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jueves, 19 de mayo de 2016

LOS ‘PIRATAS’ DRAKE Y VAN DER DOES EN EL SUR DE GRAN CANARIA. 1ª PARTE: LA ARMADA DE FRANCIS DRAKE

Ataque holandés a la ínsula de Gran Canaria. Autor desconocido. Publicado en el libro de Michiel Joostens van Heede, uno de los escribanos de la expedición de Van der Does. Roterdam 1599 . Casa de Colón. Se señala Allagoena, (pronunciación en holandés de La Laguna), en vez de Las Palmas, pues los holandeses creían que atacaban la capital de las islas en aquella época.

 PABLO GUEDES GONZÁLEZ

En este artículo dividido en dos partes, explicaremos los pasos que siguieron por el sur de Gran Canaria los corsarios Francis Drake de Inglaterra, con una armada de 27 galeones y Pieter Van der Does, de la República de los Países Bajos con una armada  de 74 galeones, la más formidable que pasara por Canarias en todas las épocas. Las dos se sucedieron muy cercanas en el tiempo, la primera en 1595 y la segunda en 1599, enmarcadas en la Guerra de España contra estos países.

Las dos armadas habían atacado previamente la ciudad de Las Palmas GC, siendo la primera rechazada mientras que los holandeses habían ocupado y destruido la ciudad, antes de retirarse.

Aportamos en este artículo además de la visión española sobre los hechos, la visión   inglesa y holandesa, puesto que hemos podido localizar diarios de navegación de las dos expediciones. Esto nos ha llevado, en el caso del ataque holandés, a descubrir nuevos datos  que se desprenden de sus diarios de navegación, que nos llevan a  un cambio sobre la historia que se conocía hasta ahora,  y es que  la aguada y entierro de muertos de esa armada espectacular, de 72 galeones (al perder 2 en Las Palmas GC), se realizó en un puerto del Suroeste, probablemente en  Mogán y no en Maspalomas.

A fines de s. XVI, la ciudad de Las Palmas  con poco más de un siglo de existencia, tenía una importante actividad económica fundamentada en la exportación de la caña de azúcar. La ciudad era pequeña, solo ochocientas casas y contaba con unos 4.000 habitantes.  Después de la derrota de la Armada Invencible en 1588 el Rey Felipe II establece en ella la sede de la Capitanía General de las Islas Canarias, con un gobernador que concentra el mando político, militar y judicial, en casos de ataque. 

A lo largo de la historia, ya desde tiempos de los canarios, la isla entera era muy apetecible para piratas y corsarios, estando continuamente en estado de alarma, debido a su lejanía y sus pocas defensas. Es en este estado de cosas, donde se producen estos dos ataques piráticos, en busca de pillaje y riquezas,  aunque podríamos hablar de ataques corsarios, pues aunque las dos armadas fueron financiadas mayoritariamente con capital privado, las flotas llevaban el pabellón de sus respectivos países y sus almirantes llevaban patente de corso para ejercer la guerra.

Por último en referencia al sur de Gran Canaria, podemos decir que fue lugar estratégico en  las islas, pues cualquier barco que pasara por Las Palmas GC,  escogía esta ruta aprovechando los vientos alisios u obligado por los mismos debido a su intensidad  que en muchos relatos califican de temporal. La forma de navegación de la ruta del Atlántico y de los barcos de la época, en las que las velas estaban dispuestas para aprovechar los vientos portantes o de empopada (viento en popa) favorecía
esta ruta, más segura y más rápida, que permitía además realizar aguadas y descansos en “Las Calmas de Maspalomas” en  los lejanos y desiertos puertos del sur, que se situaban entre el actual Castillo del Romeral y la Punta del Descojonado, en La Aldea. Así vemos el paso por aquí de Bethencourt, Colón, Drake, Van der Does  y muchos de  los marinos más importantes de todos los tiempos.

LA ARMADA DE DRAKE EN EL SUR DE GRAN CANARIA


Francis Drake.
Francis Drake, el “Dragón”, el “Draco” o el “Drac”, pirata y azote para los españoles o Sir Francis Drake, héroe y caballero para los británicos era un navegante y corsario que destacó por ser el primer inglés en circunnavegar el globo y por hacerse en una de sus expediciones con el mayor botín de la historia. Era fanático anglicano,  durante un tiempo fue predicador y tenía un profundo odio hacia los católicos.

De nacimiento humilde, pues provenía de una familia de labradores, aprovechó que su tío era hermano del pirata y corsario John Hawkins, para entrar a su servicio. En 1567, realiza uno de los primeros viajes esclavistas ingleses y forma parte de una flota dirigida por Hawkins. En 1572 intentó apoderarse de la plata española que iba a ser embarcada en el istmo de Panamá, capturando el puerto de Nombre de Dios, forjándose aquí su reputacioón como pirata y corsario.

En 1577, Isabel I le encarga realizar su expedición más importante. Captura al Santa María, junto con su capitán, experto conocedor de las rutas marítimas y se hace con las cartas de navegación del Pacífico, el secreto hasta ese momento mejor guardado por los españoles. Gracias a ellas consigue ser el primer inglés en pasar por el peligroso estrecho de Magallanes, donde se queda solo con un barco. Ya en el Pacífico consigue un gran tesoro al capturar al Galeón de La Plata y al Galeón de Manila. Se convierte en  el europeo en llegar más al norte en la costa oeste de los Estados Unidos, intentando encontrar un pasaje al Atlántico. Se dirige al oeste a través del Pacífico, doblando el cabo de Buena Esperanza, completando la vuelta al mundo, por segunda vez tras 55 años después de la expedición de Magallanes-El Cano. Regresó a Inglaterra en 1580 con el mayor botín de la historia,  más las cartas de navegación del Pacífico, información conseguida  por españoles y portugueses, con un alto coste de barcos y vidas humanas. El botín obtenido fue valorado en 250.000 libras, una cantidad de dinero tan enorme para su época, que equivalía al presupuesto real inglés de varios años, por lo que es nombrado caballero.

En 1585, saqueó la costa gallega con 21 buques, pasa por Las Palmas GC  y desiste de atacarla por estimarlo demasiado arriesgado, prosigue hacia La Palma donde fracasa al intentar conquistar Santa Cruz, navegó al Caribe donde destruyó Santo Domingo y Cartagena de Indias.

En 1587,  preparandose la Armada Invencible, Drake entra en el puerto de Cádiz y destruyendo 30 de las naves de esta armada. Después de ello en 1588, es artífice de la victoria contra la Armada Invencible, siendo vicealmirante de la flota y al año siguiente en la llamada “Contraarmada” quiso tomar La Coruña y Lisboa con una flota de 80 naves y 20.000 hombres, expedición en la que fracasó.

La  última expedición de Drake es la que comentamos en este artículo en 1595, en su ataque a Las Palmas GC. Le acompaña su pariente John Hawkins. Gracias al aviso dado desde Gran Canaria, los puertos del Caribe están prevenidos, por lo que la expedición es un completo desastre muriendo por enfermedad tanto él como  Hawkins.

John Hawkins
 

John Hawkins fue almirante con Drake en esta expedición quesería la última para ambos. En Canarias se le conocía como Aquines, debido a la castellanización del nombre. Comenzó su carrera siendo el primer inglés que se dedicó al tráfico de esclavos negros, creando una empresa para ello. La reina Isabel le concedió patente de corso para realizar este negocio y gracias a los beneficios obtenidos le concede el título de caballero. Junto con Drake contribuye al hostigamiento del poderío naval español. En 1578 se convierte en el tesorero de la Marina reorganizándola y preparándola para la guerra contra España, favoreciendo con sus dotes organizativas la expansión marítima inglesa. En 1588, a bordo del Victory, fue el almirante de la flota inglesa que derrotó a la Armada Invencible.

