viernes, 27 de febrero de 2026

DESCUBIERTOS DOCUMENTOS ANTIGUOS QUE SITÚAN UMIAGA EN LA CUMBRE DE TIRAJANA Y EN MOGÁN

Umiagya en Pilas de Los Canarios y Tauro, probablemente revelándonos en este macizo el Santuario de Tirma 

* UMIAGyA. Creemos que pudiéramos tener una explicación para la mutación Umiaga/Umiaya/Umaya: El antropólogo Edward Westermarck (1926), que vivió más de 7 años junto a tribus amazighs de Marruecos, utilizaba el símbolo ‘gy para representar el sonido en algunas palabras, que a él cuando lo escuchaba le parecía muy próximo a ‘y’ , pero que, para su intérprete amazigh, era una ‘g’.

 

PABLO GUEDES GONZÁLEZ

El pasado diciembre fue publicado un documentado trabajo de investigación, por Victor Perera Mendoza, con el título ‘Nuevos datos para la ubicación de Umiaya’. Perera Mendoza fue galardonado con el Premio de Investigación Cregorio Chil y Naranjo (2021), concedido por El Museo Canario por su trabajo Términos nativos del noroeste de Gran Canaria, basado en el estudio de la toponimia, en el que incide en su nueva investigación, sacando a la luz nuevas referencias sobre Umiagya, que la sitúan, sin ningún genero de dudas, en los Riscos de Tirajana de La Cumbre y en los llanos encima de estos, vinculados con apañadas y ganado guanil o de suelta, demostrando con ello que Abreu Galindo (c.1595) estaba en lo cierto, al situar este topónimo en el paraje de Riscos Blancos.

De esta manera, con lo descubierto, se vuelve de nuevo al punto inicial de la investigación, de 1886, cuando el doctor Victor Grau Bassas, socio fundador de El Museo Canario, buscando Umiagya en Tirajana, al no encontrar los restos arqueológicos descritos en las fuentes, en la montaña conocida como de Risco Blanco, situó el almogarén al que podía referirse Marín de Cubas en la parte más alta de aquellos riscos, en las Pilas de Los Canarios, situadas a un km en linea recta de Risco Blanco, pero a medio día de camino a caballo (lo cual le inhabilita para ser el templo que atacó Pedro Cabrón en 1479, supuestamente en el monte sagrado).

En ese sitio, donde «tuvieron los canarios una yglesia» según los lugareños, en la parte más alta de los riscos, como relataba Marín, se encontraban los únicos restos de aquella comarca, mostrándose Grau Bassas decepcionado con Marín, y expresando que este nunca había estado allí, por que no se correspondían los restos con las descripciones. A partir de ahí comenzó una larga búsqueda que llevó el santuario a Cuatro Puertas (Telde), a negar su existencia, o a compartirla con Amagro, como no solo dos, sino tres santuarios sagrados principales de los antiguos canarios.

En un rápido repaso a las últimas investigaciones sobre el santuario de Tirajana, tenemos que en 2017 el arqueólogo Marco Moreno, director del equipo arqueológico de Tibicena, empresa que lleva a cabo las excavaciones en la Fortaleza de Santa Lucia y que gestiona el Museo La Fortaleza, había señalado a esta, como posiblemente Umiagya. En 2019, nuevamente Marco Moreno, junto con el historiador Jesús Álvarez, descubrieron hasta siete referencias, a partir de documentos del Archivo Parroquial de Tunte (APSBT), en las que aparecía Umiagya, relacionada con apañadas y riscos, vinculándola estos investigadores, con la zona norte de Amurga. A raíz de este importante descubrimiento, nos animamos a presentar nuestra investigación, que habíamos comenzado en 2010, en los Coloquios de Historia Canario-Americana (2020), con la publicación de un artículo con el título Amurga, el santuario perdido de Tirajana’, en la que pretendíamos justificar la hipótesis de que Montaña de Las Tabaibas y parte de Amurga eran la montaña sagrada y el santuario de Tirajana que nos transmitieron los cronistas. 

Como veremos en este trabajo, tenemos una gran casualidad con la coincidencia de una serie de topónimos idénticos, tanto en Amurga como en la Cumbre de Tirajana, que llevaron a Moreno y Álvarez, a situar los ‘Riscos de Umiagya’, al norte de Amurga. Hemos examinado las referencias descubiertas por Victor Perera, una a una, confrontándolas con las de Moreno y Álvarez y con mapas de toponimia de Grafcan y del IGN, y podemos constatar, sin ningún género de dudas, que estos riscos que buscamos, son los de la Cumbre y que el «Almogarén de Umiagya», posiblemente hacía referencia, no a Riscos Blancos, sino a los restos que todavía se pueden ver en las Pilas de Los Canarios, un solapón en la Cumbre, con un afluente de agua y presencia de 6 cazoletas comunicadas con canalillos, llenándose continuamente con el agua del afluente.

En efecto, podemos deducirlo de los trabajos por un lado, de la Comisión de Historia y Etnografía de Canarias (1990), y por otro, de los arqueólogos Ángel Rodríguez Fleitas, Jorge Onrubia Pintado, Carmen Gloria Rodríguez Santana y José Ignacio Sáenz Sagasti (en adelante ROCJ) (2000), en los que se trataba de caracterizar a qué hacía referencia el término ‘almogarén’, para los antiguos canarios, investigando las variantes existentes en la toponimia que han llegado hasta hoy, así como en documentos antiguos y encuestas orales. En los trabajos, se constata que, a diferencia de lo que describen las fuentes etnohistóricas (en cuanto a pequeñas casas construidas: «casas tamogante», en las dos montañas sagradas), el término hacía referencia a lugares de reunión en solapones o cuevas, con un manantial o afluente de agua o relacionado con el agua, con cazoletas y canalillos excavados y comunicados que permitían que todas se fueran llenando de agua

Cazoletas en Pilas de Los Canarios. El Legado

 

Con referencia a los distintos nombres que se le han dado al santuario, y a la toponimia supuestamente relacionada con este, vamos a escribir Umiagya, con ‘g’, de acuerdo a lo que expresaba Westermarck, y en consonancia a los hipotéticos otros nombres del Santuario y/o de la Montaña sagrada de Tirajana: Amago, Amajo, Amargo, Amurga, Amurgar, Anmuggar, Almogaren, todos con ‘g’ y asociados con la raíces verbales del amazigh *mg o *gr.

Tenemos claro, que las particularidades de las lenguas amazighs, debieron tener buena parte de culpa en tal variación de nombres y en el problema que intentamos resolver. Estas lenguas, extrañas a oídos castellanos, se escriben omitiendo las vocales, y se caracterizan por ser lenguas consonánticas, donde el significado fundamental de las palabras se basa en un conjunto de consonantes (raíz), mientras que las vocales se añaden para definir formas gramaticales o matices. Es decir, las consonantes aportan el significado mientras que las vocales cambiantes, aportan la información gramatical (tiempo, número, modo).

Al final del artículo especulamos con una posible hipótesis que explique el porqué de la confusión del nombre y del lugar de los santuarios, tanto de Tirma como del de Tirajana. 

La hipótesis fue planteada, por Grau Bassas (1886) también pionero en la búsqueda de las dos montañas sagradas, y recogida y señalada nuevamente por Tejera Gaspar y Jiménez González (2008) y nosotros hicimos un descubrimiento (2024) que apunta en esa línea: Que el juramento Atis Tirma, se hacía, con motivo de la visión del Teide, y que las inmolaciones sagradas se realizaran a la vista de esta montaña.

Y en el proceso de confirmar esta hipótesis, hemos realizado lo que creemos un hallazgo relevante para la investigación: Mogán tiene origen en Umiaga, concretamente en su variante Umaya / Umaga / Umuga. Así es, pues tenemos el topónimo ‘Casa Mogán’ en 1501 en Tauro y por las mismas fechas (1588-1513) uno de los topónimos de la lista de Andrés Bernáldez, que se situaba entre Areaganigui (Arguineguín) y Atasarti/Tasarti (Tasarte), que era Arecacasumaga/Casumaga (Cas-umaga/Cas-umaya), que presumiblemente evolucionó a ‘Casa Mogán’. Ello, unido a otras pruebas, nos llevan a esa conclusión y a la de sumar muchas probabilidades a que Tauro podría haber sido el Santuario de Tirma, como propusimos en 2020.

 

DESCUBRIMIENTO DE NUEVAS REFERENCIAS A UMIAGA POR VICTOR PERERA MENDOZA

Lugares donde se han localizado los Riscos de Umiaga como lindes y lugares de apañadas. Google Earth 

Cuando comenzamos a analizar la investigación de Perera Mendoza, basada fundamentalmente en documentación localizada en protocolos notariales del Archivo Histórico Provincial de Las Palmas (AHPLP), en un primer momento creíamos, al igual que Moreno y Álvarez, que podíamos localizar Umiaga, tanto en Amurga como en La Cumbre, porque en las primeras referencias, existe la casualidad de que encontramos distintos topónimos con el mismo nombre, que podemos situar, tanto a los pies de Amurga como en los Riscos de Tirajana, como vamos a ver. Con las referencias posteriores ya nos dimos cuenta de que Umiaga, se situaba en La Cumbre sin ningún genero de dudas.

De esta manera tenemos la primera referencia aportada por Moreno y Álvarez que relata el enriscamiento de Alonzo Rodríguez Vega:

En veinte y ocho de enero de mil seiscientos noventa y cuatro años fue sepultado en esta parrochia (roto) de este lugar de Tirajana Alonzo Rodríguez Vega veso [vecino] de la ciudad de Telde en el termino de Tenteniguada (roto) fue hallado despeñado en los riscos de humiaga (roto) [jurisdicción] deste lugr en donde dicen los falcon (roto) por ser de parte de tarde no se le hizo oficio. (APSBT. Último folio del libro I de defunciones).

Moreno y Álvarez, en una investigación en la oralidad de los topónimos de la zona, encuentran que un vecino de Los Sitios de Abajo, D. Juan Pérez, les habla de la ‘Vista de Los Falcones’, cuyas tierras están registradas con este nombre, cercanas a Los Sitios de Abajo. Los investigadores además localizan a un propietario, Basilio Falcón, que en 1783, tiene tierras en La Fortaleza, en los Hoyos del Castillejo y en el Barranquillo de la Galga, topónimos estos últimos situados junto a Vista de Los Falcones, por lo que proponen que la familia de Basilio pudiera ser la que diera nombre a esta zona a finales del s. XVII.

Área del Risco del Drago, en la parte más alta de Amurga (delimitada más oscura). Grafcan

Nosotros además, proponemos que ‘Los Toscones’, situado en este lugar pudiera ser evolución de Los Falcones.

Perera Mendoza propone que el topónimo Los Falcones, que también encuentra en una referencia relacionado con Las Montañetas que vamos a comentar, evolucionó hasta el presente como Los Holcones, situado junto a estas en los altos de Taidía como veremos seguidamente.

Reforzando el planteamiento de Los Falcones en esta zona de Amurga, tenemos la referencia de El Pino, encontrada por Perera Mendoza, que también podemos localizar en la zona más alta de Amurga, relacionada también con apañadas:

[roto] Morales hija y heredera de [¿Josepe Dias? difunto] vende todo (...) de todos los términos y apañadas desta villa de Aguimes que se entiende del Barranco de Tirahana para aca y el apañada del Pino y Humyaya para aca y (...).(...) el ganado destas apañadas se llevare a las otras apañadas de la Cumbre (...) (...) los terminos desta villa de Agüimes (...) Umyaya y del Barranco de Tirahana (...) para aca (...) (AHPLP. Protocolos de Francisco Díaz Peloz. 03/05/1601).

Vemos en la anterior imagen, el topónimo Risco del Pino, junto a Los Toscones y El Castillejo, ya comentados, que en un primer momento pensábamos que podría ser El Pino de la referencia que como veremos en el apartado sobre las apañadas, creemos que se corresponde con un lugar en los altos de Temisas, llamado Alto del Pino.

La siguiente referencia nos vuelve a situar el mismo topónimo en dos lugares como comentábamos, uno en los altos de Taidía, casi en la cumbre o Riscos de Tirajana, donde lo sitúa Perera para esta cita, además junto a Los Holcones, para Perera, evolución de los Falcones, y otro en el curso del Barranco de Tirajana, junto a La Sorrueda.

La cita se corresponde con un traspaso de tierras en 1779, por parte del matrimonio formado por Juan Rodríguez Rivero y María Rodríguez Araña, vecinos de Tirajana, a Domingo González, vecino de Taidía:

un pedaso de tierras de sequero donde llaman Las Montañetas jurisdicion de dicho lugar de Tiraxana (...) que linda por arriba con Riscos de Umaya (sic), por abaxo con Maria Marrera, por un lado, con Francisco Patricio Rodrigues, y por otro, Leon de Araña. (AHPLP. Protocolos de Dámaso Hermosilla y Manrique. 1779, ff. 152r-152v.)

La Sorrueda y Riscos de Amurga (delimitación más oscura). Grafcan

Perera Mendoza descubre una documentación que es clave para localizar Los Falcones y Las Montañetas en la Cumbre, y relacionarlas con los Riscos de Umiaga, que finalmente son los Riscos de Tirajana, en la Cumbre. Así, en la información testamentaria de Simón Martín de 1601, vemos que su esposa Melchora Magaz recibió en dote, entre otros bienes, «ochenta o noventa doblas (…) en unas tierras montuosas donde disen el Risco [de] Los Falcones y las Montañetas».

En el siguiente mapa, podemos ver Los Horcones y Las Montañetas, uno junto al otro, por lo que Los Horcones muy probablemente debe ser evolución, por etimología popular, de Los Falcones, en esta zona, como vemos con grandes precipicios, donde se pudo haber derriscado Alonzo Rodríguez, nombrado en la primera cita, en 1694.


