido, llevándose con consigo buena parte de la sabiduría que venía transmitiéndose de generación en generación, desde tiempos de los antiguos canarios.

En nuestro blog, hemos publicado algunos de sus artículos, de los que destacamos, entre otros:EL “ABEJORRO”, O JUEGO DE MANOS. y PEPE ENRIQUE Y SU ÚLTIMA BOTANA.

Queremos agradecer a Eduardo su colaboración y su disposición con nosotros así como felicitarlo por su excelente trabajo.


LA FORTALEZA DE UN POBLADO.

Eduardo González Pérez,
publicado en jurriahumiaga.blogspot.com.es

En medio de la Caldera de Tirajana existió un poderoso poblado donde los antiguos canarios quisieron escribir, a golpe de paciencia y estaciones, una generosa parte de la historia de sus vidas y de sus gentes. Por los restos que aún perduran en la zona sabemos que podríamos haber tenido hoy en nuestras manos un exacto guión que nos hablase de sus graneros,  de su agricultura, de sus pinturas y grabados rupestres, de sus actividades pastoriles, de sus creencias y necesidades y de sus diferentes formas de construir con madera y piedra si no se hubiese alterado el final de la historia que sus habitantes intentaban contar. Porque a alguien que apareció por estas tierras, simplemente invitado por los vientos que hincharon los trapos de sus veleros y que no se conformó con el papel de mero espectador, no le debió agradar que sus protagonistas enterrasen a los suyos envueltos en fardos funerarios de pieles y juncos, depositándolos posteriormente en las cuevas más altas e inaccesibles en busca de la tranquilidad que para sus difuntos deseaban. O bien que dichos protagonistas buscasen las respuestas a sus inexplicables necesidades en el sol, el agua o la leche, representaciones paganas que no comulgaban con la cruz colgada del pecho de Isabel y Fernando, eminentes patrocinadores de los vientos navegantes y productores ejecutivos de la adaptación del nuevo guión sugerido. El argumento final de la historia que pacientemente y a lo largo de muchos años quisieron escribir los originarios habitantes de este poblado se vio alterado porque quién tendría que atenerse a simple lector metió mano en lo ajeno con estúpidas correcciones que modificaron el orden de sus páginas, dándose prisa en la redacción de estas últimas con la clara intención de ponerle un punto final mayúsculo e inamovible. Y para ello buscó, por todos los medios posibles que la fuerza le proporcionó, la rendición de sus protagonistas a base de inquisiciones que hipotecarían para siempre su futuro. Incendió, aniquiló, bautizó con nuevos nombres e intento borrar del mapa sus casas, graneros, cultivos y ganados. Pero tropezó con unas montañas a las que apenas era capaz de describir y de las que desconocía completamente su enorme capacidad de perpetuar en el espacio y en el tiempo la fortaleza de un poblado.

      Los riscos que conforman el conjunto de Las Fortalezas, a cuyo abrigo vinieron a asocarse las almas humanas que lo poblaron, a veces dan la sensación que han sido un puñetazo en el aire, un puñetazo petrificado y dormido en el paso de los siglos. Como cuchillos de basalto que cortan el cielo desde el fondo del barranco, amenazan constantemente al aire reclamando que su realidad objetiva y apabullante responde a leyes trascendentes y eternas que forman parte de un pasado que pertenece a un país muy cercano. Y conocer ese pasado y ese país nos ha estado negado desde el 29 de abril de 1483, fecha en que la incorporación oficial de estas tierras a la Corona de Castilla empezó a sembrar la leyenda de la confusión suicida y arrojadiza de Bentejuí, probablemente al errar éste su despeñamiento al pié de unos cronistas que mojaban su pluma a golpe de entredichos y desacertados retratos. Aunque si lo pensamos bien quizás Bentejuí no intentó  más que arrancar de cuajo, en su desesperado y fatídico brinco, la ultima página del libro que mentiría para siempre acerca de la historia de los suyos.

