martes, 22 de mayo de 2012

LA NECRÓPOLIS ABORIGEN EN LOS ALTOS DE SAN AGUSTÍN.

Momia aborigen de Guayadeque en el Museo Canario. Aguayro.

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

En varios de nuestros artículos (los de la serie "Amurga, El Santuario Perdido") hemos hecho referencia al "cementerio" de los antiguos canarios que fue descubierto en los años 50 del pasado siglo cuando se comenzaron a roturar las tierras para el cultivo de tomates en los Altos de San Agustín, en lo que hoy se conoce como La Gloria.

La primera persona a la que oíamos hablar de este tema fue Wenceslao Guedes Artíles, nieto de Ma´ Blas Guedes, fallecido hace muchos años y pastor en toda esa zona de Amurga, conocida como "La vuelta de la Montaña" (de las Tabaibas) donde los Guedes pastoreaban su ganado, después de trasladarlo allí a fines del siglo XIX. Recordamos todavía la figura de "Wenceslaito", como se le conocía, un hombre muy alto para su época pues medía cerca de 1.90 m.

En nuestro artículo, LA CUEVA DE LA MAJADILLA. MORADA DE LOS PASTORES GUEDES, EN AMURGA(http://historiacastilloromeral.blogspot.com.es/2012/01/la-cueva-de-la-majadilla-morada-de-los.html), explicábamos la leyenda que existe en la familia respecto al traslado del ganado a esta zona de Amurga.

En fechas más recientes, oímos hablar del "cementerio" a Santiago Ortega Sánchez conocido por “Sosa” pastor en su juventud en la zona y sobrino de los pastores de La Gloria y de Juncalillo, los hermanos Jacinto y Antonio Ortega Ramírez respectivamente.

Según mi padre, Pablo Guedes, el topónimo de la La Gloría surge después de la roturación de estas tierras para el cultivo del tomate, cuando se establecieron los aparceros en las cuarterías. El motivo fue la benignidad del clima y la tranquilidad de la zona en contraste con los vientos típicos, unos kilómetros más al norte, por ello se conocieron estas cuarterías, que aún existen, como las de "La Gloria" y años más tarde después de abandonarse los cultivos de tomate, se le dio este nombre al Hotel "Gloria - Palace".
Llano del Cementerio.

Otra característica de estas tierras era su calidad para el cultivo, pues los tomates cultivados aquí, eran los más valorados y que tenían mejor sabor de los que llegaban al almacén de empaquetado de Juan Grande. Asimismo, el pasto de la zona, según nos comentan los hijos de Jacinto Ortega que actualmente llevan la explotación ganadera, es de los mejores y prueba de ello es el premio obtenido por Quesos "La Gloria" en un Concurso Internacional en Birmingan, Inglaterra.

En los años 50 el exportador Francisco Quintana, arrienda al condado estas tierras y las rotura para el cultivo de tomates. A escasa distancia de donde se encuentran las cuarterías y la actual explotación ganadera "La Gloria", junto al Barranco del Toro y a no mucha distancia del Hotel Gloria Palace existía un llano. En este llano fue donde se descubrieron los restos humanos y debido a ello pasó a llamarse el "Llano del Cementerio", como se le conoce hoy día.

Según Santiago Ortega, "Sosa", al otro lado del Barranco del Toro, donde se sitúan las ruinas de las antiguas cuarterías de "El Canario" (frente al Hotel Beverly Park), se descubrieron más restos humanos que pertenecían a los antiguos canarios, pasándose a llamar la zona de esta manera por dichos restos.

SITUACIÓN ACTUAL DE LOS RESTOS.

Hemos hecho una visita a la zona de la que mostramos las imágenes adjuntas. La mayor parte de las tierras fueron roturadas y preparadas para el cultivo, pero una parte, la que linda con el Barranco del Toro, no fue "despedregada" y permanece virgen con algunos restos que nos llamaron la atención.

Creemos que los terrenos en su época, en función de lo poco que queda virgen, debían estar cubierto de piedras y lajas,de forma parecida a los "malpaises", donde solían enterrar a sus muertos los antiguos canarios.

Pedregal junto al Barranco del Toro.

Según nuestros informantes, no se sabe lo que se hizo con los restos humanos cuando aparecieron, aunque lo mas probable es que fueran destruidos, como sucedió con un caso similar en Lomo Caserones (Aldea de San Nicolas). Así, según nos relata Francisco Peinado:

"... Los cultivos de tomateros en el Lomo terminaron de arruinar gran parte del yacimiento arrasando casas y necrópolis, como ejemplo de esta época y según me contó un señor de la zona,... se apilaron numerosos huesos humanos para quemarlos y durante la cremación iba mermando la altura poco a poco..."(Lomo Caserones, de Casa a Cementerio. Pintaderacanaria.blogspot.com)

Los restos que encontramos en nuestra visita, no sabemos si ya existían en época aborigen o se corresponden con épocas posteriores, son un muro de piedra seca, una pequeña construcción o estructura formando una pared de piedra seca y lo que podría ser una cista por la disposición de las lajas en el terreno, aunque todo esto con las lógicas reservas, puesto que debe ser determinado por expertos.

Ni en la Carta Arqueológica Municipal de San Bartolomé de Tirajana ni en la web: www.patrinet.org, de difusión del Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria figuran ninguna referencia al Cementerio ni a estos restos.

OTROS RESTOS ABORÍGENES DE LA ZONA.



Los restos arqueológicos más cercanos al “Llano del Cementerio”, según la carta arqueológica municipal son tres "estructuras de piedra seca de carácter cultual", un grabado rupestre y dos torretas o mojones de piedra seca.

Según la hipótesis que habíamos establecido, en nuestros artículos, estos mojones pudieron servir de delimitación de lo que debió ser el "Santuario de Amurga", uno de los dos lugares sagrados de los antiguos canarios, el otro era Tirma, lugares de peregrinación de culto y santuario donde se refugiaban en tiempos de guerras (ver la serie de artículos sobre este tema: AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO VI. AMAGRO, UMIAYA, MONTAÑA DE LAS TABAIBAS). )

Estos mojones de piedra seca rodean y señalan un territorio comprendido en Amurga desde el Barranco Hondo hasta el de Fataga, llegando hasta las estribaciones mas altas del macizo. La necrópolis que estamos dando a conocer, se situaría cercana a uno de estos mojones y en el interior del santuario.

También en las cercanías se encuentra la cueva de "La Jumosa", nombre que antiguamente recibía la zona antes de ser conocida por La Gloria, y donde se establecía el corral del ganado.

Creemos que en época aborigen debió desarrollar la misma función.


Cista en Lomo Caserones. Pintaderacanaria.blogspot.com
En cuanto a otros restos humanos encontrados en esta comarca, tenemos documentación de distintos hallazgos. Así, según René Vernau, en su obra "Cinco años de estancia en las Islas Canarias" (1891):

"En la aldea de Juan Grande he encontrado una cueva sepulcral que, aunque había sido desgraciadamente saqueada, me ha permitido hacer una comprobación que creo interesante señalar. Todos los cadáveres que contenía presentaban lesiones en los huesos. Eran tumores óseos de diversa naturaleza, viejas fracturas consolidadas, artritis deformantes, etc. Me encontraba en presencia de un verdadero cementerio de lisiados y esto me condujo a preguntarme si los enfermos no serían objeto de alguna creencia supersticiosa."(pág.80).