Después de esbozar las biografías de los principales personajes nos centraremos en la expedición, que como habíamos dicho, tiene lugar  en 1595. La escuadra la formaba siete galeones de la Armada Real inglesa y los 21 restantes armados en corso (financiados con capital privado con el fin de obtener beneficios), con 4.000 hombres y dos generales del Ejército británico. La empresa no pudo empezar de peor forma ya que debido a la fama obtenida por Drake se alistan unos cientos de hombres más de los previstos, por lo que es necesario hacerse con provisiones urgentemente. Es entonces, en contra de la opinión de Hawkins que quería tener el factor sorpresa en su ataque al Caribe, cuando Drake ordenó atacar las Canarias y abastecerse allí.


Mapa Arguineguín - Punta de Maspalomas. Torriani. 1590 en Piraterias y Ataques Navales

Cuando llegan a Gran Canaria anclan en La Isleta y después de inspeccionar la costa intentan hacer el desembarco. Consideramos interesante la descripción de Marín de Cubas, del episodio que en la página 284 de su Historia de las siete islas de Canaria, publicada casi un siglo después en 1687, nos sintetiza de esta manera: 
    [...]  la armada de Francisco Drac yngles 30 navios de a mas de 500 toneladas venían todas sus lanchas llenas de gente a saltar en la plaia de Santa Catalina tan temprano y de repente, que en aiunas el gobernador y vecinos le salieron a resistir, y por tres veses con las piesas de campo y arcabusería las retiraron valerosamente aiudando los dos fuertes La Luz y Santa Anna. Después de dos horas de combate vinieron los navios a ponerse frontero de la ciudad onde se havia en los saltaderos ya hecho muchos reparos estuvieronse todo aquel dia a la vista voltejeando, y las lanchas andavan de unos a otros navios, y ia cerca de noche las recojieron, y navegaron la vuelta del sur, y puestas espias descubrieron gran número de enemigos que hacia aguada en el Ganeguin y cinco pastores avisados de las espias, que iban a la ciudad acometen de repente huien las lanchas deriscanse muchos ingleses y apricionan dos de ellos, que ante el gobernador dixeron ser el Drac, que pasaba a las Yndias.

Golden Hind, nave de Drake con la que circunnavegó La Tierra.
Calculaba Drake tomar Las Palmas, defendida por apenas 1.000 hombres, la mayoría milicias civiles en cuestión de cuatro horas, pero los defensores rechazaron sin dificultad el primer desembarco. Con 40 muertos y numerosos heridos, Drake que supuso que iba a ser una empresa fácil, desiste del ataque y se retira al sur a realizar la aguada.

Los ataques de Drake y Van der Does y su paso por Canarias,  de los más importantes sufridos en el archipiélago fueron recogidos por todos los historiadores de las Islas y documentados posteriormente en 1947 por el historiador y catedrático Antonio Rumeu de Armas que hace un exhaustivo análisis de los hechos. En su obra Piraterías y Ataques Navales contra las Islas Canarias, realiza el relato más documentado y detallado de esta historia (y en general sobre toda la piratería en Canarias desde los siglos XV al XVII), recopilando multitud de fuentes.

Centrándonos en el objetivo de este artículo, en referencia al paso por el sur de Gran Canaria de la armada inglesa, Rumeu nos cuenta el episodio de la siguiente manera: (Tomo II 2ª Parte (1)  pag. 720-723):

En las primeras horas del amanecer, visto que el enemigo había desaparecido por completo, el gobernador y capitán general Alonso de Alvarado se dirigió al frente de sus tropas, haciendo triunfal entrada en la ciudad.

Allí tuvo conocimiento de que por la noche unos campesinos habían visto navegar a la armada con los faroles encendidos con rumbo probable a la bahía de Gando. El teniente y sargento mayor se encargaron de cumplir las órdenes de Alvarado; eran éstas las siguientes: las cuatro compañías de Telde y Agüimes, y un capitán de caballos con 16 jinetes, marcharían inmediatamente a defender cualquier intento de desembarco de la armada, y seis soldados de la compañía de Agüimes irían siguiendo su navegación por la costa para si desembarcaban a tomar leña o agua poderles coger algún prisionero que diese cuenta del origen y propósitos de aquella armada.

El domingo 8 de octubre Francisco Drake dio fondo con sus naves en la rada de Arguineguín, a 14 o 15 leguas de la ciudad. Drake desembarcó con 500 hombres de tripulación, hizo levantar una espaciosa tienda y pasó aquel día en tierra entregado al descanso y al disfrute de las delicias del otoño canario. Los “ingleses estaban holgándose con mussicas”, añade un testigo presencial de la escena (126)
   
A todo esto, los seis soldados canarios,  los que se habían unido número aproximado de pastores y campesinos, andaban escondidos, valiéndose de la aspereza del terreno, sin perder de vista los movimientos del inglés. Hizo la casualidad, que por haber subido la mar un capitán inglés llamado “Gremiston”, que iba en un batel con diez soldados , viniese  a desembarcar algo alejado del lugar donde estaba Francisco Drake con los suyos. No encontraron mejor ocasión los canarios, y dando pruebas inequívocas de su legítima ascendencia aborigen, cayeron como tromba sobre ellos y en pocos minutos, a golpes y palos, dejaron a nueve tendidos en tierra y huyeron con dos     prisioneros . Entre los muertos hallábase el sargento mayor y capitán Grimston, gran amigo de Drake, quien experimentó extraordinario sentimiento por su muerte (128).

Después vino también huyendo a nado un polaco llamado Gaspar Ham,  y los tres fueron reclamados por la Audiencia para tomarles declaración, cuando eran conducidos a presencia del capitán general Alvarado.

Por ellos se tuvo noticia de que la armada había partido de las costas inglesas hacía treinta días, al mando de sir Francis Drake y de John Hawkins, con el propósito de apoderarse de la isla y abastecerse de vino y de todo lo demás que hallase, saqueándola de paso; que iban en ella 3.000 hombres, de los que habían muerto 40 el día del ataque, sin contar los otros nueve de Arguineguín; que cinco naves habían sufrido grandes desperfectos, quedando una de ellos casi inservible, y, por último, que se dirigían a América con objeto de atacar los puertos antillanos.

En cuanto tuvo noticia don Alonso de Alvarado de ello, ante la imposibilidad material de avisar desde la isla a las Indias, por no hallarse en el puerto ningún navío pronto a zarpar para las mismas, dio cuenta de ello a la de Tenerife y La Palma, para que lo hiciesen a la mayor brevedad, como efectivamente se realizó, primero por la de La Palma, y después por Tenerife, previniendo a los puertos americanos del ataque del temido corsario.
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(126, 128) Biblioteca Pública de Ginebra: Colección Favré: “Relación del sucesso que se tuvo en la ysla de Canaria en el acometimiento que a ella hico la armada ynglessa en que venían por generales Juan Acles y Francisco Draque”.
Hemos intentado localizar esta “Relación” que cita Rumeu, donde parece que hay más información sobre la estancia en Arguineguín pero no hemos podido hacernos con ella.

Después de los sucesos guerreros citados, casi todos los “hidalgos” isleños que en ellos se destacaron, tuvieron buen cuidado de hacer informes de  los servicios prestados. Es por ello que tenemos muchos testimonios de los hechos. Néstor Álamo publica  en 1932 en Revista de Historia, un artículo titulado Drake y Van der Doez en Gran Canaria donde se exponen los informes hechos  a instancias del Teniente y Licenciado Antonio de Pamochamoso, segundo del Gobernador Alvarado durante los ataques de Drake y Van der Does, con una recopilación de testimonios de distintos testigos ante notario donde se relata todo el ataque.