Éramos muy jóvenes la primera vez que nos trajeron a visitar este lugar. A mediados de los años setenta de la centuria pasada nos enseñaron y explicaron acerca de lo que representaron estos farallones para sus antiguos habitantes. Como "Ansite" nos nombraban al risco lleno de cuevas donde vivieron los canarios que las usaban como graneros y como lugar de enterramiento para refugiar a los suyos. La cueva grande, a modo de túnel que atraviesa el risco, de unos treinta metros de largo y ocho de alto, supuso para aquellos niños que éramos de 13 y 14 años un viaje atípico en el que, a diferencia de Alicia, no visitaríamos precisamente el país de las maravillas. "Atis Tirma"  fue el grito que sobrecogió nuestros corazones y las celebraciones que conmemoraban un genocidio apesadumbrarían para siempre, años después, nuestras almas de adolescentes. Y la adolescencia, a medida que sumaba enteros, fue repitiendo y sucediendo más visitas a este lugar, fue incitándonos a rebuscar entre las escarpadas paredes de los riscos algún indicio que nos ayudara a entender la historia que no terminábamos de descifrar, a dormir en sus solapones buscando la complicidad de las estrellas, como si éstas nos guiñasen el secreto hábilmente escondido por aquellos canarios. Quisimos respirar y dibujar el aire tratándolo como lo más valioso y profundo que pudiéramos interpretar. En el fondo pensábamos que era el mismo aire el que respiraron los que movieron piedras para construir paredes en los mismos riscos a los que ahora nosotros nos encaramábamos a dormir, envolviéndonos profunda e inocentemente en prehistóricos sueños. 
 Poco a poco, las historias que en un principio nos habían contado iban difiriendo notablemente de las que en ese momento escuchábamos. La historia ahora nos obligaba a levantar la cabeza, a mirar para las lomas y laderas que se encontraban en frente de Las Fortalezas. Ahora le correspondía hablar a Amurga y sus cumbres, a los llanos que se hallaban a sus pies y concedían a Los Sitios su lugar como campo de batalla. Teníamos que imaginarnos a esta cumbre recubierta de pinos y arboleda perenne y concederle la opción de refugio de quienes pudieron sobrevivir al desastre impuesto. Su inexpugnabilidad, su condición de fortaleza, su almogaren, los restos del pasado que intentábamos comprender comenzaba a encontrar otras páginas arrancadas del libro que fue hecho pedazos y siempre leído en confuso orden. Ahora empezábamos a dudar del nombre de Ansite. La creencia que la batalla de un día podía poner punto y final a una existencia se desenmascaraba de repente, dejando al descubierto los errores caligráficos de la pluma asalariada y sumisa que respondía a los intereses de la mano que le daba de comer.

 Quisiera destacar que hubo un tiempo, muchos años antes de que fuésemos chiquillos y comenzáramos a visitar Las Fortalezas, que ya otros que nos antecedieron en atravesar el túnel que conducía a ese país cercano, se enfrascaron en empresas que reclamaban para si la posesión de Ansite. Mientras unos se esforzaban en situarlo en terrenos que amojonaban su municipio, otros juntaban y removían piedras para hacerlo en el suyo propio.

 En  historiacastilloromeral.blogspot.com, coordinado excelentemente por el compañero Pablo Guedes, podemos hallar información sobre estas disputas que llegaron hasta el punto de perder la razón por un emblema señero en sus escudos municipales. Recomendamos la lectura de este blog internauta por la sustanciosa información vertida en él sobre este tema y otros muchos más que nos ayudarán a entender como la pérdida de la razón se puede disfrazar de múltiples maneras.

  Y hace poco nos han vuelto a hacer levantar nuevamente la cabeza. Las últimas intervenciones arqueológicas que se han realizado en el lugar no han hecho más que encontrar innumerables pedazos de las paginas despojadas de la historia, no han hecho más que levantar las piedras que formaban un altar hispánico y nacional católico para encontrar bajo sus sacrílegas losas las antiguas viviendas de los verdaderos autores del guión modificado. Los últimos y recientes trabajos arqueológicos están transformando la foto fija  que se ha hecho de este lugar, extendiendo el asentamiento más allá de las cuevas risqueras. Las prospecciones realizadas hasta el momento han descubierto en esta zona llana varias estructuras de piedra que forman parte de un conjunto de asentamiento en forma de herradura, con calles y posiblemente con una zona más abierta y aledaña al lugar. Según lo que los arqueólogos nos dicen, aún queda mucho trabajo por hacer y son muchos los pedazos de estas páginas los que han de asomar todavía a la luz del sol; muchas son las estructuras habitacionales y de vivienda las que permanecen aún bajo tierra esperando el presupuesto necesario para que puedan respirar el aire del que formaron parte. Y los trabajos posteriores de musealizar la zona también están esperando su inmediata ejecución. Lo que es cierto es que todo lo descubierto hasta la fecha y lo que aún queda por descubrir dejará entrever la verdadera magnitud de un poblado que necesariamente no tiene porqué llamarse Ansite para agrandar y perpetuar aún más su fortaleza.

 

viernes, 10 de agosto de 2012

LAS INCOGNITAS SOBRE LA UBICACIÓN DE ANSITE: AMURGA Y LA FORTALEZA DE SANTA LUCIA.