El lugar, se encuentra en las cercanías del paso de Rompeserones (en el mapa, Paso del Indiano), el paso habitual por el naciente de la Caldera, que venía desde Tenteniguada (de donde era natural Alonzo Rguez.), por donde pudo haberse despeñado. Nos cuenta Humberto Pérez, en su admirable labor de investigación en su blog Toponimograncanaria, que «La estrechez del andén de Rompeserones [que vemos en el mapa] condicionaba de tal forma el paso de los asnos o burros que llevaban en su lomo dos serones cargados de productos que se rompían de tanto rozarse con las paredes del cantil, de donde nacería el topónimo».

Una última referencia que descubrieron Moreno y Álvarez, no analizada por Perera Mendoza, es la del testamento de Alonso Pérez Magas y Jacinta Domínguez de 1652 donde se menciona el Roquete de Cabello:

...,del heredamiento de Santa Lucía, con más otro día de agua con su noche cada mes, del heredamiento del Ingenio, que se entiende del Roquete de Cabello para arriba de aguas vertientes de Riscos de Umiaya y cumbre para abajo con todos sus remanentes. (AHPLP notario Juan Bandama 15 de julio 1652 Leg. 1315).

Nos dicen Moreno y Álvarez que en la actualidad el topónimo El Roquete sigue vigente, por lo que sitúan esta referencia en su entorno, situado en el tramo del Barranco de Tirajana cercano al Ingenio de Santa Lucia por lo que consideran que los Riscos de Umiaya, deben ser las paredes verticales de Amurga. Prosiguen señalando que Los Cabellos son una familia que siguió viviendo en la zona, de tal forma que en El Ingenio existe el molino de Cho´Cabello, muy posterior en el tiempo.


Creemos que cuando se citan «aguas vertientes de Riscos de Umiaya y cumbre para abajo con todos sus remanentes», se hace referencia a las aguas que bajan por el Barranco de Tirajana, que vienen desde la cumbre: los Riscos de Umiaga.

Vamos ahora a citar en adelante, las referencias más relevantes de la investigación de Perera Mendoza, que nos vienen a confirmar que cuando se habla de Riscos de Umiaga, sin ninguna duda, describen a los Riscos de la Cumbre, en la zona más alta de la isla, visibles desde todo el sur, con la gran referencia de Risco Blanco.

Venta en 1532, de unas tierras de «pan llevar» que realiza el criador de ganado Alonso de Espino al también criador de ganado Antón Martín, en La Culata, que se sitúa al pie de Los Pechos y Pico de Las Nieves, junto a Risco Blanco (ver siguientes mapas, con localización de La Culata):

vnas tierras de pan llevar en que puede aver q[uaren]ta fanegadas (…) que son en la [Culata?] del [roto] termyno de Tirahana que han por linderos de la v[na] parte con tierras de Francisco Rodriguez clerigo e por arriba el risco de Omya[y]a (sic) que van a dar al callejon e tierras del lomo de P[roto] de Olmedo e a dar a las tierras de Maria Rodriguez con unas quev[as] que estan en las dichas tierras”. (AHPLP. Protocolos de Hernando de Padilla, Leg. 748. Año 1532, f. 168v).

En 1570, Alonso Hernández de Ortega, hijo de Pedro Hernández de Rociana y Francisca Gutiérrez, recibe el encargo de dar a su sobrina Isabel de Ortega, hija de Leonor de Ortega, su hermana:

la mitad de veynte fanegadas de tierras en el termyno de Tirahana en el Risco Blanco que linda con tierra que dizen de Hengo y por la parte de abaxo el Barranco que dizen de Umiaya y [roto] con un asiento de colmenas (AHPLP. Protocolos de Pedro de Escobar. Año 1559, s. ref.)

Perera Mendoza, a raíz de dos documentos de 1590 y 1596 relaciona Hengo con el topónimo Hoya de Hengua, que puede situar por Los Sequeros, por debajo de tierras que dan al Barranco de Agualatunte, que nosotros interpretamos que podrían ser cualquiera de las actuales Hoya García o Hoya del Ajillo, situadas en El Sequero, a 1´7 km de Risco Blanco. Perera cree que este Barranco de Umiaga podría ser el Barranco de La Culata o bien el de Agualatunte. Nosotros creemos que las veinte fanegadas podrían estar en los actuales Llanos del Sequero y creemos que el Barranco de Umiaga situado debajo de estas tierras, podría ser el de Tunte, cabecera del de Tirajana.


En 1764, venta de tierras efectuada por Juan López Navarro a Matías Pérez, ambos vecinos del «lugar de Tirajana»:

dos fanegadas y media (…) zituada donde disen la Culata de Ortis en dicho lugar de Tirajana, que nombran el Parralejo, lindando por arriba los Riscos de Umiaya, por abajo Varranco Real por un lado con tierras de Juan de Acosta, y por el otro Varranquillo de los Sauses (...) por presio y quantia de quinientos y dies reales en que fue apreciada por Matheo Gil Marrero y Juan de Acosta vezinos de dicho lugar labradores ynteligentes peritos nombrados de conformidad (AHPLP. Protocolos de Juan Agustín Herrera. 1764, f. 75v dig.)

Perera Mendoza, piensa que estas tierras se sitúan en La Culata, en función del plano de 1792 que acompaña el expediente sobre el Pleito entre la Heredad de Risco Blanco y la Heredad de Ingenio de Santa Lucía. En dicho plano se nombra el Barranquillo de la Yedra, situado junto al Barranco de Los Sauces, topónimo ya desaparecido, por lo que debe corresponderse con el actual Barranco de Los Solapones, afluente del actual Barranco de La Culata, situando por tanto estas tierras bajo los Riscos de la Cumbre o de Tirajana.


En 1742, José Hernández, vecino de Tirajana en Riscos Blancos, actúa como fiador de Pedro Sarmiento, hipotecando:  

 … una suerte de tierra en dicho pago de Riscos Blancos (...) lindando por arriba y un lado tierras de D. José del Toro por habajo (sic) las de Francisco Cordero y por un lado lo mismo mas dos dias de agua de la acequia del ingenio de dicho lugar (...) Item un cortijo de veinte y cinco fanegadas de tierra calma y labradia con huerta y dos días de agua, lindando con tierras de D. Joseph del Toro y por la parte de abajo lo mismo por un lado Lomo de Odera y por el otro acia arriba Riscos de Umaya: su valor cinco mil reales con una casa que esta dentro de dicho cortijo. (AHPLP. Cuaderno 1º de Hipotecas de Tirajana, Seg. 14, Leg. 9, año 1816, ff. 222r-223v dig.)

Perera Mendoza, relaciona este Lomo de Odera, con el actual Lomo de Vera, constatado en diferentes documentos como Montaña de Obera, Montaña de Hubera y Montaña de Overa, correspondiéndose también con esta referencia, los Riscos de Umaya como los Riscos de Tirajana.

Perera, cita una nueva referencia de 1763, en la que Francisco González Coruña, vecino de Aldea Blanca, vende al vecino de Tirajana, Vicente de Quintana, varias propiedades, entre las que se encontraba:

la mitad de suerte de tierra que se compone de tres fanegadas de tierra, entre montuosa y labradia, que esta zituada en dicho lugar de Tirajana en los Laderones de los Veras en el Sequero Alto que el todo linda por arriba con los Riscos de Umaia (sic), por abajo camino que viene de Barranco Seco, al Sequero del Perú, por un lado tierras de Joseph Morales, y por el otro tierras de herederos de Maria Dias (AHPLP. Protocolos de Juan Agustín Herrera. 1763, f. 210v dig. )

Expresa Perera Mendoza, que Sequero Alto, Barranco Seco y El Perú siguen en uso y en cuanto a los Laderones de los Veras, dado el contexto, podría corresponderse con los actuales ‘Laderones de los Pinos’ paraje inmediato a El Perú.


Información en referencia a Apañadas

Según nos cuentan los investigadores Suárez Grimón y Quintana Andrés, en su Historia de la Villa de Agüimes, desde el siglo XVI los ganados de los vecinos de Agüimes tenían unas determinadas zonas de pasto, en la parte de Cumbre en «El Areñul, Lomo Guaniles, Lomo del Caballo, la Pasadilla o la zona de la sierra del Señorío». Continúan estos autores relatando «pero también se trasladaban o estaban permanentemente en las tierras de pastos situadas desde el Barranco de Tirajana a Amurga, Juan Grande, Maspalomas y Arguineguín», lugares pertenecientes a la jurisdicción de Tirajana (desde el Barranco de Balos), «donde también existían rebaños de ovejas y cabras guaniles o salvajes, pertenecientes, según sus marcas a propietarios de Agüimes». Las marcas se realizaban habitualmente en las orejas del animal mediante cortes o perforaciones.

Los ganados salvajes o de suelta, se utilizaban para carne y cuero, a diferencia de los que eran pastoreados, cuyo destino era fundamentalmente para la obtención de leche y queso. Las zonas guaniles, eran las más alejadas de la población y, en los primeros tiempos, donde no había cultivos, puesto que, con el tiempo, a medida que se roturaban nuevas tierras, fueron frecuentes los problemas de ganaderos y cultivadores, al introducirse las guaniles en los cultivos.

Las cabras guaniles, a diferencia de las de pastoreo (mansas), tenían que ser capturadas, y para ello se hacían las apañadas en diferentes épocas del año. Fundamentalmente se hacían dos, las de verano, por San Juan, para la época de reproducción, para seleccionar o cruzar las cabras con los mejores ejemplares de machos. Se hacía en estas fechas, porque la gestación duraba cinco meses (150 días), con el fin de que nacieran a fines noviembre o principio de diciembre, con suficiencia de pastos para las madres, en temporada de lluvias. La otra, se realizaba por navidades, para obtener carne por estas fechas y para ahijar a las crías con las madres y marcarlas, para saber a quién pertenecían. En tiempos de los canarios, estas fechas, que coincidían con los solsticios, eran muy importantes en su calendario, cuando hacían grandes concentraciones y celebraciones, en las que las apañadas, pensamos que podrían entrar también en sus ritos comunales y donde se proveían de carne para sus celebraciones.

En la apañada, se reunían todos los dueños y pastores con sus perros y recorrían un territorio, a favor de pendiente, conduciendo a las cabras hasta un lugar definido donde las encerraban: el corral o gambuesa y allí se escogían las cabras y baifos (los machos) para el sacrificio y se marcaban a los baifos en función de la marca de su madre.

En referencia a las marcas, en 1634, Gaspar de Samarines, estante en la Villa (de Agüimes), vendía a Luís Sánchez de Herrera una marca de ganado salvaje en la Vega de Amurga (hasta el Barranco de Tirajana). Tenía por rasgos, en una oreja dos agujeros y en la otra una higa (un corte longitudinal con uno transversal). Añadía a ésta, las cabras de la marca de Blas Miguel, en una oreja teberite (corte largo, paralelo al eje longitudinal de la oreja) y cuchillada por detrás y en la otra cuchillada por delante (AHPLP. Protocolos de Sebastián Espino. Legajo 2494. 8.11.1634).

Nos cuentan Suárez y Quintana, que el volumen de ganaderos y las notables rentas obtenidas por estos, suponían en la segunda mitad del XVII, hasta el 50% de las rentas de todos los diezmos eclesiásticos de Agüimes, aunque se quejan los autores, de la perdida de información a principios de este siglo y pensamos que también en el XVI. Todo ello, llevó a la creación de un Concejo de regulación de pastos y defensa de los intereses de los asociados frente a las ingerencias de las autoridades y de los agricultores, que desde mediados del siglo XVI y especialmente en el XVII presionaron para ampliar cada vez más las vegas dedicadas al cultivo del cereal.

Continua Suárez Grimón (La comarca de Tirajana en el antiguo Régimen, 1995), en referencia a problemas de pastores con labradores, en los primeros tiempos tras la Conquista, que los primeros, recurrían a la costa, donde las cabras podían pastar libremente sin tener problemas con los labradores. Uno de los primeros pastores que se conocen en Tirajana, fue Juan Grande, nacido en 1499 e hijo de canarios, quien en el siglo XVI, pastaba con sus ganados de cabras en la zona, dando su nombre al caserío del lugar, al amojonarlo. Hay que destacar que después de la Conquista, los canarios y sus descendientes, perfectos conocedores del territorio, fueron los que llevaban las labores pastoriles y, seguramente de la misma manera, a como se habían realizado anteriormente, y con sus mismas costumbres.

A ello, añadimos que la zona de los Llanos de Sardina, desde Arinaga hasta Tarajalillo (Sardina, Aldea Blanca Juan Grande, los pies de Amurga), se constituía como un enorme bosque tabaibal con ejemplares del tamaño de higueras, que se fue desmontando hasta desaparecer totalmente, en los años 40 del s. XX. Su característica principal para el pastoreo, según nos contaron distintos pastores, era que debajo de las tabaibas crecían abundantes hierbas de calidad, que se mantenían durante más tiempo después de las lluvias, lo que lo convertían en una de las mejores zonas de pasto de la isla.

Y otro ejemplo de la potencia ganadera de esta zona, es lo que relata el cronista Diego de Valera (en Manuscrito Granadino):

...  Y en çinco días de mayo [1482] el governador e los dichos cavalleros hizieron otra entrada con çierta gente de cavallo e de pie, e fueron al lugar que dizen Tirajana e a otro que dizen Cayra [Abreu Galindo llama al mismo sitio Acayro], de donde sacaron mil cabeças de ganado. E después desto fueron çertificados que los canarios tenían recogido todo su mantenimiento en una fortaleza que dizen Litana, que es un risco muy alto e áspero, e los canarios estavan muy seguros creyendo que allí no osarían llegar los christianos; de súpito llegaron e tomaron la fuerça,...

Nosotros interpretamos que Tirajana refiere aquí a la zona de costa, a Amurga y pies de Amurga y a Roque Aguayro, puesto que creemos que en las primeras incursiones a Tirajana, se tuvo que entrar por la costa. Nótese que Suárez y Quintana, nos hablan de la costa y de Amurga, no del interior de la Caldera, como mejores zonas de pastos y donde se encontraba la mayor potencia ganadera. 