Punta del Perchel y El Pajar de Santa Agueda, donde se situaba el antiguo poblado aborigen de Arguineguín. 1925-30. Foto: Teodoro Maisch. FEDAC.
En cuanto a los hechos de Arguineguín, tenemos el testimonio de siete testigos, del que citaremos dos:

Testigo nº 2. Bernardino de San Juan, Capitán a guerra y regidor perpetuo de la isla (pág 95): 

Por orden de los señores de la audiencia el dho. Señor governador y capitán gral y el dho tiniente fueron algunos hombres de la compañía de aguimes a la vuelta del puerto de arganeguin mui tras desta isla adonde se entendio que yria a Parar la da. Armada y se juntaron con otros apañadores y honce hombres de los que fueron mas adelante y los apañadores arremetieron a la gente de una lancha que auia saltado en tierra y matando y hiriendo algunos prendieron a dos yingleses que truxeron a esta ciudad de los cuales supo que armada era y quen eran los generales que fue cosa ymportante y saber donde yban para ymbiar aviso a las yndias y a su magd.
Testigo nº 5. Capitán de Infantería, Andrés de Betancor vecino de la ciudad de Telde. (Pag 182 -183)
[...]  se tuvo por entendido que yba la buelta del sur hazia el puerto de arganeguin a donde suelen surgir de ordinario y el dho. theniente aquella mañana proueyó a toda la ge. de los pueblos j a la conpañia deste t.° y a las demás de telde bastimento y trato con este t.° y el dho. capitán y cabo Jusefe hernandes que convenía inbiar alguna gente suelta qe fuese a el dho. puerto de arganeguin que es más de doce o catorce leguas de agrio camino atrabesando la sierra y parescio convenia para reconosser que armada y que gente Era y ver si podian tomar algun hombre para saver el disinjo y asi por orden de el dho. Tenjente y tanbien Entendio q. lo comunico con el señor Regente y fueron seis hombres sueltos los quales se Encontraron con cinco apañadores y todos onze En el dho. puesto de argeneguin donde estava surta toda la armada y la gente En tierra arremetieron con honze ingleses que vieron un poco apartados y prendieron dos que truxeron a esta ciudad que dieron razón ser armada jnglesa y que jba a jndias y que Era general franc.° draque y los nueve dellos mataron y dellos derriscaron según se supo todo lo qual el dho. señor tenjente es digno de que su mgd. le haga merced.
Bahía de Santa Agueda, El Pajar, con Lomo Galeón al fondo.1940. FEDAC
Hemos expuesto dos testimonios, pues el resto vienen a contar casi lo mismo. Para  el posterior análisis,  de los siete testigos, dos no hacen referencia a como fue el suceso de Arguineguín, uno  dice que “arremetieron a la gente de una lacha que había saltado a tierra” como describe en parte Rumeu y finalmente cuatro testigos  aseguran que “acometieron a 11 ingleses que vieron un poco apartados”, prendieron a dos y el resto los mataron o murieron mientras huían desriscándose, lo que difiere de la historia como tradicionalmente se conoce, según la obra de Rumeu de Armas.

Una aclaración, cuando nombran a cinco “apañadores” se refieren a pastores que realizan apañadas, acostumbrados a moverse por terrenos abruptos con el garrote del pastor y a utilizar este para defenderse. En Agüimes las apañadas se realizaban en Amurga (parte del Agüimes de aquella época), por lo que los pastores se podrían haber incorporado a la expedición desde este territorio, además de pertenecer también a las milicias de Agüimes.

Vamos a conocer las fuentes inglesas sobre los hechos, siendo la  más importante la narración de Thomas Maynarde, uno de los capitanes de la expedición, titulada Sir Francis Drake his voyage, 1595. Together with the Spanish account of Drake´s attack on Puerto Rico, publicada en Londres en 1849. En las páginas 7 y 8 describe fugazmente el episodio. El texto está en inglés antiguo y nos hemos atrevido con nuestro modesto inglés a traducirlo, a riesgo de cometer algún error:

Sir Francis spent much time in seekinge out the fittest place to land; the enemie therby gaininge time to drawe theyr forces in rediness to impeach our approach. At length we puttinge for the shore in our boats an pinnaces, found a greet seege and such power of men to encounter us, that it was then thought  it would hazarde the whole action if we should give further upon it, wherupon we returned without recevinge or doinge any harme worthy the writinge; but, undoubtedly, had we lanced under the forte at our first cominge to anchor, we had put fayre to be possessors of the towne, for delayes gave the enemie greate stomackes and daunted our owne; and it beinge the first service our new men were brought into, it was to be doubted they would prove the worse the whole jorney followinge.

We presently wayed hence and came to anchor the twentyseventh at the west south west part of the islande, where we watered. Here Captain Grimstone, one of the twelve captaines for lande, was slaine by the mountainors, with his boy and a surgeon.
Y la traducción:
Sir Francis dedicó mucho tiempo en la búsqueda del lugar más apto para el desembarco; el enemigo ganó tiempo para juntar sus fuerzas estando prevenidos para impedir nuestra aproximación. Al fin realizamos el desembarco en la orilla en nuestros botes y pinazas, encontrando una gran resistencia y tal cantidad de hombres venían a nuestro encuentro que se pensó que era demasiado arriesgado si continuábamos con el desembarco, con lo cual regresamos sin hacer o recibir daño que mereciera mencionarse, pero sin duda  si hubiéramos atacado el Castillo desde el principio, hubiéramos podido confiar en ser poseedores de la ciudad, el retraso dio al enemigo soporte y nos perjudicó a nosotros; y siendo el primer servicio al que nuestros nuevos hombres fueron llevados, indudablemente sería demostrado duramente en siguientes combates. 

Continuamos nuestro viaje y seguidamente anclamos el 27  en el ESE de la isla donde hicimos aguada. Aquí el Capitán Grimstone, uno de los doce capitanes por desembarcar, fue asesinado por los montañeros, con su grumete y un cirujano.
Todavía tenemos otra fuente, Julian S Corbett que en 1899 publica en Londres una obra titulada Drake and the Tudor Navy, sobre los viajes de Drake, recopilando amplitud de fuentes. En el Tomo II, pág. 388 nos relata el episodio:
The same evening the fleet was taken round to the lee side of the island, where it proceeded to water without iterruption. Even here ill luck followed them. For a captain and a party of soldiers who had wandered too far inland were cut off and killed or captured to a man.
La misma tarde la flota costeó a sotavento de la isla, donde se procedió a hacer la aguada sin interrupción. Incluso en este caso la mala suerte los siguió. Para un capitán y un grupo de soldados que se habían alejado demasiado tierra adentro, fueron interceptados y asesinados, siendo capturado un hombre.
Vemos diferencias, según la fuente sea inglesa o española, siendo normal, porque como sabemos en las guerras los hechos se engrandecen o se minimizan en función de cómo haya ido la batalla a cada parte. Lo primero que nos llama la atención es que para los ingleses el anclaje en Arguineguín es el 27 de septiembre, mientras que para los españoles es el domingo, 8 de octubre.  Esto es así porque los ingleses seguían el calendario juliano, mientras que los españoles habían cambiado en 1582 al calendario gregoriano, sumándose 10 días al calendario del momento. Gran Bretaña seguía con ese desfase de 10 días  hasta 1752, fecha en la que adoptó el nuevo calendario.

El Pajar y Lomo Galeón. 1965. Foto: Nieves Sánchez. FEDAC

Volviendo a los hechos, vemos que el gobernador Alvarado, ordena a seis milicianos de la compañía de Agüimes seguir a la Armada. Esta compañía estaba compuesta por todos los hombres, capaces de portar armas, de Ingenio, Agüimes, Sardina y Aldea Blanca. A estos seis se les unen otros cinco pastores o “apañadores” que encuentran durante el camino.

Creemos que el desembarco tuvo lugar en la Bahía de Santa Águeda, donde hoy está El Pajar (Arguineguín) y antiguamente se situaba un poblado aborigen. Según Torriani en esos mismos años, el lugar era un punto de desembarco.

Los 11 milicianos, probablemente acechaban en la montaña junto a la playa, llamada Lomo Galeón posiblemente por estos hechos,  esperando la oportunidad y esta surge cuando un grupo de ingleses  se aleja del campamento y sube a la montaña. Aquí los pastores y milicianos arremeten contra ellos, capturando dos prisioneros y matando al resto o muriendo estos mientras huían “desriscándose”, según las fuentes españolas. Para los ingleses los atacantes eran “montañeros”, por lo que la acción se desarrolló en el monte, muriendo el capitán, un cirujano y un grumete.

Por último, pensamos que este grupo de milicianos del sur, son los que realizan una de las acciones más meritorias,  como es la de  coger dos prisioneros que proporcionan la información más importante, para después transmitirla a los puertos del Caribe, ya que gracias a ello se encontraran preparados para rechazar a Drake, quitando la ventaja más importante en estos ataques: la sorpresa.