Foto donde se contempla el Macizo de Amurga. Observese que entre Sitios de abajo y Sitios de Arriba, hay un amplio Llano, que creemos sea el llamado Llanos de La Paz. Al fondo a la derecha podemos ver Playa del Inglés, mientras que La Fortaleza queda fuera de foto. Creemos que en función de todos los indicios Ansite se situaba por la zona del Almogarén, el lugar mas alto.

INTRODUCCIÓN DE HCR.

Ansite, el legendario y desconocido lugar, donde se rindieron los canarios y acabó la conquista, es ubicado en diversos sitios, pero la mayoría de autores coinciden en situarlo en Tirajana.

En nuestro artículo AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO III. LA CONQUISTA Y ANSITE.
aportábamos más argumentos a nuestra tesis de que Amurga era uno de los dos santuarios de los canarios (el otro era Tirma), que como citaban algunas fuentes se situaba en Tirajana, además de que el último refugio de los canarios en la conquista, Ansite, con mucha probabilidad debió estar en los altos de Amurga, en la zona del Almogarén, junto a Los Sitios, en el Barranco de Tirajana.

Amurga como lugar santo y de refugio, y concretamente la zona Lomo Pajarcillo y el Almogarén los puntos mas altos de todo este territorio, para nosotros cuentan con la máxima probabilidad de ser considerados el lugar donde se refugiaron los canarios, que ellos llamaban Ansite. Este lugar, se situaba en el interior de un territorio delimitado por medio de los mojones de piedra (torretas), que aún se conservan y que marcaban los límites de dicho santuario.( Ver los otros artículos de Amurga , el santuario perdido).

En esta nueva entrega de HCR abundamos en el tema y publicamos parte de un artículo de Rosa Schlueter Caballero, arqueóloga y coordinadora de Humanidades en el Centro Asociado de la UNED en Las Palmas de Gran Canaria que con el título "La fortaleza Santa Lucía de Tirajana: Investigación arqueológica", publicada en el Boletín Millares Carlo, (Nº. 28, 2009, págs. 31-68) así como en la base de datos Dialnet de la Universidad de la Rioja, describe los trabajos arqueológicos realizados en La Fortaleza de Santa Lucía, que se identifica con Ansite para otros autores.

En la parte de ese artículo titulada "Historia de la historia de la Fortaleza" Rosa Schlueter hace una recopilación de un dossier realizado por Vicente Sánchez Araña, con toda la documentación aportada para apoyar la tesis de que La Fortaleza de Santa Lucía era Ansite, que es la que presentamos aquí.

En los años 60 del pasado siglo se produjeron fuertes discrepancias entre los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía puesto que cada cual creía que Ansite estaba en su término municipal. En 1960, SBT quiso poner en su escudo heráldico el lema de Ansite, lo que ocasionó la protesta de Santa Lucía. Todo ello llegó al punto en el que se pidió la intervención de la Real Academia de la Historia, a la que no le quedó más remedio que entrar en la contienda.
Almogarén de Amurga y Lomo Pajarcillo. www. grancanaria.es

Para Santiago Cazorla León (Los Tirajanas de Gran Canaria), la Fortaleza de Santa Lucía, se correspondía con la fortaleza de Titana, que las gentes del lugar han llamado desde tiempo inmemorial La Fortaleza. Dicho lugar pasó a conocerse como Ansite a partir de los años 40 del pasado siglo cuando Sánchez Araña, considerando que este había sido el lugar de la rendición, la pasó a denominar así.

Según Santiago Cazorla, la tesis de Santa Lucía se basaba en los vestigios hallados en La Fortaleza, mientras que SBT, se basaba en los textos de Marín y Cubas. Lo cierto es que Santa Lucia contó con más apoyos y a La Fortaleza, oficialmente se la consideró Ansite y se la nombró Monumento Historico Artístico Nacional, pero el lema de Ansite aparece en los escudos heráldicos de cada municipio, o aparecía, pues el Ayuntamiento de Santa Lucía, hace algunos años, cambió los símbolos que tenía anteriormente por otros distintos quitando a Ansite en su logo institucional.

Queremos agradecer a Rosa Schlueter Caballero la cesión de su artículo para ser publicado en HCR, así como su disposición para con nosotros en todo momento.

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

La fortaleza Santa Lucía de Tirajana. Investigación arqueológica.

HISTORIA DE LA HISTORIA DE LA FORTALEZA

ROSA SCHLUETER CABALLERO.

Foto de La Fortaleza fechada entre 1890-100. Observese que se nombra a La fortaleza y no a Ansite. Fondo FEDAC.

Hace más de cuarenta años, un grupo de ilustres entre los cuales llegó a estar Agustín Millares, Carlos Bosch, etc. interesados de una manera un tanto romántica por el mundo aborigen, se reunió en la cueva que, a manera de gran tubo, taladraba de lado a lado la Fortaleza de Tirajana.

