Algunas consideraciones en cuanto a los 12 nombres otorgados al santuario: Cimarso, Cimarço, Margo, Mago, Amagro, Magro, Amarço, Março, Amago, Jumiaia, Jumiaga, Almogarén
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Corona de Montaña de Las Tabaibas, con muralla de piedras rodeándola. Manolo Rivero |
PABLO GUEDES GONZÁLEZ
Lo que nos cuentan las fuentes
Los textos etnohistóricos nos dan muchísimos datos del Santuario de Tirajana y de su montaña sagrada donde se hacían los ritos, aunque desgraciadamente, muchos de ellos sujetos a interpretación. De forma muy resumida, vamos a aportar los datos que creemos esenciales, que ayudaran a los lectores a hacerse una idea sobre el tema.
Los textos que derivan de la desaparecida Crónica Madre de la Conquista (c. 1520) nos hablan de dos santuarios de los canarios, a los que hacían peregrinaciones masivas para sus ritos, situados en dos macizos montañosos, «de dos leguas [11 km] en redondo, que confinan con el mar», y que tenían «límites» (creemos que mojones de piedra, como se expresa en un pleito de principios del XVI), donde se gozaba de inmunidad. A uno de ellos llamaban Tirma (sin contradicción con otras fuentes), pero al otro, entre nombre y juramento le daban hasta nueve variantes distintas según fuera el texto: Cimarso, Cimarço, Margo, Mago, Amagro, Magro, Amarço, Março y Amago, que deben provenir de un original que sufrió interpolaciones y/o corrupciones, y probablemente también por la dificultad de la traslación del nombre original al castellano. De esos nueve, claramente vemos erratas en muchos y nos quedamos con dos: Amargo y Amago.
La crónica supuestamente más antigua (1491), la de Alonso de Palencia, corrobora los dos santuarios, además de forma independiente a las anteriores, pues es escrita en la península, describiéndolos como «refugios» y llamándolos «Thirma y Tirajana», localizando por tanto uno de ellos en esta comarca, que debía ser el mismo al que se refería la Crónica Madre, descartando por tanto Amagro en Gáldar. Describe la incursión del corsario Pedro Cabrón terminando en la Batalla de Tirajana, con derrota castellana. Palencia, nos hace la primera descripción de la montaña sagrada: relata que se llega a caballo a la cumbre del «monte» (no de un risco), donde existe un «templo, construido a manera de un castillo con toda clase de fortificaciones» que los castellanos destruyen incendiándolo. Nuestra interpretación es que Palencia recoge los informes de Cabrón, que tiene que justificar su derrota con los canarios, por lo que exagera las fuerzas de los mismos y describe un castillo con fortificaciones, por lo que pudiera ser una simple construcción rodeada por una muralla o cerco de piedras (como la describe Marín).
A finales del XVI, Abreu Galindo, nos habla de Tirma, en los términos de Gáldar, y de un nuevo nombre para el santuario que ubica en Tirajana, Umiaya o Jumiaia, describiendo uno de los ritos principales para los canarios, las rogativas de lluvia y hablando también de «mohones», «peñascos» y «piramides», como parte primordial en sus ritos en distintas islas, refiriéndose probablemente a mojones de piedras: «Iban a estas montañas [no riscos: Tirma y Umiaya] […] hacían danzas y bailes, y cantaban endechas en torno de un peñasco [interpretamos que un mojón], y de allí iban a la mar, y daban con las varas en el agua».
Y a finales del XVII, Marín de Cubas, nos hace la descripción más detallada del monte sagrado que llama Jumiaga: «era una cassa de piedra sobre un alto risco [...] hay tres braseros [… donde] hazian su aguero puestos sobre un paredon a modo de altar de grandes piedras […] ha quedado una como capilla, y sacarrones [momias] dentro todo de una gran cerca de piedras mui grandes, y es el risco el mas descollado de todos aquellos citios».
Nuestra interpretación: Se habla de un «risco» destacado y sobresaliente en el paisaje, donde en su cima hay una casa, con un ara de sacrificios con tres focos de combustión sobre un paredón, y en la misma zona una capilla con momias, lo que pudiera ser una cueva (lo habitual en los canarios), todo ello rodeado por un gran cerco de piedras. Otro dato importante es que Marín llama «almogarén» al monte sagrado de Tirajana, corroborado en otras partes de su obra y también por Escudero, destacando también el culto a los ancestros: «hacian grandes romerias a onde havia sepulchros en riscos sagrados, a su seta [secta], como a Tirma y Almogaren», con gran similitud con el culto ancestral a los morabitos en Marruecos.
Finalmente tenemos un pleito de principios del XVI, por los límites del señorío Episcopal de Agüimes, en el que se citan unos mojones, que muy probablemente sean los de Amurga, especificándose que la función de estos mojones, para los antiguos canarios, era la de delimitadores de una santidad, donde se refugiaban personas y ganados en tiempos de guerra.
Candidatos a la montaña sagrada
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Fortaleza de Amurga en el Morro de Los Solapones, el probable Ansite. Tibicena |
Con las descripciones que nos transmitieron las fuentes etnohistóricas, hemos buscado esta montaña, que llamaremos de Umiaga/Amago, dentro de la Tirajana de aquellos tiempos, que incluía la Caldera, Amurga y la zona de costa llamada Llanos de Sardina: los llanos a pie de Amurga y la desembocadura del Bco. de Tirajana. No tenemos mucho donde buscar en este área y, con los datos de que el santuario de 11 km lindando con el mar, estaba en un macizo montañoso, se está señalando indudablemente a Amurga, y conociendo que tenía «límites» señalizados por mojones, nos está identificando la parte de Amurga rodeada por estos mojones, especificada en la Carta Arqueológica de SBT: desde Bco. Hondo a Bco de Fataga.
Aún así, hemos buscado en las montañas destacadas en el paisaje de Tirajana, caracterizadas con un cerco de piedras en su cumbre. Con estas características, tenemos cuatro candidatos (dos en Amurga): Mña. de La Santidad, Fortaleza de Santa Lucia, Fortaleza de Amurga (el probable Ansite) y Montaña de Las Tabaibas. Vamos a descartar a La Santidad, situada en el Macizo de Pilancones, que aunque actualmente se considera Tirajana, no lo era así en el pasado. De las tres restantes, la única que tiene un «gran cerco de piedras», como vemos en las fotos, es Las Tabaibas, pues las otras dos solo tienen pequeños muros en su cima, que ni siquiera la rodean. También podemos descartar las dos Fortalezas, porque en realidad no son los hitos más destacados del paisaje, no se pueden subir a caballo, no tienen las estructuras destruidas, como Las Tabaibas y por ser incompatibles con el rito masivo de la rogativa de lluvias: por su lejanía con el mar y porque en su cima no se puede hacer una concentración multitudinaria para este rito. A pies de la de Santa Lucía, hay un poblado, lo que es incompatible con el derecho de asilo. Igualmente, porque son fortalezas defensivas, incompatibles con este derecho, pues en los santuarios no se hace la guerra.
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Cima de la Fortaleza de Santa Lucia. Cabildo GC. |
Conviene llamar la atención sobre estos mojones, pues creemos que al ser símbolos importantes, destacados y muy visibles de su religión (como podría ser la cruz cristiana), eran más susceptibles de ser destruidos por los castellanos, por considerarlos efigies del paganismo, y ser relativamente fáciles de derrumbar. Hemos encontrado en Amurga, distintos mojones destruidos, tal vez por esta causa, en sitios que creemos destacados en su cosmogonía, como Mña. Tabaibas y Risco del Drago (junto al probable Ansite) y también los más cercanos a Mña. Tabaibas que limitan el santuario: en La Paredilla y en Cuesta de La Sabina. Los mojones cercanos del gran yacimiento de El Coronadero, creemos que se salvaron, gracias a su acceso bastante complicado.
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Mojón derruido en Mña. Tabaibas |
En rojo, mojones derrumbados |
Descubrimientos de expertos en distintas disciplinas
Hasta ahora, nuestra labor ha sido la de identificar en las fuentes, las descripciones claves para localizar Umiaga/Amago en el territorio, siendo el candidato más destacado, Amurga, con Mña. Tabaibas. Además de ello, como también hemos resaltado en artículos previos, varios expertos en distintas disciplinas, han realizado descubrimientos que consideramos importantes y que para nosotros son definitivos en la investigación para localizar el santuario:
En los años 90, Julio Cuenca y otros arqueólogos elaboraron la Carta Arqueológica municipal, en la que localizan (con errores) los mojones que delimitan una parte de Amurga, que creemos que eran los «límites» del santuario que nos indicaban las fuentes y es por lo que propusimos Amurga como el Santuario.
En 1926, el sociólogo Edward Westermarck publicaba una investigación en ingles (no traducida todavía al español) sobre la «religión popular» en Marruecos, que documenta la misma función aquí y allí para los mojones: la de señalizar los límites del 'anmuggar' o morábito donde comienza la inmunidad y la protección sagrada. Así ocurría hasta principios del XX en el santuario de Moulay Abdallah Amghar, en Dukkala (Casablanca), rodeado de mojones para esta función, pudiendo el nombre Amghar, también estar relacionado con 'anmuggar', (lo que todavía no hemos confirmado), a su vez relacionado con Amurga, con lo que tendríamos el mismo topónimo, aquí y allí, nombrando un espacio con las mismas características.
En 2001, el filólogo Ahmed Sabir, de la Universidad de Agadir, nativo en lengua amazigh, vincula el topónimo Amurga con la voz 'anmuggar', con almogarén y con la esfera religiosa y proponía una investigación para buscar en este macizo «lugares de culto aborigen». Posteriormente, también llegan a la misma conclusión (2018) los filólogos Abraham Loutf (cuya lengua nativa también es la amazigh) y Maximiano Trapero.
Pero es que además de la homofonía, Amurga y su más que probable relación con el santuario de Tirajana y su equivalente en Marruecos, 'almuggar' o 'anmuggar' (plural ilmuggaren), coincidirían también en el aspecto semántico, pues estas voces designan las peregrinaciones masivas a las tumbas de los hombres santos, los morabitos, junto con la ceremonia religiosa que se realizaba y al lugar donde se encuentra la tumba durante el tiempo de la peregrinación, todo ello con una tradición ancestral anterior al Islam. Además, como expresaban los filólogos, estas palabras están relacionadas con Almogarén, uno de los nombres dados al santuario, que al igual que en África, aquí, Marín de Cubas la caracterizaba con el culto a los hombres santos o ancestros: «hacian grandes romerías a onde havia sepulchros en riscos sagrados, a su seta [secta], como a Tirma y Almogaren».
Finalmente en 2019, son el arqueólogo Marcos Moreno y el historiador Jesus Álvarez, los que descubren la ubicación del topónimo Umiaga en Amurga, según documentos del Archivo Parroquial de Tunte, lo que por otro lado, descartaría a la Fortaleza de Santa Lucía y aporta un fuerte apoyo a nuestra hipótesis. ¿Confirmación definitiva? el lector puede valorarlo en función de los datos aportados hasta el momento, pero sobre todo al final.
El santuario de Moulay Abdallah Amghar data del s. XI, fecha en la que fue enterrado el santón venerado allí, fecha compatible con una posible respuesta a todos estos paralelismos tan coincidentes en Gran Canaria y en Marruecos. Así, estas voces y costumbres que se constatan aquí y allí, pueden tener una mejor explicación y comprensión a partir del nuevo paradigma en la investigación histórica de Gran Canaria, de la que son partidarios los arqueólogos Verónica Alberto, Teresa Delgado, Marco Moreno y Javier Velasco (2023), que es la constatación de dos nuevos eventos migratorios a la isla (después de la llegada inicial), el primero en los siglos VII y VIII (600-700 d. C.) y el segundo en el s. XI (1000 d. C.), que dieron lugar a transformaciones de calado en el orden social.
Según estos investigadores, la posible llegada de grupos humanos desde el norte de África, en esas fechas, se refleja en importantes cambios en el registro arqueológico insular que les hace plantear esta hipótesis. Así, en el aspecto religiosos, en el s. VII/VIII: el cambio de enterramiento en cuevas al de grandes necrópolis tumulares; en el cambio de prácticas sociales vinculados a ceremoniales en centros de agregación social como la Fortaleza Grande y la Fortaleza de Amurga (Umiaga para Moreno); y en el aumento de la población e incremento de la violencia extrema con muertes asociadas. En el s. XI: la construcción de casas de piedra cruciformes, con variantes; el declive de las necrópolis tumulares para pasar a enterrar en cistas y fosas; y la aparición de los “ídolos” y las pintaderas, la construcción de graneros colectivos fortificados (que habían aparecido en el norte de África el siglo anterior).