Situación de lugares descritos por Valera. Google Earth

En esta incursión de mayo de 1482, según Valera, Abreu Galindo y Marín de Cubas, se va por este orden: primero a Tirajana, luego a Acayro (Aguayro) y por último a Litana (Titana en otras fuentes), que muchos autores sitúan alrededor de la Fortaleza de Santa Lucia. No es lógico entrando por la costa, comenzar por Tirajana (en la caldera), luego Aguayro y volver atrás a Titana, siendo lo más razonable desembarcar en la costa, ir a Tirajana (Amurga y Llanos de Sardina) y luego proseguir a Aguayro y Titana. El 5 de noviembre de 1482 nos describe Valera otra incursión que culmina «dentro de las sierras, donde los canarios dezían que ningund christiano podía llegar», llegando a Fataga, por lo que la entrada anterior no pudo ser realizada partiendo desde La Caldera («dentro de las sierras»), y se tuvo que hacer desde la costa.

Creemos que la entrada de 1482 a Tirajana → Aguayro → Titana, es la primera entrada dentro de la Caldera, por lo que sostenemos, que la incursión de 1479 de Hernández Cabrón, en la que probablemente se llega al monte sagrado de Tirajana (¿Umiaga?), no puede ser a Riscos Blancos, mucho menos a la cumbre de la isla, pero tampoco a La Fortaleza, ni a ningún lugar dentro de La Caldera. 

Límites de la jurisdicción de Agüimes actual, en la cumbre (en aquellos tiempos también incluía a la cumbre de Ingenio), desde los bordes de La Caldera hasta Guayadeque, en los llanos situados sobre los Riscos de Tirajana o de Umiaga. Grafcan

 A raíz del descubrimiento de Moreno y Álvarez (2020), que situaba Umiaga en la parte norte de Amurga, nosotros creíamos que las referencias a apañadas de Umiaga, se debían referir a las apañadas de Amurga, las más nombradas y que contaban con más referencias en los registros. Y creíamos que cuando se citaba a Umiaga se estaba nombrando a Amurga, por la homofonía y por referirse al mismo territorio. Pero, en Agüimes había otras áreas de ganado guanil, haciendo referencia Grimón y Andrés, a la Vega de Pajonales, en la zona alta desde el Barranco de Las Vacas al de Guayadeque y a Lomo Guanil, en la cumbre, en los llanos sobre los riscos de Tirajana, que como hemos visto debería ser la zona de apañadas que se nombra, como de Umiaga.

Así, Moreno y Álvarez encontraron en el Registro Parroquial de Tunte, las siguientes referencias relacionadas con apañadas y riscos:

«… del término del ganado salvaje de umyaya e apañada que de dicho término se hace...» (1569).

«quatro machos y un cabrito que salieron de la apañada de Umiaya este presente año...» (1626).

«… Simón Martín a él qual le mató un Pena (peña) estando en la apañada de omiaga...» (1649).

Perera Mendoza, saca a la luz nuevas referencias, que unidas a las ya comentadas, nos sitúa el topónimo, sin ninguna duda, en La Cumbre, en los Riscos de Tirajana. Así, nos cita una referencia de 1587, relacionada con apañadas de ganado guanil en «La Sierra»:

los Pajonales y Lomillos y Ensitio (sic) y Umiaya e La Plata y Las Piletaz (sic) (...) los guaniles que no se ahijaren con las madres de las apañadas que se hizieren estos dichos quatro años en Pajonales e Lomillos y Ensitio (sic) y Umiaya e La Plata y Las Piletaz (sic) (AHPLP. Protocolos de Francisco de Cáceres. Año 1587, ff. 270v y 277v). 

Mapa de Agüimes en 1691, con límites aproximados. Elaborado por Moreno, C. basado en Cazorla León (1984), en BOLAÑOS y LOBO (2025)

Perera sitúa estos sitios, en distintos lugares de la cumbre, en función de topónimos actuales con el mismo nombre: Los Pajonales a Taidía, Los Lomillos en El Sequero y Cruz Grande; Las Piletas, en Tejeda, y La Plata, perfectamente conocido. Nosotros pensamos que algunas de estas zonas de apañada, se corresponden con las de los pastores de Agüimes en aquel tiempo. Así, Pajonales, a los altos de Agüimes, ya comentados, y Piletas en la cumbre (puesto que tenemos Piletas junto a Roque Aguayro, de gran tradición ganadera), pudiera corresponder a Hoya Piletas, citado por Suárez y Quintana, para los pastores de Agüimes, cercana a la cumbre, que pensamos que pudiera estar relacionado con Cuevas de Las Piletillas, que nos indica Humberto Pérez, al norte de Caldera de Los Marteles.

Nos llama la atención, «Ensitio», que con toda seguridad, como cree Perera, se refiere a El Sitio, en el Bco. de Tirajana y que creemos debe corresponderse con una nueva cita en los primeros tiempos con el Ansite de las últimas acciones de la conquista, que refleja la evolución de esta voz, por el fenómeno lingüístico de etimología popular en toponimia: Ansite (finales s. XV)→ Ansitio ( en testamento de 1575) y Ensitio (1587) → El Sitio (1687. Marín de Cubas) → Los Sitios (actualidad).

Diversos investigadores creemos que se refiere, a la llamada modernamente Fortaleza de Amurga, junto al Risco del Drago, la zona más alta del macizo, donde también tenemos, junto a ella, los topónimos Andenes del Sitio y Laderas del Sitio, y ya en el barranco, Los Sitios de Abajo y de Arriba.

Y seguramente Ensitio, el nombre de la parte alta de Amurga, donde comienzan las apañadas (desde el Risco del Drago), haga referencia a las apañadas de Amurga ya comentadas, que por su importancia, debieran constar en esta relación de 1587, aunque no se sitúan en la cumbre de la isla, pero si en «la sierra», como es nombrado también el macizo de Amurga.

El topónimo, lo conocemos por vez primera en una cita escrita, que nos transmite Santiago Cazorla León, en escritura de 1618, cuando Sebastián Sánchez cobró 1.735 reales de Antón Pérez Cabeza, en ovejas que este último tenía que pagarle en cabezas salvajes «en las apañadas de Amurga por mal nombre» (AHPLP. Protocolos, leg. 2.491), nuevamente relacionando este territorio, en referencia a sus apañadas. Antón Pérez, fue el patriarca de los negros del Barranco de Tirajana, que se establecieron en las proximidades de El Gallego, como pudimos demostrar en artículo de nuestro blog, con la que confirmábamos también la Cueva de Los Alzados y Ansitio. 

El probable Ansite y Las Fortalezas, en amarillo Paso de Los Solapones. Google Earth 

Una nueva cita de Umiaga, refiere a una carta de poder otorgada en 1569, por algunos vecinos en representación de los criadores de ganado salvaje o guanil, de Agüimes:

vezinos que somos desta villa de Aguymes y su termino / criadores de ganado cabruno / salvage por nos y en nobre (sic) de los demás criadores desta villa (…) a vos Bernardino Garçia vezino de la çiudad de Telde (…) para que podays seguyr e sygays e feness[er] e acabar çierto p[ley]to que contra nos lo susodichos e contra los demas criadores desta dicha villa tratan los criadores del termino y comarca de Tirahana en rason del termino de ganado salvage de Umyaya e apañada que del dicho termino se hase (AHPLP. Protocolos de Francisco Díaz Peloz. Año 1569, ff. 61-63).

Que especulamos que podría tratarse de discrepancias en la regulación de las apañadas, por desavenencias con las marcas de ganado, o sobre quién debía dirigirlas, o si el término pertenecía a Agüimes o a Tirajana en esos primeros tiempos después de la Conquista.

Y nos aporta otra cita de apañadas, de 1601, ya comentada, en relación a una venta de ganado guanil:

[roto] Morales hija y heredera de [¿Josepe Dias? difunto] vende todo (...) de todos los términos y apañadas desta villa de Aguimes que se entiende del Barranco de Tirahana para aca y el apañada del Pino y Humyaya para aca y (...).(...) el ganado destas apañadas se llevare a las otras apañadas de la Cumbre (...) (...) los terminos desta villa de Agüimes (...) Umyaya y del Barranco de Tirahana (...) para aca (...) (AHPLP. Protocolos de Francisco Díaz Peloz. 03/05/1601?).

Que creemos, se refiere a la venta todos los ejemplares de una determinada marca (aunque no se cita), que se capturen en las apañadas realizadas desde el Barranco de Tirajana hasta Agüimes por el oeste y desde El Pino y Umiaga hasta Agüimes desde la cumbre, señalándose que las cabras capturadas deben llevarse a la cumbre. El topónimo El Pino creemos que podría ser el área del actual Alto del Pino, en los altos de Temisas, debajo de Lomo Guaniles.

Por tanto, entendemos que en 1601 en la cumbre de Agüimes había tres zonas o vegas de ganado salvaje: Pajonales en el este, desde Bco. Las Vacas (en el mapa al este de Lomo del Peladero) al Bco. de Guayadeque; el área al norte, que incluiría Lomo Guaniles, y todos los llanos situados sobre los Riscos de Tirajana, que debían ser Umiaga y por debajo de estos, la zona nombrada como El Pino. Más al este podría estar Piletas, encima de Los Marteles. Por el oeste, se debía incluir todo el área desde Barranco de Tirajana hasta Agüimes: Temisas, Roque Aguayro y Corralillos, donde tenemos la Montaña de Piletas, aunque no se sitúa en ‘La Sierra’.

Zonas de pastos de Agüimes: Alto del Pino en los Altos de Temisas, Lomo Guaniles en La Cumbre y Pajonales, junto a Guayadeque. IGN

raíz de la información que descubre Perera Mendoza, Umiaga, hace referencia en general a los Riscos de Tirajana, con gran visibilidad desde todo el sur de la isla, y con punto de referencia importante en Riscos Blancos, que citaba Abreu Galindo. Pero, también hace referencia al área de apañadas, en los llanos sobre estos riscos, de los que no tenemos delimitación exacta, que podría llegar desde Lomo Guaniles hasta la Degollada de Cruz de La Piedra, sobre El Sequero Alto.

Todo ello, con muchas similitudes a Amurga: grandes riscos inaccesibles, con mucha visibilidad, con llanos y un pinar en su parte superior, donde se realizaban apañadas, lo que debía ser importante para los canarios, y fuente fundamental de alimentos para su supervivencia.

Y otra similitud con Amurga, a destacar, es el de las nubes o celajes que se forman en estos riscos de la Cumbre, con el alisio y el desbordamiento del mar de nubes, que caen desde esta zona a La Caldera, formándose las típicas nubes solitarias que van tomando distintas formas, llamadas ‘pie de embate’. De la misma forma sucede, junto a Montaña Tabaibas, en la zona de confluencia entre vientos y calmas, que nosotros relacionamos con las descripciones de Marín de Cubas y Escudero, sobre los majos apareciendo en forma de nubes en el sureste de la isla.

Pero, como expresaba Grau Bassas y muchos investigadores modernos, los restos de las Pilas de Los Canarios, que muy probablemente fuera el Almogarén de Umiaga, citado por Marín y Cubas, no coinciden con las descripciones sobre el Santuario y la Montaña Sagrada de Tirajana, lo que veremos en el siguiente apartado.


ANALIZANDO EL OBJETO DE LA BÚSQUEDA ¿QUÉ ESTAMOS BUSCANDO?

La totalidad de las fuentes etnográficas nos identifican para Gran Canaria, dos y únicamente dos macizos montañosos sagrados para los antiguos canarios, cada uno con una montaña especial a la que se hacían peregrinaciones multitudinarias y a los que describen como «refugios», «montes», «montañas», «riscos» o «santidades».

Los cronistas e historiadores posteriores, a su vez, obtienen los datos de los vencidos, que pudieron haber ocultado aspectos importantes de su religión por vergüenza o por temor a no ser integrados en la nueva sociedad, o por temor a su seguridad debido a la Inquisición, o por protección de sus santuarios y sus ritos. Todo ello, seguramente debió influir en las descripciones realizadas sobre el Santuario de Tirajana, siendo posibles motivos de la gran confusión sobre la ubicación y los nombres del Santuario. En concreto, según lo que deducimos con este trabajo, parece que no quería especificarse el sitio exacto de ubicación de la montaña sagrada, tanto de la de Tirma como de la de Tirajana, realizándose descripciones en lugares que no correspondían.

De forma resumida, damos las descripciones de estas montañas que nos dieron las crónicas y textos posteriores, que nos deberían ayudar a identificarlas, si consideramos que son fiables y que lo que nos narran es fidedigno, aunque ya sabemos que cuentan con diversos errores. Vamos a resaltar en negrita los datos claves, sujetos a discusión, porque desafortunadamente los textos se prestan a diversas interpretaciones.