Sebastian Jiménez Sánchez (Embalsamamientos y enterramientos de los “canarios” y “guanches”, pueblos aborígenes de las islas canarias”, en Revista de Historia, VII, 55. 1941.pgs. 257-268) señala que en el sur de Gran Canaria se encontraron momias con 12 y 16 pieles superpuestas, sin citar su procedencia. Añade además el descubrimiento en Arguineguín de una momia de dos metros de largo envuelta en numerosas pieles, así como otras encontradas en Juan Grande. En estos dos lugares señala Jiménez que se encontraban las momias de mayores dimensiones, apuntando que los hitos relevantes a nivel de hallazgos de restos momificados incluían Arguineguin, Juan Grande y Guayadeque, añadiendo Acusa-Tejeda. El mayor número de envolturas en las momias indicaba mayor rango social del individuo.

De la misma forma, tenemos noticias de distintas momias encontradas en Amurga, tanto por investigadores como por pastores.

Una de las momias a las que se refiere Sebastian Jiménez puede que sea la que se encuentra en el Museo Canario, a la entrada de la sala dedicada a la antropología física de los antiguos canarios (Planta Alta). La momia fue encontrada en Arguineguín (El Pajar) y fue envuelta en 14 capas de piel antes de su enterramiento.

Restos encontrados de una posible cista.

Según la información del Museo, es la momia que presenta mayor lujo en su ajuar funerario y en el proceso de momificación de todas las encontradas, lo que indica la categoría que debió tener el personaje. Las muestras radiológicas han demostrado que el individuo murió a causa de fuertes traumatismos, compatibles con una lucha por lo que se supone que los restos son de Artemi Semidán, guanarteme de los canarios, aunque por otro lado los análisis demuestran que era un individuo joven.

Según algunas fuentes, las huestes de Artemi Semidán rechazaron un intento de incursión a Arguineguín hacia 1405, protagonizado por tropas hispano-normandas al mando de Jean de Bethencourt. Esta victoria de los canarios sobre los europeos le valió a la isla conocida hasta entonces como Canaria por los castellanos, el sobrenombre de "Gran" con que es conocida hasta hoy día, por el valor demostrado por los canarios.

LAS NECRÓPOLIS DE ARTEARA Y MASPALOMAS.

No podíamos dejar de nombrar aquí las dos importantes necrópolis que se encuentran en los límites del Santuario de Amurga, que debieron ser auténticos centros de peregrinación y de ritos, como lo son los cementerios de hoy día. Estas eran la de Arteara y la de Maspalomas.

La necrópolis de Arteara es el mayor cementerio de los aborígenes de Gran Canaria. Se encuentra junto al pueblo de Arteara, en la margen derecha del Barranco de Fataga. Consta de más de 809 enterramientos tumulares, construidos aprovechando las piedras que recubren la zona del mal país, rodeados en sus inicios por un muro de piedra seca, que hoy todavía se intuye en varios lados de todo el perímetro.

Los enterramientos, construidos en piedra seca, presentan una cista donde se coloca el cadáver a modo de caja mortuoria de piedra seca y una estructura superpuesta o torreón que la cubre. Dispuestos sin ninguna razón aparente en todo este enclave de mal país, con distintas configuraciones estructurales como por ejemplo: troncocónica, piramidal, circular, rectangular, etc.
      Tratamiento de una cista en la Necrópolis de Maspalomas. 
      La Provincia.es
En cuanto a la cronología, una datación obtenida en este yacimiento ofrece la fecha del siglo V a. C., (2500 años de uso de este cementerio aborigen).

La necrópolis de Maspalomas estaba constituida por más de un centenar de sepulturas halladas en 1988 durante las obras de ampliación de la Autopista Gran Canaria-1 que conforman el mejor repertorio de restos óseos de los canarios prehispánicos. Los restos fueron trasladados a una nave en Lomo Gordo, donde están depositados.

Según información que hemos recopilado de un artículo de La Provincia, titulado "Aborígenes olvidados", se constata que el paso del tiempo ha deteriorado algunos de los restos aborígenes almacenados en la nave de Lomo Gordo en Maspalomas. Unos 160 bloques funerarios en los que hay de uno a tres cadáveres que llevan desde 1988 esperando para ser analizados.

Las investigaciones realizadas en 50 esqueletos permiten concluir que los restos funerarios tienen una antigüedad de unos 800 años y que en el cementerio se respetaba la jerarquía del grupo. Estos aborígenes que procedían del Norte de África fueron enterrados en fosas salvo tres que han aparecido en un cajón. También se ha comprobado que los cadáveres eran envueltos en fardos orgánicos o pieles de animales. Se da la circunstancia de que han aparecido todos boca arriba a excepción de tres mujeres que se enterraron boca abajo. Del total de osamentas hay tres que corresponden a niños.

Muro de piedra seca que se encuentra en la zona no roturada.

Respecto a la estatura, parece que los hombres alcanzaban de media 1,70 metros y las mujeres 1,60. Eran personas robustas, que murieron entre los 45 ó 50 años debido a la edad y que sufrieron enfermedades degenerativas en la columna y artrosis por la actividad que realizaban.

EL CULTO A LOS MUERTOS DE LOS ANTIGUOS CANARIOS.

No queremos terminar el artículo sin hacer una referencia a este punto, por la importancia que tenía para los canarios. Los aborígenes creían en la existencia de vida espiritual después de la muerte y por eso concedían tanta importancia a la sepultura de las personas fallecidas.

…juraban por Magec que es el sol … a el alma tenían por inmortal hija de Magec, que padece afanes, congojas, angustias, sed y hambre, y llévanles de comer a las sepulturas los maridos a las mugeres, y ellas a ellos a los fantasmas llaman Magios o hijos de Magec.” (Marín (17?? (1694))

Existían dos tipos de enterramientos: uno en cuevas donde generalmente el cuerpo era momificado y el otro en estructuras tumulares donde el cuerpo era depositado en cistas, que se corresponde con las necrópolis, como la que estamos tratando.

Tabaibal cardonal en la zona.

Como hicieron los antiguos egipcios, también los aborígenes momificaban (mirlado) el cadáver, para algunos autores solamente los de las personas más destacadas de la comunidad. Luego era depositado sobre tablones o simples ramas en el interior de cuevas funerarias. A su alrededor los familiares colocaban el ajuar que habría de acompañar al difunto en el más allá: bastón, tabonas,amuletos, leche, un perro…

En los enterramientos tumulares, se tenía la idea de separar el cuerpo de la tierra para no contaminar el cadáver con el piso.

Vamos a hacer referencia a dos autores que nos describen, uno en el s. XIX y otro en el s. XVII, diferentes enterramientos que ellos pudieron observar. Para ello vamos a seguir a José Domingo Torres Plaza y a Pablo Atoche Peña en su artículo "La momificación en la Protohistoria de Gran Canaria: una revisión historiográfica" 

Gregorio Chil y Naranjo , fundador de El Museo Canario señala a finales del s. XIX que posiblemente los cuerpos de los enterramientos en túmulo no fueran embalsamados, pero sí quizás tratados con algún tipo de semillas con cualidades astringentes que retrasaran la putrefacción del cadáver. Esta afirmación fue emitida desde la propia observación, ya que en 1876 exploró los túmulos de la Isleta y examinó varios que contenían gran cantidad de semillas de "Ilex angustifolia", denominada popularmente leñabuena. Al principio especuló con que quizás esas semillas pudieron haber sido introducidas en el abdomen de los difuntos, pero al observar que aquellas no se acumulaban en un solo sitio sino alrededor del cadáver, acabó por pensar que se trataban de semillas aromáticas destinadas a preservar los cadáveres de las inclemencias atmosféricas.