Consideraciones en cuanto a los distintos nombres del Santuario
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Muralla que rodea Mña. Tabaibas. Grafcan |
Como habíamos indicado anteriormente, el nombre original del santuario no debía ser habitual a oídos castellanos y podría fácilmente confundirse, de ahí las múltiples variantes. Lo que si tenemos claro es que el nombre original debía incluir una “g” y que muy probablemente debía estar relacionado con topónimos del territorio sobre todo con Amurga (que los filólogos relacionaron con 'anmuggar') pero también con Amargar (centro de Amurga) y con Amoxo (se lee Amojo), el poblado indígena que se situaba en Las Salinas de Abajo, en función de las consideraciones que aportamos en los siguientes apartados.
Ahmed Sabir nos cuenta, que quienes transmitieron las voces de los antiguos canarios que nos han llegado, debieron tener errores de escucha que produjeron distorsiones, pues no tenían un oído fino para una lengua extraña. Como ejemplos relacionados con las términos que estamos tratando, y con las distorsiones de una hipotética “g”, tenemos las siguientes voces que nos llegaron transmitidas por oídos castellanos y las que en la actualidad tienen en Marruecos (Souss-Massa), para el mismo concepto (entre corchetes la pronunciación):
Canarias → Marruecos
Cabra → axa [ajá] → aggad [aggád]
Harina → ahoren [aorén] → aggurn [aggúrn] → awwern [agüérn] (en la montaña)
Leche → aho [ajó] → aghu [aggó]
Umiaga o Umiaya
Nosotros pensamos que debía ser Umiaga, en consonancia con la “g” del nombre del santuario, y porque, como veremos en el siguiente apartado, creemos que Umiaga nombraba al mismo territorio que Amurga, y debían ser un mismo topónimo para los canarios.
Además, según Westermarck, determinadas palabras amazighs que llevan “g” son pronunciadas con sonido muy próximo a “y”. Así nos describe que «En algunas palabras bereberes también se utilizan los siguientes signos: Gy (elevada y), para representar un sonido que me parecía casi una consonántica “y” fuertemente pronunciada, pero que mi escriba bereber de Ait Sadden, que tenía un oído notablemente fino, consideraba más estrechamente relacionado con una “g”».
Umiaga / Amurga
Área donde se ha localizado Umiaga, obsérvese la imposibilidad de realizar apañadas, salvo en la parte de los llanos que dan al interior de Amurga. |
El topónimo Umiaga se localizó en Amurga, a partir de documentos del Registro Parroquial de Tunte, en los que aparecía relacionado con apañadas y con riscos:
«… del término del ganado salvaje de umyaya e apañada que de dicho término se hace...» (1569).
«… quatro machos y un cabrito que salieron de la apañada de Umiaya este presente año...» (1626).
«… Simón Martín a él qual le mató un Pena (peña) estando en la apañada de omiaga...» (1649).
«… del Roquete de Cabello para arriba de aguas vertientes de Riscos de Umiaya y cumbre para abajo...[tenemos el topónimo Cho Cabello en el cauce del barranco a 500 m debajo de El Ingenio] » (1652).
Nosotros pensamos que las citas a apañadas, se deben referir a las famosas apañadas de Amurga, las más importantes de Tirajana, y creemos que únicas en la comarca que estamos tratando, que ya tenían lugar en 1577 culminando en la Vega de Amurga, realizándose las mismas siempre a favor de pendiente y desarrollándose fundamentalmente en los llanos en el interior del macizo, y no en los grandes precipicios de la zona donde se localiza el topónimo (cercanas al Almogarén y Fortaleza de Amurga), con riscos en forma de cuchillo, con grandes precipicios donde es prácticamente imposible realizar una apañada.
Por ello deducimos, por su imposibilidad, que no podían existir unas apañadas exclusivas para estos riscos, por lo que las apañadas de Umiaga debían ser las mismas que las de Amurga, con lo que ambos nombres debían nombrar lo mismo y probablemente fueran un único topónimo en la lengua de los canarios (¿anmuggar?), interpretado de dos maneras al pasar al castellano, prevaleciendo finalmente en la oralidad, Amurga.
Amurga, creemos que debió ser la forma más cercana al original, pues para Maximiano Trapero, es siempre más fiel a la identidad lingüística lo que se transmite de manera natural por vía oral que por la escritura, pues esta última implica una doble transformación, lo que acarrea mayor probabilidad de errores: cambio del significante de una lengua al significante de otra lengua sumado a transliteración de una secuencia sonora en un segmento ortográfico.
Filológicamante también se pueden relacionar, por las características de las lenguas amazighs. Así, para Westermarck, «los sonidos vocales de las palabras están sujetos a grandes variaciones, no sólo en diferentes localidades, sino en la misma localidad, e incluso en la boca de un mismo individuo. La longitud de la vocal, en particular, es una cuestión muy difícil, tanto porque es muy variable como porque permite tantos grados diferentes; y en muchos casos es igualmente difícil distinguir entre la presencia o ausencia de un sonido vocal antes de una consonante o entre dos consonantes».
¿Por qué Amagro no podía ser el nombre del Santuario de Tirajana?
La respuesta puede parecer una obviedad, pero a pesar de todas las evidencias en su contra, todavía muchos investigadores creen que Amagro era el nombre del otro santuario principal, junto con Tirma, o creen en tres santuarios destacados de los canarios, sin ninguna justificación para ello. En dos fuentes independientes: Crónica Madre y Alonso de Palencia, se habla de dos santuarios o refugios principales de los canarios (y únicamente dos), a los que hacían peregrinaciones masivas. Y Palencia, fija uno de los dos en Tirajana, después corroborado por Abreu Galindo, Marín de Cubas y Escudero, llamándolo Umiaga. Se desprende de los textos que tenían una extensión de unos 11 km a la redonda con «límites», eran fronteros con el mar y se situaban cada uno en un macizo montañoso.
La montaña que hoy conocemos como Amagro, en Gáldar, que no se encuentra en un macizo, podía ser una montaña sagrada para los canarios, pero no una de las dos principales a la que se refieren las fuentes. Las creencias religiosas de los canarios afectaban a toda la esfera de su vida diaria y la religiosidad marcaba todos los aspectos de la existencia de esta sociedad, como podemos intuir por la multitud de espacios supuestamente vinculados con lo sagrado, repartidos en toda la isla, con numerosos almogarenes (espacios con cazoletas), mojones y círculos de piedra, cuevas cupulares (como Risco Caido), grabados rupestres y seguramente otro de tipos de estructuras. El hecho es confirmado por las fuentes, pues Marín relataba: «adorabanle [a Acorán] en muchos sitios sagrados, y benerados assi montes cuebas, vosques cassas riscos», pero las mismas reiteran dos santuarios principales para peregrinaciones masivas.
Tampoco en Amagro (al igual que en la conocida hoy como Tirma), no tenemos las estructuras descritas en las crónicas, para aspirar a ser candidatas. Además de ello, en los 11 km a la redonda de inmunidad de los santuarios principales (en un macizo y señalizado por mojones), se encontraba la gran población de Agaldar, con distintos lugares especiales, como podían ser los de ajusticiamiento, los cuales eran incompatibles con esta función. Los restos de Montaña de Amagro consisten en varias torretas y una pequeña estructura circular de piedras hincadas de 6 m de diametro, que seguramente eran recintos religiosos, pero resulta altamente improbable que en esos espacios se pudieran realizar las concentraciones masivas que describen las fuentes.
De los tres textos o autores que recogen Amagro, por este orden: Crónica Lacunense, Torriani (1592) y Sosa (1678), sabemos que la Crónica Lacunense es un manuscrito anónimo que se encontraba en el convento de San Francisco de La Laguna. Según los investigadores Buenaventura Bonnet y Elías Serra, que la publican en 1933, es una obra compilada a mitad del s. XVI, a partir de la Crónica Madre por un fraile franciscano de Gáldar, probablemente cercano o descendiente de la familia de los Jáimez, sobre 1554 y reelaborada dos veces más en 1621 y 1659 por otros frailes franciscanos, por lo que permaneció en los conventos de esta orden. El nombre que nos aparece en el manuscrito es «a [salto de línea] magro» y su juramento «assistir Magro».
Según Bonnet y Serra, se pone en evidencia que el manuscrito es una copia y no el original del autor de la obra, y ello se conoce por los múltiples errores de transcripción imposibles en el último caso, por ejemplo: «manos» por «naos», «esse odio» por «eso dió» y «alférez» por «altezas», sumándose otros muchos errores de copia, por lo que tenemos la probabilidad de cambio del nombre original por Amagro. Como el manuscrito que se conserva está datado alrededor de 1621, el error se pudo producir por cualquiera de los copistas, y apuntamos la posibilidad de que el mismo, en su caso, lo cometiera el primer fraile de Gáldar, conocedor de Amagro por situarse junto a esta población, y que cambiara el nombre por mala lectura o al interpretar que era un error en el original. Después fue copiado por Torriani y por Fray José de Sosa, también fraile franciscano, que copió partes de este texto en su obra (1678).
Para Álvarez Delgado (1970), que no conocía la obra de Palencia (descubierta y publicada también en 1970), seguido después por otros investigadores, Umiaga sustituyendo a Amagro, es una interpolación en el texto de Abreu Galindo, contrario a las fuentes anteriores, queriéndose imponer un santuario para cada guanartemato (Telde y Gáldar), por lo que no creía en la existencia de Umiaga. De esta manera Amagro se consolidó en la investigación (Morales Padrón, Martín de Guzman, Onrubia, Moreno, …) por tradición, como muchas cosas en la historiografía canaria (podríamos decir que por tradición “galdarista”) y se ha establecido con el tiempo, sin cuestionarse su veracidad.
Estructura circular de piedras destruida en Mña. Tabaibas, en hipótesis ara de sacrificios para el humo de los "agüeros". Francisco Peinado. |
De esta manera, y paradójicamente para nuestra hipótesis, el historiador y arqueólogo galdense, Celso Martín de Guzmán (1978), conociendo la obra de Palencia, creía que Umiaga era una interpolación en Escudero y un invento de Abreu. Defendía Amagro, negando la existencia de un santuario en Tirajana, argumentando que Escudero contaba que «eran riscos que caían a la mar», por lo que su ubicación en La Caldera quedaba descartada, pues pensaba que Tirajana se circunscribía solo a la Caldera y no a la costa, como muchos otros investigadores, aún en la actualidad.
También sin conocer la crónica de Palencia, dos investigadores pensaban lo contrario, así el austriaco D. J. Wölfel (1940) consideraba que Amagro y Umiaya son el mismo santuario, buscando una asimilación lingüística entre los dos términos y el profesor rumano Alexandro Cioranescu (1959), editor de la obra de Torriani, defendía que Amagro fue un error de lectura en lugar de Umiaga en el texto del ingeniero cremonés. En todo caso pensamos que con el reciente descubrimiento de la ubicación de Umiaga en Amurga, junto con todas las pruebas citadas, se debiera descartar la Montaña de Amagro, como ubicación del otro monte, junto con Tirma.
Amagro, es solo uno de los nueve nombres que aparecen en los textos que derivaron de la desaparecida Crónica Madre: Cimarso, Cimarço, Margo, Mago, Magro, Amarço, Março y Amago, que deben provenir de un original que sufrió interpolaciones y/o corrupciones, que se reflejan en su parecido siendo uno de ellos o uno muy parecido, el que nos citaba dicha crónica. A primera vista vemos que, comparando las distintas denominaciones, intuimos dos errores de los copistas: cambiar una A original por Ci y una g por s o por ç, por lo que nos quedarían, si descartamos Amagro y su juramento: Amargo - Atis Margo (Ovetense, López de Ulloa) y Amago - Atis Mago (Matritense, Escudero). Por lo que nuestra hipótesis concluye en que el nombre original debía ser Amargo, Amago u otro muy parecido. Un dato importante es el de que se considera a la crónica Matritense (Amago) la más primitiva, mientras que a la Ovetense (Amargo) la más fiel a la Crónica Madre.
La razón definitiva por la que creemos que no puede ser Amagro, es por lo que nos relataba Marín de Cubas acerca de que los canarios «juraban por Magec que es el sol» (Atis Mago) y que «el alma tenian por inmortal hija de Magec» y que «a los fantasmas llamaban magios, hijos de Magec», por lo que el juramento debía ser Atis Mago, y el nombre original Amago.
Aún así, creemos que Amargo puede ser corrupción por Amurga y que el santuario tenía dos nombres: Amago por un lado y Amurga o 'anmuggar' relacionados con Almogarén, para lo cual tenemos una probable explicación que daremos a conocer en nuestro próximo libro.
Amoxo / Amajo / Amago
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Restos de Salinas de Abajo o de Amoxo |
Por último, creemos que podemos relacionar Amago con un topónimo del territorio, Amoxo, el nombre que recibía el poblado canario situado, donde después se asentaron las Salinas de Abajo (1537), al pie de Montaña de Las Tabaibas, por lo que podía ser el nombre de esta montaña. Amoxo se pronuncia Amosho (con h aspirada), y muy probablemente era Amajo, que lingüísticamente, podemos relacionar con Amago.