Hipótesis sobre el recorrido realizado por los castellanos en la Batalla de Tirajana. Google Earth

El texto supuestamente más antiguo que describe el santuario, fue escrito en latín, en la Península en 1491, por Alonso de Palencia, cronista de los Reyes Católicos, y describe la Batalla de Tirajana, el 24 de agosto de 1479. En artículo de nuestro blog de 2023, proponíamos el hipotético itinerario de esta incursión. Los castellanos, al mando del corsario Pedro Cabrón, llegan en tres navíos por la costa:

Al día siguiente unos quinientos soldados con cuatrocientos jinetes, [dudamos que tres barcos transporten tantos caballos y hombres, y mas adelante solo se citan doce jinetes] [...] avanzan y acometen a Tirajana, un pequeño pueblo montaraz y uno de los dos refugios de los canarios; el otro era Thirma. En ambas partes se alzaba un templo bien equipado para sus superticiones [se sabe que eran casas pequeñas]. Suben los nuestros a la cumbre del monte [con caballos]. En el cuerpo de guardia del templo, construido a manera de un castillo con toda clase de fortificaciones, no encontraron a nadie más que a un joven y a una bella muchacha que estaba con él. Se defiende el infeliz y prefiere atacar y morir antes que ser cogido. Los nuestros al punto se apoderaron de la joven y destruyeron el templo incendiándolo […] en una cumbre falta de agua, [… a partir de aquí se narra el ataque de los canarios] y ocupando la garganta a la entrada del valle, contuvieron la huida de los suyos hasta restablecer el orden.…

Un historiador y médico de Telde, posterior pero muy bien informado, Marín de Cubas (1694), nos aporta más datos importantes sobre la batalla, describiendo el lugar, que por lo que se explica, creemos que debía estar cercano a la costa:

estaba a la parte opuesta de la Ysla en unas sierras, y varrancos agrissimos [en plural, creemos que se refiere a Amurga] llamados Tirajana […] Envarcados en tres navios fueron al fin de la ysla […] llegaron al pueblo que esta al pie de las sierras [creemos que se refiere a Amajo, que se situaba en las actuales Salinas de Abajo], y le hallaron sin gente bien proveidos de carne en sesina, ganados, […] y recojida la presa queriendo venir a embarcarse ya serca de noche le dixeron a Pedro Hernandez, que no convenia porque havia cierta emboscada de canarios a la retirada, respondio que tenia los navios sin gente, y que havia de dormir en ellos, y no temia a hombres desnudos, iendo de marcha una cuesta arriva agria, y de malos passos, salieron los canarios dando silvos gritos, y pedradas en lluvia, y palos con que mataron 26 xristianos, y mas de cien heridos, y desvaratados caminaron a la marina, y ellos en su seguimiento que fue menester que de las lanchas se disparasen armas de fuego, y ballestas...

Nuestro siguiente texto, proviene de una obra denominada por los investigadores como la Crónica Madre de la Conquista (c. 1520), desaparecida y supuestamente escrita en el entorno del alférez mayor de la conquista, Alonso Jáimez de Sotomayor, a principios del s. XVI. Tenemos hasta seis manuscritos distintos, que son copia de esta obra. Damos la versión de la Crónica Ovetense (1639) que según su editor, Morales Padrón, se considera que puede ser la más antigua y fiel al original:

estos canarios tenían por santuario a dos rriscos [en el contexto se refiere a macizos] llamados Tirma y Cimarso [creemos que errata por Amargo], que tienen dos leguas cada uno en rredondo [unos 12 kms], que confinan con el mar, y el malhechor que a estos serros se acogía era libre y seguro [derecho de asilo], y no le podían sacar de allí si él no quería, guardándolos y rreberensiándolos como a yglesias, y como acá anparamos la casa santa de Jerusalén juraban ellos asistis Tirma e asitis Margo y a Dios le llamaban Alcorán...

Los distintos manuscritos, copias de la Crónica Madre, nos dan hasta nueve variantes distintas del nombre y el juramento, que creemos del Santuario de Tirajana: Cimarso, Cimarço, Margo, Mago, Amagro, Magro, Amarço, Março y Amago, que deben provenir de un original que sufrió interpolaciones y/o corrupciones, y probablemente también por la dificultad de la traslación del nombre original, de una lengua extraña al castellano. De esos nueve, claramente vemos erratas en muchos y nos quedamos con dos: Amago, Amargo, que pudiera estar relacionado con Amurga.

Descartamos Amagro, que algunos investigadores proponen, al constar como uno de los nombres en la Crónica Lacunenese (1554-1621), porque no se corresponde con el juramento, que creemos relacionado con los majos o magos, espíritus de los ancestros, por no situarse esta montaña en Tirajana, por no ser Amagro un macizo de las dimensiones descritas, y porque dentro de los 12 km de derecho de asilo se encuentra Gáldar, lo cual era incompatible .

Finalmente, creemos que el nombre original pudiera ser Amago (Escudero, 1639; Matritense, c. 1542; y muy probablemente la Crónica Madre perdida, c. 1520), relacionado con Amajo, voz que pudiera corresponderse con un topónimo localizado a los pies de Amurga (Amoxo, en documento de 1537→ Abajo, Salinas de; en la actualidad). En artículo de nuestro blog (2024), con el título ¿Por qué Amagro no podía ser el nombre del Santuario de Tirajana?, explicamos con detalle esta hipótesis.

A finales del s. XVI, tenemos una nueva fuente, escrita por un supuesto fraile franciscano andaluz, Juan de Abreu y Galindo, que nos indica otro nombre para el santuario, Umiaya o Jumiaia, que ubica en Riscos Blancos, en Tirajana, confirmado fehacientemente con la investigación de Perera Mendoza, situando a Tirma en los términos de Gáldar, fijando ya ubicación para ambos:

Tenían dos riscos muy altos, donde iban con procesiones en sus necesidades: el un risco se llamaba Tirmac, en el término de Gáldar, y el otro risco se llamaba Umiaya, en Tirajana, que dicen los Riscos Blancos, término de Telde; y quien juraba por Tirma o Umiaya se había de cumplir, por ser juramento grave. Adoraban a Dios alzando las manos juntas al cielo. Cuando faltaban los temporales, iban en procesión con varas en las manos y las magadas con vasos de leche y manteca y ramos de palmas. Iban a estas montañas, y allí derramaban la manteca y la leche, y hacían danzas y bailes, y cantaban endechas en torno de un peñasco; y de allí iban a la mar y daban con las varas en la mar, en el agua, todos juntos una gran grita

Abreu Galindo, nos constata nuevamente la dualidad de los santuarios, nos habla de las procesiones o rogativas de lluvia, de toda la comunidad, cantando y bailando en torno de un «peñasco», que pensamos que se refiere a un mojón de piedras, por el contexto y otras citas, y que llegaban desde ese sitio hasta el mar para proseguir con el rito, por lo que no podía estar muy lejos de la costa (lo creemos imposible desde Risco Blanco).

Un aspecto importante es el nuevo nombre del santuario: Umiaga, por el que también juran, al igual que con Amago, en la Crónica Madre, por lo que una primera interpretación es la de que Umiaga es interpolado o confundido en lugar de Amago, por Abreu Galindo, porque como venimos explicando en este artículo, lo que se describe en los textos como Umiaga, no lo encontramos en la cumbre de la isla, donde definitivamente y sin ninguna duda, ya podemos ubicar este topónimo. Por otro lado, aunque no cita el juramento, debía ser alguna variente de ‘Atis Miaga’ o Atis Maga’, relativamente cercano a «asitismago» (Matritense – c. 1542) o «Tis Amago o Tismago» (Escudero – c. 1639). En este sentido Umiaga y Amago, podrían ser el mismo nombre, que por españolización, evolucionó en dos versiones.

Solapón de Pilas de Los Canarios.https://arqueologia.maspalomas.com

Ya algunos investigadores siguieron esta línea, así Wölfel (1940) pensaba de Umiaga, que era el mismo santuario descrito en la Crónica Madre, con nombre diferente. Cioranescu (1978), también en esta línea, creía que Amagro (en Gáldar) es una interpolación, y que el santuario debía estar en Tirajana, con el nombre de Umiaga. Por el contrario, Álvarez Delgado (1970), seguido después por otros investigadores, creía que Umiaga era una interpolación de Abreu, puesto que pensaba que en Tirajana no había santuario y que lo correcto era la Montaña de Amagro en Gáldar, puesto que consideraba que, de los distintos nombres, este era el correcto de los descritos en las muchas versiones de la Crónica Madre.

El historiador y médico teldense, Marín de Cubas (1687, 1694), que pertenecía a una vieja familia con ascendencia indígena, nos hace la mejor descripción del monte sagrado de Tirajana, que él llamaba «Almogarén de Jumiaga», y también únicamente «Almogaren» :

El maior adoratorio onde hacian romerias era Almogaren de Jumiaga, que era una cassa de piedra sobre un alto risco en Tirajana [...] aun alli hay tres braseros [más adelante cita «tres anafes», especie de hornillos pequeños], de cantos grandes onde quemaban de todos frutos menos carne, y por el humo si iba derecho o ladeado hazian su aguero [predicciones sobre el futuro] puestos sobre un paredon a modo de altar de grandes piedras [puede interpretarse como una gran estructura de piedra en la que en su parte superior había tres zonas de fuegos], y enlosado lo alto del monte, y a quedado una como capilla1 y sacarrones2 [en la versión de 1687, «casarones»: ruinas antiguas] dentro todo de una gran cerca de piedras mui grandes, y es el risco el mas descollado de todos aquellos citios…

1 Capilla: Creemos que en función del contexto, con el significado de “Bóveda subterránea donde algunos pueblos antiguos conservaban sus cadáveres”.

2 Sacarrones: Según el DRAE de 1739, la expresión se usaba para nombrar “los huesos de Mahoma como reliquias que visitaban los moros en la Meca”, de forma despectiva, por superstición de una religión opuesta. Por lo que aquí, se debe referir Marín, a momias de personajes importantes, por los que iban los canarios en peregrinación a estos santuarios (de igual manera que se hace y hacía a los morabitos o santuarios de Marruecos, parte importante de la religión amazigh).

Marín describe la montaña sagrada, que creemos dentro del santuario, a donde la comunidad hacia las peregrinaciones. La caracteriza como sobresaliente en el paisaje, con un gran cerco de piedras y en su interior: una casa, una capilla con momias de personajes importantes, y un gran altar con un gran pireo o ara de sacrificios compuesta de tres hornillos más pequeños para quemar ofrendas, y en función del humo, si sale derecho o ladeado, interpretar el porvenir. Tenemos un artículo reciente (2025), en el que analizamos los restos arqueológicos existentes en Montaña Tabaibas, que creemos que se corresponden con los descritos por Marín, titulado ‘Los tres Braseros de Umiaga, descritos por Marín de Cubas, con profusión de fotos, incluidas aéreas de dron, donde destacamos: un gran cerco de piedras, una cueva y restos destruidos que podrían corresponderse con una casa y con el altar de sacrificios.

Restos en Mña. Tabaibas: muralla y lo que podrían ser la capilla y el altar de sacrificios. Beneharo López

Otro dato, muy importante, es que Marín (y también Escudero), llama Almogarén al monte sagrado, corroborado en otras partes de su texto: «hacian grandes romerias a onde havia sepulchros en riscos sagrados, a su seta [secta], como a Tirma y Almogaren», corroborando también con ello, el motivo de las romerías: el culto a los santones o momias de personajes importantes, los «sacarrones», por lo que no pueden ser «casarones», que se cita en su versión de 1687.

Y podemos relacionar Almogarén con Amurga. Así, en 2001, el filólogo Ahmed Sabir, de la Universidad de Agadir, nativo en lengua amazigh, vinculaba este topónimo, con la voz 'anmuggar', y con almogarén y con la esfera religiosa y proponía una investigación para buscar en este macizo «lugares de culto aborigen». Posteriormente, también llegan a la misma conclusión (2018) los filólogos Abraham Loutf (cuya lengua nativa también es la amazigh) y Maximiano Trapero. Anteriormente, el filólogo austriaco Dominik Wolfel (1940) relacionaba el almogarén indígena, con ‘ilmuggaren’ el plural de 'anmuggar'.

Pero, es que además de la homofonía, Amurga y su más que probable relación con el santuario de Tirajana y su equivalente en Marruecos, 'almuggar' o 'anmuggar' (plural ilmuggaren), coincidirían también en el aspecto semántico, pues estas voces designan las peregrinaciones masivas a las tumbas de los hombres santos, los morabitos, junto con la ceremonia religiosa que se realizaba y al lugar donde se encuentra la tumba durante el tiempo de la peregrinación, todo ello con una tradición ancestral anterior al Islam.

Por último parece que tenemos otra descripción de la cima de la montaña sagrada, por parte de Marín de Cubas, cuando nos habla de las Tamogante en Acoran, que como deduciremos más adelante, creemos que se situaban en estos sitios: Eran sagradas también las Casas de las Maguas [...] era una cerca de pared, casa y cueva habitación de muchas doncellas», en la que se gozaba del derecho de asilo: «Los riscos sacros eran asilo de malhechores, y lo mismo las Casas de las Vírgenes». Que aquí, creemos que hace referencia a las pequeñas casas de las montañas sagradas, no a su residencia (donde no podía existir asilo).

Y esta descripción, cuadra nuevamente con la cima de Montaña Tabaibas donde destacamos: un gran cerco de piedras, una cueva y restos destruidos que podrían corresponderse con una casa y con el altar de sacrificios.

Vista cenital del área con la cerca de pared, cueva junto con restos de la supuesta casa y ara. Obsérvese como se intuye la forma circular del ara. Beneharo López



Después del análisis de las fuentes, podemos deducir que la montaña sagrada llamada de Amago/Umiaga no podía estar en Risco Blanco, lo que ya fue confirmado por Grau Bassas (1886) que en una visita a este lugar en busca de Umiaga, lo descarta y nos informa que en este risco no pudo estar este almogarén, «en razón a la naturaleza sumamente deleznable de la roca que los forma (magnesiana), sobre cuya cúspide no se aventura nadie por los continuos desprendimientos», y en segundo lugar, «por no es Riscos Blancos, el risco más descollado de todos aquellos contornos». También cita a Hoya del Almogarén, a los pies de Riscos Blancos, donde no encuentra nada.

Hoya del Almogarén, según la Comisión de Historia, es un llano que ha sido cultivado durante generaciones,  por donde pasaba el camino real, que conducía de Tunte al barrio de Risco Blanco y la Cumbre y que según Antonio Domínguez (2025), el origen del topónimo podría referirse a alguna de las cuevas abiertas en sus vertientes.

Sin embargo, aunque no encuentra lo descrito por Marín, sí encuentra un ‘almogarén’, a un km de Risco Blanco (pero a medio día de camino, a caballo, desde Tunte), en El Campanario en la zona más alta de la Cumbre, que bautiza como Pilas de Los Canarios. Es un solapón de roca, con cinco cazoletas y canalillos con un afluente de agua, que considera que no es el templo descrito por Marín de Cubas y ya apunta a «que no vio el almogarén el tal historiador, y lo describió por referencia».

