sábado, 29 de enero de 2011

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO VI. AMAGRO, UMIAYA, MONTAÑA DE LAS TABAIBAS.

Elaboración própia a partir del mapa de la carta arqueológica de SBT, de situación de los mojones o torretas de piedras.

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

En el cuarto artículo de esta serie analizábamos las distintas ceremonias realizadas por los antiguos canarios y pudimos observar la estrecha relación de las mismas con el mar, por lo que habíamos deducido que tales ritos debían ser realizados en montañas sagradas cercanas a la costa.

Por lógica y al desarrollarse las ceremonias en sitios altos, la principal candidata para tales ritos en el macizo de Amurga era la Montaña de Las Tabaibas, lugar que además reúne otra característica, que reafirma la tesis. Según las fuentes escritas todas las montañas sagradas, cuentan con una muralla o muros en su cima o corona, similar a los que se encuentran en esta montaña que domina todo el sur de la isla.

Montaña de Tirma. Foto: estodotuyo.com

Así, según el franciscano Fray José de Sosa las principales montañas sagradas, Tirma y Amagro, estaban cercadas por muros. De la misma forma para Alonso de Palencia (Cuarta Década) y para el bachiller Andrés Bernáldez (Historia de la Conquista de la Gran Canaria) cronistas directos de la conquista, en los santuarios de Tirma y Tirajana había una serie de estructuras, tales como amurallamientos y acaso silos entre las que destacaba una pequeña casa que hacía las veces de adoratorio.

Según Rodríguez Fleitas y colaboradores (Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria. 2002) otros enclaves arqueológicos dispuestos en altura y “amurallados” y a los que se le ha señalado un carácter religioso fueron: La Fortaleza en Santa Lucía, Roque Bentaiga y Cuatro Puertas.

Igualmente en las estribaciones de Montaña de Santidad, (SBT), Montaña de Tauro (Mogán) y Montaña Pelada (Gáldar), existen cercados de piedra de grandes dimensiones y en cuyo interior se localizan estructuras de menor tamaño, de forma parecida a Montaña de Las Tabaibas.

Cuando estábamos redactando estos artículos y llegábamos a este punto del amurallamiento, fue cuando relacionamos todo en su conjunto y nos planteamos más seriamente la hipótesis de si la Montaña de Las Tabaibas, podría haber sido la montaña sagrada perdida, junto con Tirma, que citaban todas las fuentes y centramos la investigación sobre este punto.

Muralla alrededor corona Montaña Tabaibas. Foto Johny García.

Sobre todo porque los dos sitios, que se creen sean esa montaña sagrada perdida por parte de los historiadores y según relatan las fuentes: la Montaña de Amagro en Gáldar y Risco Blanco (Humiaga) en Tirajana, no presentan restos arqueológicos que lo refrenden. Según Ascanio Padrón y colaboradores (2002), en Montaña de Amagro no queda resto alguno que pueda ser relacionado con el mundo aborigen. (Intervención arqueológica en El Tejar (Santa Brígida, Gran Canaria. Primeros Resultados.) y otro tanto de lo mismo podemos decir de Risco Blanco.

Desde luego, Montaña Las Tabaibas o Montaña del Perro como también se la conoce cuenta con bastantes argumentos para ser firme candidata, en detrimento de los otros lugares. Estos argumentos son los que terminaremos de desarrollar en este último capítulo de la serie, que se suman a los anteriores sobre Amurga, el santuario perdido.

LOS TEXTOS HISTÓRICOS.

Dice la Crónica Ovetense, la supuestamente más antigua de entre las conservadas, que:

“Estos canarios tenían por santuario a dos riscos llamados Tirma y Cimarso [Amagro], que tienen dos leguas cada uno en redondo, que confinan con el mar, y el malhechor que a estos cerros se acogía era libre y seguro, y no le podían sacar de allí si él no quería, guardándolos y reverenciándolos como a iglesias, y como acá amparados la casa santa de Jerusalén juraban ellos Asitis tirma y Asitis magro” (cap. 22).