Acordaron constituir el Patronato de Ansite, pues tal grupo consideró que darle al lugar tal topónimo suponía la confirmación de que allí había tenido lugar el encuentro definitivo entre aborígenes y castellanos. Pronto surgieron las polémicas y los dos ayuntamientos asentados en Tirajana, San Bartolomé y Santa Lucía, quisieron tener en sus respectivos territorios el apetecido yacimiento.

Ello ha supuesto que a través de los años se haya ido configurando un dossier en el que se ha intentado justificar una y otra vez, la autenticidad del término Ansite y su ubicación exacta en lo que hoy conocemos como La Fortaleza. En tal dossier, recopilado por Vicente Sánchez Araña, se reúnen documentos que se refieren a distintos aspectos del lugar desde fotocopias de las escrituras de compra del yacimiento, redactadas en torno al año 1967, 1968, hasta textos de la Real Academia de la Historia, a la que no le quedó más remedio que entrar en la contienda.

Hemos de hacer constar que la exposición de estos datos se debe a la buena voluntad del susodicho Vicente Sánchez Araña, que los puso en nuestras manos en cuanto vio el interés demostrado por el presente estudio.

Incluye también el conjunto documental, los acuerdos del Cabildo para la compra de los distintos terrenos que conformaban el todo del núcleo. En uno de ellos se hace constar:

          "... en el histórico sitio de Ansite, al objeto de revalorizarlo, ya que consti-
          tuye el último lugar de resistencia aborigen a la incorporación de la Isla a la
          Corona Española y al propio tiempo el punto de origen de la total integración
          isleña a Castilla..."

En un artículo periodístico titulado "Ansite, ¿Los Sitios?", publicado en el rotativo «La Provincia» y escrito por Leonardo 1. González Armas, se entabla la discusión de la ubicación exacta del yacimiento. En él se hace referencia a la tesis de Santiago Cazorla León, según la cual:

           "...el Ansite de la Conquista está en la margen derecha del Barranco de
           Tirajana, en la jurisdicción y parroquia de San Bartolomé, en el lugar conoci-
           do por «Los Sitios".

Tras estudiar a cronistas e historiadores, añade:

           "El texto de Mosén Diego de Valera dice: ... e se metieron en una fortaleza
           que se llama Ansita. Lo cual como el Gobernador supo, partió con toda la gen-
           te..., e fuese a la dicha fortaleza e cercóla e túvola tanto cercada... El de Gó-
           mez Escudero: ... Tuvo aviso (el Gobernador) que se habían recogido(los cana-
           rios) en otra fortaleza de Ansite y allí los cercó. La parte o risco por donde se
           despeñó llaman Ansite... Abreu y Galindo: ... vino a entender (el Gobernador)
           que todos los canarios se habían juntado. ... y hecho fuertes en una fuerza la más
           inexpugnable.., que dicen Ansite..."

En base a la exposición de los datos de los historiadores correspondientes, concluye:

           "La designación, reiterada, en estos textos de fortaleza, fuerte, peñón de
           Ansite, sin duda indica un cierto lugar que, por sus condiciones naturales,
           hacían de él una fortaleza a la que podían acogerse, y se acogieron los cana-
           rios para resistir al invasor. Y creemos que LA FORTALEZA manifiestamente
          ofrece tales condiciones y las características con que los textos definen Ansite.
          E incluso lo de hallarse frontero a este risco otro Tirma, pues inmediato al de
          Fortaleza existe otro risco semejante y más pequeño. Y nos parece evidente
          que quien contemple La Fortaleza y su contorno, situándose en la época del
          suceso, le sugiere la misma el histórico Ansite."

Fortaleza Grande y Chica  a principios s. XX. Fondo FEDAC.

En otro texto, redactado por Ervigio Díaz Bertrana y también publicado en La Provincia, se comenta, acerca de la presa de escollera construida en el barranco de Tirajana, la necesidad de transplantar las palmeras de La Sorrueda...

           "..al Llano de la Paz y Avenida de Ansite, para que sirvan de guardianes a
           aquel histórico lugar, del más puro y virgen sabor aborigen... Un paraje, que
           de otra suerte, ya fue custodiado de antiguo; porque el Campamento de los
          Castellanos, se situó enfrente de La Sorrueda. En un helio lugar, también
           poblado de palmeras, llamado Los Sitios."