Aunque Grau Bassas, solo se refiere a este sitio como El Campanario, según René Vernau (1889) el sitio era conocido por los lugareños como ‘Almogarén del Campanario’ (citado por ROCJ), lo que no hemos podido comprobar al no localizar su artículo publicado en Revue d'Ethnographie (1889). Para estos investigadores, puede ser confusión de Vernau, por el almogarén sí descrito por Grau Bassas, el situado a pies de Risco Blanco: Hoya del Almogarén. Los investigadores, apuntan la posibilidad de que el mismo error, lo hubiera cometido Abreu Galindo, al situar el santuario aquí (Risco Blanco) porque aquí existía el topónimo, que su fuente original situaba genéricamente en Tirajana. 

 

UNA PROPUESTA DE EXPLICACIÓN

Los Almogarenes

Grau Bassas, cree que Marín de Cubas nunca estuvo en la comarca de Riscos Blancos, y piensa que Las Pilas de Los Canarios, es un almogarén, «no puedo decir si es el de Umiaga, del cual hablan los historiadores, pero sí creo que sea el almogarén a que se refiere Marín de Cubas». Y estamos de acuerdo con él, en que es el Almogarén de Umiaga, pero no es la montaña sagrada de Tirajana.

Conocemos que Marín, en otras partes de su obra, confunde lugares y fechas. A partir de nuestra investigación sobre las últimas batallas de la Conquista (pendiente de publicar), sabemos que Marín incluye en el episodio final de la rendición de Ansite, las entradas que llamamos de Titana y Fataga, que otros autores sitúan en otros momentos, y Valera y Marín, también sitúan en Bentaiga hechos que creemos tienen lugar en el episodio de Titana/Fataga, describiendo unos lugares por otros.

Y esto, es lo mismo que creemos que sucede con el Almogarén de Umiaga, es decir pensamos que las Pilas de Los Canarios es el Almogarén de Umiaga, pero obviamente, los restos no coinciden con lo descrito por Marín para la Montaña Sagrada de Tirajana, que debía situarse en otro lugar, y del que tampoco queda claro, cuál era su nombre.

Y pensamos que Pilas de Los Canarios es el Almogarén de Umiaga, en función de las características que para el término ‘almogaren’ analizaron los trabajos realizados por la Comisión de Historia y Etnografía de Canarias (1990), y por ROCJ (2000) investigando las variantes existentes en la toponimia que han llegado hasta hoy, así como dicho término citado en documentos antiguos y encuestas orales, que entra en confrontación, a lo descrito en las fuentes historiográficas.

Empezándo por estas fuentes, los primeros que nos hablan del término, son Abreu Galindo (c. 1595) y Torriani (1592), que recogen la información, según los investigadores, de una fuente común. Abreu nos relata:

a las casas de oración, que llamaban almogaren [...]Tenían casas donde se encomendaban al Dios que estaba en lo alto [Acorán], que decían almogaren, que es “casa santa”; las cuales rociaban todos los días con leche, y para ello tenían muchas cabras diputadas, y no les quitaban los garañones en todo el año, porque no les faltase la leche.

Y las casas parece que eran modestas, puesto que continúa Abreu Galindo diciendo que los canarios no «tenían templos sino unas casas pequeñas donde hacían sus devociones».

Y Torriani, reafirmando el derecho de asilo en los lugares sagrados:

cuando saqueaban alguna villa, respetaban a las mujeres y a los hijos de los enemigos, y no entraban en las casas de oración, que decían almogaren, sino que las respetaban en sumo grado, como también todas las cosas que estaban dedicadas a la divinidad,...

Recordamos que Marin de Cubas describe el almogarén como «una cassa de piedra sobre un alto risco en Tirajana», reafirmando el dato en otras partes: «La primera [casa] era “almogaren ”, que es una casa sobre un alto risco de Jumiaia», confirmando el dato Gómez Escudero: «Tenían otra casa en un risco alto llamada Almogarén, que es casa sancta; allí invocaban i sacrificaban regándola con leche todos los días, i que en lo alto viuia su Dios i tenían ganado para esto diputados» corroborándose también la existencia de un ganado sagrado para los ritos.

Marín, también nos describe para la montaña sagrada de Tirma, una «casa tamogante» (como veremos, creemos que su traducción es casa o adoratorio pequeño) y describe una «hermitica de Tirma», corroborando lo expresado por Abreu. Andrés Bernáldez (1488-1513), cronista de los reyes católicos, en copia manuscrita del s. XVIII, de su obra perdida, que dimos a conocer, nos vuelve a confirmar esta casa de Tirma, volviendo a nombrarse el rito del derramamiento de leche:

tenían una casa de oración: llamaban allí atirma, e tenían allí una imagen de palo, tan luenga como media lanza, entallada con todos sus miembros de muger desnuda, con sus miembros de fuera, y delante de ella una cabra de un madero entallada, con sus figuras de hembra que quería concebir, y tras de ella un cabron entallado de otro madero, puesto como que queria sobir á enjendrar sobre la cabra. Allí derramaban leche y manteca parece que en ofrenda o diezmo o primicias e olía aquello allí mal a leche o manteca.

Nos cuenta Ahmed Sabir que la leche sigue formando parte de los rituales amazig actuales del sur de Marruecos: «se rocia la leche por el suelo y sobre todo las esquinas de la nueva vivienda, antes de pasar la primera noche, con el objetivo de purificarla o bendecirla».

Desbordamiento del mar de nubes y nublados, pies de embate, en la Cumbre. https://pintaderacanaria.blogspot.com

En contraposición a lo descrito en las fuentes historiográficas, la investigación nos viene a decir que los almogarenes no son casas. Así, en 1990, la Comisión de Historia y Etnografía de Canarias, publicó un artículo en La provincia, con el título ‘El Almogarén, ¿lugar de reunión?’, con amplia información recopilada sobre el término ‘almogarén’ en documentos antiguos, en la toponimia y a través de encuestas orales. Posteriormente Francisco J. Gil Rodríguez, miembro de la Comisión, realizó ampliaciones de ese trabajo en 2007 y 2017 en su blog “Aseysele”.

En su valioso trabajo de investigación, la Comisión examina distintos topónimos en las fuentes registrales y en la toponímia actual: Piedra Mogarén (Ayacata de Tejeda), Cueva Mogarén (Tejeda), Mogarén Chico y Mogarén Grande (Tirajana), Hoya del Almogarén (al pie de Risco Blanco), Lomo Mogarenes (Cruz de Acusa), Montaña Mogarenes (Tasarte), El Mogarén (El Helechal, Valsequillo), El Mogarén (Artenara), El Mugaren (Taidia), Los Mugaretes (Gáldar), El Mogarén (Tejeda), El Almogarén o Mogarén (La Plata), y Mogarén (Tejeda).

De su trabajo, se deduce que el almogarén hace alusión en general a solapones de riscos, y cuevas, con un manantial o afluente de agua o relacionado con el agua, lugares de reunión/refugios, no necesariamente en lugares altos, pero sí en puntos estratégicos de paso, de personas y ganados, en rutas de trashumancia y cercanos a áreas de pasto y corrales. Los relacionan también con la ‘tosca blanda’ es decir con la toba y definen la ‘piedra mogarén’, de color rojo intenso o bermejo, muy fácil de trabajar para elaborar piedra de cantería, o en nuestro caso para excavar las cazoletas. En este sentido según Ahmed Sabir (2001), el color rojo tenia una connotación muy profunda, de lo que no se conoce motivo, en la sociedad amazig en general y en Sus y Dra (Sur de Marruecos, la parte más cercana a Canarias) de modo especial, relacionado sobre todo con los ritos y creencias religiosas.

En el año 2000, los arqueólogos Ángel Rodríguez Fleitas, Jorge Onrubia, Carmen G. Rodríguez y José Ignacio Sáenz (ROCJ), vinculados con la gestión de la Cueva Pintada de Gáldar, publican un artículo en la misma línea, con el título ‘Los Almogarenes prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria’, y delimitan el término ‘almogarén’, aún mas: Son «abrigos naturales formados por una oquedad o una solapa rocosa, “cejos” de risco a menudo ligados, como paraderos o corrales de pastoreo».Y hacen referencia al más antiguo conocido en fuentes documentales, el de 1547 en El Gamonal (Monte Lentiscal, Santa Brígida), que caracterizaría para ellos, el almogarén tipo. En sus proximidades, están las Cuevas de Los Corrales, y una de ellas con una serie de cazoletas y canalillos asociados a un naciente natural, que sería la característica principal de estas estructuras, para estos investigadores.

Cazoleta en Pilas de Los Canarios. franjardo77 en wikiloc.com

 

Concluyen finalmente que, a diferencia de lo que describen las fuentes historiográficas:

el término indígena almogarén ha de reservarse con exclusividad a aquellos abrigos, solapones y cuevas naturales que presentan en su interior todo un conjunto de excavaciones, tanto canales como pocillos, destinadas a captar y almacenar el agua procedente de los nacientes situados en su interior.

Con estas características, enumeran una larga lista de sitios con estas estructuras, que además, tienen en común, el de que están asociados a poblados y «se relacionan con el escarpe cumbrero que, siguiendo las rutas de transhumancia, franqueaban tradicionalmente los ganados para acceder desde las medianías a la meseta central de la isla».

Los investigadores apuntan también a la importancia del agua (la lluvia ocupaba un lugar central en las prácticas rituales) y de los afloramientos de agua y las cuevas, relacionados con el mundo de los genios (los espíritus del inframundo) de gran arraigo en las creencias amazighs.

Por tanto, en función a todo lo comentado, consideramos que Pilas de Los Canarios, en contraposición a Riscos Blancos, era el Almogarén de Umiaga, al que se refería Marín de Cubas, cumpliendo todas las características comentadas sobre los almogarenes canarios. Queremos añadir otra posible característica para estos sitios, con un fin utilitario, como apuntaban también ROCJ: las cazoletas conectadas, servían como receptáculo para acumular el agua en momentos de escasez (además con sombra para evitar la evaporación), con el fin de que pudieran beber los ganados que venían en trashumancia o para las cabras guaniles de toda ese área, finalidad muy importante para la supervivencia de los ganados y en definitiva de la comunidad. En cuanto a la función de refugio lo vemos claramente en Pilas de Los Canarios, abrigo de personas y ganados del mar de nubes y de las bajas temperaturas, que serán extremas en la parte superior del acantilado.

Solapón de Pilas de Los Canarios. https://pintaderacanaria.blogspot.com

 

Ya habíamos hablado de las voces Anmuggar o Almuggar, que los filólogos relacionaron con Amurga y Almogarén. La Comisión de Historia y ROCJ. también inciden en la relación de almogarén con estas voces, y estos últimos nos dicen:

Almuggar y su variante más frecuente, anmuggar, designan, en concreto, las romerías o peregrinaciones organizadas con ocasión de las visitas anuales a los morabitos, esas tumbas de hombres y mujeres santos objeto de un culto ancestral que caracteriza, acaso como ningún otro rasgo, el islam magrebí. Plantear un significado equivalente para el almogaren indígena está sin duda en sintonía, como defienden los partidarios de esta asimilación, con lo que sabemos de las concentraciones y procesiones ligadas a las prácticas rituales que tenían lugar en algunos de los santuarios de los naturales [las rogativas de lluvia].

El filólogo Ahmed Sabir, de la Universidad de Agadir, que dedica ocho paginas de su obra sobre los paralelos lingüísticos (2001), a las voces que estamos tratando, propone dos opciones para el significado de la voz Almogarén: siendo el primero y lógico el plural de almoggar, pues en tamazigh se añade una ‘n’ para definir el plural. Pero la hipótesis más probable para Sabir es que «-n» en taselhit equivale a la preposición ‘de’ castellana (de igual manera a lo que vamos a expresar para tamogante), por lo que Almogaren se podría interpretar como Almoggar de …’, haciendo referencia la segunda parte, al nombre del santón o personaje enterrado en ese lugar, o sobre el que se hace la peregrinación, o al que se le rinde culto.

Por tanto, para Almoggar-n-Umiaga, el nombre del personaje o ente al que se le rendia culto, sería Umiaga (de la misma forma que con Acorán en Tamogant-n-Acoran), por lo que podríamos tener una explicación para este almogarén específico, pero nos faltaría el apellido para el resto de los almogarenes, del que por el momento solo podemos especular para buscar una explicación: ¿con el tiempo se habrían perdido?

Las Tamogante en Acoran

Por otro lado, como hemos visto a lo largo del artículo, tenemos una contradicción entre el nombre: ‘Almogarén’ y sus características comentadas, con las descripciones de los historiadores para este término: «casas de oración» o «casas santas», que eran casas pequeñas. Según la descripción de Marín de Cubas para el Almogarén de Umiaga, además de esta casa, había un pireo o ara de sacrificios, un cerco o muralla de piedras y una capilla, posiblemente una cueva, con momias en su interior, situándose en lo alto de la montaña sagrada de Tirajana, que por tanto no podía ser las Pilas de los Canarios.

Y será también Marín de Cubas, el que nos de una posible solución, con el nombre que le da a la casa de Tirma: «Casa Tamogante». Así, ROCJ son partidarios de la denominación ‘Tamogante’ o ‘Tamogante en Acoran’, para estas ‘casas de oración’, y no el de ‘Almogarén’, que utilizaron Marín de Cubas y Escudero para la de la montaña sagrada de Tirajana, y Torriani y Abreu, en general para estas estructuras, lo que hace preguntarse a ROCJ, si no seríaAlmogarén’ una interpolación o error en la fuente común de ambos autores.