Portada original La Dragontea.

Es una pena que no conozcamos los nombres de estos pastores y milicianos del sur, puesto que como suele suceder, los “hidalgos”, las personas de alcurnia e influencia si que hicieron valer sus méritos en esta batalla para luego obtener títulos y prebendas, pero de ellos, que arriesgaron su vida en esta acción, no conocemos nada.

Finalmente Lope de Vega, uno de los más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español, dedicó un poema épico al último viaje de Drake, titulado La Dragontea, donde nos relata la escena de Arguineguín, en los siguientes términos:
Cinco leguas corrió más adelante:
mas no hay remedio, aunque la Isla ciña,
para sus pretensiones importante,
por más que sus montañas escudriña.
Determinóse a hacer agua bastante,
y veinte ingleses pone en la campiña
que llaman los isleños Melenara,   (Lope la confunde con Arguineguín)
pero vendióse el agua allí muy cara.

Que ciertos ganaderos que a sus dueños
guardaron más el agua que las reses,
ya con tejidas hondas, ya con leños
como troncos de pinos o cipreses,
prueban los brazos rústicos isleños
en los soldados míseros ingleses,
como ministros de la yunque en fragua
haciéndoles llevar sangre por agua.
Que como no eran de David soldados,
ni la cisterna de Belén aquella,
quedaron en el campo destrozados
sin llevar al Dragón el agua della     
a cual deja los sesos machucados
la voladera piedra, que con ella
 no hiciera más extraña batería
el pedrero mejor de artillería.
Hinchan los nervios de los fuertes brazos,
y con rústica voz escaramuzan,
dividiendo los cuerpos en pedazos,
las piernas quiebran y las caras cruzan.
Al que por su desdicha viene a brazos,
Cruxiéndole los huesos desmenuzan,
y allí se vio que al fin de tantos robos
mueren a manos del pastor los lobos.
Como suele quedar, después que ha sido
acabada la fiesta de los toros:
éste desjarretado, aquél tendido,
vertiendo sangre los abiertos poros,
ansí en el campo el esquadrón herido
miraba el vencedor riendo a coros;
porque de veinte a los catorce tienden,
y de seis que quedaban, los tres prenden.
Que los huidos se arrojaron luego
De aquellos riscos al tormento eterno,
Que aun en la mar vencidos, se dan fuego
y se van a gozar el del infierno.
El Draque entonces, de corage ciego,
no le sonando muy alegre y tierno
de los canarios el presente canto,
arrojóse a la mar trocado en llanto.
Por tanto esperamos con este artículo haber difundido este importante hecho de armas de nuestra historia y aportado nuevos datos que nos ayudan  a aclarar como se pudo haber desarrollado la historia.

BIBLIOGRAFÍA.

ÁLAMO, Néstor: Drake y Van der Doez en Gran Canaria. 1932. Revista de Historia. Tomo 5, Año 9, nº 35-36 pags. 75-100. Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna.
 

CORBETT, Julian Stafford: Drake and the Tudor navy, with a history of the rise of England as a maritime power. Longmans, Green and Co. Londres 1917.

MARIN DE CUBAS, Tomás: Historia de las siete islas de Canaria. 1986. Real Sociedad Económica de Amigos del País (Las Palmas GC).

MAYNARDE, Thomas (1595); COOLEY, William Desborough (1849): Sir Francis Drake his voyage, 1595. Togueter with the Spanish account of Drake´s attack on Puerto Rico.  Hakluyt Society. Edición de Willian Desborough Cocley. Londres, 1883. 

NUEZ CABALLERO, Sebastian: Las Canarias en la obra de Lope de Vega. 1964. Anuario de Estudios Atlánticos, n.º 10. Madrid, Las Palmas. Cabildo Insular de Gran Canaria.

RUMEU DE ARMAS, Antonio: Piraterías y Ataques Navales contra las Islas Canarias. 1947. Editorial Instituto Jerónimo Zurita. 3 tomos.

VEGA CARPIO, Lope Félix de: (1965): Obras completas de Lope de Vega. Edición de Joaquín de Entrambasaguas. Madrid. CSIC.

miércoles, 13 de abril de 2016

EL TEJAR DE JUNCALILLO DEL SUR

Restos actuales del Horno. Pablo Guedes García con parte de una teja

PABLO GUEDES GONZÁLEZ

En este artículo damos a conocer una industria existente en nuestra comarca ya en el siglo XVIII y que estuvo presente hasta los años 60 del pasado siglo. Esta industria, una fábrica de  ladrillos y tejas de barro cocido, estuvo situada en medio de lo que hoy es la arboleda de eucaliptos de Juncalillo del Sur, donde todavía podemos observar el horno y la hondonada donde se extraía la tierra, así como restos de construcción a la orilla de la playa. Ya desaparecido se encuentra el pozo, que suministraba el agua. Las tejas que producía esta industria, todavía las podemos contemplar en todos las casas antiguas con tejado a dos aguas de la comarca, sobre todo en Juan Grande.

 Entrevista a mi padre Pablo Guedes García, trabajador en 
el Horno, en su juventud

VALORES NATURALES.

Juncalillo del Sur es un humedal, constituido hoy día fundamentalmente por salados, algunos juncos, por los que recibió el nombre el paraje y una arboleda de eucaliptos y palmeras, plantada artificialmente. Hasta no hace muchos años, hoy en mucha menor medida, recibía las filtraciones de agua que provenían del Barranco de Juan Grande (o de Las Palmas) constituyendo en época de lluvias, un auténtico barrizal, pues había agua filtrándose hacia la superficie por todas partes.  Es por ello que se plantaron eucaliptos y palmeras en la zona, con un objetivo doble:  la desecación del terreno, al ser árboles con un alto consumo de agua y el aprovechamiento de la madera para la fabricación de útiles en las distintas labores del Condado de la Vega Grande,  a quién pertenecían las tierras. La introducción en la isla de los eucaliptos, árbol proveniente de Australia, tuvo lugar a finales del XIX, por lo que la arboleda tal como la conocemos,  debió de plantarse después de esas fechas. 

Horno de Tejas parecido al de Juncalillo, en Tunte.

Hasta los años 60, 70 del pasado siglo, junto a la zona de la arboleda, todavía podían contemplarse los juncales de gran porte (Juncus acutus), hoy casi extinguidos y prados de  greña (Cynodon dactylon), ya desaparecidos. La greña era una hierba rastrera, similar al cesped, por lo que se solía utilizar estos prados tapizados con esta hierba, como espacios para jugar al fútbol y de hecho había un campo de fútbol, hoy día desaparecido. Destaca en todo el territorio las plantas halófilas, comúnmente llamadas salados y también plantas de la sal, por convivir en espacios de aguas salobres. Dentro de la amplia variedad destacamos la brusquilla (Suaeda vermiculata), la más abundante, el balancón (Traganum moquinii) y el salado verde (Schizogyne glaberrima), planta endémica del sur de Gran Canaria, de la que tenemos la hipótesis de que por ella procede el topónimo Castillo del Romeral, al tener similitudes con el romero (ver nuestro artículo: EL ORIGEN DEL TOPÓNIMO ‘CASTILLO DE LA SANTA CRUZ DEL ROMERAL’: UNA PLANTA ENDÉMICA DEL SUR DE GRAN CANARIA.) 

Todo esto era posible por el agua que daba vida al lugar.

 

Hondonada rodeada de salados formada por la extracción de barro a lo largo de 3 siglos

 

El principal valor natural de este espacio es el faunístico, puesto que cobija al 33% de la población de aves esteparias que nidifican en la isla, fundamentalmente el alcaraván (Burhinus oedicnemus distinctus), el camachuelo trompetero o pájaro moro (Rodopechys githagineus amantum) y la terrera marismeña o calandro (Calandrella rufescens polatzeki). Además proporciona un lugar de descanso y alimentación a unas treinta especies de aves migratorias y limícolas. También nidifican en él especies catalogadas, como el chorlitejo chico y el charrán patinegro.