Ya habíamos expresado los errores de escucha y de transcripción de los castellanos sobre las voces canarias como nos habían expresado Sabir y Trapero y concretamente con la hipotética voz que podía ser “g” o “j” o “gg”. Así, tenemos un ejemplo muy parecido al de Amoxo: axa [ajá], la cabra canaria, que en Marruecos es [aggád]. Francisco García-Talavera nos dice que «la palabra "ajó" o "agó", sabemos que viene de "aho" (con hache aspirada), que es -según los cronistas, historiadores y lingüistas- como llamaban los guanches a la leche en casi todas las islas y que coincide, con ligeras variantes, con la denominación de tan básico alimento en diferentes dialectos bereberes: "agu" en tashelhit, "agi" en rifeño y "akh" en tuareg».
De la misma manera y en relación con Amajo/Amago, el filólogo Alvar López (1968) nos aporta la hipótesis de que las voces maho/majo/mago, tuvieron mismo origen. Nos dice que «maho y mago fonéticamente son meras variantes, puesto que las equivalencias h=g o g=h están suficientemente probadas en lenguas muy distintas».
También Westermarck, nos hablaba de las grandes variaciones de los sonidos vocales en los dialectos bereberes, y que en muchos casos es difícil distinguir entre la presencia o ausencia de un sonido vocal antes de una consonante o entre dos consonantes, por lo que Amargo o Amurga son fácilmente confundibles y creemos que este es el caso de Amajo y Amojo. El que la voz que nos haya llegado por etimología popular sea Abajo, nos puede dar una pista de la voz original.
Y, según Marín de Cubas, los canarios «juraban por Magec que es el sol» (Atis Mago) y que «el alma tenían por inmortal hija de Magec» y que «a los fantasmas llamaban magios, hijos de Magec». Las palabras mago, majo, maxio (Escudero), y magio y majo (Marín), designaban para los canarios los «encantados» o almas de los difuntos, espíritus o fantasmas de los antepasados. Para Marín, los magios que llama también «ocultos» o «encantados», son identificados con los «manes» de la mitología romana, término que se relaciona a su vez con los genios de la creencia amazigh, unos benignos y otros malignos.
En referencia a los juramentos, Heródoto de Halicarnaso, en el siglo V antes de Cristo, nos habla de que los nasamones, un pueblo bereber del norte de África, «en su modo de jurar y adivinar, juran por aquellos hombres que pasan entre ellos por los más justos y mejores de todos, y en el acto mismo de jurar tocan sus sepulcros», por lo que entendemos que con Atis Mago también juraban por las almas de sus antepasados.
Siguiendo la analogía de otros topónimos canarios (Agáldar, Agando), Amajo podría tener un significado relacionado con el lugar de los majos, de las almas, espíritus o fantasmas de los antepasados, o de los genios. Como probable justificación de ello, tenemos el relato de Marín citando a los majos apareciendo en el sureste de Gran Canaria, refiriéndose de forma muy probable a la zona que estamos analizando.
El insigne médico e historiador teldense, describe a los majos como unos nublados, apareciendo en la orilla del mar durante las mañanas, tomando lo que creemos que se refiere a nubes, distintas formas en función de los caprichos del viento alisio. Según las formas que tomaban los nublados en las fechas del solsticio de verano, «torres, navíos, ..., ejércitos de a pie», pronosticaban la abundancia o esterilidad del año. También nos habla de la aparición de una isla, debido a estos «encantamientos», que creemos se debe referir a Fuerteventura, visible aquí en contadas ocasiones al año, con un alineamiento señalando su ubicación en las torretas de el yacimiento de El Coronadero, situado en las cercanías de las salinas y junto a Mña. Tabaibas.
Exactamente
en el área de las salinas y junto a Mña. Tabaibas, tenemos la zona
de mayor afectación del viento alisio de la isla, con una dirección
NNE y a menudo, con intensidades que pueden llegar a calificarse de
temporal, de 60/70
km/h, manteniéndose
constante
durante todo el verano a
40/50
km/h.
En el mismo área, a unos cientos de metros más al sur tenemos las
calmas de la isla «a
sotavento de los montes», lo
que representa un fenómeno meteorológico llamativo que debía
causar fuerte impresión a los canarios, con
unas creencias en las que se le daba gran importancia a los fenómenos
de la naturaleza. A estos fenómenos, Mircea
Eliade las
llama
hierofanías
atmosféricas, producidas
al ser
el
lugar morada
de los dioses.
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Nublados o "Pies de Embate", junto a Mña. Tabaibas |
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Remolino, junto a Mña. Tabaibas |
Continúa Marín relatando, que cuando aparecen «los “Majos” o “Encantados”, que son ciertas nubes a la parte de el Sur, por los días maiores de el año, que es a fines de Junio, tenían por prognóstico serles el año feliz de fructos». Y por tanto, para los antiguos canarios, la llegada de los majos era un signo de buen augurio, pues eran los espíritus de sus antepasados, de sus ancestros, que según Tejera Gaspar y Jiménez González, al estar más cercanos a sus familiares, eran los mejores intermediarios para la comunicación con el dios supremo. Así Escudero nos refiere: « i dicen que llamaban a los Majos [magos en la versión A’, donde vemos de nuevo la dificultad del sonido o traslación de esa voz] que eran los spíritus de sus antepasados que andaban por los mares y uenían allí a darles auiso cuando los llamaban».
BIBLIOGRAFÍA
GUEDES GONZÁLEZ, P. (2021). Amurga, el santuario perdido de Tirajana. XXIV Coloquio de Historia Canario-Americana (2020), XXIV-040. http://coloquioscanariasamerica.casadecolon.com/index.php/CHCA/article/view/10654 -- (Se puede leer en el enlace sin tener clave, haciendo scrolling)
ABREU GALINDO, J. (1940 [1590-1632]). Historia de la conquista de las siete Islas de Gran Canaria. En J. M. Alzola (ed.), S. C. de Tenerife, imprenta Valentín Sanz.
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Hola Pablo, soy Antonio López Alonso, de Proyecto Tarha. Primero que nada, felicitarte una vez más por tu estupendo blog, y agradecerte tu labor de investigación y divulgación, que, como bien sabes, suele ser tarea solitaria y poco agradecida, y si no fuera porque nos apasionan estas cosas, seguramente invertiríamos nuestro tiempo en otros «vicios». Como te comenté en tu muro de Facebook, es mejor seguir nuestro debate en tu blog, para así no perder el hilo de los distintos aspectos. Como ahora mismo no recuerdo todos los detalles de lo allí expuesto, mejor parto de lo que leo en este artículo tuyo, que trata varios de esos asuntos.
ResponderEliminarAmagro (Gáldar) no es descartable como «santidad», pues santidades seguro que hubo varias, como demuestra en parte la toponimia superviviente (barrio de Santidad, en Arucas). Otra cosa es que dos de ellas fueran las principales, como afirma Palencia: Tirma y Tirajana --o Thirma y Tiriana, en su latín--. Es cierto, como dicen las fuentes, y dijiste en tu muro, que en las santidades no se hacía la guerra y, por lo tanto, no parece lógico que estuviesen fortificadas, pero precisamente Palencia dice lo contrario con respecto al templo que encuentran. Es más, en el fondo sí tiene su lógica que al menos el templo estuviera protegido desde el principio de que las incursiones foráneas no tenían respeto por los lugares sagrados de los paganos; es decir, no se fortificaba contra los propios, sino contra los ajenos.
Lo de que tienen «dos leguas en redondo, que confinan con el mar» tal vez sea aplicable a Tirma y a Amagro (de Gáldar), pero, como señalas, efectivamente entra en contradicción con Tirajana. La cosa es que en Palencia hay otros elementos a valorar que tampoco juegan a favor de esa delimitación general.
Gracias Antonio por tus comentarios y por la disponibilidad para comentar y criticar constructivamente mis planteamientos. Primeramente pedirte disculpas a tí y a los lectores porque como me comentabas es ahora cuando me percaté de los comentarios y por ello no he podido responder antes.
EliminarSeguro, y como planteo a menudo al final de mis artículos, siempre del debate se obtendrán cosas positivas, también se revisan los planteamientos y probablemente puedan surgir nuevas líneas de investigación, que seguramente reforzaran el conocimiento sobre estos temas y posiblemente en algún momento tengamos la certeza de veracidad de nuestras hipótesis (o no).
También, puede que a algún “profesional”, que de seguro pudiera contar con mayores medios y conocimientos, que nosotros, le pueda interesar el tema, investigue sobre el mismo y dé con la solución definitiva al problema. Sinceramente creo, que estamos a poco de resolver la incógnita y solo falta una investigación oficial mas decidida sobre el mismo, que por otro lado no entiendo porqué no se hace.
Por otro lado, y como expreso en mi último artículo, tantos datos y pruebas que apuntan en la misma dirección, no pueden ser por casualidad, pudiéramos estar equivocados en uno o varios planteamientos, pero dudamos que lo estemos en todos. En otras palabras blanco y en botella, puede ser tanto leche como cualquier otra cosa, pero blanco, en botella, en la nevera, y con etiqueta de “leche” (o de "Umiaga", en nuestro caso, localizado ya en Amurga), ..., el 99´99% de las veces es leche.
Sabiendo que los textos etnohistóricos nos dan muchísimos datos del Santuario de Tirajana y de su montaña sagrada donde se hacían los ritos, aunque desgraciadamente, muchos de ellos sujetos a interpretación y debido a ello nuestro debate, te voy respondiendo en los comentarios correspondientes.
𝐃𝐮𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐚𝐧𝐭𝐮𝐚𝐫𝐢𝐨𝐬 𝐩𝐫𝐢𝐧𝐜𝐢𝐩𝐚𝐥𝐞𝐬 𝐨 𝐧𝐨
EliminarPor dos fuentes independientes se confirman los dos santuarios: Cronica Madre (c.1520) y Cuarta Década de Palencia (1491). Igualmente Abreu (159?) nos habla de dos santuarios y habla por primera vez de Umiaga (como Umiaya, aunque el término lo vemos por vez primera en 1569 en el Registro Parroquial de Tunte), situándolo en Tirajana, confirmando y ampliando los datos Marín de Cubas (Almogaren de Jumiaga, lo que implica que lo vio con “g” en otro texto y también como Almogarén). Confirmando, ambos igualmente dos santuarios. Igualmente Escudero (transcrito por Marín) nos habla también de dos santuarios
Sabemos que Abreu y Marín obtienen los datos a partir del original de la Crónica Madre (probablemente) y de textos que no nos han llegado pero que pertenecían al Archivo de la Casa de los Herrera, confirmado en las notas marginales de un manuscrito de la crónica de Sedeño del s XVII, donde Marín de Cubas escribe «yo he visto los manuscriptos de Alonso Xaimes Zotomaior [...] y los scritos de Hernan Peraza y los de yerno Diego Herra [sic]». Yo creo que en estos textos es donde Marín obtiene la información clave sobre lo que estamos tratando. Recordemos que Hernan Peraza estuvo en la Batalla de Tirajana y que su padre hizo al menos dos incursiones a esta comarca, además de que debía conocer perfectamente las creencias religiosas de los canarios. Igualmente Abreu Galindo conoció estos textos (probablemente fue el yerno del marqués de Lanzarote, nieto o biznieto de Diego de Herrera) y pudo haber conocido también la obra de Palencia desaparecida donde habla de las creencias de los canarios.
Tenemos también el mapa de Abrahan Cresques de 1375 donde aparecen destacadas dos montañas en la isla de Gran Canaria. Por tanto todo apunta hacia los dos santuarios principales y además en Tirma y Tirajana. Independientemente de ello estamos de acuerdo en la profunda religiosidad de los canarios, que los hacían tener lugares de culto menores en todos lados, los conocidos como almogarenes.
«Se llega a caballo a la cumbre de un monte»; Palencia no dice eso, y aquí entramos en un doble problema: la traducción bidireccional del latín, por un lado, y que Palencia recoge un relato que tampoco debió de prestar atención a detalles muy específicos. Palencia dice «suben los nuestros a la cumbre del monte» ("in verticem montis"), no dice explícitamente que subieran todos a la cima de esa «fortaleza» ni con los caballos; probablemente una parte del destacamento llegó arriba del todo a pie, dejando las monturas un poco más abajo. Y luego habla de una «cumbre desprovista de agua» ("cacumine inaquosa"), es decir, no la cumbre ("vertice") de un monte, sino de la parte alta ("cacumine") del lugar con respecto de donde vienen; es decir, de la costa. Esto cuadra coherentemente con lo que dice un poco antes, que Tirajana ("Tiriana(m)") es un pequeño pueblo «montaraz» ("alpestre"), es decir, situado en zona de cumbres o entre montañas, no en la costa.