A continuación hay que reseñar toda una Memoria explicativa de los Hitos Históricos en el Término Municipal de Santa Lucía de Tirajana, firmado por Sebastián Jiménez Sánchez el 12 de octubre de 1972. En él se describen elementos tales como:

           "..casas de piedra suelta, de planta cruciforme oval y cuadrada; almogaren o
            santuario formado por cazoletas labradas en la roca; tagoror o lugar de asam-
           bleas o reuniones, baladero, cuevas viviendas, cuevas funerarias, silos y otros
           cubículos y recintos de usos diversos, asimismo múltiples fragmentos de cerámi-
           cas neolíticas aborigen canaria, objetos prehispánicos varios, como figurillas de
           barro y piedra, pintaderas, vasijas de barro, morteros pétreos, hachas basálticas,
           etc., material este altamente valorativo, recogido en dichos lugares, especialmente
           en el Roque de Ansite...

           ...en aquella amplia zona residían los canarios prehispánicos, al cobijo de
           la abrupta cordillera de Amurga. Desde entonces aquellos llanos fueron llama-
           dos Sitio Alto y Sitio Bajo. Topónimo que fue utilizado para la designación de
           un poblado de 25 casas, construidos en años inmediatos a la incorporación de
           Gran Canaria a la Corona de Castilla.

           La FORTALEZA GRANDE Y CHICA, son dos roques altivos en forma de
           cuchillo que se alzan al lecho del Barranquillo de Mariquita Antonia y a 500
           metros aproximadamente del Barranco de Tirajana en la margen izquierda frente
           a Los Sitios. Son dos Atalayas donde se hizo fuerte el resto de la población. Des-
           pués de ser sitiados en los lugares anteriormente dichos, dos isleños prefirieron
           morir despeñados antes de entregarse al conquistador Pedro de Vera, en acto
           sublime de heroísmo. Dicho lugar de LAS FORTALEZAS, conocidos según las
           crónicas más antiguas por ANSITE y TITANA, crónicas e historias que se co-
           rresponden a Pedro Gómez Escudero, Sedeño, Abreu Galindo, Pedro José de Sosa,
          Pedro Agustín del Castillo, José de Viera y Clavijo, Millares Torres, etc.

           A la vista, pues, de dicha fotografía copia de la cuadría precitada, queda
           evidentemente demostrado que todos los dichos lugares entre ellos ANSITE Y
           TITANA, caen dentro del referido término municipal de Santa Lucía de
           Tirajana, a excepción de los lugares de SITIO DE ARRIBA Y SITIO DE ABA-
           JO, que lo son en el término municipal de San Bartolomé de Tirajana, por caer
           dentro de la margen derecha del tantas veces citado barranco."

Aparece también un plano custodiado por el Cabildo en sus archivos, donde se incluye la superficie del ayuntamiento (5475 km2), su altitud máxima: 1.500 sobre el nivel del mar; mínima: el nivel del mar; habitantes (13.607). Datos, incluso arqueológicos, plasmados en un mapa del año 1975.

Vicente Sánchez Ara.ña realiza un estudio del significado de los diversos enclaves aborígenes extendidos por la cuenca de Tirajana. Cita las Cuevas de los Canarios, donde descubrió lo que él llamó Cenobio de Las Harimaguadas, interesante por sus pinturas rupestres:

           "...de color rojo y negro, formando una cinta horizontal, en ambos lados de una
           galería, moteada de círculos blancos de tres centímetros de distancia, en dos fi-
          las horizontales."

La Fortaleza Grande y la Chica. www.mendiak.net

Describe La Fortaleza como un lugar lleno de cuevas donde se descubrieron objetos arqueológicos muy interesantes (molinos, vasijas y morteros de piedra). Al Norte sitúa el:

           "Roque de Ansite, Ansid o Ansit, indistintamente llamado por los cartógra-
           fos «Fortaleza Grande», ya que se compone de dos altos riscos unidos entre si,
          llamado el segundo «Fortaleza Chica. Ambos forman la Fortaleza de Ansite. En
          tiempos prehistóricos fue un auténtico santuario, dotado de almogaren, tagoror,
          valadero y construcciones circulares, de todo ello, aun hoy quedan reveladores
          vestigios.., en él se ven paredes de cuatro metros de altura, construidas con enor-
          mes piedras a mitad del risco... Todo Ansite está horadado con enormes y cu-
         riosas cuevas circulares rectangulares, ovaladas, muchas comunicadas entre sí
         por galerías exteriores e interiores, y otras de dos y tres pisos, con salidas secre-
         tas que han sido descubiertas en nuestras investigaciones.., hallazgos como
         pintaderas, idolillos de una belleza y significación extraordinaria, entre ellos el
         hallado por el Dr. Verneau y que se exhibe en el Museo Arqueológico de París,
         gánigos, objetos de madera, piedra y barro justifican su abandono cuando sus
        moradores decidieron dejar el lugar para presentarse en el Real de Las Palmas
        tras el pacto celebrado en Ansite."