Pequeña construcción junto al Barranco del Toro.

En un articulo titulado "Los antiguos habitantes de las Isleta" (1882, 322-324), publicado en la revista El Museo Canario, afirmaba categóricamente que nunca se habían hallado restos momificados en aquella zona tumular, ya que

“...sus habitantes se contentaban con depositar a alrededor del cuerpo, que estaba envuelto en una tela grosera, algunas semillas aromáticas. De esto depende en parte que los restos que se hallan en esos túmulos estén más alterados que los de las cuevas sepulcrales, aunque la razón principal de esa descomposición completa sea sin duda el modo de enterramiento adoptado, puesto que los cuerpos quedaban expuestos a las influencias atmosféricas …” (Verneau, 1996 [1882], 322).

Pedro Agustín del Castillo Ruiz de Vergara en su libro Descripción histórica y geográfica de la Isla de Canaria ([1686-1737]), introduce algunos apuntes acerca del rito del mirlado en los aborígenes de Gran Canaria. En cuanto a la deposición de los cadáveres, asegura que los ponían en cuevas inaccesibles reservadas para tales rituales o en túmulos, tres de los cuales tiene la oportunidad de observar en el año 1703 durante el transcurso de unas obras realizadas en el cerro de Santa Catalina en las que participó como delineante. Al contrario que lo expresado por Chil y Naranjo estos cuerpos en túmulos, si estaban momificados.

El autor concluye realizando el siguiente comentario respecto a la conservación y delicadeza de estos cuerpos momificados:

“Habiendo pasado más de 250 años de la conquista hasta hoy, se encuentran de estos cuerpos enteros con pelo y barba los hombres, y las mujeres con sus pelos rubios, distinguiéndose
por sus aspectos su poca o mucha edad, y al menos los esqueletos, sin faltarles parte alguna,hasta que les tocan con alguna o palo, que al instante cae todo convertido en ceniza” .

BIBLIOGRAFÍA

ATOCHE, P., RAMÍREZ, Mª.A. y RODRÍGUEZ, C., 2008. La momificación o “mirlado” en la Protohistoria canaria: ¿un rito egiptizante asimilado? En: P. Atoche, C. Rodríguez y Mª.A. Ramírez (Editores): Mummies and Science. World Mummies Research. Proceedings of the VI World Congress on Mummy Studies, 143-158. Santa Cruz de Tenerife.

CHIL y NARANJO, Gregorio(1882): "Los antiguos habitantes de las Isleta" (322-324), publicado en la revista El Museo Canario

BERNAL, J.Mª. y ATOCHE, P., 2008. Ritos funerarios en la Protohistoria de Gran Canaria (Islas Canarias). En: P. Atoche, C. Rodríguez y Mª.A. Ramírez (Editores): Mummies and Science. World Mummies Research. Proceedings of the VI World Congress on Mummy Studies, 195-202. Santa Cruz de Tenerife.

CASTILLO, P.A. Del, 1948-1960 [1737]. Descripción histórica y geográfica de las Islas Canarias. Estudio crítico a cargo de Miguel Santiago. Tomos I y II. Madrid: Ediciones de El Gabinete Literario de Las Palmas.

CUENCA, Julio; GIL M. Carmen y BETANCOR Antonio, 1997. Carta Arqueológica del Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana. El Museo Canario, Nº. 52, pp. 57-166.

GUEDES GONZÁLEZ, Pablo (2010): AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO VI. AMAGRO, UMIAYA, MONTAÑA DE LAS TABAIBAS. historiacastilloromeral.blogspot.com.

GUEDES GONZÁLEZ, Pablo (2010): LA CUEVA DE LA MAJADILLA. MORADA DE LOS PASTORES GUEDES, EN AMURGA. historiacastilloromeral.blogspot.com.

JIMENEZ SANCHEZ, Sebastian (1941): Embalsamamientos y enterramientos de los “canarios” y “guanches”, pueblos aborígenes de las islas canarias. En Revista Historia de Canarias VII, 55: 257-268.

PEINADO RODRÍGUEZ, Francisco L. (2009): Lomo Caserones, de Casa a Cementerio. pintaderacanaria.blogspot.com.

MARÍN DE CUBAS, T. 1986 [1687] Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. [Copia de F. Cardona y J. Barrios]. Manuscrito en: Archivo Barrios García, La Laguna.

TORRES, J.D. y ATOCHE, P., 2008. La momificación en la Protohistoria de Gran Canaria: una revisión historiográfica. En: P. Atoche, C. Rodríguez y Mª.A. Ramírez (Editores): Mummies and Science. World Mummies Research. Proceedings of the VI World Congress on Mummy Studies, 37-48. Santa Cruz de Tenerife.

"Aborígenes olvidados". Diario La Provincia,

TORRES, J.D. y ATOCHE, P., 2008. Momias de Gran Canaria. Historia y conservación. En: P. Atoche, C. Rodríguez y Mª.A. Ramírez (Editores): Mummies and Science. World Mummies Research. Proceedings of the VI World Congress on Mummy Studies, 629-632. Santa Cruz de Tenerife.

VERNAU, René (1981): Cinco años de estancia en las Islas Canarias. Editorial JADL. 1ª edición en francés en 1891.

jueves, 17 de mayo de 2012

LOS CANES MARINOS DE ÉPOCA ROMANA, POSIBLE ORIGEN DEL NOMBRE DE CANARIAS

Lobo marino o foca monje cazada en Mallorca.

Artículo de Ana Santana de Agencia EFE de Santa Cruz de Tenerife 15/05/12.

A fines del siglo I antes de Cristo una expedición enviada por Juba II de Mauritania encontró una copiosa colonia de "canes marinos" o focas monje en una isla del océano Atlántico a la que por ese motivo denominaron "Canaria". Una traducción errónea del texto de aquel viaje llevó a malinterpretar "canes marinos" como "perros", alterando el nacimiento de una historia de hace 2.000 años.

Años después el archipiélago sería conocido como "Islas de Canaria", "Canarias insulas" y, finalmente, "Islas Canarias", según indica el conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, José Juan Jiménez, en una entrevista a Efe en la que precisa que la expedición se afrontó con el consentimiento del emperador Octavio Augusto y la autorización del Senado romano.

La expedición se realizó entre los años 25 antes de Cristo (en que Juba II fue entronizado como rey de Mauritania) y el 12 AC, cuando fallece el general Marco Vipsanio Agripa, a quien Octavio había encargado el "orbis terrarum", un mapa del mundo conocido que incluyó las "Islas Afortunadas".

El relato de la expedición fue transmitido por Plinio el Viejo en su "Naturalis Historia" en el siglo I de nuestra era.

De esta manera, Juba II puede ser considerado el iniciador de la Historia Antigua de Canarias y Plinio El Viejo un pionero en la Historia Natural de las islas, explica este arqueólogo, que es autor, entre otros libros, de "Canarii. La génesis de los canarios desde el Mundo Antiguo".