ResponderEliminarPor otro lado, no percibo que Cabrón quisiera justificar su derrota diciendo que el «monte» estaba fortificado como un castillo, porque recordemos que se lo encuentra vacío de defensores (salvo por un muchacho y una muchacha) y no tuvo nada que pelear allí ni podía justificar inútilmente una derrota que aún no había llegado: la debacle la recibe durante su regreso a la costa.
En cuanto a los «sacarrones» que Marín recoge en la versión de su «Historia» de 1694, como te comenté, en su borrador de 1687, de su puño y letra, había puesto «casarones» (caserones, o casas canarias), y como de su versión de 1694 solo tenemos una copia del siglo XVIII, no sabemos si se trata de un lapsus del copista o de una corrección del propio Marín.
Por otra parte, me gusta mucho tu análisis de las variantes de Amagro / Amurga. Creo que las copias supervivientes de las crónicas tienen muchas cosas que ir puliendo. En este sentido, hay un aspecto a tener en cuenta: cuando Marín afirma que los (gran)canarios juraban por Magec, hay que tener en cuenta que este teónimo solamente está registrado de manera más o menos fehaciente en la cultura guanche, no en la grancanaria. De hecho, Marín traslada unos cuantos elementos culturales de Tenerife a Gran Canaria, sin prueba que lo justifique.
Intento ir comentando otras cuestiones en otras entradas tuyas más acordes a cada caso.
𝐃𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐩𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐧𝐭𝐞 𝐬𝐚𝐠𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐟𝐨𝐫𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨, 𝐩𝐨𝐫 𝐏𝐚𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚
EliminarAlonso de Palencia además del cronista de los hechos, es parte interesada, así el rey Fernando encomendó a Diego de Merlo y a Palencia la organización de la expedición, pagada por la Iglesia (donaciones del papa). Según Palencia, Diego de Merlo encomienda el mando de la expedición al obispo Frias a lo que Palencia se opone, según el cronista, por su inexperiencia militar y lo describe como “hombre imbécil y nada religioso”. En el texto se denota animadversión contra Frias y sabiendo que posteriormente Frias goza de ascenso en la reina pues esta atiende sus peticiones de defender a los canarios capturados como esclavos, y que a su vez Palencia pierde el favor de la reina. Ello nos puede hacer suponer que los reyes creyeron más la versión del obispo Frias (posiblemente la que nos cuentan Marín y Abreu), que la versión de Hdez. Cabrón (creemos la que cuenta Palencia), en los hechos de la batalla.
Según Palencia, el mando de las tropas castellanas lo llevan Frias, el deán Bermúdez y Hernán Peraza (que por lo que vemos, para el cronista, forman un bando), y para Marín y Abreu el mando lo tiene Cabrón, al que describen como responsable de la derrota. Palencia elogia a Cabrón, por la salvación de muchos castellanos de la muerte, y acusa a los religiosos y jefes de la derrota. Incluso Palencia no cita que Cabrón fue herido de gravedad, hecho confirmado porque después de esta expedición permanece convaleciente en Cádiz.
Es por ello, por lo que creemos que Palencia (creemos que con la versión de los hechos de Cabrón) en su descripción del monte, pudiera tender a la exageración: «templo, construido a manera de un castillo con toda clase de fortificaciones», o pudiera ser que la muralla, el ara de sacrificios, la casa y la capilla, de Marín, que tienen una finalidad religiosa, fueran tan imponentes, para los castellanos, que dieran esa impresión. Lo cierto es que Marín las describe de otra manera (él no las vio), aunque sí habla de «paredon a modo de altar de grandes piedras[…] dentro todo de una gran cerca de piedras mui grandes», que pudiera hacer indicar para quien las vea que fuera una fortificación y el gran cerco, como una muralla, como de hecho la describimos también así, en la actualidad.
𝐒𝐮𝐛𝐢𝐝𝐚 𝐚 𝐜𝐚𝐛𝐚𝐥𝐥𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐮𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐧𝐭𝐞
EliminarNosotros interpretamos de la lectura del texto, que se sube a la cumbre del monte, con caballos y que en la misma no hay agua y que conviene bajar para no quedar allí atrapados por los canarios. Y que, en la bajada de la cumbre a los barrancos, con las mulas cargadas de cebada y con los jinetes montados a caballo, es cuando se produce el ataque, incluso se expresa “que habían dejado en la cumbre algunos caballos”, expresando que fueron los últimos en bajar (recordemos que había 12 jinetes, que eran los jefes).
Si nos atenemos a la descripción de Palencia, la misma nos descarta como monte sagrado a La Fortaleza de Santa Lucia, así como a Ansite (Fortaleza de Amurga), ambas imposibles de subir a caballo y muy lejanas al mar para desarrollarse una batalla como la descrita y con menos probabilidad, si se hubiera realizado en una sola jornada por el calor de las fechas en que tuvo lugar, en pleno agosto. Tampoco tienen una «garganta» a la entrada, como se describe después, que si tenemos en los barrancos al pie de Montaña Tabaibas.
De las tres candidatos con mayores posibilidades a ser Umiaga, la única que tiene un «gran cerco de piedras», es Las Tabaibas, pues las otras dos solo tienen pequeños muros en su cima, que ni siquiera la rodean. También podemos descartar las otras dos: las Fortalezas (Sta. Lucía y Amurga), porque en realidad no son los hitos más destacados del paisaje, no se pueden subir a caballo, no tienen las estructuras destruidas, como Las Tabaibas y por ser incompatibles con el rito masivo de la rogativa de lluvias: por su lejanía con el mar y porque en su cima no se puede hacer una concentración multitudinaria para este rito. Igualmente, porque son fortalezas defensivas, incompatibles con el derecho de asilo, pues en los santuarios no se hace la guerra.
𝐋𝐨𝐬 «𝐬𝐚𝐜𝐚𝐫𝐫𝐨𝐧𝐞𝐬» 𝐨 «𝐜𝐚𝐬𝐚𝐫𝐨𝐧𝐞𝐬» 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐧
EliminarEn la descripción de Marín del monte de Umiaga, nos habla de «una como capilla» continuando el texto de 1687 «y otros casarones» y en el de 1694 como «sacarrones», que debe ser errata en uno de los dos casos.
De las dos posibilidades, pensamos que no puede ser «casarones», con el significado de ‘ruinas de construcciones antiguas’, pues contradice lo dicho al principio de que solo había una casa, donde creemos que se hacían las ofrendas de leche y manteca. Y no vemos los restos de estos casarones ni en Mña de Las Tabaibas, ni tampoco, en Las Fortalezas ni en los otros candidatos.
Según el DRAE de 1739, la expresión «sacarrones» se usaba para nombrar “los huesos de Mahoma como reliquias que visitaban los moros en la Meca”, de forma despectiva, por superstición de una religión opuesta. Más adelante, Marín sigue contando «hacian grandes romerias a onde havia sepulchros en riscos sagrados, a su seta [secta], como a Tirma y Almogaren» y también «Hacían a ellos grandes romerias. I era a los dos riscos de Tirma y Almogaren onde havia cepulchros...»
Por todo ello, y por el contexto de la descripción, nos quedamos con «sacarrones», que se debe referir a las momias de personajes importantes en la capilla, motivo de las peregrinaciones a estos sitios.
𝐌𝐚𝐠𝐞𝐜, 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐞𝐧𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐱𝐜𝐥𝐮𝐬𝐢𝐯𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐓𝐞𝐧𝐞𝐫𝐢𝐟𝐞
EliminarSi no estamos equivocados, las referencias a Magec, vienen de Viana (1604), Cedeño (1507-1640) y Núñez de la Peña (1676) para Tenerife y de Marín (1687) para Gran Canaria. A su vez, las palabras majo, mago, maxio (Escudero) y majo y magio (Marín de Cubas) designaban para los antiguos canarios los «encantados» o almas de los difuntos, espíritus o fantasmas de los antepasados, que pudiera tener relación con “xaxo”, Espinosa (1594), pudiendo leerse “jajo” que designaba a las momias de Tenerife. Según Marín de Cubas, los canarios «juraban por Magec que es el sol», y que «el alma tenian por inmortal hija de Magec» y que «a los fantasmas llamaban magios, hijos de Magec», relacionando el culto solar, con el juramento realizado por los ancestros y por lo que se debe referir a que el juramento debía ser Atis Mago, no pudiendo ser Atis Magro, siendo otro motivo para descartar Amagro. Amago y el juramento Atis Mago, nos viene a partir de la Crónica Madre, por la Crónica Matritense (1542), supuestamente la más antigua, y por Escudero (1639-1700), pudiendo ser en este punto independiente o no proveniente de la Crónica Madre, lo que también confirmaría, que este es el nombre correcto.
A su vez, según distintos filólogos maho/majo/mago, tuvieron mismo origen y designaban a los ‘paisanos’ en sentido de ‘del mismo país o lugar’ y relacionable lingüística y semánticamente con el etnónimo con el que se denominan a sí mismas las poblaciones amazighs. Y también es, como se llamaban a sí mismos los antiguos habitantes de Lanzarote y Fuerteventura. Para el filólogo Acosta Armas el término maxio, con las variantes majo y mago, tiene relación con la antigua religión de los bereberes, siendo su paralelo en distintas variantes dialectales: amziw, que nombraba a los genios malignos de esta religión.
Después de todo lo dicho, no tenemos medios para dilucidar si Magec, es un teónimo exclusivo de Tenerife o por lo que parece, estaba relacionado con los majos y con todas las islas en general y con los antiguos amazighs.
(Divido en comentarios independientes, por la limitación de lo extenso):
Eliminar𝐃𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐩𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐧𝐭𝐞 𝐬𝐚𝐠𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐟𝐨𝐫𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨, 𝐩𝐨𝐫 𝐏𝐚𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚
Es cierto que Palencia y Cabrón tenían amistad entre sí, y por tanto es lógico pensar que el primero protege al segundo en su relato. Pero no creo en absoluto que por este motivo la descripción del templo como «castillo» sea exagerada, mucho menos con intención de glorificar a Cabrón, pues, como digo, poca alabanza iba a sacar este por enfrentarse nada más que a un muchacho y una muchacha, más bien lo contrario. Palencia es un cronista con querencias, por supuesto, pero ni las disimula ni es exageradamente tendencioso, en términos generales.
La fortificación no tenía por qué ser permanente, y de hecho en las crónicas «Sotomayorenses», sobre el último combate de Doramas, se dice que, después de muerto este, los castellanos deshicieron «el fuerte que tenían hecho». Según Marín de Cubas en 1694: «se vieron muchos en los riscos emparedados, o metidos en corrales de piedra a modo de fortaleça esperando llegasen a ellos», y hay que notar que esta última pelea tiene lugar probablemente cerca de donde hoy está el barrio de Santidad, así que es posible que la intención de Doramas fuera defender un área sagrada.
Pero por otro lado también estamos asumiendo sin más que todo templo tenía que estar sí o sí en una santidad, pero nada se nos dice en los textos, que yo recuerde, al respecto; solamente que en una santidad, como bien dices, no se hacía la guerra, pero es necesario remarcarlo: no se hacía la guerra entre canarios, por lo que imagino la excepción que dictaría la necesidad, y que es el establecer una dispensa para enfrentarse a un enemigo externo, más si este viene destruyendo lugares «paganos». Pero esto no implica la inexistencia de templos fuera de esas extensiones sacras, como bien pudo ser el que encuentran los personajes de Palencia.
En cuanto a la descripción de Marín de Cubas sobre el «almogaren» de «Jumiaia», dejando aparte lo que copia de Abreu Galindo, ¿por qué estás seguro de que él no las vio (las «fortificaciones» o, más bien, el almogaren)? Fue «médico de la isla», lo que sin duda conllevaba visitar sitios alejados de la capital. Y no podemos obviar que sitúa ese almogaren en un «alto risco», «el más descollado de todos aquellos citios».
𝐒𝐮𝐛𝐢𝐝𝐚 𝐚 𝐜𝐚𝐛𝐚𝐥𝐥𝐨 𝐚 𝐥𝐚 𝐜𝐮𝐦𝐛𝐫𝐞 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐧𝐭𝐞
EliminarLa clave que da Palencia es que el objeto de su incursión es Tirajana, y, sobre todo, que este es un pueblo «montaraz»; por lo tanto, no puede estar cerca de la costa. Como te comenté en su momento, la lectura que Miguel Santiago hace de Marín de Cubas, y que expone como «costa de Tirajana», es errónea: el original pone claramente «çierra de Tirajana» (véase p. 210 de nuestra edición del borrador de Marín de Cubas publicada en 2021, donde nuestra lectura complementa, y en su caso corrige, a las de Santiago y Pedro Hernández Benítez).