Vicente Sánchez Araña hace un recorrido en este estudio por los diferentes autores que opinaron sobre los sucesos ocurridos en esta zona sur de Gran Canaria, intentando justificar mediante citas bibliográficas de Marín y Cubas (el cual en uno de sus puntos finales lo llama El Sitio), de Fray José de Sosa, A. Millares Torres, la autenticidad de Ansite como último reducto de los aborígenes.

Lo cierto es que, analizando las crónicas y la bibliografía correspondiente que puede arrojar alguna luz sobre su ubicación, no parece haber acuerdo, pues así como Mosén Diego de Valera, Tomás Marín y Cubas y Gregorio Chil y Naranjo localizan el emplazamiento en Tirajana, en una fortaleza natural, la Crónica Matritense, Ovetense, Lacunense, la de Pedro Gómez Escudero y la de E López de Ulloa no indican la localidad en concreto, aunque sí hacen referencia a una fortaleza natural, como lo hicieran los investigadores citados en primer lugar. Por su parte, Antonio Sedeño, José de Sosa, Pedro Agustín del Castillo y A. Millares Torres, emplazan La Fortaleza de Ansite en un peñón. J. de Viera y Clavijo, Abreu y Galindo, llegan incluso a situarlas en otro lugar distinto.

Toda esta información, añadida a planos y certificaciones, se envió a las autoridades que en aquel momento se consideraban competentes como para poder tomar una decisión acerca del emplazamiento del yacimiento que aquí nos ocupa. Llegan a solicitar de José Miguel Alzóla, a través del alcalde de Santa Lucía, un informe para que designe dónde están los roques de Ansite, el llano de la Paz y Titana.

Se llega a entablar una lucha entre los Ayuntamientos de Santa Lucía y de San Bartolomé, pues ambos querían tener en su escudo la representación de Ansite junto con el peñón.

Es muy curioso el documento fotocopia del Boletín Oficial del Estado n° 154 del 28 de junio de 1975 (página. 24), decreto de 30 de mayo, por el que se autoriza al Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana a adoptar su escudo heráldico municipal, con la siguiente descripción:

           "Escudo medio partido y cortado: primero, de gules, el castillo, de oro; segun-
           do, de oro, hombre aborigen, con su ropilla de junco majado, de su color, llevando
           en la mano derecha un magado de tea, sobrecargado en los ángulos de una ca-
           beza de can: tercero, de azur, el tajado risco de Ansite. Al timbre, corona real,
           abierta, y la leyenda Fortitudo et fides semper."

La Real Academia de la Historia, el día 17 de mayo de 1974, ofrece una respuesta basada en los informes que le llegan de Gran Canaria. En ese documento se observan seis apartados. En el primero se exponen los documentos aportados por los ayuntamientos. En el segundo se hace referencia a los textos de Mosén Diego de Valera, en un intento de análisis de la fecha de 1485 como fecha de rendición aborigen, pues este autor habla de que tal día:

           "fizo el sol grande eclipse, curiosa circunstancia que se dio para las Islas Ca-
            narias un 16 de marzo de 1485, según datos del Observatorio de San Fernando."

En el tercer apartado se hace un estudio de lo expuesto por los autores. En el cuarto se analiza la ubicación de Ansite. En el quinto se estudian Los Sitios y en el sexto se establecen las conclusiones y propuestas:

           "Primera: existe prueba suficiente de que Ansite estuvo ubicada en la comar-
          ca de Tirajana.-Segunda: No existe en los textos coetáneos una prueba plena,
          absoluta, irrefutable en que apoyar la identificación de Ansite en la Fortaleza
          Grande de Santa Lucía de Tirajana. -Tercero: La interpretación crítica de los
          textos coetáneos y posteriores, permiten respaldar, con muchos visos de proba-
          bilidad, la identificación de Ansite con la Fortaleza Grande. Cuarta.- Existen
          indicios sobrados para establecer que los Sitios de San Bartolomé fueron el cam-
          pamento o real del ejército castellano en la última de la operaciones de la con-
          quista."
Almogaren de Amurga o de Lomo Pajarcillo en los Altos de Amurga, junto a Los Sitios. Patrinet.net


En base a ello, la Academia propone que el lema de Ansite lo lleve Santa Lucía de Tirajana, y el de Real de la Paz, San Bartolomé. Este documento está firmado por el director general de la Academia el 10 de julio de 1974.