Mojón en Amurga. Fuente: patrinet.net
El supuesto lugar, junto con Tirma, comienza siendo llamado Cimarso o Amagro, y tiene una extensión de dos leguas (unos 10 km.), lindando con el mar. El área de Amurga delimitada por los mojones que pusieron allí los antiguos canarios para marcar este territorio, coincide en extensión con lo que dicen las crónicas, y sabemos por textos que esos mojones tenían la función de delimitar los recintos sagrados. Todo esto lo dábamos a conocer en nuestro segundo artículo de esta serie “El Territorio sagrado delimitado por mojones”.

La extensión de dos leguas descarta a la montaña a la que actualmente se le da el nombre de Amagro, en Gáldar, puesto que a su lado (dentro de un radio de dos leguas - 10 km.) se encuentra Gáldar, la cual, según todas las fuentes, no podía haber sido santuario. En el radio de 10 kilómetros se encuentra incluso Tirma.

Igualmente se descartan las otras montañas sagradas, por alguno de los dos motivos o por estar alejadas del mar o por no contar con un territorio de dos leguas, que se pudiera considerar santuario. Cuatro Puertas, considerado el santuario perdido por diversos historiadores, si bien se encuentra a unos 4 kilómetros de la costa, tenemos que descartarlo, por estar Telde a escasos 5 km y Agüimes a menos de 10, y su altura no se puede calificar por ser impresionante. Por los mismos motivos descartamos a Riscos Blancos, en la Caldera de Tirajana, del que hablaremos a continuación.

Hemos visto que cronistas directos de la conquista citan siempre dos y solo dos santuarios sagrados, que son Tirma y Tirajana para Alonso Palencia y Tirma y Amagro para Jáimez de Sotomayor y la Crónica Oventense mientras que Gómez Escudero, si bien dice que son dos los santuarios cita primeramente a Tirma y a “Amago”para posteriormente nombrar a Tirma junto con el nuevo sitio que sitúa en Tirajana y perteneciente a Telde. Posteriormente y suponemos que siguiendo a Escudero, Marín y Cubas y Abreu Galindo describen ese lugar de Tirajana.

Tunte y Risco Blanco al fondo. Foto: Elsua en Flickr.com

El nuevo nombre del lugar, situado en Tirajana, es escrito en las fuentes de diversas formas: Umiaya, Jumiaga o Humiaga. El término equivale al rifeño “acre umyiyar” que significa piedra blanca y el verbo panbereber “umiyal”, traducido por “ser blanco”. (Alvarez Delgado, citado por Julio Cuenca y colaboradores en la Carta Arqueológica de SBT)
Escudero da a conocer el lugar de la siguiente manera:

“...Tenían otra casa en un risco alto llamada “Almogaren” qe es casa Santa, y allí invocaban y sacrificaban, regandola con leche todos los días y que en lo alto vivía su Dios, y tenían ganados pr. esto difrutados, tambien iban a dos riscos muy altos, Tirma en el término de Gáldar, y otro en Tirahana llamado Humaya y riscos blancos: Juraban por estos dos riscos muy solemnemente, á ellos iban en procesión con ramos y palmas y las Maguas o vírjenes con basos de leche para regar; daban voces y alzaban ambas manos y rostro hacia el cielo, y rodeaban el peñasco y de allí iban e el mar y daban con los ramos...” Pedro Gómez Escudero. Historia de la conquista de la Gran Canaria, Gáldar (Gran Canaria)

Aquí se nombra de nuevo a Riscos Blancos, y por eso se cree que la montaña sagrada estaba en este sitio, conocido en la Caldera de Tirajana, pero ya hemos comentado los inconvenientes de este lugar: la lejanía con el mar y además el no contar con restos arqueológicos tales como murallas o construcciones, que citan las crónicas.