Lobo marino en Mauritania.
Su teoría la expondrá este miércoles en una conferencia incluida en el programa del curso "Los detectives de la naturaleza" que se celebra en el Museo de la Naturaleza y el Hombre de la capital tinerfeña.

Juba II gobernó el reino de Mauritania desde el 25 AC hasta el año 23 de nuestra era, siendo considerado como uno de los grandes monarcas indígenas ilustrados, criado en Numidia y Roma, conocedor de las culturas circunmediterráneas y de lenguas como el griego, el líbico antiguo y el latín.

Escribió obras artísticas, de teatro y ensayos geográficos, siendo considerado el primer naturalista de la era, pues organizó expediciones dentro de su reino para buscar las fuentes del Nilo y localizar especies vegetales, lo que le llevó a descubrir la tabaiba, conocida como "Euphorbia regis jubae".

Este ansia científica e investigadora le llevó a patrocinar expediciones para conocer cuáles eran los límites continentales y las islas colindantes a su reino, de las que tenía alguna referencia tras ser nombrado magistrado y patrono de Gades (actual Cádiz).

Por su parte, Marco Vipsanio Agripa, el mejor general de Augusto y uno de los personajes clave en este asunto para José Juan Jiménez, pudo contar con la información recabada por los miembros de la expedición del monarca mauritano.

Agripa recopiló toda la información existente en el Imperio y situó a Canarias como las "Fortunata insulae" en este mapa, cuyas réplicas fueron ubicadas en los principales templos para que se conociera su progresiva extensión.

Al respecto, Jiménez precisa que en los mapas romanos jamás figuraron Azores, Madeira y Cabo Verde, pero sí las "islas Afortunadas", lo que vincula a Canarias documentalmente desde hace 2.000 años con el mundo occidental, algo "que debemos a la expedición de Juba II y a la descripción posterior de los hallazgos del viaje que recogió Plinio el Viejo en la Historia Natural".

En esta descripción se indica que los navegantes encontraron una enorme cantidad de canes, de los cuales trajeron dos a Juba, y que la orilla de las islas estaban "infestadas de los restos de monstruos marinos que arrojaba a tierra la marea".

Para el conservador del Museo Arqueológico de Tenerife, se trataba de cetáceos y otras criaturas marinas varadas, y detalla que en latín "can/canis" hace referencia al perro de mar ("can marinus") lo mismo que actualmente se habla de "elefantes, leopardos y leones marinos" sin confundirles con sus homónimos terrestres.

A juicio de Jiménez, lo que cabe en un relato sobre islas en el océano son las criaturas marinas, pues una mala traducción reiterada durante mucho tiempo llevó a que fueran tomados como "perros".

"Hay que dar a los textos otra mirada y traducir correctamente las fuentes históricas", añade José Juan Jiménez.
Este arqueólogo interesado en el mundo antiguo señala que las colonias de foca monje (Monachus monachus) que existían en el norte de África, el ámbito macaronésico y el Mediterráneo quedaron reducidas al borde de la extinción a las existentes en el mar Egeo y la actual Mauritania, interrumpiéndose el intercambio genético de los ejemplares que existían en Canarias, Madeira, Azores y la fachada atlántica norteafricana.

Apunta Jiménez que el sobrenombre de can o lobo de mar de estos mamíferos marinos procede de la forma de su cabeza y de sus frecuentes gruñidos, semejantes a ladridos o aullidos, emitidos por los ejemplares de esta especie.

Para refugiarse y proteger a sus crías, las focas monje utilizaban cuevas en la costa, de donde se derivan los nombres "Camara do lobo", "Playa del Lobo" y "Cueva del lobo" persistentes en la toponimia actual.

Al nacer, las crías miden entre 80 y 90 centímetros y pesan unos 20 kilos, mientras los adultos llegan a pesar 340 kilogramos y medir tres metros de longitud.

Ello implica, en opinión de José Juan Jiménez, que los dos "canes" que le llevaron los expedicionarios al rey Juba II habrían sido dos crías de foca monje, pues en el Atlántico los partos se producían en los periodos de junio-julio y octubre-noviembre.

viernes, 13 de abril de 2012

EL NAUFRAGIO DEL VAPOR “MICHAEL GING”, EN CASTILLO DEL ROMERAL EN 1927.

Barco encallado en Las Palmas GC, a principios s. XX. FEDAC

PABLO GUEDES GONZÁLEZ

En el periódico “La Provincia” del martes, 14 de noviembre de 1928, figura el siguiente anuncio:

SE VENDE EL CASCO DEL VAPOR “MICHAEL GING”, encallado en la playa de El Romeral, de esta isla (Juan Grande). Para informes dirigirse a Cástor Gómez, Calle Canalejas, nº 5

La información nos la ha facilitado amablemente Andrés Izquierdo, un lector de nuestro blog y la investigación del suceso dio pié al siguiente artículo.(Queremos aprovechar para animar a todos aquellos lectores que tengan joyas de este tipo a que nos las remitan a pabloaguedes@gmail.com para sacarlas a la luz).

Según lo que hemos podido averiguar el barco siniestrado era un vapor pesquero de altura con base en Barcelona. La información la hemos recopilado de la sección “Vida Marítima” del periódico “La Vanguardia" de Barcelona:

15 octubre 1924. Con buen acopio de pescado fresco llegó el vapor pesquero «Michael Ging», que tomó atraque como de costumbre en el muelle de Levante.
17 marzo 1926. De la mar, vapor «Michael Ging», con pescado.
25 julio 1926. De la mar, después de un largo viaje, llegó el vapor «Michael Ging», de la mar, conduciendo pescado fresco.
29 julio 1926. Vapor Buque de pesca: Se hizo a la mar el vapor de pesca de altura «Michael Ging», para dedicarse a sus tareas.
24 septiembre 1927. Se hizo a la mar, para dedicarse a sus tareas pesqueras el vapor «Michael Ging»
25 noviembre 1927. Con importante cantidad de pescado fresco llegó el vapor pesquero de altura «Michael Ging».

"Zuleica" encallado en Las Palmas GC, a principios s. XX. FEDAC

Esa fue la última vez que el "Michael Ging" estuvo en Barcelona pues a los pocos días partió a la pesca de África como solía acontecer y vemos que el 18 de enero ya se encuentra varado y se solicitan ofertas de salvamento, bajo la formula “no cure no pay”, que significa que si no hay salvamento no hay pago. Así en publicación del mismo diario de 18 enero 1928 figura lo siguiente:
AVISO
     
    El Centro de Navieros Aseguradores, obrando por cuenta de quien pertenezca, solicita ofertas de salvamento bajo la fórmula «no cure no pay» del vapor pesquero «Michael Ging», clasificado en el Lloyd's Register varado en la playa del Romeral, Islas Canarias.
      Para el caso de que el salvamento no se realizase solicita asimismo proposiciones de compra de los restos del expresado buque tal cual se halla, admitiendo ofertas por escrito hasta el día 5 del próximo mes de febrero en el domicilio social, Paseo de Colón, 11, principal.
      Pasado dicho día sin haber sido contratado el salvamento se procederá a la adjudicación de los restos del «Michael Ging», al mejor postor, reservándose la Compañía el derecho de declarar desierto el concurso si las ofertas no alcanzasen el precio mínimo en que ésta estima el valor de aquellos restos.