Se incluye en este amplio dossier un certificado del secretario del Ayuntamiento de Santa Lucía (30 de julio de 1973), en el que se expone el punto de vista del Consejero Provincial de Bellas Artes, Don José Miguel Alzóla, sobre la presencia de Ansite en Santa Lucía:

           "Santa Lucía está situada en el interior del famoso cráter de Tirajana, y en
           sus proximidades se alza LA FORTALEZA, lugar en el que se escribió con san-
          gre la más bella página de nuestra historia. Allí se realizaron los últimos actos
          de la conquista, rindiéndose los canarios a las huestes castellanas acaudilladas
          por Pedro de Vera. En aquel escenario sobrecogedor sacrificaron sus vidas, en
         un arrebato heroico, Bentejui y el faycán de Telde, que prefirieron la muerte a
         su sumisión"

Aparece, en medio de toda esta documentación, un papel escrito a mano que puede tener relación con el informe expuesto en la introducción del presente trabajo y que hace referencia a lo expuesto por Vicente Sánchez Araña, acerca de que en 1700, un vecino de la localidad solicitó al Cabildo las tierras de La Fortaleza:

           "Muy magníficos señores:

           Francisco Hernándes, carpintero, vecino desta ysla beso las manos de vues-
           tra señoría y dize que en la comarca de Tirahana donde él avita a donde dizen
          LA FORTALEZA tengo puestas cierta cantidad de colmenas y es lugar dispuesto
          para colmenar. Y, yo quería poner más cantidad, suplico a vuestra señoría me
          haga merced del dicho sitio de colmenar porque es sin perjuicio de ninguna per-
          sonas.

          Otrosí., suplico a vuestra señoría me haga merced de una cueva de las que
          están en la dicha Fortaleza, que son de las que eran en tiempos de canarios para
          mi abitación y morada y en ello recibiré merced.

          Francisco Hernándes, carpintero."

No podemos concluir esta Historia de la Historia de La Fortaleza de Tirajana, sin exponer las opiniones de aquellos que contradicen lo dicho en el informe enviado a la Real Academia de la Historia, según el cual Ansite se identifica plenamente con La Fortaleza de Tirajana, en Santa Lucía.

Ya hablamos de Santiago Cazorla, el cual publicó un artículo en La Provincia el día 29 de abril de 1973, titulado Ansite está en los Sitios de Tirajaisa. En él expone que:

           "...siempre nos habían dicho que el Ansite de la Conquista estaba en la margen
          derecha del Barranco de Tirajana, en la jurisdicción y parroquia de San
          Bartolomé, en el lugar conocido por «Los Sitios». Pero, ahora, de unos años a
          esta parte, han comenzado a decir que dicho Ansite se encuentra en la margen
          izquierda de dicho barranco, en la jurisdicción y parroquia de Santa Lucía o
          Lugarejo de Tunte hasta hace poco, y uno de sus cuarenta pagos, y en el lugar
          conocido por «La Fortaleza»,que creíamos identificar con el nombre de Titana...
          Mientras Ansite no mudó o transformó su nombre no hubo necesidad de seña-
          lar su ubicación. Bastaba nombrarlo para que todos supieran dónde estaba."
   
A continuación hace un repaso a lo dicho por Mosén Diego de Valera, que coloca en Tirajana la Fortaleza de Ansite, sin concretar el lugar exacto:

          "E donde en ocho días que esto acaeció (lo de Ajódar) se fueron de allí se
          metieron en una fortaleza, que se llama Ansita, que es a las partes de Tirajana.
          Lo cual como el Gobernador supo, partió con toda la gente de a caballo e de a
          pié que pudo llevar, e fuese a la dicha fortaleza e cercóla e túvola tanto cercada
         que vinieron a partido que fuesen seguros de la vida e de la cautividad e se fue-
         sen en Castilla lo cual se asentó... en el cual día hizo el sol grande eclipse e des-
         pués llovió e hizo mucho viento e pasaron en aquella Isla muchas aves que ante
         nunca habían visto, las cuales fueron grullas y cigüeñas e golondrinas e otras
         muchas aves que no saben los nombres."

Para el autor de este artículo, Abreu y Galindo no tiene clara la ubicación de Ansite, pues lo coloca entre Gáldar y Tirajana. El estudio de Tomás Marín y Cubas, realizado en 1687 tiene para Santiago Cazorla un valor incalculable. Señala el afamado médico lo siguiente:

          "Salimos de Galdar (después de Ajódar) en busca del enemigo día de Santa
          Engracia, 17 de abril, fuimos camino de Tirajana, vimos de lejos el alto risco
         de BENTAIGA que en ella tiene árboles, una palma y un grande pino que ape-
          nas se divisa bien y allí dicen hay un charco de agua, aquello es inhabitable por
         el mucho hielo y frío que siempre hay. Túvose aviso que estaban fortificados en
         ANSITE QUE HOY LLAMAN EL CITIO JUNTO A TIRAJANA. había desde
         lejos otros riscos tajados con gente, BENEGERA, MOGAN, llegaron cerca del
         PENÓN DE ANSITE y mandóse primero acometer a otras fortalezas y pasar a
          cuchillo a todos los canarios que no quisiesen darse por bien fueron tres compa-
          ñías con Rodrigo de Vera y don Fernando Guanarteme a TITANA, risco pei-
          nado y altísimo, tenía subida por una montaña agria y de malos pasos,
          ganáronlos luego, onde quedaron arcabuceros haciendo guarda a la entrada,
         mataron veinticinco canarios, los demás se dieron, había muchas familias que
         todas vinieron abajo ante Pedro de Vera con cantidad de cebada y gofio, mante-
         ca en ollas, carne salada de cabras fueron perdonados y que se fuesen hacia
         Gáldar o a sus territorios, y después que salieron de TITANA estos, luego otros
         canarios desarmados lo volvieron a ocupar con más fuerza, pasaron adelante a
         otra fortaleza llamada FATAGA, onde estaban muchos canarios con su Rey
        Tajarte, subió allá primero Guadarteme, don Fernando, es tierra muy áspera,
         también fue entrada de los españoles con increíble valor que suspendió a los ca-
         narios que, no viendo aprovechaban la fuerza de sus riscos, tomaron el consejo
        de don Fernando en obedecer a Pedro de Vera, que fueron perdonados y man-
        dados bajar sin armas, el bravo Tajarte no se quiso rendir, ni el Faizag, viejo
        de Gáldar tío de don Fernando fue mucha parte para acabarlos de reducir y dio
         crédito a su sobrino fue después cristiano y llamó como su padrino Juan Delga-
         do, llegóse a lo empuñado del Risco Tajarte el Rey y dijo en alta voz Tis Tirma,
         Tis Tirma, y cruzando los brazos dio una vuelta de allí abajo onde se hizo pe-
         dazos; estuvimos en Gitagana y pasando allí llegó el ejército a dar vista a
         ANSITE onde estaba el de Telde y la hija de Guanarteme rey de Gáldar y todos
         los nobles y Faizares de la Isla, aquí bien veía Pedro de Vera que había de cos-
         tar triunfo la victoria, puso sitio, reconoció las entradas del PENÓN, hizo tres
         escuadras de a trescientos hombres, halláronse dos fáciles subideras quiso eje-
         cutar el castigo prometido, y díjole don Fernando con mucho dolor de ver el de-
         sastrado lance les aguardaba que le diese licencia de ir a hablar primero a su
         sobrino y primos luego se le concedió y al verle los canarios alzaron el grito y
         vocerío todos que se oía a media legua... Tazartico se abrazó con un viejo
         Faizag, que se juzga el Tuerto de Tara, y se llevó por el risco abajo al viejo, que
         abajo casi no se hallé pedazos de ellos, es de indecible altura, aquí dio fin la
         Conquista... en TIRAJANA en Ansite llamada hoy el Sitio."

Vista de los Riscos de Amurga desde Arteara (cercano a Gitagana).

Pablo Jesús Vélez publica en La Provincia, durante tres días del mes de agosto y septiembre de 1975, un artículo titulado "La localización de Ansite es errónea", donde propone, tras un nuevo y exhaustivo análisis de las crónicas y de las diversas interpretaciones que de las mismas se han hecho, que los estudiosos de la historia y de la arqueología tomen con interés la localidad y estudien directamente y sobre el terreno las dos opciones planteadas para la ubicación de Ansite.

Él propone una tercera, esto es, considera como lugar de asentamiento el monte de Tirma, lugar tradicionalmente sagrado para los aborígenes.

En fin, el dossier, amplio y complejo, ha sido extractado en este apartado de la investigación arqueológica llevada a cabo en La Fortaleza de Tirajana en 1990. Nosotros, a priori, tendemos, sin más base que nuestra propia intuición y el análisis del espacio geográfico en cuestión, a situar la polémica localidad en el risco de Amurga.

El trabajo que hemos comenzado extiende tantas ramificaciones y posibilidades de estudio, que tememos no poder tener un conocimiento más exhaustivo del tema hasta dentro de, por lo menos, diez años, pues no existe presupuesto económico suficiente para adjudicar a toda una comisión de arqueólogos el trabajo ininterrumpido de las labores de desescombro y estudio de los archivos documentales de las parroquias y museos correspondientes, así como la exhaustiva excavación de todas las estructuras hoy enterradas bajo los apilamientos de piedras que hoy cubren una zona arqueológica de indudable interés. Si realmente se pudiera contar con una notable subvención para el caso, los estudios podrían ofrecer resultados altamente interesantes en un periodo de dos a tres años.