Por otro lado, están los testimonios: Abreu y Marín de Cubas insisten en señalar Risco Blanco, tal vez no el propio hito geológico, que como sabemos no conserva (hoy) restos de interés, sino el área circundante, y Marín de Cubas nombra especialmente los terrenos que le tocaron al tal Antón de la Santidad (nombre bastante elocuente en lo tocante a este asunto, y personaje que falta localizar en la documentación). No menos importante: hay tradición de que el poblado principal de la zona fue el que hoy se llama La Montañeta, donde «casualmente» se conserva el único caserón canario precolonial que sigue en uso, y próximo a este barrio existe el topónimo Hoya Almogarén. Obviamente, la zona está tan antropizada que es difícil hallar restos de amojonamiento, como sí los hay más cerca de la costa y de Tabaibas por ser despoblado.
En fin, que hay unos cuantos datos que indican que los expedicionarios se adentraron en el territorio; no parece probable que armasen una expedición, caballería incluida, para solo internarse un par de kilómetros, menos si una de sus intenciones era robar grano y ganado, que los canarios, lógicamente, no almacenarían ni dejarían pastar cerca de la costa desde el inicio de la invasión castellana.
Cabrón y los suyos, tras optar por retirarse a un «lugar más abierto» (es decir, sin quedar atrapados por los riscos a sus espaldas) descienden por los barrancos: lo normal si vienen desde la cacumine, y el plural, aunque puede indicar un singular figurado (recuerdo que mi abuela y sus primos llamaban Los Barrancos al barrio de La Matula, a pesar de que barranco solo había uno), realmente parece referirse a los recodos y barranquillos que salen de los riscos de Tirajana hasta que logran llegar a un punto (et saltum præoccupantes in fauce valli - y ocupando el paso en la boca del valle -o barranco-) en el que pueden proteger la retirada de la mayoría, pero no necesariamente cerca de la costa porque son testigos de cómo los canarios queman los cadáveres de sus enemigos tras atacarlos en tenaza por la ladera del sitio que abandonaban (ab utroque latere declivis anfractus - desde ambos lados de la ladera cuesta abajo), lo que indica que se mantuvieron las distancias cuando cesó la lucha principal, y que luego regresaron a la marea, saliendo probablemente del barranco de Tirajana por Sardina (buscando siempre la vía de huida más ancha posible para minimizar el impacto de un eventual ataque desde las alturas del barranco). En cualquier caso, lo que sí parece seguro es que ningún comandante, por inexperto que fuese, metería a sus huestes por las estrechas gargantas cercanas a Tabaibas, a menos que buscase un suicidio colectivo. También debemos pensar que ni Palencia ni ningún otro narrador iba a detallar el recorrido de la expedición con precisión de GPS, menos sin haberlo vivido en persona, por atento que estuviese a la palabra de un testigo presencial.
(continuación):
EliminarIncluso si pensamos, con las debidas reservas, en La Fortaleza como candidato a monte con templo, desde el fondo del barranco los caballos pudieron subir a la explanada que hoy es aparcamiento, y luego seguir a pie hasta el roque, para destruir un posible templo allí situado (repito que no se dice explícitamente que los caballos llegasen hasta la cima del monte, aunque también cabe esa interpretación). Naturalmente, esto es solo especulación por mi parte, a efectos de mostrar que posibilidades hay unas cuantas en la Caldera y cercanías.
Por otro lado, el nivel de destrucción aparente de un yacimiento no es prueba suficiente para determinar si esa debacle corresponde a un acto premeditado y bien datado, si no es mediante una investigación arqueológica exhaustiva. Que las construcciones de La Fortaleza estén más enteras que las de Tabaibas no significa necesariamente que esta haya sido víctima de un antiguo ataque premeditado y la primera no. Puede deberse simplemente a una cuestión de accesibilidad histórica al lugar. Además, tampoco sabemos lo suficiente sobre las rogativas de lluvia (ni en general de los ritos y creencias antiguos) para sentenciar inequívocamente que un emplazamiento no reúne las condiciones necesarias para su práctica. De hecho, sabemos muy poco, y ese poco proviene de fuentes tardías o escasamente interesadas en el asunto.
𝐋𝐨𝐬 «𝐬𝐚𝐜𝐚𝐫𝐫𝐨𝐧𝐞𝐬» 𝐨 «𝐜𝐚𝐬𝐚𝐫𝐨𝐧𝐞𝐬» 𝐝𝐞 𝐌𝐚𝐫𝐢́𝐧
EliminarExpresadas las diferencias entre las dos versiones de Marín de Cubas, sin saber a ciencia cierta si es una errata o una modificación, lo que no cabe dudar es de que aún hoy en día hay restos de poblados de caserones en las inmediaciones de La Fortaleza, y, como decimos, también en La Montañeta, donde queda uno todavía en uso. Obviamente, si queda uno, es muy probable que formara parte de un conjunto de caserones que constituirían el poblado, y que se sustituirían por construcciones a la europea a lo largo de los siglos. Esto, con independencia de que hubiera un templo apartado del resto de edificios. Y dicho esto, recalco que no es mi intención defender que La Montañeta sea el lugar del enfrentamiento, sino que hay unas cuantas posibilidades.
𝐌𝐚𝐠𝐞𝐜, 𝐩𝐫𝐨𝐯𝐞𝐧𝐢𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐞𝐱𝐜𝐥𝐮𝐬𝐢𝐯𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐓𝐞𝐧𝐞𝐫𝐢𝐟𝐞
Con Marín de Cubas (y, por extensión, con Escudero y Sedeño, porque lo que tenemos son copias interpoladas por él) hay que tener cuidado. Primero, porque evidentemente no es una fuente primaria. Segundo, porque traslada elementos de la cultura guanche a la de Gran Canaria, y no me refiero solo a Magec; ejemplos en su versión de 1694:
«Decían que Acoran, era dios solo, eterno omnipotente, y le adoraban en idea juraban por Magec, que es el sol; decían ser solo un demonio, que él solo padecía tormentos, y fuego eterno en las entrañas de la tierra llamado Gaviot;»
Cabe dudar de que este Gaviot sea el Guayota de los guanches, pero entonces seguimos leyendo y resulta que para Gran Canaria también:
«[...] servíales de cuchillo para cortar rajas de pederna llamados tafigues, y también para sajar llamadas tabona [...] hacían una serveza, o vino llamado taçerquen de agua de palmas, de sumo de mocanes herbido hasían miel, o arrope vino, y vinagre [...] El príncipe heredero legítimo o hija era llamado menceit, punapal el bastardo no heredaba Guanache Semidan tubo quarenta bastardos, y una hija punapal, [...]»
Hay algunas interpolaciones más, pero la más elocuente:
«besaba estos huezos el nuevo señor, y la calavera sobre su cabeza, y los huesos sobre los hombros, y decía “Menceito Acoran inatzahana chaconamet” que significa “Este rey, y Dios me han encumbrado o levantado a ser señor”»
Marín de Cubas es un historiador muy importante para Canarias, y en lo que a mí respecta no hace falta decir cuánto lo admiro por el titánico esfuerzo, sin precedentes y diría que con muy pocos sucedentes, que llevó a cabo para componer su obra (de hecho, estamos preparando la primera edición íntegra de su versión de 1694), pero no es menos cierto que hay que cogerlo con trabas en algunos aspectos.
𝐃𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐩𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐧𝐭𝐞 𝐬𝐚𝐠𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐟𝐨𝐫𝐭𝐢𝐟𝐢𝐜𝐚𝐝𝐨, 𝐩𝐨𝐫 𝐏𝐚𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚
EliminarAntonio, reitero de nuevo las gracias por tu disposición para conmigo y dedicarle tiempo a estos temas, que como bien dices, suelen ser tarea solitaria y poco agradecida, si no fuera porque nos apasionan estas cosas.
En cuanto al tema que estamos tratando, creo que lo que debemos dilucidar en cuanto a los distintos aspectos que tratamos, es si existe la posibilidad (de cada uno de ellos) de que pudiera ser posible o descartarlo por ser imposible, en otras palabras falsar la hipótesis. Más concretamente, si Mña de Las Tabaibas, cumple con lo que se cuenta en las descripciones, para admitirla como candidata o no a la montaña sagrada (al mismo tiempo falsar las otras posibilidades). Las dos fortalezas (Sta. Lucía y Amurga) ya están admitidas como posibles candidatas por la “investigación oficial” (me refiero en artículos de carácter científico). Sin embargo la hipótesis de Mña. Tabaibas, no se ha tenido en cuenta todavía, ni siquiera como posibilidad, (salvo mi artículo en los Coloquios de Historia).
Por tanto, aunque intento también falsar las otras hipótesis, creo que lo más importante, según mi opinión, es que tenemos la posibilidad de Mña Tabaibas, de cumplir con las descripciones (para mí en mayor medida que las otras hipótesis), unido a otros aspectos a su favor, que no cumplen las otras, la hace al menos, tener la posibilidad de ser candidata a ser tenida en cuenta para la investigación. En función de ello:
Descripción de Mña Tabaibas como “templo fortificado”: Independientemente de que las descripciones de Palencia: «templo, construido a manera de un castillo con toda clase de fortificaciones» (pudiendo ser exagerada, o no), y Marín: «paredon a modo de altar de grandes piedras[…] dentro todo de una gran cerca de piedras mui grandes», pudieran diferir en este punto, podemos estar de acuerdo en que las distintas estructuras que tenemos hoy día en M. Tabaibas: la muralla y el posible pireo y las estructuras destruidas que vemos a su alrededor, en su momento pudieron haberse descrito de las dos maneras.
Ello respondería también a la otra discusión: ¿si en lugares sagrados pudieran haber una fortificación? Lo que para Marín era un paredón de grandes piedras rodeado de una muralla, para Palencia era un templo fortificado, describiendo ambos lo mismo, pero cuya función no era defensiva, de hecho los canarios no se refugiaron aquí, en esta batalla.
En cuanto a esto último, estoy de acuerdo contigo en cuanto a que, por necesidad de enfrentamiento con los castellanos tuvieron que improvisar para poder defenderse en sitios sagrados, pero como bien dices, con estructuras que para los canarios no debían ser habituales. Así, en el Risco del Drago, el punto más alto de Amurga, para nosotros lugar sagrado situado dentro del santuario, donde en las cercanías tuvo lugar el sitio final de la conquista (Ansite, una fortaleza, y por tanto fuera del santuario). En Risco del Drago, vemos estructuras que pudiéramos clasificar destinadas a los ritos: cazoletas, un mojón destruido, la visibilidad del Teide, sólo desde este lugar especial, el lugar más alto junto al mayor precipicio. Pero, también en el mismo sitio, vemos amontonamientos de piedras que pudieran tener una finalidad defensiva, justo junto al Paso del Drago, el paso que lleva desde el Morro de Los Solapones (el más que probable Ansite) a este último. También los pastores nos han descrito una laja que, en este paso, en la parte más vertical, tenia la función de moviéndola, poder cerrar el acceso.
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EliminarNuestra hipótesis, que daremos a conocer en nuestro próximo libro sobre la Conquista, es que Ansite estaba en el Morro de Los Solapones (modernamente Fortaleza de Amurga), lugar no sacralizado fuera del santuario, donde vemos claramente varias estructuras defensivas y sitios de almacenamiento y datado en el s. VIII-IX. En ese sitio (con poco espacio) se situaron los guerreros en los momentos finales, mientras las mujeres, ancianos y niños pudieron estar refugiados dentro del santuario, en el Risco del Drago. Y en este último sitio, en el vértice del santuario, lugar especial por lo que hemos comentado, sobre todo por la visión del Teide, es donde creemos que pudieron inmolarse los guanartemes, primeramente Tasarte, en el episodio de Fataga (algunos meses antes) y Bentejui, en la rendición final de Ansite.
El cercano roque, donde se sitúa el Almogarén de Amurga, para nosotros también fuera del santuario, sin embargo, sí podría estar sacralizado por ser un lugar especial por los fenómenos arqueoastronómicos relacionados con los equinoccios, que ocurren allí. Así, la estrella Canopo, se alineaba al amanecer vista desde aquí con el Talayón o Roque Almeida, en el equinoccio de Otoño y también por aquí se oculta el sol en el atardecer, en los dos equinoccios, visto desde la Fortaleza de Santa Lucia.