Además, con esta denominación, se constata y se destaca, el pequeño tamaño de estas casas. Así, la construcción lingüística de Tamogante nos indica en la lengua amazigh un diminutivo y de hecho la tamogante en acoran, la «casa» de las magadas, de la que nos informan por vez primera Abreu Galindo y Torriani, a partir de una fuente común, es traducida como «pequeña casa de dios» o para Torriani «templo de dios», constatando Abreu que eran «casas pequeñas».

Nos describen, ROCJ(2000), la probable traducción de Tamogante en Acorán, indicándonos las características de las lenguas amazighs, en las que los diminutivos serían su femenino, que formalmente se realiza añadiendo ‘t’ al principio y final de la palabra (t-...-t)t-amogan-t, «seguido de la partícula de genitivo n (en en notación castellana) correspondiente a la preposición “de”, y Acoran, nombre al que numerosas fuentes coinciden en dar el significado de “Dios”», por lo que su traducción en función de las fuentes, podría ser ‘pequeño oratorio (casa de oración) de Dios’, o ‘pequeña casa de Dios’ o ‘casita de Dios’.

Siguiendo con la característica del pequeño tamaño de estas casas, según Abreu Galindo, los canarios no «tenían templos sino unas casas pequeñas donde hacían sus devociones», confirmándolo Marín: «Los paganos, que adoraban a el Sol y Luna y a Iupiter, no tenían templos, sino montones de grandes piedras [¿mojones?], i en los altos riscos hacían corrales que les servía de templo», volviendo a nombrar los cercos de piedra de las montañas sagradas y posiblemente a los mojones. Por ello, entendemos que las casas, que no tenían el tamaño para ser consideradas como templos, debían llamar la atención y destacar por esta particularidad.

Y Marín también describe las Tamogante en Acoran: «Eran sagradas también las Casas de las Maguas [...] era una cerca de pared, casa y cueva habitación de muchas doncellas», en la que se gozaba del derecho de asilo: «Los riscos sacros eran asilo de malhechores, y lo mismo las Casas de las Vírgenes». Que podría describirnos perfectamente, los restos que tenemos en la cumbre de Montaña Tabaibas: una cerca de pared de piedras, una cueva y unas construcciones destruidas que pudieran ser una casa.

Y creemos que esta casa, la «Casa de las Maguas», se refiere, no a la residencia, sino a la casa de la montaña sagrada (de las dos) de la que hacían uso las magadas, donde derramaban leche todos los días, en el interior de esta pequeña casa y desde donde partían para hacer el rito de las rogativas de lluvia. Y pensamos esto, porque según las descripciones, la clausura de estas ¿sacerdotisas? era rigurosa, de donde salían únicamente para hacer los ritos y en días determinados para los baños de mar. En la residencia, que debía estar en las cercanías de la montaña sagrada, estaban muy protegidas, «enserradas, a manera de enparedamientos» (Ovetense), y «tenía pena de la vida el hombre que fue a uerlas o encontrarlas i hablarlas» (Escudero), donde vivían estas doncellas vírgenes en recogimiento (Abreu), por lo que no parece que esta residencia fuera donde se refugiaban los delincuentes, y donde se gozaba del derecho de asilo, que sí lo era la montaña sagrada de los ritos, y la casa que se situaba en ella, junto a una cueva y una cerca de piedras.

En este sentido el historiador Pedro Agustin del Castillo (1738) relataba: «Manteníanse estas Harimaguadas como los varones religiosos, que vivían aunque juntos, en parajes solitarios y yermos», contradiciendo a otros historiadores que sitúan las residencias de estas doncellas en las poblaciones, lo que era incompatible con su retiro en recogimiento y discreción.

Una de las cuevas camufladas de el poblado de El Coronadero, con muros de protección
 Y tenemos un lugar cerca de Montaña Tabaibas, que pudiera ser esta residencia de las magadas, un lugar adecuado, discreto y escondido a la vista (con pena de muerte para quien lo hiciera), creemos que con un solo acceso, donde protegerlas y controlarlas. Así, a 800 m de Mña. Tabaibas, tenemos un pequeño poblado junto al Arco del Coronadero (Barranco Hondo), señalado por los mismos autores del otro artículo ROCJ, en otra obra: Ìdolos Canarios (2000, p. 282), donde hacen referencia a un «poblado de cuevas naturales asociado a torretas de piedra», que son una serie de estructuras a mitad de barranco, con muros de construcción y camufladas a la vista, muy discretos, pues no se ven desde la parte superior del barranco. En este sitio se encontró la extremidad de un ídolo.

Destacar también, el llamado Ídolo de Juan Grande, conociado al menos desde 1958 y encontrado en una cueva del mismo Barranco Hondo (desconocemos donde, pero sería determinante si hubiera sido aquí), un ídolo/bandeja de madera de tabaiba que representa a una mujer, con características similares a los ídolos de barro (como el de Tara), con triángulo púbico y vulva, extremadamente marcados, indicando su posible vinculación con la fertilidad. 

Lo único que se conoce de este ídolo (en el Museo Canario nos dijeron que carecían de información) es una escueta nota (que adjuntamos con la imagen) en un artículo de la Revista El Museo Canario, de 1958-1959 (pags. 65-72), en inglés con el título: ‘Some domesticated animals from the prehistoric site of Guayadeque, Gran Canaria’, de F. E. Zeuner, paleontólogo y arqueólogo geológico alemán, que fue investigador asociado en el Museo Británico y profesor de geocronología en el Instituto de Arqueología de la Universidad de Londres. La traducción del texto es la siguiente:

Bandeja de madera poco profunda con forma de ubre de cabra, posiblemente utilizada para separar el suero del queso. Nótese la parte superior de la «teta» izquierda. La parte inferior está tallada con la forma de un cuerpo humano femenino con una incisión que sugiere los genitales. Este importante descubrimiento fue interpretado por primera vez por Don Simón Benítez Padilla, quien considera que la madera es de tabaiba (Euphorbia sp)[¿la importancia del cercanoTabaibal, en la ganadería?], lo que, de confirmarse, enfatizaría aún más la conexión con la «leche», ya que las tabaibas arborescentes de Canarias son muy ricas en jugo de leche (sabia). Este utensilio muestra un simbolismo muy interesante combinando la fertilidad humana con la leche de cabra. Bernáldez describe que la cabra desempeñaba un papel en el culto a la fertilidad de los antiguos canarios. Según este cronista, existía en el siglo XIV un templo en el que se veneraban esculturas de un macho cabrío y cabras en acto sexual mediante libaciones de leche. Encontrado en una cueva del Barranco Hondo cerca de Juan Grande, Gran Canaria. Ejemplar en el Museo Canario.

La parte inferior del ídolo semeja los ubres o tetas de una cabra, con lo que se demuestra la trascendencia de la ganadería y la fertilidad de las cabras, para los canarios.  Creemos que además de su gran parecido, pudiera tener la función de encajarse en otras piezas (además tiene otra en la parte superior), lo que pudiera indicar una posible utilidad, relacionada con el transporte del objeto y con el rito de las rogativas de lluvia, llevado a cabo por las magadas.

Ídolo de Juan Grande. F. E. Zeuner, Revista El Museo Canario 1958-1959 (pags. 65-72)

En Marruecos, tenemos también este rito consistente en una procesión de un objeto de madera, pudiendo ser grandes cucharones de madera u objetos huecos que decoran, siendo transportado por doncellas vírgenes, viniendo a simbolizar la ‘novia de la lluvia’, culminando la procesión en la tumba del santón. Esta pieza, viene a ser parte fundamental del rito, como podría ser una virgen en procesión para los católicos.

Marín de Cubas describe la peregrinación a los montes sagrados, como también hacen los otros textos, pero añade un nuevo dato: «a sepulcros», con un fuerte paralelismo con lo que ocurre con los anmuggar en la actualidad, en el norte de África, que como expresaron ROCJ, son romerías a las tumbas de los morabitos con un culto ancestral anterior al islam.

Morabito al Sur de Marruecos. Obsérvese muralla anexa. Chrumps en Wikimedia

 

Y el anmuggar en Marruecos, se realiza también a una casita o ermita, llamada morabito, caracterizada por su pequeño tamaño, donde se sitúa la tumba del santón, objeto de veneración popular, que suele localizarse en despoblado, generalmente en montañas destacadas o junto a ellas y ligada a nacientes o fuentes de agua y a árboles antiguos santificados, a su vez lugares especiales en las creencias imazighen. Una característica resaltable, comparable a las de aquí, es la muralla o muro adjunto al morabito. El lugar de la peregrinación se considera también santuario, como aquí, donde no se hace la guerra y allí también se realizan mercados y festejos. El terreno, el árbol, el pozo y todos los objetos alrededor del morabito se consideran sagrados y la peregrinación al lugar otorga la baraka, protección o gracia divina.

Sumando más similitudes, también en el sur de Marruecos en algunos morabitos, un montón de piedras indica el carácter sagrado del sitio, y si en el lugar no se encuentra el santón, se goza igualmente de su baraca (Domenech, 1951). Y otra función de estos mojones, es la de que también indican los límites del morabito o santuario donde se goza la inmunidad o protección sagrada (Westermarck, 1926), como aquí creemos que pasaba en Amurga.

Umiaga/Umuga, el nombre original de Mogán 

Iglesia de Los Canarios en Montaña de Tauro, posible 'Casa Tamogante'. El Legado: Cultura y Patrimonio

Para ROCJ, con reservas, la traducción de tamogante, sería ‘casita’ y la de amogan, ‘casa’, según deducen de la etimología propuesta por Wölfel a partir del verbo chelja gan, gun, “acostarse”, y además y fundamentalmente, a partir de documentos* de los primeros tiempos postconquista, de finales del XV y principios del XVI, relacionados con cortes de madera (creemos que en el Macizo de Tauro), en los que aparece el topónimo Mogán (la voz t-amogan-te desprovista de sus afijos), citado como ‘Casa Mogan’ o ‘Casa de Mogan’, lo cual sería, según estos investigadores, una traducción del término canario, una reduplicación semántica equivalente a ‘Casa de la Casa’, que ya vemos en Canarias con otros topónimos (Llanos de Aridane → ‘Llanos de Llanos’). 

*Archivo General de Simancas (AGS), Contaduría Mayor de Cuentas, legs.42 y 45/16; y AGS, Registro General del Sello, 9 de marzo de 1504.

Todo ello, cuadraría con nuestra hipótesis, de que la Casa Tamogante, es la llamada ‘Iglesia de Los Canarios’, reminiscencia de su primitivo uso, una pequeña casita (4´5 x 4´5 m), junto con el cerco de piedras que vemos sobre la Montaña de Tauro, que se sitúa sobre el pueblo de Mogán, a tres kms en el barranco, y que el macizo de Tauro era el Santuario de Tirma. Para ello nos basamos en su situación geográfica compatible con la montaña señalada en el mapa de Abrahan Cresques de 1375; por el gran número de mojones de piedras característicos del Macizo de Tauro, al igual que en Amurga; por los restos arqueológicos en su cima, la Casa Tamogante y el cerco de piedras; por ser un macizo caracterizado por una extensión de dos leguas, culminando con el mar, donde, como expresaban las crónicas, existía el derecho de asilo; y por último por la visión espectacular y omnipresente del Teide desde este sitio, que como veremos, pensamos que podría haber sido el Tirma de los canarios.

Gran Canaria en la carta de Abraham Cresques de 1375. Obsérvense las dos montañas, una en el sur de la isla (no en el centro) y otra en el suroeste (no en el noroeste). Biblioteca Nacional de París

Pero tenemos otra explicación para el origen del topónimo ‘Mogán’, creemos que más certera, como vamos a ver, pues, Casa no es una reduplicación semántica sino que proviene de la antigua lengua canaria, pues ‘Casa Mogán’, casi con toda seguridad, es evolución de Casumuga o Casumaga, un topónimo que aparece en la relación de Andrés Bernáldez (1488-1513), de los 35 «lugares [¿comarcas?] y aldeas» que tenía la isla al tiempo de la Conquista. Así, siguiendo la hipótesis de Faneque Hernández, que explicamos en nuestro artículo sobre este tema, de que la lista está realizada con un orden geográfico, tenemos una aldea/comarca entre Areaganigui/Ganigui (Arguineguín) y Atasarti/Tasarti (Tasarte), que es Arecacasumaga/Casumaga (Cas-umaga/Cas-umaya) que correspondería, según esta hipótesis, al área del actual Mogán.

Nótese, que quitando los prefijos del topónimo españolizados, pues según Abraham Louft (2007) el prefijo ar corresponde en el tamazigh, a la preposición ‘hasta’ o ‘lugar de’, lo que interpretamos también como ‘comarca de’, tenemos Casumaga o Casumuga, muy similar a ‘Casa Mogán’ y Umaga/Umuga, muy similar a ‘Umiaga’ y exactamente ‘Umaya’ o ‘Umagya’, si tenemos en cuenta la pronunciación de ‘y’ por ‘g’.

Este descubrimiento, nos puede explicar también la ‘Casa Tamogante’ de Marín y la ‘Casa Atirma’ de Bernáldez, confirmando muy posiblemente, que aquí estaba el Santuario de Tirma.

Faltaría por conocer el significado de cas o acas, del que nos informa Ignacio Reyes en su Diccionario Insulo-amazigh, con una entrada exactamente igual: Cas, documentado para Hierro y Gran Canaria y cuya forma teórica es *akkas, al que da un significado de: ‘quitar, retirar, apartar’; ‘desembarazarse de (algo)’; ‘cosa vieja (que ya no tiene uso y se deja para tirar)’; ’acción y efecto de quitar’.

Por lo que, si tenemos en cuenta esta interpretación, Casumaga/Casumaya tendría un significado de el Umiaga viejo o el anterior Umiaga que ha sido sustituido por el nuevo. Que caso de ser cierto, nos podría explicar lo que cuenta Marín de que el mayor adoratorio y el más importante era Umiaga/Umaya en Tirajana, en contraposición a Casumaga/Casumaya, en Mogán.