Muralla alrededor cima  Montaña Tabaibas, vista este. Foto: Pablo Guedes.

A las funciones de lugar de refugio y de juramento que a los riscos de Tirma y Amagro atribuían las primeras crónicas, añade Gómez Escudero las de lugar de ofrenda y advocación de los canarios a su dios. Además cita que las “harimaguadas” en sus ritos “rodeaban el peñasco y de allí iban al mar”, lo que nos indica una acción imposible de realizar en Risco Blanco (ni rodear, ni ir al mar) y sí en Montaña de Las Tabaibas.

En cuanto a la descripción de Umiaya, Marín de Cubas (1687) nos aporta nuevos datos:

“El mayor adoratorio donde hacían romerías era Almogarén de Umiaya, que es una casa de piedra sobre un alto risco de Tiraxana, llamado Riscos Blancos, que fueron de Antón de la Santidad, conquistador. Aún allí hay tres braseros de cantos grandes, donde quemaban de todos frutos, menos carne, y por el humo, si iba derecho o ladeado, hacían su agüero, puestos sobre un paredón a modo de altar de grandes piedras...”.

Muralla  alrededor cima Montaña Tabaibas, vista noroeste, semidestruida por obras antenas comunicación. Foto: Johny García.


En otra cita de Marín, tomada de su manucristo original, por Santiago Cazorla (Los Tirajanas de GC) se varía la descripción de las últimas líneas:

“…con grandes losas que hoy se ven allí, como capillas, y otros casarones dentro de un gran cerco; y es el risco el más descollado de aquellos sitios, que no hay hombre que pueda menear una sola piedra.”

Esta última descripción podría corresponder perfectamente con Montaña de Las Tabaibas, si tenemos en cuenta las destrucciones del templo de la cumbre por los mismos conquistadores, más las transformaciones sufridas en la cima a lo largo de los siglos.( ver capítulo V. Los restos arqueológicos de Montaña de las Tabaibas).
Los historiadores del siglo XIX, intentan ubicar el santuario y lo sitúan en distintos lugares. Así Berthelot, lo identifica con Cuatro Puertas (Telde) y siguen su teoría Renné Vernau y Chil y Naranjo.

Víctor Grau-Bassas, realiza investigaciones en Las Pilas de los Canarios, una visera de roca, justo al pie de Los Pechos, en la zona central y más alta de la isla, (se encuentra a 1.926 m de altitud, mientras que la altura máxima es 1.949 m) distante apenas un kilómetro de Riscos Blancos, que a finales del siglo XIX, los vecinos de la comarca designaban, al decir del doctor Verneau, como Almogarén del Campanario. En su excursión a Tirajana el 6 de mayo de 1886, que relata en “Viajes de Exploración a diversos Sitios y Localidades de la Gran Canaria” nos cuenta acerca del lugar:

Los Pechos, Risco Blanco, Altos del Campanario y Pilas de Los Canarios. Foto: Sogecan.

“En el risco más elevado de aquellos sitios, y quizás el más elevado de la Isla, y en la parte más culminante del mismo, existe un Almogarén; no puedo decir si es el de Umiaya, del cual hablan los historiadores, pero si creo sea el almogaren a que se refiere Marín y Cubas, si bien me parece que no vio el almogarén el tal historiador, y lo describió por referencia. Me fundo, primero en que sitúa el santuario en Riscos blancos, sitio en el cual no pudo haber existido nunca, en razón a la naturaleza sumamente deleznable de la roca que los forma (magnesiana), sobre cuya cúspide no se aventura nadie por los continuos desprendimientos; segundo, por no es Riscos blancos, el risco más descollado de todos aquellos contornos, y si lo es el alto del campanario; tercero, porque no es razonable que existan dos almogarenes tan próximos como lo están Riscos Blancos y el Alto del Campanario, porque apenas distaban un kilómetro en línea recta…