𝗦𝗶 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗶𝗺𝗲𝗿𝗮𝘀 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗰𝗮𝘀𝘁𝗲𝗹𝗹𝗮𝗻𝗮𝘀 𝗮 𝗧𝗶𝗿𝗮𝗷𝗮𝗻𝗮 𝘀𝗲 𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝗲𝗻 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗖𝗼𝘀𝘁𝗮 𝗼 𝗱𝗶𝗿𝗲𝗰𝘁𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗖𝗮𝗹𝗱𝗲𝗿𝗮
EliminarComo apuntabamos en el apartado anterior, creo que lo que debemos dilucidar es si tenemos la posibilidad de que esto sea así o por el contrario su imposibilidad. Pienso que claramente, no solo tenemos la posibilidad, sino que además fue lo más probable, puesto que los castellanos (sobre todo Diego de Herrera) saben de la fuerza de los canarios (corroborada en diversas derrotas), y consideramos muy improbable las expediciones al interior de la Caldera hasta que no se produce un desgaste importante de los canarios, y creemos que la primera al interior de la Caldera, se produce el 5 de mayo de 1482, entrando a Tirajana (Costa), Acayro (R. Aguayro) y Titana (probablemente la Fortaleza de Abajo) ya dentro de la Caldera. Creemos que en todas estas entradas cuando se nombra a Tirajana, se refiere a la zona de costa: Llanos de Sardina y Amurga. En nuestro libro detallaremos concienzudamente todas estas entradas y las razones que nos hacen llegar a esta conclusión.
Importantes investigadores, entre los que citamos a Wölfel, Trapero y Moreno están de acuerdo en que Tirajana hacía referencia a una comarca y no a un sitio concreto, llegando desde la parte más alta de la isla en su vertiente este, por el área de Risco Blanco y Taidía, y finalizando en el mar, en la desembocadura del Barranco de Tirajana e incluyendo los Llanos de Sardina y Amurga.
En las dos primeras incursiones históricas (de las que tenemos noticias) en las que se produce la que llamamos Batalla de Sardina, las mismas se desarrollan creemos que sin ningún margen de duda, en la costa, en los Llanos de Sardina. De la lectura conjunta de todos los textos deducimos que en este episodio hay dos entradas al mismo lugar y el objetivo es llegar al poblado de Agüimes. La primera de ellas, creemos que se entra por la zona más cercana a Agüimes, por los Llanos de Sardina o Arinaga, donde se produce una primera derrota.
La segunda, en la que contamos con más datos, según Marín viniendo desde Tenerife por el sur de la isla, arriban a un sitio donde creemos que son forzados a detenerse, que describe como «Maspa[lo]ma, antes de llegar a Gando, en los Llanos de Zerdina», o «frente a Tirahana» (Torriani), o «por la parte que llaman Tirahana» (Escudero). Fondean tres días «junto a Maspa[lo]ma» (Maspalomas aquí como topónimo comarcal nominando a la costa sur) y nosotros creemos que se debe a que son forzados a detenerse por los fuertes temporales de viento habituales en el lugar (por las salinas), porque si su objetivo es llegar a Agüimes, no tendría sentido detenerse ahí. Y viniendo desde este sitio, se dirigen caminado a Agüimes y en su recorrido llegan a «la degollada que llaman de Sardina, en la Sierra de Tirajana», que no puede ser otra que la conocida hoy como Degollada de Majadaciega, cerca de la población de Sardina (no hay más degolladas en el recorrido), donde tiene lugar la batalla con nueva derrota. Independientemente de que sea sierra o costa de Tirajana, no hay ninguna duda de que es la de Majadaciega, esta degollada, y que no se entra al interior de la Caldera, pues el objetivo es Agüimes.
Son tres los autores que nos dicen que el ataque es a Tirajana: Marín de Cubas, Escudero, «en Tirajana», y Torriani, «frente a Tirahana». Y no hay ninguna duda de que aquí Tirajana es la costa.
Tenemos una artículo en el que analizamos detalladamente estas dos entradas, para los lectores interesados: «La Batalla de Sardina de 1471». ,
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EliminarTenemos una artículo en el que analizamos detalladamente estas dos entradas, para los lectores interesados: «La Batalla de Sardina de 1471». ,
La siguiente incursión conocida a la comarca es la de la Batalla de Tirajana de 24/8/1479, en la que se llega, según Palencia al templo sagrado de Tirajana, la que nos interesa para dilucidar si Tirajana aquí es la costa o el interior de la Caldera para ubicar Amago/Umiaga y que para nosotros es en la costa. Describiendo el lugar de desembarco, Abreu Galindo nos cuenta que «como los canarios vieron los navíos se subieron a los altos y sierras ásperas» (para nosotros describe Amurga). Marín de Cubas describe Tirajana como «unas sierras, y varrancos agrissimos [...] onde viven en cuebas, y grutas altissimas como las aves de onde las mujeres arrojan piedras y palos», expresando barrancos en plural, lo que vemos en Amurga y difícilmente dentro de La Caldera. Aporta un nuevo dato: «llegaron al pueblo que esta al pie de las sierras, y le hallaron sin gente bien proveidos», indicando que hay un poblado abajo que es donde consiguen el botín, que para nosotros es el poblado de Amajo, situado donde después se situaron las Salinas de Abajo (donde actualmente encontramos los restos de unas 12 casas cruciformes canarias). Escudero refiriéndose probablemente al refugio de Tirajana nos cuenta que «los amontados, en lo más agrio de la isla, tenían carne i cojían mucho pescado», por lo que debían estar cerca de la costa.
Tenemos otro dato importante sobre esta batalla, que indica que la misma tuvo lugar en la comarca de Agüimes, concretamente en «ayagüimes», que encontramos en la información de hidalguía de Luisa de Betancor (1528), recordando que toda esta comarca pertenecía a Agüimes (el permiso de construcción de las salinas de Abajo de 1537, las sitúan en la comarca de Agüimes).
El cronista Diego de Valera es el único que relata la siguiente incursión a Tirajana, en septiembre de 1480, que nosotros creemos que sigue siendo a Amurga y Llanos de Sardina, al mismo lugar donde fue derrotado Cabrón, donde se sacó «una cavalgada asaz grande de ganado» y una nueva batalla con bajas importantes por ambos lados. A continuación, pensamos que en función de las derrotas y bajas ocasionadas por los canarios, los castellanos optan por una estrategia militar cuyo objetivo es el debilitamiento y desgaste de los canarios. Después de dos años es cuando se se produce la entrada en la que creemos se llega por vez primera dentro de la Caldera, la que llega a Tirajana, Acayro y Titana, en mayo de 1482 descrita por Abreu Galindo, Marín de Cubas y Valera ya comentada. Pensamos que primeramente se llega a Tirajana (costa de Amurga), para pasar después a Acayro que identificamos con el Roque Aguairo o con algún poblado en sus cercanías, robándose en los dos sitios mil cabezas de ganado, para pasar posteriormente a la fortaleza de Titana, ya en el interior de La Caldera.
CONTINUA...
EliminarEn cuanto a las posibilidades de Risco Blanco, y sitios anexos, prácticamente la mayoría de los investigadores lo han descartado, optando por las dos fortalezas. Y una vez que se ha descubierto el topónimo Umiaga ubicado al norte de Amurga, creo que debería descartarse totalmente. Ninguna de las descripciones cuadra con los restos que existen en esa zona, además de ser un sitio muy alejado de la costa.
En cuanto a otros aspectos que comentas, expresar que la máxima potencia ganadera de la zona, se encuentra en los Llanos de Sardina y Amurga, siendo en los llanos donde es más fácil robarlos, que no en los barrancos, tanto en Amurga (aunque esta queda mucho más cerca) como en los desniveles del interior de la Caldera. Tenemos un topónimo, Casa Pastores (al lado de Sardina), que nos indica el carácter fundamentalmente ganadero de esta comarca a lo largo de los siglos. Por tanto, no tenían que ir muy lejos para conseguir la presa.
En referencia al recorrido de la incursión de Cabrón adjuntamos enlace a nuestro artículo en el que analizamos en hipótesis el posible itinerario (con plano detallado incluido) que en resumen es el siguiente: Fondean frente al poblado de Amajo, junto a Bco. Hondo. Desde allí hay un camino que lleva directamente a Las Tabaibas, sin tener que atravesar barrancos, accesible para los caballos, pasando junto al Arco de El Coronadero y que creemos que es también por donde luego retornan. Pensamos que el lugar más probable donde se inicia la batalla, es el Alto de la Cuesta Pendiente, después del Arco del Coronadero, con un desnivel de 92 m en unos 380 m. Desde aquí se desarrolla la batalla llegando a la desembocadura de la Cañada Honda donde tenemos una «garganta a la entrada del barranco» descrita por Palencia y desde aquí tenemos unos 450 m hasta el mar. Todo ello cuadra perfectamente con las descripciones y vemos que es mucho más difícil que cuadre con una incursión dentro de la Caldera
Más detalle en ‘La Batalla de Tirajana el día de San Bartolomé, 24 de agosto de 1479’
< https://historiacastilloromeral.blogspot.com/2023/08/la-batalla-de-tirajana-el-dia-de-san.html >
Enlace a '𝗟𝗮 𝗕𝗮𝘁𝗮𝗹𝗹𝗮 𝗱𝗲 𝗦𝗮𝗿𝗱𝗶𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝟭𝟰𝟳𝟭': < https://historiacastilloromeral.blogspot.com/2022/05/la-batalla-de-sardina-de-1471.html >
EliminarPor otra parte, no me convence demasiado el argumento del profesor Trapero de que la oralidad sea más fiable en cuanto a conservación de la toponimia que los registros escritos. La oralidad es muy distorsionante, y solo tenemos que recordar el experimento que hacíamos en el colegio de contar una pequeña historia al oído de un compañero, y que este a su vez se lo contara a otro, y así sucesivamente, hasta comprobar que el último oyente contaba una historia completamente distinta a la del narrador original. ¡Qué no ocurrirá a lo largo de siglos con un topónimo que sobrevive entre hablantes de distintas lenguas que a su vez desaparecen, se sustituyen y evolucionan!
ResponderEliminarLa ventaja indiscutible del registro escrito es su fijación en el tiempo: el escribano registra la voz de sus informantes tal y como la entendió, mejor o peor, pero en su época. No puede minusvalorarse el valor de ese testimonio.
𝐃𝐞𝐬𝐚𝐜𝐮𝐞𝐫𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐫𝐠𝐮𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐞𝐬𝐨𝐫 𝐓𝐫𝐚𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐞𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐢𝐚𝐛𝐥𝐞 𝐞𝐧 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐭𝐨𝐩𝐨𝐧𝐢𝐦𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐭𝐨𝐬
EliminarLo que nos dice el profesor Trapero es lo siguiente:
«… Si no dispusiéramos de más prueba documental del léxico guanche que esas escrituras, con ellas deberíamos conformarnos, pero ha quedado otra fuente mucho más completa y mucho más fidedigna, que es la oralidad, y sin embargo ha sido sistemáticamente ignorada o regularmente menospreciada en esos estudios, como si no mereciera el carácter de fuente. Y ello por dos causas principales: primera, porque los estudiosos del guanche han sido generalmente extranjeros, desconocedores del español y de la realidad canaria, y segunda porque sus estudios los han hecho «a la distancia», sobre listas y repertorios precedentes, sin molestarse en someterlos a la mínima crítica de la veracidad y sin descender a la comprobación de los «estudios de campo». Y sin embargo la oralidad estaba ahí, viva y palpitante, dispuesta para todos, hablando para quien quisiera oírla. Cierto que la oralidad sobre el guanche llegada a nosotros no puede ser tenida como «auténticamente guanche», pues los elementos de origen de aquella lengua han sido «españolizados» y desde esa perspectiva deben entenderse y tratarse. Pero no menos «españolizadas» en la escritura fueron las palabras guanches de que dieron cuenta cronistas e historiadores, y sin embargo éstas se tienen por más verdaderas y fiables que las que han pervivido en el habla. Y craso error es ese, porque más fiel es siempre a la identidad lingüística lo que se transmite de manera natural por vía oral que por la escritura, pues esta implica una doble transmutación: primero en cuanto al cambio del significante de una lengua al significante de otra lengua, y después en cuanto a la transliteración de una secuencia sonora en un segmento ortográfico.
Cierto también es que el descuido de la oralidad como fuente de estudio del léxico guanche no ha sido absoluto, pues un hombre hubo que la tomó como base de sus investigaciones, y justamente en un tiempo (último tercio del siglo XIX) y en un lugar (principalmente la parte del sureste de Tenerife) en que la tradición seguía siendo un modo de vida casi inmutable. Ese hombre fue Juan Bethencourt Alfonso (1847-1913), médico y antropólogo tinerfeño, nacido en la región de Chasna, que dejó una obra imprescindible en todo lo referido a los guanches, también a su lengua, pero que estuvo inédita hasta los últimos años del siglo XX y por tanto inhabilitada para todos hasta ahora.».
En “Estudios sobre el guanche : la lengua de los primeros habitantes de las Islas Canarias”, pp 21, 22, descargable en el siguiente enlace:
https://accedacris.ulpgc.es/bitstream/10553/11423/1/0536490_00000_0000.pdf.
De la misma manera, Ahmed Sabir nos cuenta, que quienes transmitieron las voces de los antiguos canarios que nos han llegado, debieron tener errores de escucha que produjeron distorsiones, pues no tenían un oído fino para una lengua extraña.
(...continua en el siguiente comentario...)
... continuación...