 

Es por ello que en 1987 fue declarado Paraje Natural de Interés Nacional por la Ley 12/1987, de 19 de junio,  al ser incluido en la Declaración de Espacios Naturales de Canarias. En el año 1994, fue reclasificado como Sitio de Interés Científico por la Ley 12/1994. En 2010 el Estado compra los terrenos al Condado por un importe de 10,64 millones de euros, financiados con fondos europeos. El área de medio ambiente del Cabildo es el responsable de su mantenimiento y conservación, acometiéndose distintos trabajos desde estas fechas como repoblación, eliminación del ganado de cabras, delimitación de caminos y desgraciadamente la eliminación de la “Casa del Pastor” y la cuadra.


CONSTRUCCIONES.

En el lugar había también edificaciones, estaba la conocida como casa del pastor ya citada, una casa a dos aguas antigua, similar a las de Juan Grande, en un primer momento residencia del boyero que cuidaba las vacas que estaban en una cuadra al lado de la vivienda. En el Rodeo, estaba la cuadra principal, con vacas lecheras y a la cuadra de Juncalillo se llevaban los becerros para ser destetados. Posteriormente se cambia la cuadra de vacas por un rebaño de cabras y ovejas y la casa pasa a ser residencia del pastor de Juncalillo. Se cerca un corral para el ganado, que tiene como lugar de pasto todo el espacio con la consiguiente degradación del lugar. Junto a la cuadra se encontraba un pozo y un estanque de agua, que aún se conserva.  También existía una fuente de agua entre la casa del pastor y la actual fábrica de salsa de tomate Intercasa, construida en los años 70.

Por último, dentro del espacio protegido, en la zona conocida como La Tabaibita, se encuentran las “Salinas de Abajo”, las más antiguas de Gran Canaria y las segundas de Canarias, de las que se conocen datos desde 1537, aunque con mucha probabilidad podrían haber sido utilizadas por los antiguos canarios.
Restos cosntrucción al lado Pozo.

Además en el amplio territorio que ocupa el espacio protegido se han encontrado distintos restos aborígenes y en la orilla de la playa junto a donde se situaba el pozo podemos ver restos de una construcción, de los cuales adjuntamos fotos, de la que no tenemos referencia. No sabemos a que época corresponden estos restos: podrían
ser aborígenes o podrían estar relacionados con el Tejar, o  de la misma manera podrían tener relación con las construcciones de la II Guerra Mundial, junto con el bunker que se situaba también cercano a la zona, que fue derribado por la Demarcación de Costas.

Podría ser también una construcción preparada junto al pozo para los barcos que fondeaban para hacer aguadas, de hecho justo frente a Juncalillo se encuentra un ancla muy antiguo, creemos el más antiguo que hemos visto en esta costa, que enrocó en un veril, hecho por el cual fue abandonado. El ancla se encuentra totalmente incrustado con el fondo por lo que es difícil de apreciar.

EL TEJAR.

De quién primero tenemos referencias sobre el horno de tejas es de Don Santiago Cazorla León, que en su obra insigne sobre la historia del municipio, Los Tirajanas de Gran Canaria,  en la página 137, nos indica la existencia de la misma:

 “La explotación de la sal y la agricultura no fueron las únicas actividades en Juan Grande. En un documento fechado el 6 de julio de 1798 se menciona la existencia de una fábrica de ladrillos de barro cocido, de calidad no despreciable, puesto que el Cabildo Catedral hace pedidos para su Iglesia”.

Vemos no solo la existencia de la explotación, sino la calidad de la misma, bien valorada en la ciudad de Las Palmas, por lo que debería haber un tráfico de esta mercancía, desde un embarcadero que estaría con toda probabilidad en La Caleta (Castillo del Romeral), donde también se embarcaba la sal del condado y que muchos años después también se utilizó para el embarque de la producción de tomates de los cultivos cercanos.

Esta explotación, propiedad del condado,  debió  funcionar desde la época de construcción del poblado de Juan Grande a finales del XVII y principios del XVIII, pues la mayoría de  las casas, con tejado a dos aguas,  aún existentes hoy día, se construyeron por esa época. Incluso la Iglesia, que data de 1693, aunque a este edificio se le cambió tejado y pavimento completamente en una reciente remodelación. El pavimento primitivo, actualmente cubierto por otro,  estaba realizado con losetas de barro cocido.

Fue mi padre,  Pablo Guedes García, quién me indicó la pista acerca  del lugar donde se encontraba el tejar, pues él mismo trabajó en esa industria en los años 50-60 del pasado siglo.  Me cuenta que junto al horno había un pozo de agua, hoy desaparecido, que suministraba el agua necesaria para hacer el barro. El pozo era de agua más o menos salobre, según la época.

Lugar donde se situaba el Pozo.
En referencia a este pozo de agua salobre, aprovechamos para hacer un inciso y  citar nuestro artículo:   NUEVAS APORTACIONES A LA HISTORIA DEL SUR DE GRAN CANARIA: TIRAJANA, AMURGA, MASPALOMAS, POZO DEL LENTISCO  en el que hacíamos referencia al paso de Colón por “Maspalomas” a hacer aguada, e indicábamos que el Maspalomas de esa época, el lugar de desembarco de Colón, nombraba a una amplia zona de costa a partir de donde hoy está Castillo del Romeral hacia el sur.  Podría ser este perfectamente el lugar de la aguada. Como posibilidad para ese hecho, sumamos los restos de construcción que encontramos cercanos al pozo, en la orilla de la playa y los restos del ancla, ya citados anteriormente.

Siguiendo con el proceso de fabricación de las tejas o ladrillos, este comenzaba con la obtención de la tierra. Para ello, se picaba en la hondonada que se encuentra cercana al horno y con el agua del pozo amasaban el barro, este proceso se hacía pisando el barro hasta lograr la consistencia necesaria. Se dejaba reposar el barro hasta el día siguiente y  luego hacían las tejas o ladrillos con moldes y las dejaban a la sombra de un cañizo uno o dos días  para posteriormente apilarlas verticalmente dentro del horno, manteniéndolas con calor, guisándose por espacio de uno o dos días, para lo cual se hacían turnos de guardia. La leña utilizada era aulaga o cardón.

"Oreando" las tejas en Moya. Años 1950. FEDAC.
Una vez terminado el proceso se llevaban las tejas en carreta de bueyes hasta Juan Grande, donde por medio de camiones se transportaban a donde fuera necesario en las distintas  posesiones del condado: en la propia comarca de Juan Grande, a Jinámar, Maspalomas o Arguineguín.

El horno tenia forma de cono, más ancho en la parte inferior  estrechándose hacia arriba formando escalones. Estaba construido con “piedras muertas”, que no se rompen con las altas temperaturas, unidas por mortero de barro, que a su vez recubría todo el interior. Se componía de dos partes: la cuba, donde se depositaban las tejas y el hogar, para la leña, separadas ambas por una parrilla.  La cuba disponía de una base que se comunica con el hogar a través de un conjuntos de toberas por donde ascendía el calor. Tanto la cuba como el hogar tenían sus entradas, la primera con vista a Amurga por donde se introducían las tejas apiladas verticalmente salvo la última hilera que era horizontal. El hogar tenía su entrada mirando al mar por donde se introducía la leña.

Cuenta mi padre que habían varios maestros tejeros que conocían el oficio, que seguramente se transmitía de padres a hijos,  siendo un trabajo ocasional, puesto que solo se efectuaba en determinadas épocas del año. Aunque es posible que en tiempos pasados se desarrollara todo el año.
Transportando tejas con carreta bueyes. Moya 1950s. FEDAC


Esta industria desapareció en los años 60 del pasado siglo, cuando comienza la importación de tejas foráneas y se generaliza la construcción de techos con azotea.

Pedro Socorro Santana, cronista oficial de Santa Brígida, en un artículo de la revista “Bienmesabe” nos aporta más información sobre los tejares:

 “A medida que crecía la población, en extensión y en almas, destacaron pronto otras industrias como los hornos de tejas, cuya producción artesanal y comercio del producto quedó regulado desde los primeros años de la colonización a través de las ordenanzas y otras disposiciones del Cabildo de la isla. Pues el uso del tejado, habitualmente a dos aguas, fue común en la arquitectura religiosa (iglesias, ermitas y conventos) y en edificaciones institucionales.
Hornada de tejas cocinándose, colocadas en hiladas verticales,
 excepto la última de encima que va horizontal. Pellagofio.