Gracias a la Base de Datos “Jable” de prensa digital de la ULPGC, hemos podido averiguar que el vapor encalló en la madrugada del día 15 de diciembre de 1928 y aquí exponemos según publicaciones de la época como se sucedieron los hechos. Adjuntamos además página original de alguna de las publicaciones.

Diario ABC del 18 de diciembre de 1927 (Página: 36)

Al Sur de Gran Canaria Embarrancó el «Michel Gim».

    Las Palmas 17, 4 tarde. En la playa Sur de Gran Canaria, a 36 millas de este puerto, embarrancó anoche, a causa de la niebla, el vapor pesquero Michel Gim, de la matrícula de Barcelona.
    Los vecinos próximos al castillo del Romeral, donde ocurrió el siniestro, acudieron en auxilio y salvaron a la tripulación, formada por 20 hombres.
    Desde este puerto han salido remolcadores, con material para salvar el buque.

Diario de Las Palmas de 17 de diciembre de 1927 (página 2)

El buque pesquero español “Michela Gim” de la matrícula de Barcelona, encallado en las playas de Juan Grande.

    Desde ayer tarde circuló la noticia de haber encallado al sur de esta Isla un barco a vapor español de escaso tonelaje, y se añadía que la tripulación había sido salvada.
    Efectivamente, según nuestras noticias, el vapor encallado es el Michela Gim, de la matricula de Barcelona, dedicado a la pesca, en la costa de África, cuyos productos los conserva en hielo y los transporta a Barcelona.
    Según nuestras noticias el Michela Gim, embarrancó en la playa del Castillo de Juan Grande debido al mal tiempo reinante y a la espesa neblina que ha habido en estos días.
    Nos dicen además, que los vecinos de la playa del Castillo, se apresuraron a facilitar toda clase de auxilios y socorros, logrando salvar a sus 21 tripulantes.
    Sabemos que por la Comandancia de Marina se dispuso anoche mismo, marcharan a Juan Grande los elementos auxiliares necesarios para el salvamento del Michela Gim.
* * *
     Nuevas noticias adquiridas, nos manifiestan que el Michela Gim encalló en la madrugada del día 15 en la playa del Romeral, al norte del faro de Maspalomas, y que procedía del África con gran cantidad de pescado en hielo, el capitán de dicho buque D. Vicente Calvo, y sus 20 tripulantes se encuentran sanos y salvos.
    El remolcador Océano, que fue a prestarle auxilio, con personal competente, continúa en aquellas playas, creyendose que ya esté el Michela a flote, aunque se ignora si tiene averías en el fondo, y será remolcado al puerto de La Luz donde sufrirá reconocimiento.

Diario de Las Palmas 20 de diciembre de 1927

El Varadero del vapor Michadging

EI Comandante de puesto de la Guardia Civil da Agüimes, participa con motivo de haber embarrancado en la playa denominada «Punta del Matorral” , término de San Bartolomé de Tirajana el vapor pesquero Michadging, de la matrícula de Barcelona, que su tripulación compuesta de 21 hombres, tuvo que luchar denodadamente con los elementos, pues al ocurrir el accidente, sólo podían refugiarse en el pequeño puente del vapor, añadiendo que según manifestaciones del piloto de guardia, el accidente fué debido a que los fuertes chubascos y los horizontes nebulosos impedían ver las costas y los faros. La radio quedó interceptada y una vía da agua inundó las bodegas y paralizó la maquinaria.

Como curiosidad vemos que en ninguno de los artículos aciertan con el verdadero nombre del vapor.

Hasta aquí lo que sabemos por documentación, pero tenemos ademas un rico legado de información oral en el pueblo con lo que podemos completar la historia. Así, según lo que me ha trasmitido mi padre Pablo Guedes García, creemos identificar este barco con el que los vecinos nombraban como “el barco del pescado”, reflejado en nuestro artículo:
Velero encallado. Fotico.com

NAUFRAGIOS EN LA COSTA DE CASTILLO DEL ROMERAL.

Como pudimos ver por la noticia que nos facilitó Andrés Izquierdo, el salvamento del barco no llegó a buen fin y el 14 noviembre de 1928 se vendía el casco para chatarra.

Según mi padre el naufragio se produjo frente a lo que hoy conocemos como Salinas de Matorral y todavía en los años 50 se encontraban muchos restos del barco a unas escasas 2 brazas de profundidad.

Debido a las penurias de la época, tres personas entre las que se encontraba mi abuelo Pablo Guedes Sanchez junto con otro vecino del pueblo, Manuel Mendez Saavedra y un “buzo” del Puerto de la Luz llamado Antonio, se dedicaron a rescatar estos restos por medio de cargas explosivas como relatábamos en nuestro artículo comentado.

En dicho artículo exponíamos que la costa sureste y sur de Gran Canaria, fue durante todas las épocas, encrucijada de paso para la navegación mundial, y por ella pasaron los más importantes marinos de todos los tiempos, de ahí su importancia estratégica. En la época de la navegación a vela, saliendo de Las Palmas GC, los navíos seguían la ruta del sur, pues contaban con el viento a favor para luego proseguir hacia América o el sur de África. También los pesqueros que salían de Las Palmas GC, llegaban a las salinas donde permanecían varios días cargando sal y luego proseguían hacia “la costa” sahariana y en su regreso pasaban igualmente por nuestra costa como lo hizo el Michael Ging.

Existía una tradición en el pueblo de que cuando regresaba un paisano que venía embarcado, izaba una bandera convenida en el barco lo cual significaba que regresaba sin problemas y esto lo veían sus familiares que ya habrían identificado el barco y quedaban tranquilos. Otras veces el capitán los dejaba desembarcar sin tener que llegar a Las Palmas GC y acercaba el pesquero a la costa lanzandose el marinero y llegaba al pueblo nadando, evitando el regreso de “la ciudad” hasta el pueblo muchas veces caminando.

Mapa de la Costa de Castillo del Romeral.

La Punta de Tenefé fue lugar de frecuentes encallamientos y naufragios a lo largo de todas las épocas. La zona de “La Punta”, como la conocemos en el pueblo y más concretamente la zona donde hoy está la Central Térmica y sus inmediaciones, eran los lugares habituales de los naufragios.

De hecho desde el siglo XVII, se conoce a la zona, donde hoy está la piscifactoria de ADSA, como “Barco Quebrado”, por algún naufragio de aquella época, haciendo a su vez referencia por este nombre e nuestros orígenes portugueses.

Según informaciones de mi padre, en el pueblo se recordaban los encallamientos por el cargamento que llevaban, pues los pescadores trabajaban en el rescate y se beneficiaban de los productos que transportaban.

Los naufragios a los que hacemos referencia son el del café, el del pescado salado, el del trigo y el de afrecho (alimento para animales), estos últimos en los años 40 o 50. En fechas mas recientes recordamos por haberlos vistos directamente los encallamientos de dos barcos cargueros, el primero donde posteriormente se construyó la central térmica, en los años 80 y el otro en Juncalillo del Sur, en los 90.