Pero esta hipótesis interpretativa, que nos parece convincente y podría explicarnos esta parte del enigma, todavía no nos explica el significado de Umiaga y el porqué de su localización en la cumbre de la isla, en Tauro, según lo que hemos deducido, y creemos en Amurga.

Especulación sobre el significado de Umiaga

Tenemos por tanto, todas las variantes que nos han llegado de esta voz: Omyaya, Umiaya, Humyaya, Umaia, Umaya, Umiaga, Humiaga, que en función de lo explicado en referencia a gy , las podemos reducir a Omiaga, Umiaga y Umaga, añadiendo las que hemos encontrado en Mogán: Umuga y nuevamente Umaga, por lo que tenemos finalmente las variantes: Omiaga, Umiaga, Umaga y Umuga, que por españolización y en conjunción con Cas evolucionan en hipótesis de la siguiente manera: Casumuga → Casa Mogán → Amogán → Mogán.

A partir de aquí, realizar una interpretación del significado de Umiaga/Umaga, sería muy arriesgado sobre todo a raíz de lo que hemos visto en este mismo trabajo, con el anterior ejemplo, en cuanto al proceso de españolización de las voces originales y, además, el riesgo de relacionar palabras por su aparente analogía fonética. Aún así, y con las reservas que debemos tener, y en espera de nuevas aportaciones por expertos en lingüística y nuevos descubrimientos que aporten más luz, nos atrevemos a especular sobre dos posibles explicaciones, en función de determinadas pistas: o como adoratorio, o como ente o personaje al que se adora.

Debemos tener en cuenta para fundamentar estas hipótesis, las características de las lenguas amazighs, con una alta densidad de consonantes, en comparación con las vocales y una fuerte presencia de geminación (pronunciación de la consonante durante más tiempo) y una distinción fonológica entre sonidos tensos y laxos: los primeros "fuertes", generalmente geminados, y los segundos "débiles" o simples. Para entenderlo mejor, relatamos lo que nos explicaba Westermarck (1926), sobre el habla de las tribus del Sur de Marruecos

los sonidos vocales de las palabras están sujetos a grandes variaciones, no sólo en diferentes localidades, sino en la misma localidad, e incluso en la boca de un mismo individuo. La longitud de la vocal, en particular, es una cuestión muy difícil, tanto porque es muy variable como porque permite tantos grados diferentes; y en muchos casos es igualmente difícil distinguir entre la presencia o ausencia de un sonido vocal antes de una consonante o entre dos consonantes.

Umiaga como adoratorio o santuario, evolución de Anmugar

Si estuviéramos en lo cierto en la interpretación que hemos dado a Casumaga/Casumaya, en función de la definición de Ignacio Reyes, sobre Cas, se desprende que Umiaga aquí, no puede corresponderse con un personaje o ente a adorar, que no creemos que se haya dejado de lado, para ser sustituido por otro. Más convincente, parece la opción de que Umiaga haga referencia al adoratorio en sí, a la propia estructura o construcción que, parece que se ha desechado o ha pasado a cobrar menor importancia, en consonancia a lo expresado por Marín, «el mayor adoratorio donde hacían romerías era Almogarén de Humiaya, que es una casa de piedra», en Tirajana.

Maximiano Trapero nos cuenta que Mogán podría estar relacionado con los términos mogarén/almogarén y con el topónimo de La Palma Amagar y con la expresión tamogante en acorán y a su vez relaciona almogarén, al igual que Sabir y Louft, con Amurga y con almoggar y anmuggar como ya hemos visto. A su vez ROCJ, relacionan Mogán con Tamogante.

En esta linea, podríamos relacionar tamogante con el diminutivo de anmoggar (Tanmoggart). Y a partir de ahí, Amogan, ya vinculado con Umuga, con Anmuggar y por tanto, Anmuggar con Umuga. Ahmed Sabir nos propone Talmoggart, (Tanmoggart) para el femenino o diminituvo de Anmoggar, que no existe en la actualidad. Pero, sí pudo haber existido en el pasado, pues el comerciante escocés, George Glass, documentó la voz talmogaren en 1764, lo mismo que el naturalista francés Sabine Berthelot, en 1842, en la variante silha del tamazight, que se habla en el sur de Marruecos. Recordando que la -n equivale a la preposición de, podríamos formar la frase: Tanmoggart-n-Acoran, que por la evolución de estas voces en castellano, tendríamos nuestro Tamogante en Acoran. Y la traducción, en consonancia con las fuentes historiográficas, ‘pequeño adoratorio de dios’, refiriéndose a las pequeña casas, que hemos señalado, en los dos montes sagrados, junto a la cerca de piedras.

Ya habíamos señalado esta hipótesis, al vincular Umiaga con Amurga y con Anmuggar, cuando creíamos que los dos términos nombraban el mismo territorio, al asociarse Umiaga al norte de Amurga, por Moreno y Álvarez. Y el Almogarén de Umiaga, por tanto, debía ser ‘Almogaren de Anmuggar’, una reduplicación semántica, como hemos explicado, y por eso tendríamos tres Anmuggar (adoratorios): en Amurga, en Pilas de Los Canarios y en Mogán (Tirma), aunque como hemos visto en Pilas de Los Canarios, no del tipo tamogante. 

Umiaga, ente al que se adora por el que se jura, evolución de Amago

Nublado, pie de embate, ¿magio? al amanecer en Castillo del Romeral. Pepe Enrique Melián

Ya hemos explicado ampliamente en anteriores artículos, ya citados, nuestro planteamiento de que Amago era el nombre del Santuario de Tirajana, que se situaba en Amurga, reafirmado con el topónimo
Amoxo, localizado antiguamente en el poblado canario que se situaba en el actual ‘Abajo’ (‘Salinas de’, al pie de Mña. Tabaibas), que creemos evolución de Amajo, que a su vez, pensamos está relacionado con los majos o magos, espíritus de los ancestros y con Magec, por el que hacían el juramento sagrado (con lo que se descartaba Amagro).

Si el prefijo Cas, tuviera un significado diferente al que se ha planteado, tendríamos que sugerir Umiaga, como el nombre del santón o personaje al que se dedica el Anmuggar, y por el que se produce la peregrinación, en consonancia a lo que sucede en Marruecos.

Nos relataba Abreu Galindo: «y quien juraba por Tirma o por Umiaya lo había de cumplir por ser juramento grave», aunque no citaba el juramento, que en función de lo que nos cuentan las crónicas, en correspondencia con los otros juramentos, debía ser Atis Maga (por Umaya/Umaga), relacionable perfectamente con Atis Mago o Tismago, juramento en la crónica Matritense y en Escudero, fundamentado también en que los dos nombres tienen la misma raíz M-G. Por tanto, según esta hipótesis, Umaya/Umaga es otra denominación de Amago.

Y, como ya hemos explicado, creemos que Amago, hace referencia al lugar de los magos, en relación a las voces majo, mago, maxio (Escudero) y majo y magio (Marín de Cubas), que para Marín se aparecían en el sur de la isla en forma de nubes, en la zona de confluencias de vientos y calmas (Mña. Tabaibas), para nosotros los pies de embate, esas nubes que toman extrañas formas en función de los remolinos de viento, que también tenemos en la cumbre, en el desbordamiento del mar de nubes. Estos entes, designaban para los antiguos canarios a los «encantados» o almas de los difuntos, espíritus o fantasmas de los antepasados, en consonancia con la costumbre del juramento por los ancestros, una de las tradiciones más sagradas y antiguas de la cultura amazigh, fuertemente arraigada tanto en el norte de África como en Canarias.

Así, en referencia a los antiguos libios, Herodoto en el s. V A.C., relataba la costumbre de los nasamones que juraban por los hombres que se decía que habían sido más rectos y valientes, poniendo las manos sobre sus tumbas; y practicaban la adivinación, visitando los túmulos de sus antepasados y sus sepulcros en cuevas, donde se acostaban a dormir, trasmitiendo los espíritus por medio de sueños los oráculos que guiaban sus acciones. Más aún, Pomponio Mela en época romana, nos habla de los Augelae, que de la misma manera que pensamos sucedía aquí, divinizaban a los espíritus de sus ancestros, juraban por ellos y les hacían consultas sobre el porvenir y las decisiones a tomar. El culto a los santos, en la actualidad en el pueblo amazigh, sigue las mismas costumbres en torno a los morabitos, ya comentados.

En Tenerife, el nuevo mencey, el día de su nombramiento, juraba sobre el hueso de su antepasado más antiguo. En general, en estos pueblos, al jurar por el ancestro más ilustre de su linaje, el individuo se comprometía a actuar con el mismo honor y valor que sus antepasados y el acto representaba un vínculo profundo con su identidad y memoria colectiva. Creían que los espíritus de sus muertos eran protectores que influían en la vida de los vivos. Incumplir el juramento suponía una deshonra que afectaba a toda la familia o comunidad.

Y el juramento por los ancestros estaba relacionado también con los cultos astrolátricos, pues creemos que Marín de Cubas refiere que con Atis Mago, «juraban por Magec que es el sol», y que «el alma tenían por inmortal hija de Magec» y «a los fantasmas llamaban magios, hijos de Magec», vinculando el culto solar con los ancestros, atestiguado también con el gran número de yacimientos en la isla relacionados con este culto, con alineamientos espectaculares como el de El Coronadero; o el de las seis cuevas cupulares con claraboya descubiertas hasta el momento, destacando la de Risco Caido; o el de alineamientos de torretas y otras estructuras en solsticios y equinoccios con montañas destacadas, como El Teide, Mña. Tabaibas, Mña. Tauro y otras.

Nos habla Bethencourt Afonso (1912) de la costumbre de los guanches en el momento de la muerte: «afrontaban el supremo instante con valor resignado, procurando morir con la vista fija y las manos levantadas hacia el sol, y si era de noche mirando el fuego sagrado que ardía en la puerta de la choza». Según tradición antigua en Tenerife, de la que nos informan Alfredo Mederos (2011) y Jose Farrugia (2025), ‘el sol de los muertos’, es la luz anaranjada al ponerse el sol en el atardecer, que según la creencia, son las almas de los difuntos que están en proceso de descansar con Magec, en proceso de pasar al otro lado. En consonancia con lo descrito por Marín de Cubas, el destino de las almas de los difuntos era el ir a descansar junto al sol, lo que también recoge Tejera Gaspar (1988) hecho que atestigua nuevamente, la vinculación del sol con las almas de los ancestros. 

Los últimos rayos del sol de la tarde cubren los mojones del Coronadero durante el solsticio de invierno, reflejando los mojones una luz rojiza anaranjada, que debía representar una hierofanía importante para los canarios. Jose Rodríguez

Hacer mención, a que el filólogo Ignacio Reyes interpreta Tirma a partir de *ttir-magh , como ‘invocación al Sol’ y Tir, a partir de *əttir , como ‘invocación, solicitud, demanda’. Aunque no lo expresa, entendemos que Magh, debería ser interpretado como el sol, y de hecho traduce magec a partir de *magheq, como ‘que posee resplandor, es brillante’, en referencia a las fuentes que identifican magec con el sol. Con ello tendríamos que Tirma, o ttir-magh seria el juramento por Magec, que interpretamos que representaría lo mismo que Tismago (Escudero), nuestro Atis Mago, en definitiva el juramento por los ancestros o por el sol.

Por último, y relacionado con lo anterior, tenemos que hacer referencia a un topónimo, que pudiera tener relación con todo lo que estamos tratando y con Amago, que se sitúa en el mismo lugar que Pilas de los Canarios: Lomo de Magaz junto al Campanario y Barranco de Magaz, conocido también como Barranco de La Audiencia, uno de los barrancos más verticales de la isla. Trapero lo cita en su Diccionario de Guanchismos, como Magás.

 

EXPLICACIÓN DEL ALMOGARÉN DE UMIAGA EN LA CUMBRE DE LA ISLA: TIRMA, EN RELACIÓN CON EL TEIDE Y AMAGO, EN RELACIÓN CON FUERTEVENTURA

Independientemente de las anteriores hipótesis, podemos preguntarnos el porqué de este adoratorio en lo alto de la isla y el equívoco de Abreu Galindo y Marín de Cubas, confundiéndolo con, el que creemos verdadero Santuario de Tirajana. Pensamos que podríamos tener también una interpretación sobre ello, con las reservas debidas comentadas que debemos tener en estos casos.

La hipótesis ya fue planteada, por Grau Bassas (1886) también pionero en la búsqueda de las dos montañas sagradas, y recogida y señalada nuevamente por Tejera Gaspar y Jiménez González (2008). Grau Bassas, examinando la montaña que hoy conocemos como Tirma, no encontrando vestigios destacados, como los descritos en los textos antiguos, ni tampoco grandes desniveles o precipicios, en los que se citaba, se practicaban las inmolaciones o desriscamientos rituales (sí los tenemos en Mña. Tauro), la intenta localizar en otros lugares y propone que pudiera ser que el juramento Atis Tirma se realizara con motivo de la visión del Teide, omnipresente en todas las vistas del horizonte oeste de la isla.

El Teide desde Montaña de Tauro. lainakai.com

 

Tejera y Jiménez relacionado con ello, apuntan en esta línea y proponen que el Teide era tomado como referencia importante para los habitantes de otras islas, puesto que los yacimientos asociados a manifestaciones religiosas estaban orientados a esta montaña. Estos investigadores reiteran esta referencia por la presencia en el horizonte de una alta montaña con un vértice especial y diferenciado en su cumbre nevada, el punto de unión de cielo y tierra, el concepto de Axis Mundi, del que nos habla Mircea Eliade y estos investigadores para Canarias.