… Es cuando aparecen muchos hornos por la zona de barlovento de la isla, en lugares -como siempre se hizo- cercanos a las terreras (de tierra arcillosa) y a las fuentes o puntos por donde discurría agua continua de acequias. Sus oficiales, los tejeros, conocían a la perfección el oficio y desarrollaron técnicas para una mayor producción. Estos hornos debían tener un amplio espacio anexo donde se esponjaba, amasaba el barro y se oreaba la teja (para lo cual se hacían cubiertas de palos y ramas de árboles a fin de que la insolación no afectara al producto a cocer luego en los hornos). Para cubrir esta demanda de construcción, sobre todo del ladrillo para tabiques, en la ciudad de Las Palmas aparecen algunos hornos industriales.”

A raíz de este artículo, en que damos a conocer este importante valor de nuestro patrimonio histórico y etnográfico, aprovechamos la ocasión para solicitar que  el mismo sea declarado Bien de Interés Cultural (BIC),  por la importancia que tuvo su actividad productiva en las construcciones de todo el sur de la isla y en su historia.

Esperamos  que tanto el horno como el pozo sean sacados a la luz,  reformados y rehabilitados, para su pervivencia en el futuro. El hecho de estar enclavados en un espacio natural protegido, de seguro ayudará en este objetivo.

BIBLIOGRAFÍA.

CAZORLA LEÓN, Santiago: Los Tirajanas de GranCanaria. Notas y documentos para su historia. (2000). Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. Pág. 137.


GUEDES GONZÁLEZ, Pablo: EL ORIGEN DEL TOPÓNIMO ‘CASTILLO DE LA SANTA CRUZ DEL ROMERAL’: UNA PLANTA ENDÉMICA DEL SUR DE GRAN CANARIA. 2015.

MILLARES, Yuri: Los mejores barros de Canarias los tienen las islas más antiguas. Revista Peñagofio. 2012. 


SUÁREZ MORENO, F: Ingenierías Históricas de La Aldea. Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria. 1994. Págs. 283-287.

Hornos de Tejas en Carta Etnográfica de Gran Canaria




viernes, 15 de mayo de 2015

PIRATAS MOROS EN LAS “SALINAS DE ABAJO” EN 1622.

Jabeque berberisco, como los que solían usar los piratas de la época.
PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

En este artículo damos a conocer un episodio de nuestra historia por el que dos navíos piratas berberiscos con base en Salé  (Marruecos), fondean en Las Calmas de la isla, con el objeto de negociar el rescate de 26 prisioneros cristianos capturados en abordaje a dos barcos. Estos hechos los conocemos gracias a los archivos de la Inquisición o Santo Oficio (S.O.),  por declaraciones realizadas en procesos abiertos a renegados,  secuestrados españoles y de otros países llevados a tierras moras que abjuraban del catolicismo  y se convertían al islam. En concreto este episodio con la declaración de Juan Roldegas, natural de La Mancha que huye de uno de los barcos piratas.

Conocemos la historia gracias a una ponencia realizada en 1982 por Luis  Anaya Hernández, titulada “Repercusiones del Corso Berberisco en Canarias durante el siglo XVII Cautivos y Renegados Canarios”, en el V Coloquio de Historia Canario-Americana.

Anaya comenta que los testigos canarios citan el lugar de los hechos como Puerto de las Salinas o Bahía de las Salinas; indicando que podría tratarse de la actual Punta Salinas, al sur de Arinaga o de Castillo del Romeral, donde existían salinas. Nosotros creemos que debe tratarse del lugar
nombrado en aquellas fechas como Las Salinas, situado en el actual Salinas de Abajo o La Tabaibita en Juncalillo del Sur, las únicas salinas existentes en esa época, pues tanto las de Arinaga, como las de Pozo Izquierdo, Matorral o Santa Cruz del Romeral, se construyeron con posterioridad. 
Salinas de Abajo, actualmente en desuso, pero observese la sal como cuaja (cristaliza) de forma natural. Foto: Pablo Guedes.

Los bajeles fondearon en Las Salinas, donde además de hacer aguada, establecieron negociaciones con el obispado y el gobernador para rescatar a los cautivos. La tripulación estaba compuesta por berberiscos, turcos, expulsados moriscos, renegados flamencos y dos renegados canarios. Tenían 26 personas como prisioneros cristianos, capturados de dos barcos, uno en el Cabo de San Vicente y otro de un viaje entre Tenerife y Lanzarote.

Uno de los capitanes o arraez, como eran conocidos los jefes de los bajeles moros, se llamaba Calafate Hasan y era renegado griego, mientras que el otro estaba al mando de Jans Jansz, renegado flamenco,  alias Murad Rais o Morato Arraez,  que después sería presidente del Consejo o “Diván” de la república pirática de Salé. Destacado por su osadía y personalidad, llegó en sus correrías hasta Islandia donde invadió Reykjavik cautivando  entre  400 a 800 personas.

Por declaraciones de testigos al Santo Oficio sabemos que era de origen holandés y participó en la lucha de su país contra el dominio español como corsario. Se cree que abandonó Holanda cuando la tregua de 1609 con España y es cuando llega a las islas como otros compatriotas suyos aprovechando la reanudación del comercio con su país. Vivió en Lanzarote hasta 1618 y es este año cuando la isla es invadida por una flota de 36 bajeles y 4.000 hombres mandados por Tabán y Solimán capturando 900 lanzaroteños, entre los que se encuentra Jans Jansz, que es enviado a Argel, donde permanece cautivo hasta que  reniega del cristianismo. 

Cuando reniega comienza su carrera pirática en las costas de Berbería, incluso contra los barcos de su patria instalándose en Argel como piloto de Solimán Reis. A la muerte de este, pasa a Salé  desde donde desarrollará sus correrías.

Salé,  junto con Argel, en la costa mediterránea son los principales centros piráticos contra las islas. Es una ciudad  de la costa atlántica de Marruecos, que se sitúa junto a Rabat, separada por la desembocadura de un rio. Destaca  en esas fechas por ser casi el único puerto marroquí en el Atlántico y a ella llegan a partir de 1609 los moriscos expulsados de la península, en número de 40.000, lo que representa una  valiosa aportación técnica y humana, que va a desarrollar una próspera actividad corsaria y de venganza contra los españoles por su expulsión. Dependientes en un principio del Sultán, a quien cotizaban el 10% de las presas hasta 1626, se independizan en este año y crean una república pirática, gobernada por un Diván de 16 miembros, cuyo primer presidente, como hemos comentado, fue nuestro protagonista Jans Jansz.

Jans Jansz aprovecha su conocimiento de las islas para realizar incursiones en ellas. Tenemos testimonio al menos de dos de ellas, en las cuales usó la misma táctica: apostarse por las zonas de tránsito entre las islas para capturar los navíos que pasaran y seguidamente con sus cautivos, anclar en algún paraje seguro: Las Salinas,  para solicitar rescate por los mismos, llevándose a Salé a los que no podían liberar.

Así en el proceso del morisco expulso Andrés, éste afirma haber venido con Jans Jansz a Canarias antes de 1622 y haber capturado dos carabelas isleñas entre islas, con muchos cristianos, rescatando unos y llevándose el pirata el resto a Salé. Una de las dos carabelas fue capturada de nuevo por navíos canarios, pues de este modo fue apresado el procesado.

De la expedición de 1622,  tenemos más información, gracias al proceso del renegado Juan Roldegas, que huye del barco de Jans Jansz. Roldegas, natural de Villacañas en la Mancha, había sido capturado en 1617 cuando embarcaba como soldado en una flota de 7 bajeles flamencos, que se dirigía de Cartagena a Nápoles. Fueron asaltados por 17 navíos argelinos, capturando a su navío y a otro, cayendo presos 456 soldados españoles y muriendo en la lucha unos 200, demostrando el poder de la piratería  argelina. Llevado a Argel fue vendido a un turco que le hizo trabajar como aguador y en una vid, hasta que embarcó como corsario con el arraez Calafate Hasan.