El naufragio mas conocido actualmente es el del "Plasencia", sobre el cual publicamos un artículo (HUNDIMIENTO DEL VAPOR “PLASENCIA”, EN 1962 FRENTE A SALINAS DE MATORRAL) que encalló en el mismo lugar que el Michael Ging y pudo ser rescatado pero con tan mala fortuna que debido a una vía de agua se hundio a escasa distancia de la costa frente a la Central Térmica a 34 m. de profundidad. El pecio es considerado hoy día la joya del submarinismo deportivo de Gran Canaria.

BIBLIOGRAFÍA.

Guedes Gonzalez, Pablo: HUNDIMIENTO DEL VAPOR “PLASENCIA”, EN 1962 FRENTE A SALINAS DE MATORRAL.

Guedes Gonzalez, Pablo: NAUFRAGIOS EN LA COSTA DE CASTILLO DEL ROMERAL.

Diario "La Provincia” del martes, 14 de noviembre de 1928

Diario “La Vanguardia de Barcelona la sección “Vida Marítima”. 15 octubre 1924. 17 marzo 1926. 25 julio 1926. 29 julio 1926. 24 septiembre 1927. 25 noviembre 1927. 18 enero 1928.

Diario ABC del 18 de diciembre de 1927 (Página: 36)

Diario de Las Palmas de 17 de diciembre de 1927 (página 2)

Diario de Las Palmas 20 de diciembre de 1927

ENLACES RELACIONADOS.

ATAQUE Y HUNDIMIENTO DEL SUBMARINO U167 POR LOS ALIADOS FRENTE A CASTILLO DEL ROMERAL EN LA II GUERRA MUNDIAL. (1ª parte)

ATAQUE Y HUNDIMIENTO DEL SUBMARINO U167 POR LOS ALIADOS FRENTE A CASTILLO DEL ROMERAL EN LA II GUERRA MUNDIAL. (2ª parte)


CAÑONES Y RESTOS HUNDIDOS EN LA COSTA DE CASTILLO DEL ROMERAL. (1ª Parte)


CAÑONES Y RESTOS HUNDIDOS EN LA COSTA DE CASTILLO DEL ROMERAL. 2ª Parte.

miércoles, 28 de marzo de 2012

EL MOTÍN DEL SUR DE GRAN CANARIA DE 1718-19. (4ª Parte)

PROCESO CONTRA LOS DETENIDOS.

Catedral de "la ciudad de Canaria". FEDAC

PABLO GUEDES GONZÁLEZ

Como habíamos indicado en el capítulo anterior, los detenidos se encuentran encerrados en la ciudad de Las Palmas GC y el proceso contra los mismos se encamina a su final.

El procurador presenta un pliego de descargo solicitando la absolución y expresando que los acusados acudieron junto con el pueblo, convocados en nombre del Rey, debido a que constantemente hay moros en la costa y los vecinos acuden a la llamada para la defensa. Además estima poco honorable el comportamiento de Amoreto, que intenta acumular posesiones en la Isla y sujetar a los campesinos como sus medianeros. Los vecinos de Agüimes venden en el mercado de Las Palmas sus excedentes de cereales, mientras Amoreto especula con los suyos, para venderlos en Tenerife, aún en los momentos en que por falta de granos la justicia registra los graneros. En definitiva, presenta como un peligro social el excesivo poder y tierras que iba adquiriendo Amoreto.

Amoreto también presenta un escrito en la causa en el que parece que él es más fiscal que parte en el juicio. Solicita que el castigo sea ejemplar y extremo, no se conforma con pena inferior a la de muerte. También intenta sustentar la hipótesis de que hay otros elementos detrás del motín, se pregunta que como puede ser espontáneo el motín en el que los sublevados fueron convocados de barrio en barrio. Dice además que muchas tierras están por desmontar debido a la “flojedad de los reos”. Las tierras de Sardina, bajo su iniciativa se convertirán en poco tiempo en un beneficio, en bien público, “pues los vecinos no siembran ni la tercera parte, ni la pobreza que lamentan les da lugar a simientes y él las sembrará todas y dándoles simientes, pudieran aquellos vecinos”.

El día 5 de enero de 1719 se constituye la Sala de la Audiencia presidida por el Capitán General. Se relaciona el delito: Motín. Según la ley, la pena para este delito es la máxima, la horca, para los principales encausados y galeras y azotes en público al resto. Diego de Tolosa, que también constituye el tribunal, es el principal instigador de la dureza de las penas. Desde el principio había tomado partido contra los campesinos.

El general Chaves, demostrando inteligencia y previendo que estas penas vayan a ocasionar un rebrote fatal del conflicto, demuestra mayor sensibilidad que el resto de jueces y tomado la palabra expone, que a él como militar no le asusta el oficio de imponer castigos ejemplares, sin embargo presagia que penas de semejante calibre, a las que los naturales no están acostumbrados, produciría un efecto contrario al que persiguen, lo que le obligan a ser benevolente. Añade además la falta de fuerza armada, pues los milicianos están constituidos por el propio pueblo al no haber fuerzas regulares. Valora también “lo remirado, pobreza y clamor de los campesinos que se sentían despojados”.

Plaza de Santa Ana y Ayuntamiento 1909. FEDAC.

Al final se vota la sentencia, siguiendo las tesis del general y es publicada el día de reyes. Se condena a 22 imputados por delito de tumulto y 5 quedan absueltos. Los sancionados son 5 a trabajos forzados durante cuatro a diez años en Ceuta, ocho a destierro de la isla, y los otros 9 a penas adecuadas por el Consejo de Castilla.

Además eran condenados mancomunadamente, incluso los absueltos, al pago de las costas del proceso, indemnizar a la Real Hacienda por los perjuicios que le hubieran ocasionado, como el viaje del general, gastos de cárcel, etc. Ese día por la tarde los condenados son conducidos al barco del General que está en la Caleta de San Telmo, con el fin de trasladarlos al día siguiente a Tenerife.

AL CONOCERSE LAS PENAS, ESTALLA UN NUEVO MOTÍN QUE LLEGA A LAS PALMAS GC.

Conocidas las penas, comienzan los clamores, los vecinos pensaban no tanto en el exceso de años sino de no valer el pueblo de Agüimes lo suficiente para pagar los gastos e indemnizaciones. Además sospechaban que una vez fuera de Gran Canaria los reos podrían sufrir mayores penas.

Al llegar las noticias a Agüimes, se pueden imaginar las escenas de llantos y griterío de las mujeres y parientes de los condenados. A esto se les suma la rabia por sentirse engañados y por tanto ese mismo día se pone en marcha un gran número de vecinos hacia Las Palmas.

El día de reyes, unos 60 hombres y mujeres llegan temprano a la Plaza Mayor, para solicitar al Capitán General la libertad de los presos, pedían a voces que les llevaran a ellos, pues eran de la misma suerte cómplices. El general intenta atajar el alboroto desde el principio, por eso baja a toda prisa echándose la casaca por encima del hombro, se presenta en medio del grupo y los trata con aspereza, pero la gente no se aquietan ni se impresionan por lo que desenvaina el espadín y les acomete, haciéndoles retroceder por la plaza hasta el atrio de la catedral.

Según pasa el tiempo se incrementa el número de vecinos y el tumulto se convierte en motín y ya no solo hay vecinos de Agüimes, sino de todos los pueblos y la ciudad.