De la misma manera, razonamos paro Amajo y su juramento: Atis Mago o Atis Miagya o Atis Majo (o sus variantes), que se hacía con la vista en Jandia, por lo que la visión ocasional de las montañas de Jandia, podrían ser la representación de Amajo, relacionado también con las almas de los difuntos. Cobrando suma importancia, según lo que hemos explicado anteriormente, el sol naciente o poniente sobre estos sitios. Con ello se explicaría la adoración de Amajo también en la cumbre, donde Pilas de Los Canarios se encuentra frente al horizonte este, con vistas a Jandia y al sol naciente, además relacionado con el mayor precipicio de la isla (850 m), en hipótesis, la mejor opción para las inmolaciones sagradas.

Y nosotros, hicimos un descubrimiento (2024), que apunta en esa línea. Así, sospechábamos que la inmolación de Bentejuí y otros personajes gritando el juramento Atis Tirma, en Ansite, en el llamado «Despeñadero de Tirma» (Ovetense) podría haberse realizado en un punto con visión del Teide en Amurga. Y pudimos confirmar la vista del Teide, desde el Risco del Drago, donde se situaba el mayor precipicio de toda este área (575 m), cercano al probable Ansite (Morro de Los Solapones- Fortaleza de Amurga). El Risco del Drago es el punto más alto de Amurga, situado en su vértice norte (en forma de punta), desde donde solo es visible el Teide, en este sitio, en un espacio de una decena de metros. 

El Teide, visto desde la punta de Risco del Drago. Imagen izda. recreación Google Earth. Dcha. imagen borrosa por la calima, Ico Melián
La Crónica Ovetense en el episodio de la Rendición de Ansite, nos habla del desriscamiento de Bentejuí en Tirma:

lo qual, uisto por el que pretendía la ysla, se apartó dellos con grandísimo enojo y se fue a vn despeñadero que llaman de Tirma y él y vn muy amigo suyo se abrasaron de allí abajo y se hisieron pedasos […] y lo mismo se dice que hicieron dos mujeres canarias en otro risco y despeñadero de este, y ahora se llaman despeñadero de las mujeres.

Este hecho es imposible en la montaña que conocemos hoy con el nombre de Tirma, además muy alejada de Ansite, por lo que dedujimos, a partir de la hipótesis de Grau Bassas, que Tirma podría nombrar a los riscos donde se realizaba esta práctica, que debían tener una vista directa sobre el Teide. En nuestra obra, acerca de las últimas batallas y fortalezas de la Conquista, pendiente de publicación, creemos detallar de forma pormenorizada cómo, dónde, cuándo y porqué se desarrollaron los hechos, con especial detalle para Ansite, y creemos que podemos confirmar la ubicación definitiva de Ansite, en las cercanías del Risco del Drago (con amplio consenso por parte de los investigadores), y también creemos, con las máximas posibilidades, que debía ser aquí, donde se realizó esta inmolación ritual, con la visión del Teide.

Cedeño, nos vuelve a nombrar Tirma como risco de inmolación: «Un canario noble peleando con los españoles y viéndose concluido se despeñó de un alto risco  llamado Tirma y hoy el "Salto del Caballero"». Por lo que deducimos acerca de estos episodios, o que ocurrían cerca de la actual Tirma, lo cual es demasiado improbable (imposible por no contar con despeñadero), o que debían haber muchos Tirmas.

Escudero nos habla también del sitio de la inmolación de Bentejui, como «un risco pendiente que hace un grande despeñadero», llamándolo «parte o risco […] de Tirma». Y nos dice que «cercano a este risco hay otro Tirma […] donde se arrojaron dos mujeres por no ser prisioneras que llaman el “salto de las mujeres”», corroborando también el «despeñadero de las Mujeres» de la Ovetense. Escudero parece relatar que se le da el nombre de Tirma a los lugares de inmolación.

Este ‘Salto o Despeñadero de Las Mujeres’, cercano a Ansite, pudiera ser el Roque Almeida o Talayón, a 600 m de Risco del Drago, llamado también de Juntamujeres, hipótesis ya apuntada por Gil Rodríguez y la Comisión de Historia en 1992, donde se cita una leyenda contada por los pastores de Arteara y Fataga, que narra la historia de dos mujeres desriscadas en ese sitio durante la Conquista. Hay que hacer notar que sobre este roque hay dos mojones de piedra al igual que en Risco del Drago tenemos al menos uno derruido. Desde aquí, no se ve el Teide pero sí Jandía y Pilas de Los Canarios, junto a Pico de Las Nieves, la mayor altura de la isla.

Finalmente, en esta relación Tirma/Teide, queremos dejar constancia, con las debidas reservas, de que El Teide ya fue vinculado anteriormente con Tirma. Así, Alexander von Humboldt, visitó Tenerife en 1799, lo que recoge en dos capítulos de su obra publicados con el título Permanencia en Tenerife (pag. 238, 324), y nos refiere Aya-Dyrma, como otro nombre del Teide. Humbold recoge esta información de Georgius Hornius, un geógrafo e historiador alemán del s. XVII, en una obra sobre el poblamiento de América, De Originibus Americanis (Sobre los orígenes americanos, 1652, pag. 203), donde cita  Ayatirma (que recoge de López de Gómara, 1552) y relaciona Tirma con Dyris, la denominación, según Estrabón, Plinio y Solino, que los antiguos mauritanos daban al monte Atlas, la cumbre más alta de Marruecos.

Reiteramos las reservas que debemos tener sobre este testimonio, pues López de Gomara, cita a Ayatirma, sin ninguna relación con el Teide, en contextos de inmolaciones rituales. Hornius, cita Ayatirma a partir de Gomara, y pudo haber confusión de la montaña más famosa de Gran Canaria, por la de Tenerife. Hornius, fue alumno y profesor en la universidad de Leiden, la más antigua de Holanda, que fue posesión española, podría haber obtenido la información a raíz de los intercambios producidos por el comercio del azúcar de Flandes con Gran Canaria a principios del XVI. Por otro lado, apuntamos el dato, porque tenemos el topónimo Ayatimasquaya, también documentado como Ayadimas-caya o Ayatimas-guaya en la Caldera de Taburiente en La Palma, que según Abreu Galindo significa ‘bajo los riscos’, que pudiera confirmar este topónimo en relación con la visión del Teide.

Además, tenemos otra relación con Holanda, una pintura en el Rijksmuseum de Amsterdam (c. 1520), que diversos investigadores relacionan con Gran Canaria, que representa los inicios de una batalla en la que tropas castellanas se van a enfrentar a nativos desnudos de tez clara con barbas, en un paisaje montañoso junto al mar, donde vemos un arco de piedra y una montaña destacada en el paisaje, que parecen representar la Batalla de Tirajana, el Arco del Coronadero y Mña. Tabaibas. 

Posible representación de la Batalla de Tirajana, donde en hipótesis vemos el Arco del Coronadero y Mña. Tabaibas, Jan Mostaert de Haarlem, Rijksmuseum de Amsterdam.

Amago/Amajo en relación con Fuerteventura

Pero parece que, con Amajo/Amago tenemos más certezas y podemos relacionarlo, con mayor garantía, con Fuerteventura. De esta manera, nos cuenta Maximiano Trapero en su Diccionario de Guanchismos que Torriani (1590) en referencia a Lanzarote y Fuerteventura, citaba que los antiguos llamaron a sus isla Maoh, de donde los naturales se dijeron mahoreros y que por zapatos llevaban un pedazo de cuero de cabra que llamaban maohs. Abreu (c. 1595) en un principio dice que las dos islas no tuvieron nombre aborigen, para después decir que se llamaban mahoreros, por el calzado que llamaban maho, y por ello se le dio ese nombre a la isla. Espinosa (1594) también nos habla del etnónimo de los de Fuerteventura como mahoreros. Continua Trapero expresando que en la actualidad la palabra majo ha pervivido en el habla popular solo en El Hierro, con el mismo significado: el calzado rústico de los pastores, pero sí ha pervivido en la toponímia de Lanzarote y Fuerteventura, atestiguando sin duda la referencia a los aborígenes de estas islas y por último Gaspar Fructuoso (1586-1590) (citado por Alvar López, 1969) es el autor que nos describe por vez primera el término mahorero (maforeiro trasladado al portugués).

Ignacio Reyes (2017), en su diccionario insuloamaziq, indica que Mahorata es el nombre asignado a las islas orientales por la transmisión textual y que su significado era el de la tierra de los hijos del país o de los naturales’. Reyes, sigue al filólogo Alvar López (1968), en el sentido de que las voces maho/majo/mago, son una misma voz y tuvieron mismo origen y designaban a los ‘paisanos’ en sentido de ‘del mismo país o lugar’. Y este autor relaciona el etnónimo, con canarismos habituales en diferentes islas (Tenerife, Gran Canaria) como maúro y mago, con el significado de ‘hombre del campo, rústico, bruto y poco social’ con sentido despectivo, que para nosotros podría ser una reminiscencia de los primeros tiempos tras la conquista, de como se llamaba a los antiguos canarios, según como ellos se llamaban a sí mismos. De la misma forma, lo relaciona con Benahoare (ahoare) nombre indígena de La Palma, que es traducido por Abreu y por Torriani, con el significado de ‘país, tierra, patria’, en el mismo sentido que Alvar para Majo. Y para Vycichl , Wölfel y Reyes, Benahoare era el ‘lugar de los antepasados o los ancestros’, que por comparación tiene el mismo sentido, según lo que estamos exponiendo, que podríamos darle a Majo o Amajo para Fuerteventura y Lanzarote.

Y en consonancia con Alvar, el profesor Barrios Garcia, nos dice que majo «es relacionable lingüística y semánticamente con el etnónimo con el que se denominan a sí mismas las poblaciones comunmente llamadas bereberes» y citando a Salem Chaker nos habla de Amaheg con variantes dialectales: Amaheg, Amaceg, Amazig, siendo para Prasse la forma primitiva de este término á-mahzíg, muy relacionada a como eran conocidos estos pueblos del norte de África en la antigüedad: mazyies por Hecateo de Mileto en el s. VI A.C.,o maxyes por Heródoto de Halicarnaso en el s. V A. C.  Barrios nos señala amahag, literalmente nuestro ‘Amajo’, como la forma más cercana según los estudiosos al majo de los canarios, procedente de la variante dialectal de los touaregs del Ahaggar (Sahara Central, al sur de Argelia), cuyo origen, según su tradición, está en el suroeste de Marruecos al este del Monte Toubakl, las montaña más alta del país (pensamos que el Monte Atlas de los clásicos). El sistema tribal de todos estos pueblos, está basado en alianzas de sangre, de ahí la gran importancia de los ancestros, que nos indica la relación con el etnónimo.

Pero lo más importante para nosotros, es que Alvar López, relaciona el etnónimo, con el calzado, pues encuentra maho en la actualidad, como calzado en El Hierro, quizás en la Gomera y el significado antiguo para Lanzarote y Fuerteventura. El filólogo razona que como la voz se encuentra en dos zonas geográficas «discontínuas y marginales», en función del carácter arcaizante de las zonas periféricas «puede suponerse que el término debió tener una difusión pancanaria y que los restos actuales son supervivencias del naufragio de la voz». Y establece la hipótesis que primero fue el etnónimo y después el calzado, se llamó maho a lo que calzaban los majos, que debía llamar mucho la atención. Y que la voz, por tanto, estaba en todas las islas.  

 

 CONCLUSIÓN

A través de este trabajo, se pone de manifiesto que la investigación sobre la toponimia es esencial para arrojar luz sobre las incógnitas de nuestra historia, pues además de representar el mayor patrimonio vivo de la lengua guanche, es un medio fundamental, tal vez el único, a falta de documentos históricos, que nos podría ayudar a desenterrar estos misterios del pasado.

Con las nuevas referencias sobre Umiaga, descubiertas por Víctor Perera, situamos el topónimo sin ningún genero de dudas, en Los Riscos de Tirajana y en los llanos encima de estos. Y en función de las investigaciones realizadas por la Comisión de Historia y por ROCJ, identificamos el Almogarén de Umiaga, con el Almogarén de Pilas de los Canarios, caracterizando a estos espacios sagrados con solapones de riscos, con fuentes de agua y cazoletas.

Por contra y a diferencia de lo expresado por Abreu Galindo, Torriani y Marín de Cubas, las estructuras en las montañas sagradas, no responden a la caracterización del tipo almogarén (descartando Pilas de Los Canarios), sino a pequeñas casas construidas, que tenían la denominación de ‘casas tamogante’, ‘casa Atirma’, ‘tamogante en acoran, ‘casa de las doncellas’, o ‘Casa Mogán’; con un significado de ‘casa de oración’, ‘casa santa’ o ‘pequeña casa de Dios’. Creemos que estas casas, confundidas con la residencia de las magadas, en referencia a la de Tirajana, es la que Marín describe como «una cerca de pared, casa y cueva habitación de muchas doncellas», que describe exactamente la cima de Mña. Tabaibas.

Y la reiterada referencia a ‘casa’ en los textos, sobre todo con la del Santuario de Tirma, podría tener origen en la etimología de ‘Mogán’, con gran probabilidad, evolución de Casumuga/Casumaga, topónimo de la lista de Bernáldez, a su vez ubicándonos Umiaga en Tauro, y con un significado que se desprende según la interpretación que da Ignacio Reyes al prefijo ‘cas’ de ‘el Umiaga viejo´ o ‘el Umiaga sustituido’, que podríamos interpretar como el adoratorio antiguo o sustituido, siendo Umiaga en hipótesis, el nombre dado a estas casas o adoratorios.

Por último especulamos sobre el porqué de la ubicación de las montañas sagradas en lugares que no se corresponden, y una explicación podría ser la de que en realidad Tirma y Amago hacen referencia al Teide y a Fuerteventura, y su visión en relación con los ancestros originen el juramento sagrado, por lo que la montaña conocida como Tirma, deba su nombre a la visión perfecta del Teide y los lugares de adoración con este nombre podrían indicar lo mismo. De la misma manera, procedemos con Amago, donde tenemos al Almogarén de Pilas de Los Canarios y la Montaña de las Tabaibas, con vistas a Fuerteventura, en los contados momentos de su aparición.


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