EliminarLo que nos cuentan los filólogos es que los topónimos que nos han llegado por escrito, pero no por oralidad (Umiaga o Umiaya, Amago o Amargo), a la hora de ser escuchados por personas de otra lengua, pudieron ser malinterpretados o adaptados al español (como comentamos en el artículo, según lo que escuchan: cambios de “g” por “y” o por “j”, cambio de una vocal por otra, …). A su vez, quién lo transcribió pudo equivocarse al escribirlo (por ejemplo vemos: Atirma, Tirmac, Thirma, Tirmah, Tyrma, y el que ha prevalecido: Tirma, que es la adaptación de la voz al español) y después pudieron sumarse errores de los copistas posteriores (p.e. Toriña por Tirma y el que nos interesa, un original en la Crónica Madre que derivó en: Cimarso, Cimarço, Margo, Mago, Amarço, Março, Amago) o, pudieron haber también interpolaciones, o confusión de un topónimo por otro parecido: Amagro, Magro, si fuera este el caso.
Un ejemplo bastante claro, de tiempos más recientes es el de Guguy y Güigüi, el primero, el nombre que ha pervivido en la tradición y la oralidad de los habitantes de Tasarte y Tasartico (y el que me enseñó mi abuelo, que iba a remo desde Castillo del Romeral hasta esa zona en sus labores de pesca), el segundo, fue el nombre que probablemente un militar puso en un mapa, transcrito probablemente de Guyguy, que es el que ha triunfado en la actualidad en los mapas oficiales. La Academia Canaria de la Lengua, se ha pronunciado sobre el tema y considera que “debe prevalecer la forma que durante generaciones ha conservado la población del lugar sobre otras variantes foráneas.”, pero el daño ya está hecho y lo que prevalece en la cartelería y en los mapas, es Güigüi, que se ha consolidado.
Al analizar este topónimo en su diccionario de los Guanchismos, Trapero nos dice «advertimos una vez más la compleja y siempre dudosa tarea que es trasladar a la escritura un nombre ajeno a la propia lengua en la que se escribe [...] la pregunta primera aquí, como en todos los casos semejantes, no debe ser cómo se escribe ese nombre, sino cómo lo pronuncian los habitantes de ese lugar y los más cercanos a ese territorio, y a partir de ahí podremos responder a la escritura». La primera vez que aparece por escrito, es en el mapa del ingeniero militar Antonio Riviere (1740), como Guipuy (¿errata?). Y Faneque Hernández, propone que pudiera ser Arerehuy, nombre que corresponde a esta área de la isla en la lista que hace el cronista Andrés Bernáldez de los 35 "lugares y aldeas" que tenía la isla al tiempo de iniciarse la conquista. De seguro, estos 35 nombres, deben presentar distorsiones por errores de escucha y traslación de la voz, u otro tipo de errores, que se confirman con los mismos topónimos que han llegado a la actualidad. P.e. Atairia y Taytia que hoy es Taidía y Araremigada, hoy Timagada (el comienzo por T en amazigh indica femenino o diminutivo)
Sin ser especialista en la materia, lo que afirma Trapero, creo que debe ser una norma o regla de la toponomástica, la disciplina que estudia la toponímia (los nombres de lugar) y su etimológia, es decir el origen de los topónimos, su razón de ser, su motivación. Por tanto a la hora de hacer una hipótesis etimológica, debe prevalecer, en el caso de distorsiones, la oralidad antes que lo escrito, porque el topónimo escrito en un determinado momento de la historia por una persona individual que la oyó, se presta a mayor porcentaje de subjetividad y por tanto de errores. Sin embargo el topónimo que nos llega por tradición oral, se corresponde con una generalidad de personas que lo han transmitido a lo largo de la historia (por tanto no presenta los errores de transcripción, de los copistas), es más objetivo, y tiene que estar más cercano a la voz original que nombró al lugar.
continua...
...
EliminarEn nuestro caso tenemos, según nuestra hipótesis, el nombre original del santuario para los canarios, que podría haber sido Anmuggar, que se hispanizó a Amurga en la oralidad y que en determinados momentos fue escuchado y escrito como Umiaga, Omiaga, Jumiaga y Umiaya, lo que no se consolidó, pues prevaleció Amurga, más cercano al original Anmuggar. También Amargo puede ser corrupción de Anmuggar o de Amurga. Por otro lado, el posible nombre exclusivo para el monte sagrado, pudo haber sido Amago o Amajo, variantes de un mismo topónimo con las dos pronunciaciones, que evolucionó por etimología popular a Abajo y que en 1537, fue escuchado y escrito como Amoxo.
Descartamos Amagro, ya que este no puede ser el nombre del Santuario de Tirajana por las razones que detallamos en nuestro artículo. A pesar de ello, Amagro se consolidó en la investigación oficial, y después de un tiempo sin cuestionarse su veracidad, por tradición, como muchas otras “verdades” en la historiografía canaria. Podríamos decir, que por tradición “galdarista” (por querer imponer este santuario en Gáldar) pues comenzó con Álvarez Delgado (que no creía en Umiaga) seguido después por Morales Padrón, Martín de Guzman (que tampoco creía en Umiaga), Jorge Onrubia, Marco Moreno, …
𝐃𝐞𝐬𝐚𝐜𝐮𝐞𝐫𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐫𝐠𝐮𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐞𝐬𝐨𝐫 𝐓𝐫𝐚𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐞𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐢𝐚𝐛𝐥𝐞 𝐞𝐧 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐭𝐨𝐩𝐨𝐧𝐢𝐦𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐭𝐨𝐬
EliminarNo soy ni mucho menos un experto en oralidad, pero siguen sin convencerme los argumentos expuestos. Pongo un ejemplo, aprovechando el caso de Guguy: de niño siempre escuché que el nombre del sitio era Güigüí, y, como yo, muchas personas de entonces. De hecho, no fue sino hasta hace unos pocos años en que empecé a oir que el lugar se llama Guguy.
Ahora supongamos que seguimos ignorantes de este último topónimo, y que el lugar, por los motivos que sea, se despuebla, y que unos cuantos de mi generación nos vamos a vivir allí. Pasan seis o siete generaciones, y llega un investigador y pregunta a los habitantes que cómo se llama el sitio. ¿Qué van a decir? Pues que se llama Güiguí «desde siempre».
Pero resulta que ese investigador consulta este blog de hace dos siglos (esperemos que nuestros sucesores conserven todo esto), y por nosotros se entera de que el lugar en nuestra época lo llamaban Guguy sus propios habitantes. ¿Qué tiene que hacer? ¿Confiar en la tradición oral o en nosotros, que somos más antiguos que sus informantes?
En cuanto a la dualidad que propones Tirma-Amurga, me parece muy razonable, sin olvidar el resto de santidades dispersas por la isla. Sí que soy más escéptico y conservador en cuanto a las interpretaciones etimológicas, entre otras cosas porque da la impresión de que no hay dos especialistas que tengan la misma opinión sobre el asunto.
EliminarCreo que hemos llegado a un punto en que, en cuanto cae un topónimo canario antiguo, nos falta tiempo para saltar a buscar paralelismos al continente. Está claro que es necesario establecer conexiones porque genéticamente está sobradamente demostrado que hay relación directa con el Atlas, la antigua Numidia, etc. Pero el o los idiomas que se hablaban en Canarias tengo la impresión de que son más antiguos que los elementos de comparación que se pretende usar, y a veces se usan de forma, por así decirlo, bastante «alegre». Es decir, sería como comparar el latín con el español o italiano actuales: claro que hay paralelismos, pero también hay notables diferencias, y por eso las prisas en emplear los primeros para demostrar hipótesis arqueológicas, toponímicas, etc. muchas veces se me antojan innecesarias y hasta contraproducentes.
Entre las mismas islas hay diferencias notables: los guanches empleaban muchos términos con el fonema que los cronistas equipararon a la eñe, además de la interconversión de t a ch: Teide - Echeide, Benitomo - Benchomo, que sugiere un fonema similar al de la “t” inglesa en palabras como “take” (así Marín de Cubas dice que hablaban «como tartajosos, hiriendo el paladar»). Solo hay que comparar las toponimias de Tenerife y Gran Canaria para percibir esas diferencias.
𝐃𝐞𝐬𝐚𝐜𝐮𝐞𝐫𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐞𝐥 𝐚𝐫𝐠𝐮𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐟𝐞𝐬𝐨𝐫 𝐓𝐫𝐚𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐝𝐞 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐥𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐬𝐞𝐚 𝐦𝐚́𝐬 𝐟𝐢𝐚𝐛𝐥𝐞 𝐞𝐧 𝐜𝐮𝐚𝐧𝐭𝐨 𝐚 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐭𝐨𝐩𝐨𝐧𝐢𝐦𝐢𝐚 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐠𝐢𝐬𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐞𝐬𝐜𝐫𝐢𝐭𝐨𝐬
EliminarRecalcando lo dicho en anteriores puntos, creo que lo que debemos dirimir de la misma forma en este apartado, es si existe posibilidad, o no, de que lo que estamos proponiendo se pueda cumplir y pudiera haber sucedido, o si por el contrario, tengamos la certeza de que no hubiera sido posible y por tanto descartarlo.
En este caso y centrando a los lectores, las cuestiones son:
1.- Si existe la posibilidad de que el topónimo que nombraba en 1537 al lugar donde se situaban las salinas: ‘Amoxo’, y por tanto nombraba al poblado canario que allí estaba, era Amajo, pudiéndose pronunciar también Amago, según explicamos en el artículo, y por tanto, corresponder al nombre dado en la Crónica Madre, al otro santuario junto con Tirma, al santuario de Tirajana, según creemos. En la oralidad, se ha conservado el topónimo Abajo (Salinas de), nombrando al mismo lugar que creemos evolución de Amajo por el fenómeno lingüístico de etimología popular en la toponímia.
2.- Si existe la posibilidad de que los topónimos que detallamos en el siguiente párrafo que abreviamos en Umiaya o Umiaga, que no se han conservado en la oralidad, pudieran ser el mismo que Amurga o Amargar (en la oralidad), o su posible original indígena: 'Anmuggar', y se escribieran de tantas formas diferentes por errores de escucha y/o de escritura. A esa conclusión llegamos, porque según creemos, ambos topónimos nombraban a unas apañadas famosas que se desarrollaban en el territorio del actual Amurga, por lo que ambos debían nominar lo mismo.
Los topónimos documentados por escrito y que no han perdurado en la tradición oral, son: Untjaya (1540), en un protocolo notarial; en el Archivo Parroquial de Tunte: Umyaya (1569), Umiaya (1626), Omiaga (1649), Umiaya (1652); en el texto de Abreu Galindo: Umiaya y Jumiaia (159?); en los de Marín: Jumiaga (1694), Jumiaia (1687) y finalmente en Escudero (¿?) transcrito por Marín: Humiaia o Humaya.
Debemos hacer constar también, que el topónimo Amurga aparece escrito así, literalmente, por vez primera, en 1577 y en 1618, en protocolos notariales, relacionados con las famosas apañadas, y en la de 1618 se nombra «en las apañadas de Amurga por mal nombre», que no sabemos a qué se quiere referir.
Queremos recalcar aquí, ¡oh casualidad!, que las primeras citas en las que se nombra, tanto a Umiaga/Umiaya como a Amurga, están referidas o relacionadas con apañadas, lo más destacado en aquellos tiempos en este territorio, lo cual muy probablemente debe referirse a las mismas apañadas en uno y otro topónimo. Como venimos defendiendo, la casualidad no existe en la investigación histórica.
Según nuestro punto de vista, la respuesta a las dos posibilidades o cuestiones planteadas, es afirmativa en los dos casos, lo cual se puede corroborar también con argumentos filológicos.
Queremos recordar también, que la relación de Amurga con 'Anmuggar', la hacen expertos filólogos, también especializados en toponímia: Ahmed Sabir, Maximiano Trapero y Abraham Louft, destacando además que Sabir y Louft, son nativos en lengua amazigh. Otro factor que también debemos resaltar, es que además de su homofonía indudable, las dos voces coincidirían también en el aspecto semántico, es decir en su significado, como estamos tratando de demostrar, pues nombraban exactamente lo mismo: santuarios y lugares de peregrinación. De hecho Ahmed Sabir (2001), al momento de establecer la hipótesis, y sin conocer la relación con el santuario, proponía una investigación para buscar en este macizo, «lugares de culto aborigen». Aquí también deberíamos decir: la casualidad no existe.
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EliminarA ello, se une el otro debate que titula esta publicación: si debemos dar más fiabilidad a lo conservado en la oralidad, que a lo que ha llegado por escrito. En este caso Abajo por Amajo/Amoxo y Amurga por Umiaga/Umiaya y posiblemente ambos, de 'Anmuggar'.