En una carta del Cabildo al Rey se expresa que si bien era una rebelión pacífica sería inflexible: “…pues aunque la obstinación no pasó a experimentarse, se extendió al estar lleno de resentimiento popular de las demas Vecindades, haciendo común la causa de que lo que sucedía era por un particular, que siendo poderoso aspiraba a opulento, en contrapeso del daño de tantos pobres y de utilidad Pública, que en su concepto se consideraba interesada toda la isla en la participación de los granos, carnes y pastos para sus ganados que de dichas tierras se producen y alimentan a menos precio que de anexarse dichas tierras”.

Fachada del antiguo Ayuntamiento incendiado en el siglo XIX.

El general hace venir soldados del presidio, y toma algunas bocacalles y accesos, saca cinco piezas de artillería ligeras que estaban en las casas del Cabildo, emplazándolas en puntos estratégicos.

Había ya en la plaza unos 800 hombres que tenían rodeados al general en las casas episcopales y que decían que no los dejaban salir si no soltaban los presos. El general amenaza con hacer fuego si no se disuelven y en prevención acude todo el cabildo eclesiástico, los dominicos, franciscanos, agustinos, jesuitas en procesión así como Ayuntamiento y otras autoridades, que se interponen entre unos y otros e intentan convencer a los amotinados para que salgan de la ciudad.

Para evitar el derramamiento de sangre los amotinados abandonan la plaza y ocupan todos los accesos a la Caleta donde está el barco de los presos, impidiendo el paso a todas las personas y reconociendo incluso a las mujeres por si el general quiere salir disfrazado.

Sigue aumentando el número de los amotinados y muestran ya incluso arcabuces y picas y diciendo “que todos eran de Agüimes”.

Los frailes recomiendan al general Chaves que suelte a los presos, a lo que este se niega, rogándoles los frailes que era la única solución pues de lo contrario habría un gran derramamiento de sangre y además no habían tropas para enfrentarse a los vecinos.

El general convoca una junta de coroneles, en la que se reúnen, el de Las Palmas, el de Telde, suegro de Amoreto y el de la Laguna, que formaba parte del séquito. En el se conmina a los coroneles que en caso de no atacar con sus fuerzas a los amotinados, serían considerados como cómplices de los mismos. Los coroneles se muestran decididos a cumplir las órdenes pero eluden responsabilidades, porque están seguros de que sus hombres les desobedecerán, colocándose al lado de los revoltosos. Solo cabe una salida que es la de liberar a los presos “por constar que cada vez es mayor el número de los tumultuados, por habérseles agregado todos los de las villas inmediatas, y seguiría toda la isla”.

LA PRESIÓN DEL PUEBLO HACE QUE LIBEREN A LOS PRESOS.


Al anochecer los amotinados tenían un nuevo grito de guerra: “De noche serán todos de Agüimes”, lo que quería decir que una vez fuera imposible la identificación, pasarían a la acción. Viendo la situación, el general hace que los coroneles y representantes de la Audiencia firmen un documento por escrito donde reflejen su opinión de soltar a los presos, y él mismo ordena que los presos sean entregados al deán y superiores de las comunidades religiosas.

Liberados los presos esa noche, los amotinados, exaltados con el éxito logrado con sus peticiones, resolvieron que habían de conseguir otras dos cosas: buscar las banderas, insignias y cajas que estaban en la casa del Corregidor y quemar en el centro de la plaza de Santa Ana, todos los documentos del juicio.

Al día siguiente de mañana, van a coincidir a la entrada de la Ciudad los hombres del Regimiento de Telde, y un numeroso grupo de vecinos de Agüimes, que habían pasado allí la noche. Los milicianos venían con su coronel, el suegro de Amoreto, llamados para mantener el orden. Pero los milicianos dijeron a los de Agüimes: “que no harían tal cosa; que si vieran moros o enemigos del Rey, estaban promptos; con vecinos nunca tomarían las armas”.

Ciudad de Telde y camino a Las Palmas GC. FEDAC

El coronel consiguió el efecto contrario que perseguía porque los milicianos se unen a los de Agüimes y sobre unos mil quinientos amotinados, penetran en la ciudad con el objeto de ir en busca de las banderas, dirigiéndose a la casa del Corregidor y este viendo los acontecimientos y temiendo por su vida, se las entrega. Después, el tumulto se dirige a la Plaza de Santa Ana donde se encuentra el Tribunal con los actos y procesos del juicio contra los amotinados, con el objetivo de destruirlos.

Pero vemos aquí de nuevo el papel apaciguador de la Iglesia. Los jesuitas y canónigos en hábitos de coro sacan en procesión al Santísimo Sacramento, mientras los dominicos llevan la Virgen del Rosario, y también se incorporan franciscanos y agustinos. En previsión de hechos sangrientos, esta comitiva se interpone entre los amotinados y las piezas de artillería que el general tenia apostadas en los accesos.

Debido fundamentalmente a la profunda religiosidad del pueblo, impresionados por la presencia del Santísimo y la virgen en la calle, y al poder disuasorio de los padres, los amotinados deponen su actitud y comienzan a abandonar la ciudad.

Pero los amotinados no se retiran a Agüimes, acampan en Jinamar en espera de que el General Chaves Osorio abandone la isla. Este no embarca debido al mal tiempo y a la presencia en las islas de dos naves corsarias inglesas que habían apresado dos barcos. Los amotinados creen que Chaves esta esperando para atacarles y hasta que este no parte a Tenerife el día 11 de enero, no regresan a sus pueblos.

Al llegar Chaves a Tenerife, el Consejo del Cabildo de esta isla, le ofrece las rentas de sus bienes propios, e incluso los privados de sus regidores para financiar la merecida operación de castigo a que eran acreedores los grancanarios, a lo que se niega pues el problema está en manos del Rey y su Consejo.

EL REY RESUELVE A FAVOR DE LOS VECINOS.

Transcurridos todos estos hechos el Consejo de Castilla resuelve a favor de los vecinos y la Audiencia y el comandante general, reciben ordenes del Rey no solo de olvidar las penas pronunciadas, sino de que los reos y sus compinches reciban un trato exquisito: “…que por ahora absolutamente se sobresea y se suspendan los procedimientos y las causas de los referidos alborotos y tumultos, sin molestar a los reos, ni o otros algunos…por ellos, ni inobar en el estado que se allaren en cuanto a las tierras y sus vienes, ni hacerles agrauios, ni vexaciones de que tengan motivo de quexas, de modo que comprendan haberse extinguido la criminalidad de este asunto y se logre la anterior y universal quietud de las islas con aplausos y justificación de S.M.”.

Amoreto viendo los acontecimientos no renuncia a las tierras y pone como enemigos suyos a los que atacará, al Obispo y Cabildo Catedralicio y a los poderosos que se le enfrentan, encabezados por Cristóbal de la Rocha, al paso que denuncia el desgobierno reinante y la quiebra de la justicia.

Al primero a quien ataca en sus escritos en la Audiencia es al Obispo y sus “secuaces” de los que dice que los vecinos de Agüimes son sus vasallos (Señorío Episcopal) y bajo apariencia de defensa de los intereses del vecindario busca extender la máxima extensión en otros términos de superficies destinadas al aprovechamiento comunal de los ganaderos de la villa. De esta manera al liquidar los diezmos en ellos enriquecían la silla episcopal. Acusa además al Obispo de influir en la justicia por el peso de la Iglesia en el seno del Consejo de Castilla. Le acusa además de ofrecer a los amotinados el dinero para realizar el remate.