Recreación aproximada de la travesía seguida por Jansz.
Siguiendo con el testimonio de Roldegas, en Salé, Jans Jansz convenció a Calafate para que comprara una saetía,  para ir a Canarias donde, según el holandés hallarían buenas presas. La saetía era una embarcación de una sola cubierta, típica del Mediterráneo, generalmente de dos palos y con vela latina utilizada habitualmente para la piratería. Era un barco que soportaba bien la mar, que tenía una capacidad de carga mayor que la correspondiente a su tamaño y podía llevar hasta 10 cañones.

Aunque al principio patrullaron por el cabo de San Vicente ya que allí capturaron el 13 de septiembre un navío francés de Olon, “La Jorna”, con 13 tripulantes según el testimonio de su patrón, Juan Friolin, que tuvo la fortuna de ser rescatado en Las Salinas. Saquearon también un navío flamenco con bacalao, aunque por las paces que tenían con Holanda, lo liberaron.

Ya en Canarias atacaron dos carabelas con mucha gente de las islas, según el testimonio de Friolín, aunque según Roldegas fue sólo una con 10 hombres y 3 mujeres. Posteriormente, los navíos anclaron en Arguineguín según Roldegas y en el puerto de Las Salinas según otros testimonios, para hacer aguadas y rescatar a los cautivos, momento que aprovechó el renegado español, mientras acarreaba agua, para huir a Agüimes y de allí a Las Palmas.

Aquí Luis Anaya indica que los testigos canarios citan el lugar como Puerto de las Salinas o Bahía de las Salinas; que podría tratarse de la actual Punta Salinas, al Sur de Arinaga o de  Castillo del Romeral, donde existían salinas. Nosotros pensamos que no fue en ninguno de esos sitios sino en las conocidas en la época como Las Salinas, las únicas existentes en ese momento, que se corresponde con  las actuales “Salinas de Abajo”, en Juncalillo del Sur. Adjuntamos mapa de Torriani de 1592 donde se señalan. 
Mapa de Gran Canaria del Ingeniero Leonardo Torriani, 1590. Observese a la dcha: Maspaloma, Pozo del Lentisco, Las Salinas y Pta. de Tenefent.
Según el testimonio de Roldegas, los dos navíos piratas no eran de gran tamaño pues el de Jans Jansz traía 65 hombres de tripulación y el de Calafate unos 40, más los cautivos que habían hecho en el viaje. Se supo después que también iban 6 renegados españoles, 3 de Madrid, 1 de Toledo y otros 2 sin concretar provincia, que fueron capturados junto con él en el Cabo de Palos (Cartagena). Roldegas no los declara al Santo Oficio por temor puesto que él mismo era renegado. Esto se sabe porque al haber huido, Jans Jansz lo denuncia a los negociadores canarios del rescate con la intención de que el S.O. le ajustara las cuentas.

Es por ello que la Inquisición lo condena a prisión y es entonces cuando termina confesando y reconoce su apostatía  achacándola a los malos tratos recibidos y para poder huir, ya que al no ser marino no lo enviaban a corso (piratear), mientras que haciéndose musulmán podía embarcar, al creer los moros, que el apostatar era un freno para la huida por el temor al S.O. Como resultado del proceso es  condenado a reclusión por dos meses en un convento y cumplida la pena en julio de 1623 se le concede licencia para retornar a España.

María Candelaria, de la Gomera,  que fue una de las 3 mujeres cautivadas días atrás en una carabela y que consiguió ser rescatada, declaró que dos muchachos de Canaria que habían renegado estaban con Jans Jansz, lo que era de utilidad como conocedores del territorio y la costa lo que será utilizado por otros piratas con frecuencia.  Se cree que uno de estos renegados de Gran Canaria fue Salvador Gutierrez Perdomo Betancor, alias «Perdomito», quien fue denunciado posteriormente al S.O. en 1644 por varios testigos.

Respecto a los cautivos que llevaba Jans Jansz, sólo consta el rescate del capitán francés y de María Candelaria, aunque debieron ser más pues uno de los testigos del proceso, el esclavo Pedro de Brito, declaró que fue comisionado por el gobernador al ser conocido de Jans Jansz, junto con otros para negociar el rescate y que todos los días entraba varias veces en el barco a contar el dinero del mismo, lo que parece indicar que fueron cantidades importantes. De hecho, la única cifra que se conoce así parece indicarlo, son 200 ducados que el 18/10/1622 aporta el cabildo catedralicio para contribuir “a rescatar de entre moros unos pobres cautivos apresados sobre estas islas”.

Después de la liberación de los cautivos rescatados y de realizar aguada,  los dos navíos piratas regresan a Salé con el resto de cautivos.

Charca en La Tabaibita, junto a Las salinas de Abajo. Al fondo Montaña de Las Tabaibas.

 Según  Robert C. Davis en su obra   “Esclavos Cristianos, Amos Musulmanes” a los presos los colocaban generalmente en la bodega para el viaje de regreso: apiñados, apenas sin poder  moverse entre la suciedad, el mal olor y los parásitos. A su llegada a Salé, era tradición hacer desfilar a los recién capturados por las calles para que la gente pudiera hacer burla de ellos y los niños cubrirlos de basura.

  En el mercado de esclavos, los hombres estaban obligados a brincar para demostrar que no eran cojos y los compradores a menudo querían desnudarlos para ver si estaban sanos, lo cual también permitía evaluar el valor sexual de hombres y mujeres; las concubinas blancas tenían un gran valor y también había un mercado homosexual.
Los compradores que buscaban pedir el rescate examinaban los lóbulos de las orejas para encontrar marcas de perforación, lo cual era indicio de riqueza. También era habitual examinar los dientes de un cautivo para ver si podía sobrevivir a un régimen esclavista duro. Era común afeitar la cabeza y la barba de los esclavos públicos como humillación adicional, pues los moros consideraban cabello y barba como parte importante de la identidad masculina.
 Los esclavos llevaban un anillo de hierro alrededor de un tobillo y arrastraban una pesada cadena de entre 11 y 14 kg.
La ocupación más dura y miserable para los esclavos eran las galeras, donde pasarían el resto de sus días. Otros se destinaban a trabajos agrícolas y otros que tenían habilidades eran alquilados por sus dueños. Algunos eran “soltados” por el día con la obligación de regresar con una cantidad de dinero por la noche, bajo amenaza de ser golpeados brutalmente en caso de no hacerlo.
Una forma de aligerar la carga de la esclavitud era "tomar el turbante" y convertirse al islam. Esto eximia del servicio en galeras, de los trabajos más penosos y de los trabajos impropios para los musulmanes, pero no de ser esclavo.
En Salé, Jansz continua con sus proezas piráticas y en 1626 gracias a su fama y a su matrimonio consigue ser nombrado presidente de la república pirática  de Salé por  el Consejo o Diván de la misma.

A pesar de su posición, sigue saliendo al corso (hacer la piratería) en múltiples ocasiones. En 1627 realizó sin duda, su mayor proeza pirática, pues guiado por un cautivo danés llegó hasta Islandia, saqueando Reykjavik y volviendo con un botín de cautivos que oscilaba entre 400 a 800 personas. Instalado de nuevo en Argel, fue capturado por los Caballeros de Malta, que le liberaron a cambio de un importante rescate. En 1640 figura como gobernador de la fortaleza  en Salé, y es por estas fechas cuando se supone que muere debido a las luchas entre salesinos y sus vecinos marroquíes

Las Salinas de aquella época.

Creemos que la poca población existente en esos momentos en el territorio, salineros y pastores,  al detectar los navíos piratas huyen de la costa y se adentran en Amurga o el interior de la isla por el terror que se les tenía a los piratas. De hecho existe la llamada Cueva o Cuevas de Los Salineros, a poca distancia de Las Salinas, al pié de Amurga, que es donde creemos vivían y pasaban noche los salineros, por temor a secuestros.

