Si estás usando Internet Explorer, es posible que no puedas ver los enlaces en el lateral izquierdo. Cambia a Mozilla Firefox o cualquier otro navegador y podras ver la página correctamente.

domingo, 1 de agosto de 2010

LA PESCA DE MORENAS: “MORENIAR”. RECORDANDO NUESTRAS ANTIGUAS COSTUMBRES.

Pablo Guedes González.

A continuación publicamos un artículo, el primero de una serie, que trata de mantener en el recuerdo de las nuevas generaciones, aquellas tradiciones y costumbres, que irremediablemente están en proceso de perderse. Además, en el caso de la pesca que tratamos hoy, servía a las familias como medio de subsistencia en épocas de hambruna, gracias a la generosidad de nuestro mar en aquellos años.

Nuestros abuelos en Castillo del Romeral, eran conocedores de todos los secretos de esta pesca, así como de otras como la de la vieja, la del sargo o la del pulpo, que servían para llevar alimentos a la casa, quizás lo único que se podían permitir en épocas posteriores a la guerra civil.

La pesca de morenas y congrios o “moreniar”, era una pesca que se practicaba en puntos específicos, en las piedras o agujeros donde estos peces tenían sus “casas”. Así eran famosas la “Piedra de las Muchachas” en Tarajalillo, el “Corral del Pino” en Juncalillo, el Agujero de La Caleta, frente al Minote de La Caleta, la “Baja de Las Casillas”, frente a la urbanización Santa Cruz del Romeral, el “Marisco de Las Casillas”, al lado de la anterior, frente a Acuican, y otras que hoy ya están inutilizadas por la paulatina desaparición de estos peces, sobretodo del congrio.

Morena "pintá"

El pescador se introducía en el agua hasta el lugar donde estaba el agujero, muchas veces con el agua cubriendo mas de la cintura. Utilizaba una vara de madera de metro a metro y medio, en el que se ataba un aparejo de alambre de unos 20 cm. y un anzuelo de buen tamaño en el extremo, al que se le enganchaba la carnada, normalmente choco, calamar, caballa o pulpo que se acababa de "pulpiar".

"Macho" morena.
Se “engoaba”con la tinta del pulpo o con caballa para que las morenas o el congrio salieran del agujero y muchas veces se silbaba o entonaba el típico canto, de llamada, popular en el folclore canario:

“ ¡Jo morenita jo!, ¡jo morenita pintá!, que viene el macho morena y se come la carná.”

A esto normalmente acudía la morena sacando la cabeza del agujero y en este momento el pescador le situaba el anzuelo delante para que mordiera. Una vez enganchada la morena se producía una fuerte lucha del animal, enroscándose alrededor del anzuelo. El pescador tenía que ser muy hábil para evitar que se escapara, y debía llevarla rápidamente a la orilla.

Congrio
Morena "negra"
Una vez terminada la pesca, el pescador dejaba los restos de carnada en el agujero, pues en la mar al igual que en tierra hay que sembrar para luego recoger y con ello se facilitaba que hubiera mas morenas en la siguiente pesca.

Las morenas de orilla son de tres tipos, la negra, la “pintá” (amarilla) y el “macho morena”, de color marrón, con muchas espinas, por lo que es el de peor calidad, por ello lo del famoso canto .

Cuando se trataba de un congrio, animal que puede alcanzar 40 o 50 kg, de peso, el pescador una vez enganchado el pez al anzuelo, hacia palanca con la vara en el veril, para que el congrio no se enrocara y “despegara la cola”, de manera que fuera más fácil sacarlo.

Sene Trujilo y Blas Trujillo, con una morena "pintá".
En la época de los años 40 del pasado siglo eran verdaderos especialista en sacar morenas y congrios: Juan y Blas Guedes Sanchez, Victoriano Guedes y Antonio García, aunque todos los castilleros estaban familiarizados con esta pesca.

Mi padre cuenta que su abuelo, Antonio García, utilizaba una vara con dos anzuelos, uno en cada extremo. Cuando sacaba la morena del agujero y para que no se le escapara mientras la transportaba a tierra, la sujetaba fuertemente en la axila con el antebrazo, mientras estiraba la vara y el anzuelo de manera que el pez no se enrollara, dándole un mordisco en la cabeza para matarla y sujetarla mientras iba a la orilla.

Antonio García Santana
Otra historia digna de contar de Antonio García, que cuenta mi padre, es que siendo niño, lo vio llegar al pueblo después de pescar por la zona de la “Baja de las Casillas”. Traía un congrio colgado a su espalda, enganchado todavía al anzuelo sujetado en la vara. La cola del congrio iba desplazándose por el suelo, por lo que el congrio debía superar los 30 kilos. Antonio tenía el otro anzuelo de la vara clavado en el pie debido a la fuerte lucha que había tenido que realizar, haciendo palanca para sacar al congrio del agujero.

4 comentarios:

  1. Que guay es la morena de mar

    ResponderEliminar
  2. Buen articulo que me recuerda los tiempos jovenes en El Castillo !, pero que pena que ya se han cargado la mayoria de la pezca y de los pescados.

    Por cargarse la pezca , ya se cargan tambien las tradiciones...

    ResponderEliminar
  3. Este arte se deberia de seguir haciendo no pòdemos perderlo!.

    ResponderEliminar

COMPARTE ESTE ARTÍCULO CON TUS AMIGOS EN LA RED: (pincha el botón de tu red social)