La Audiencia desestima las peticiones de Amoreto y lo condena a pagar una multa de 50 ducados por denigrar la persona del obispo sin aportar pruebas convincentes.

Amoreto ataca también en sus escritos al teniente coronel Cristóbal de la Rocha Bethencourt. Las dos casas tienen una rivalidad creciente buscando la hegemonía en Telde y en el sureste de Gran Canaria. Disputan en tierras y también en la hegemonía del mercado regional de la sal pues las salinas más importantes del Archipiélago se encuentran en Castillo del Romeral, e incluso la casa Rocha posee la fortaleza mejor pertrechada de las islas en cuanto a hombres y artillería.

Don Cristóbal acompaña a los vecinos en la entrevista con el Capitán General y participa activamente en la colecta de dinero y extensión de poderes a procuradores en Madrid. Su hermano Jose participa también en la revuelta, movilizando hombres de casa en casa.

Este enfrentamiento de Rocha con Amoreto continuará en 1723 al producirse un nuevo alboroto en Telde contra el alcalde Jerónimo Falcón, nombrado por el fiscal Román durante su estancia en Telde con recomendación de Amoreto y Pedro del Castillo. Por este incidente el Consejo de Castilla prohíbe a Rocha y Amoreto poner planta en el término de Telde, y Amoreto es desterrado temporalmente en Galdar.

El 3 de noviembre de 1725 el Consejo de Castilla pronuncia sentencia ejecutiva, las tierras de Sardina y Llano del Polvo eran adjudicadas al vecindario de Agüimes, con las mismas facultades contenidas en la Real Cédula a favor de Amoreto. A éste se le reintegraba el importe de su remate. Entre 1719 y este año los vecinos habían continuado con el laboreo de las tierras.

SITUACIÓN DE LAS TIERRAS DESPUÉS DEL MOTÍN.

Fotomontaje elaboración propia mapa situación de las tierras en el momento del motín. La parte de las salinas corresponde a foto aérea de 1955, que creemos igual a la de la época de 1719.

Debido a las malas cosechas, unos ochenta propietarios, se vieron obligados en 1739 a ceder la mitad de la superficie de las tierras de Sardina al doctor Domingo Mendoza Alvarado, canónigo de la Catedral y juez de la Santa Cruzada, quién fundará un vínculo sobre ellas en 1757. Son las tierras que posteriormente pasarían a llamarse El Doctoral, que reciben este nombre por el título de doctor del canónigo.

En cuanto a las Tierras del "Tabaibal del Castillo",  continuaron como comunales de los pastores de Agüimes, y fueron posteriormente explotadas por la familia Guedes, donde mantenían su ganado, cuyo corral estaba en "La Cañada del Mato" situado a poca distancia de donde hoy se situá la urbanización de chalets de Castillo del Romeral, al lado de la carretera de Unelco (Ver nuestro artículo LA CUEVA DE LA MAJADILLA. MORADA DE LOS PASTORES GUEDES, EN AMURGA. )

Mapa elaborado a partir  de pleito entre familia Rocha y el condado sobre las salinas de Barco Quebrado (AHPLP, Audiencia, proceso 1222). Hemos sobrescrito los caracteres, para hacerlos mas legibles.

En 1787 y como continuación del pleito sobre las salinas de Barco Quebrado, que mantenían las dos familias, los Rocha y la del Condado, descendientes de Amoreto, desde el motín,  se realiza el mapa adjunto que consultamos en el Archivo Histórico Provincial, donde podemos ver la situación de las tierras en esas fechas, pensamos que en la misma situación que antes del motín, salvo las tierras de El Rodeo y Aldea Blanca, que ahora pertenecen al Condado.

En esta situación continuaron las tierras hasta que se produce la  entrada en vigor la Ley de Desamortización de Mendizábal que hizo que todos los bienes eclesiásticos (y a partir de 1860, los bienes públicos), pudieran ser adquiridos por particulares, mediante pagos al Estado. El estado buscaba aumentar sus arcas con la subasta de los terrenos realengos. Así a partir de 1873, el Estado pone en venta las tierras que considera propias. y según Francisco Tarajano (Memorias de Agüimes VI)  "fueron perjudicadas cientos de personas de Agüimes, de Ingenio, de Sardina, y las que  vivían de los bienes del clero, de los bienes del común y de tierras realengas como arrendatarios o medianeros. Muchas personas quedaron sin trabajo y otras emigraron en busca de fortuna".

Es por estas fechas,  1873-75, cuando el Conde de la época compra el 20% del territorio de San Bartolomé de Tirajana, en la desamortización civil de los bienes del Estado. Ello sumado a sus anteriores propiedades representaba la posesión por el Condado del 33% del territorio municipal. En ese momento son compradas las tierras del Tabaibal del Castillo, que eran explotadas por los Guedes y su ganado, lo que origina la leyenda de esta familia ya comentada.

Según Betancourt Massieu, el estado intentó, con la desamortización de 1855, rematar las tierras de Sardina nuevamente, lo que provocó otro largo pleito, que ganaron los vecinos en 1870.

BIBLIOGRAFÍA

BÉTHENCOURT MASSIEU, Antonio de, El Motín de Agüimes-Las Palmas (1718-1719), Anuario de Estudios Atlánticos (Las Palmas de Gran Canaria/Madrid), 33, (1987), pp. 51-160

BETHENCOURT MASSIEU, A. (2001): El Motín de Agüimes - Las Palmas (1718-1719). Ediciones del Cabildo de Gran Canaria.

BETHENCOURT MASSIEU, A. (2001): La Revista del Regimiento de Telde. Aportación a la historia de las milicias provinciales de Canarias.(1999). Revista Vegueta nº 4. Pags. 169-176.

CAZORLA LEÓN, Santiago. 1999. Los Tirajanas de Gran Canaria: notas y documentos para su historia. Ayuntamiento San Bartolomé de Tirajana.

GONZÁLEZ RODRÍGUEZ, Ángel V.: El sureste de Gran Canaria. 2001. Ayuntamiento de Santa Lucía. Pág. 166.

GUEDES GONZALEZ, Pablo. 2011. LA BATALLA CONTRA LOS FRANCESES EN MASPALOMAS, EN 1685. (1ª Parte)



PINTO DE LA ROSA, José María. 1996. Apuntes para la Historia de las Antiguas Fortificaciones de Canarias.Madrid: Tabapress y Museo Militar Regional de Canarias. . 32x24 cm; 764 p.; 467 mapas, planos y dibujos. Elaborado de 1933 a 1947.

SUAREZ V., RIVERO B., LOBO M., GONZÁLEZ A.: (1995). “La comarca de Tirajana en el antiguo Régimen”. Colección Pancho Guerra. Ed. Ayto S. Bme. T. y ULPGC. Pág. 116-117

SUAREZ GRIMÓN, Vicente, QUINTANA  ANDRÉS, Pedro. 2003. Historia   de  la  Villa  de Agüimes (1486-1850) (Tomos I y II). Ayuntamiento de Agüimes.

SUAREZ GRIMÓN, Vicente. 2008. El motín de Telde de 1723.

TARAJANO PÉREZ, Francisco: Memorias de Agüimes VI. 2003. Ayuntamiento de Agüimes. Pág. 55.