Ya sabemos por nuestro post anterior, que Maximiano Trapero defiende esta tesis, lo cual creemos que no quiere decir que se descarte lo que nos ha llegado por escrito, pues como bien dices Antonio, lo que documentaron los escribanos en un determinado tiempo, es como lo oyeron e interpretaron al momento de escribirlo y muy importante a la hora de la evolución de la voz. El ejemplo lo tenemos claro con otro topónimo, que ha evolucionado, creemos que al igual que Amoxo, sin ninguna duda, por una clara etimología popular: Ansite (finales s. XV)→ Ansitio (1575) → El Sitio (1687) → Los Sitios (actualidad). Aquí, si no tuviéramos el registro escrito, podríamos establecer la hipótesis de su evolución, pero no tendríamos las pruebas de ello.
También, en el ejemplo ya citado de Guguy (que nos llega por tradición oral) y Guipuy (1740) lo que escuchó y escribió el ingeniero Riviere en ese tiempo (o transcribió un copista posteriormente). Gracias a la oralidad, sabemos que esa ‘p’ muy probablemente es un error de copia por ‘g’, y también, que si la voz no hubiera llegado a la actualidad, nos mantendríamos en el error y no conoceríamos el topónimo original. Ahora, nos quedaría por conocer si el nombre original era Guiguy, Güiguy o el que ha llegado por tradición, Guguy [gugú:i], que según la norma, debería ser el que, con mayores probabilidades, más se acercaría a la identidad lingüística. Lo que queda claro es que el Güigüí moderno, no era la voz original.
Pero, podríamos tener otra referencia, para conocer la identidad de los topónimos originales antes de la Conquista, y es la comparación con otros topónimos idénticos o muy parecidos, en otros lugares de las islas. Así, en el caso de Güigüí/Guguy, tenemos otro lugar con las mismas formas topónimicas en El Risco, entre Agaete y La Aldea. En este caso no nos ayudaría, pues al lugar se le nomina también de las dos formas, al igual que a la que conocemos modernamente como Playa o Macizo de Güigüí (creemos que incorrectamente).
Pero en el caso de Amurga/Amargar (oralidad) y Umiaga/Umiaya (en documentos escritos), que pensamos que podrían nominar un mismo territorio, tenemos la comparativa con otros topónimos muy parecidos: Amurgar en La Aldea o Murga en La Palma, que pudieran indicar que sea Amurga, el topónimo más cercano a la voz original, como a su vez señala la norma, puesto que de Umiaga, no tenemos otros términos similares, en otros sitios de las islas.
A ello, sumamos que los filólogos han relacionado a estos topónimos (Amurga/Amurgar) con los términos del amazigh, maggar con el sentido de 'encontrarse' y su derivado almuggar o anmuggar con el de ‘lugar de encuentro o peregrinación’ y ‘santuario’. Indudablemente, si ‘Anmuggar’ fuera la voz original, Amurgar y Amargar son las voces que más se le acercan, pudiendo Amurga haber perdido la ‘r’ por españolización y Umiaga, podría haber sido una variante o evolución de la voz, que después no prosperó por prevalecer Amurga/Amargar. El que Amurga, Umiaga y Anmuggar sean trisilábicas y llanas, igualmente sumaría para apuntar en esta dirección: A/mur/ga, U/mia/ga, An/mu/ggar.
En este sentido, una posible explicación es la de que Umiaga, podría ser la variante que nombraba al macizo en Tunte y en el interior de La Caldera de Tirajana (las referencias se localizaron en el Archivo Parroquial de Tunte), mientras que las primeras referencias a Amurga, las tenemos en Agüimes, por lo que podría ser que los de Agüimes y su área de influencia, nombraran al macizo de esta manera. Y en el sur sabemos de las diferencias del habla del interior de la Caldera, claramente diferenciadas del resto de la isla, con unas características peculiares, al ser este un territorio muy alejado, con poca población y con un aislamiento con el exterior, durante siglos.
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EliminarUmiaga como variante, pudo haber surgido solamente en Tunte o en La Caldera y no prosperó por su aislamiento y la baja cantidad de población que lo nombraba de esta manera y con el tiempo se impuso Amurga, por tener Agüimes, mayor población y mayor comunicación con el resto de la isla, y por tanto mayor influencia, para extender la voz.
Como venimos exponiendo, en el debate oralidad vs registro escrito, podríamos considerar que nuestra hipótesis: Amoxo → Amajo → Abajo, tiene muchas probabilidades de ser la correcta, por el proceso de etimología popular, pero no queda tan claro en el caso de Umiaga/Umiaya → Amurga. De todas formas, y en apoyo a la tesis de Trapero y respondiendo a alguno de tus apuntes, los siguientes comentarios:
He leido a Wolfel, a Trapero y a Sabir, expresando los múltiples errores de los topónimos con origen indígena, llegados por escrito, originados ya sea por mala escucha de la voz desde otra lengua, por mala escritura de esa voz, o por errores de corrupción por mala lectura a la hora de hacer copias del original o copias de copias. Por tanto se debe hacer una investigación comparando lo que ha llegado por escrito y lo que ha llegado por oralidad, y según Trapero, dando más verosimilitud a la oralidad, en los topónimos indígenas.
Creo que el proceso transformador más común en la evolución de este tipo de topónimos, es el de la etimología popular: la voz original va evolucionando y adaptándose a una voz homófona del español. Lo vemos en los ejemplos ya citados de Amoxo y Ansite, y en otros: Roque Nublo, evolución de Nugro, en El Hierro Corona por Gorona, Julan evoluciona a Julán y finalmente a Julián; de Guantebés a Bien te ves; Bayebrón a Valle Ebrón, Oliba a Oliva (para más información, ver artículo de Trapero sobre la influencia del fenómeno de la etimologia popular en los toponímia de Canarias: < https://guanchismos.ulpgc.es/page/estudio14 >)
A continuación, y como ejemplo de distorsiones acerca de lo que nos llegó por escrito, en contraposición a las voces correspondientes que llegaron por tradición oral, analizamos la relación del cronista Andrés Bernáldez (1493-1513), de los 35 "lugares (¿comarcas?) y aldeas" que tenía la isla al tiempo de iniciarse la conquista de Gran Canaria. Dicha relación, muy probablemente fue elaborada a partir de los testimonios de indígenas canarios, que vivían en Sevilla en ese tiempo y nos muestra los posibles errores de Bernáldez, de escucha/escritura de estos topónimos y su comparación con los correspondientes en la oralidad, afectados por procesos de evolución/españolización de los mismos.
El geografo Faneque Hernandez establece la hipótesis de que la lista de Bernáldez, está realizada con un orden geográfico, y por tanto, si fuera así el caso, se podrían localizar a partir de los topónimos que se conocen, los no conocidos, en función de los poblados/comarcas indígenas que se sitúan en sus cercanías.
A primera vista, nos damos cuenta de que muchos nombres van precedidos con el prefijo ‘Ar’ ‘Ara’ o ‘A’, lo que nos indica un añadido al nombre, que muchos investigadores interpretan como: ‘lugar de/en _’. También, tenemos tres casos, en lo que creemos el mismo nombre precedido por distinto prefijo: Atagad/Adfatagad, Afaganige/Areaganigui y Galdar/Areagaldan, lo que parece indicar algo parecido a lo que en español sería un mismo topónimo referenciado a una localización (de arriba o de abajo) o a una característica (chico o grande) u a otra referencia que no conocemos (¿En/después de?, ¿poblado o comarca?, ...).
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EliminarA continuación, la lista en el orden de Bernáldez, y con interpretaciones establecidas en consenso general, con hipótesis de Faneque Hdez., así como también algunas por nosotros:
TELDE, - Telde
ARAGUACAD, GUACAD, ¿Cuatro Puertas?,
ARAJINES , AJINES, Agüimes
THEMENSAY, - Temisas,,,
ATRAHANACA, TRAHANACA, Tirajana,,,
ATAIRIA, TAIRIA, Taidía,,,
ATAGAD, TAGAD ¿Titana?, ¿El poblado de
Fortaleza de Sta. Lucia?
ADFATAGAD, FATAGAD, Fataga,,,
FURIC, - ¿Caserones, al sur de Fataga?
ARTENARAN, TENARAN, Arteara,,,
AFAGANIGE, AGANIGE,,,,
AREAGANIGUI, AGANIGUI, Arguineguín,,,
ARECACASUMAGA, CASUMAGA,,, El Zumacal ,¿Mogán (playa)?
ATASARTI, TASARTI, Tasarte,,,
AREAGRACA, AGRACA,, ¿Ayacata?,,
ARBENUGANIA, BENUGANIA,, ¿Veneguera?,,
AREREHUY , EREHUY,, ¿La Aldea?, ¿Guguy?
ATIRMA, TIRMA, Tirma,,,
ARACUZEM , ACUZEM, Acusa,,,
ARTUBRIRGUAIS , TUBRIRGUAIS, Artebirgo,,,
ATAMARASEID, TAMARASEID, Tamaraceite,,,
ARTAGUDE, TAGUDE, Agaete, ¿Tejeda?
AREGAYEDA, GAYEDA, Guayedra,,,
AREGALDAN, GALDAN, Gáldar,,,
AREAGRAXA, AGRAXA,, ¿Lairaga?,,
AREAGAMASTEN, AGAMASTEN, Agumastel,,,
AREACHU, EACHU,, ¿Moya?,,
AFURGAD, FURGAD, Firgas,,,
AREHUCAS, EHUCAS, Arucas,,,
ATERURA, TERURA, Teror,,,
ATENOYA , TENOYA, Tenoya,,,
ARAREMIGADA, EMIGADA,, ¿Guiniguada? ¿Tenteniguada?
ATERIBITI, IBITI, ¿La Atalaya?,
ARAUTIAGATA, UTIAGATA, Utiaca,,,
De los 35 nombres que escuchó y transcribió Bernáldez, podemos interpretar que 12 de ellos se asemejan a topónimos que han llegado a la actualidad, según la tradición oral: Trahanaca, Tairia, Fatagad, Artenaran, Aganigui, Tasarti, Tirma, Acuzem, Tamaraseid, Gayeda, Galdan, Furgad, Ehucas, Terura, Tenoya, Utiagata. Según la norma que analizamos, el nombre que llega por oralidad se acerca más a la voz original, que el escrito, aunque entendemos que determinadas formas sonoras de la lengua indígena, (por ejemplo las que llevan ‘g’, ‘j’ o ‘h’) no habituales a oídos castellanos, fueron españolizadas, de ahí la diferencia de lo que escribió Bernáldez (¿errores de interpretación o escucha?), con el topónimo que se transmitió oralmente durante siglos de la voz indígena adaptada al español, que una vez establecida, creemos que ya no evolucionó con los años.
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EliminarDe las 23 nombres restantes, creemos que algunos desaparecieron de la oralidad porque el poblado también desapareció y no se conservó más allá del s. XVI. Así, podemos especular, sobre el que nombraba al poblado de la Fortaleza que creemos podría ser Agad, Tagad o Atagad, próximo geográficamente a Fatagad, el que nombraba a Caserones de Fataga, que creemos Furic y al poblado de Mogán (playa), que podría ser Casumaga, sin más justificación para aventurar las hipótesis, que la propuesta de Faneque Hernández, de proximidad geográfica con los otros nombres.
Pero, seguramente en muchos de esos otros nombres, hubo algún error en la transmisión de la información (como observamos también en los que identificamos con actuales) que ha impedido que se relacionen con los que han llegado a la actualidad, lo que pensamos que podría demostrar los fallos de los registros escritos en contraposición a la oralidad. En la actualidad tenemos muchos topónimos indígenas que sabemos que nombraban a poblados importantes, que no figuran en la relación de Bernádez, como: Bentayga, Mogán, Tunte, Udera (Mña. Tunte), Tenteniguada, Veneguera, Tufia, Tinoca, Tara, Cendro, Jinámar, Tafira, Taliarte,… A su vez, y de la misma manera, “lugares”, que podríamos interpretar como comarcas, o también localizaciones o accidentes geográficos destacados en el paisaje: Ansite, Ajodar, Gando, Amago, Amurga, Tauro, Berntaiga, ... Alguno de ellos, tiene que estar entre esos 23 nombres restantes no localizados en la lista de Bernáldez, que fueron transcritos erróneamente.
Gracias por compartir gratuitamente un trabajo laborioso, interesante y apasionante como es, este magnífico desarrollo, de un tema que a muchos nos intriga y que nos gustaría tener certezas, tan difíciles por la falta de interés que se tuvo de un Reino único y complejo y por la cortedad mental de los tiempos que tocó vivir en esa la primera globalizacion donde ya se empezó a arrasar, sólo por el poder del dinero sin dignidad y compromiso como alegan muchos que si hizo La corona española.... Crazo error tuvieron
ResponderEliminarGracias por tu comentario. Como expreso más arriba, creo que estamos muy cerca de resolver el problema, y solo falta una investigación oficial (y con más medios) mas decidida sobre el mismo, que por otro lado no entiendo porqué no se hace.
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