En esa época todavía no existía el núcleo de Juan Grande en el lugar que hoy lo conocemos. Juan Grande fue un vecino de Agüimes, en la mitad del s. XVI, de lo cual tenemos noticias por documentos notariales de compra de tierras de 1544. Según  Francisco Tarajano en sus “Memorias de Agüimes”, Juan Grande  fue labrador y pastor y con sus ganados recorría todo el territorio desde Agüimes hasta Amurga. Por esos sitios se pasaba hasta tres meses con su ganado mientras su familia permanecía en Agüimes y fue en 1572 cuando decidió ir a vivir a la costa con su familia, en un lugar que se convertiría años después en el caserío de Juan Grande.
Cuevas de Los Salineros.

Creemos que es sobre los años posteriores a 1660 cuando el capitán Francisco Amoreto Manrique (abuelo del Francisco Amoreto, protagonista en el Motín de Agüimes), construye las primeras casas en el Lomo de Buenavista (Suarez Grimón y Quintana Andres, “Historia de la Villa de Agüimes”),  no donde hoy esta el pueblo, cuyas primeras casas  construye su nieto, sino  en las primeras estribaciones de Amurga, entre el pueblo actual y Aldea Blanca,  lugar en el que como indica su nombre y tal vez debido a ello, debía haber una "buena vista", de la costa desde donde se podia dar la alarma en caso de "moros en la costa" y huir a las alturas.

Las Salinas era, por tanto, el único punto en la costa del sur, que podría tener un cierto poblamiento al existir aquí la industria salinera, pues  por aquellos lugares desiertos solo se adentraban los pastores con mucha precaución por miedo a ser secuestrados por piratas. Cercano a Las Salinas a menos de 2 km.,  se encontraba  Pozo del Lentisco (actual Bahía Feliz), que hemos dado a conocer en otros artículos ( NUEVAS APORTACIONES A LA HISTORIA DELSUR DE GRAN CANARIA: TIRAJANA, AMURGA, MASPALOMAS, POZO DEL LENTISCO.), lugar donde se culminaban “las apañadas” de ganado de Amurga y donde creemos existía antiguamente un poblado aborigen y donde también pudieron desarrollarse los hechos de este episodio.
 
Cueva de los Salineros, con vista a autopista, Las Salinas y Tabaibita.
Las costas del sur de las islas  son las que están a sotavento, protegidas de los vientos dominantes la mayoría del año, pero sobre todo en verano. Estos vientos, los alisios, son de dirección norte o noreste.  Esto es bien sabido por todos los navegantes, y de hecho a la zona sur de Gran Canaria, se la conocía con el nombre de “Las Calmas de Maspalomas”.  

En la zona de Castillo del Romeral, Las Salinas y Pozo del Lentisco es donde normalmente se encuentra el corte del viento y sus habitantes saben de la intensidad del mismo cuando a unos cientos de metros más al sur se encuentran las calmas. Es por ello que esta zona sea utilizada por los navegantes para hacer aguadas y para refugiarse de los temporales, así como también para hacer pillerías por parte de piratas y corsarios, al ser una zona prácticamente deshabitada y como describen sus antiguos habitantes, una selva. Como medida de precaución, las villas y poblados se asientan en lugares no visibles o retirados de la costa, Tunte, Santa Lucía, Agüimes.

Prueba de ello es la cita del Deán del Cabildo de la Diócesis canariense en carta dirigida al rey Felipe V, en 1719, un siglo después, con motivo del “Motín de Agüimes":

El pago de Sardina era antes una selva, abrigo solamente para desembarco de piratas sarracenos que con su continuación la hicieron tan sospechoso para los naturales, que nunca penetran sin peligro de muerte o cautiverio.  A costa de sus fatigas lo desmontaron, y con la repetida efusión de sangre que derramaron en defensa de su ribera, lo hicieron fecundas heredades y lo cultivaron, de suerte que son el único medio de sustentación”  (Santiago Cazorla Los Tirajanas de Gran Canaria) canaria).

Las Salinas era un punto estratégico, puesto que todos los  barcos que hacían la pesca en Berbería debían pasar por este lugar a cargar la sal, permaneciendo fondeado dos o tres días realizando esta labor. De la misma forma cuando regresaban de África, su recorrido pasaba por aquí en su camino a la ciudad de Las Palmas.  Desde la construcción de las salinas en 1537, la media de barcos que se dedicaban a la pesca en África, era de unos 30, los cuales obligatoriamente debían aprovisionarse de sal en este lugar para realizar su negocio.

Desde los primeros años de la conquista se produjeron ataques que lo que pretendían era el saqueo y la captura de indígenas canarios para ser esclavizados. Después de la conquista y hasta el s. XIX las islas fueron atacadas por franceses, ingleses y holandeses principalmente, ya sea por guerras formales entre la corona española y estos países, como también  por actividades piráticas. Pero es a partir de la segunda mitad del XVI y hasta el XVIII cuando los piratas berberiscos, que desde diversos puertos como Larache, Safí, Túnez, pero sobre todo Salé y Argel, atacan de forma ininterrumpida a las islas y a su tráfico marítimo. Los navíos piratas se apostaban por los puntos habituales de navegación, acechando a los navíos, o se acercaban a  “la Costa” de Berbería  a la caza de pesqueros. 

Como hemos indicado “Las Salinas” era un punto estratégico por su privilegiada situación en las comunicaciones marítimas y en su costa acechaban los piratas para capturar navíos. Por este lugar  poco defendido hasta la construcción de la Casa Fuerte de Santa Cruz del Romeral a principios del XVII,  desembarcaban para aprovisionarse de agua, leña y provisiones.

Su principal presa era la mercancía humana, fundamentalmente los pescadores canarios, pero también capturaban pastores y a cualquiera que encontraran en su aguadas en aquellos deshabitados lugares. También atacaban poblaciones, así como islas enteras. Prueba de ellos son las entradas a Lanzarote, destacando la de septiembre de 1569, cuando piratas berberiscos al mando de Calafat con 10 galeras y 600 hombres, saquean la isla durante 18 días, llevándose 200 cautivos, después recorre los puertos de Gran Canaria, tomando los navíos ó quemándolos.

De igual forma sucede en 1586 y 1618, en esta última es una flota de 36 bajeles y 4.000 hombres mandados por Tabán y Solimán capturando 900 lanzaroteños, entre los que se encuentra Jans Jansz, el protagonista de nuestra historia.  Después de quemar  haciendas y campos, los moros se dirigieron a La Gomera, capturando más esclavos. Esta vez capturan a una mujer anciana, para ellos de poco valor, que entierran en la arena hasta la cintura, utilizándola  como diana para las bocas de fuego (cañones). Es por ello que los canarios viven aterrorizados y el temor va más allá de la realidad,  ya de por si bastante temible.

Las victimas eran vendidas  en los puertos africanos, donde los destinaban a múltiples trabajos. También sus nuevos amos obtenían buenos beneficios por su rescate. La  vida de esclavo estaba marcada por el intento de recobrar la libertad en la que se involucraban los familiares para pagar el rescate. Muchos de ellos, viendo la imposibilidad de regreso a su tierra cambiaron de religión para obtener una mejor forma de vida, eran los llamados renegados. De estos, los que anteriormente habían sido pescadores ahora pasaran a ejercer la piratería, aprovechándose de sus conocimientos de las costas canarias contribuyendo a aprovisionar los mercados de esclavos berberiscos con material humano isleño.

Algunos de estos últimos aprovechaban su visita a las islas para escapar y otros eran capturados y a través de sus procesos y de las declaraciones al Santo Oficio (Inquisición) de antiguos cautivos rescatados, se obtuvo la información de lo que se conoce sobre este tipo de piratería.

También hay que apuntar que los españoles también practicaron la piratería en las costas africanas, a lo largo del XVI, como lo habían hecho antes de la conquista con los antiguos canarios y de la misma manera a como después la ejercerán los moros en Canarias, formas de vida lamentables que se han realizado a lo largo de toda la historia. Los berberiscos actuaban arrasando los poblados que encuentran en las islas como represalia a las cabalgadas, o ataques de los cristianos, que se hacían en el norte de África.

BIBLIOGRAFÍA.

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