….Desde el punto (Tunte) que me dio esta noticia el pastor, J. Monzón, al Alto del Campanario hay medio día de camino, pues se sube La Plata, operación que hice a las seis de la mañana, y caminamos hacia el Este gran parte de la Cumbre, llegándose a caballo hasta la orilla del Risco…

…He examinado detenidamente el sitio y las pilas, y tengo la seguridad de que fueron destinadas a prácticas religiosas y quizás de las más solemnes, pero creo también que en ellas no se ha quemado jamás nada, ni el humo ha servido para agüerar.”

Por tanto Grau-Bassas, descarta también Risco Blanco y sus alrededores por los motivos comentados, que se suman a los nuestros: lejanía del mar, inexistencia de muralla y santuario de 2 leguas de extensión.

En este punto conviene recordar la descripción del monte sagrado, que nos revela Alonso Palencia, cronista directo de la conquista, en la entrada de Pedro Cabrón a “Tirajana”:

“…avanzan y acometen a Tirajana, un pequeño pueblo montaraz y uno de los dos refugios de los canarios; el otro era Thirma. En ambas partes se alzaba un templo bien equipado para sus superticiones. Suben los nuestros a la cumbre del monte. En el cuerpo de guardia del templo, construido a la manera de castillo con toda clase de fortificaciones, no encontraron a nadie más que a un joven y a una bella muchacha que estaba con él. Se defiende el infeliz y prefiere atacar y morir antes que ser cogido. Los nuestros al punto se apoderaron de la joven y destruyeron el templo incendiándolo” (Cuarta Década, 1478-1480).

Muchos historiadores afirman que esta entrada tuvo lugar en el interior de la Caldera y que el “Templo” estaba en Riscos Blancos. Nosotros ya hemos comentado en distintos artículos, nuestros motivos para descartar esta hipótesis, a los que añadimos lo aportado por Grau-Bassas. Nótese además que el propio Bassas, tarda medio día en llegar desde Tunte al Almogarén del Campanario, el candidato mas aparente de la zona, por lo que de ninguna forma Pedro Hernández Cabrón, pudo haber realizado su entrada desde la costa, llegar al “Templo”, realizar el pillaje y regresar a sus barcos “antes de la noche”, y en un solo día, como relatan las crónicas. La versión mas lógica es que el "templo" estuviera en Montaña de Las Tabaibas y que el pueblo que ellos llaman Tirajana, estuviera al pie de la montaña, en lo que debio ser Pozo del Lentisco, todo ello junto a la costa.

LA TOPONÍMIA.

El término Amurga, aparece por vez primera, en unas escrituras notariales en 1618, en referencia a las apañadas que se daban en ese territorio. De Amagro, nos da referencia el cronista Escudero sobre 1480:

“...Tenían dos sitios uno junto a otro que eran risco que caían a la mar y eran cosas sagradas entre ellos, porque teniendo se acojían a ellos, y eran dados por libres, de que no pudiesen allí ni sus ganados que entraban en su término ser presos, llamaban a uno Tyrma y a el otro Amago, tenía cada uno dos leguas de circuito, hacían sus juramentos por estos sitios diciendo Tis Tyrma. Tis Amago, o Tismago...” (Historia de la conquista de la Gran Canaria).

Vistas de Amagro y Gáldar desde el Roque Faneque, al norte de Mña. de Tirma. Foto: naturalezaengc.blogspot.com

Pero esto se contradice con todo lo que hemos argumentado, pues en un radio de 10 km. (2 leguas) alrededor de lo que se conoce como Montaña de Amagro, están Gáldar (que no era santuario) y Tirma y no era lógico situar los dos santuarios uno junto al otro. Por otro lado Escudero hace referencia posteriormente a Humiaga en Tirajana, citándolo también como el otro lugar sagrado donde hacían ritos y por el que hacían juramentos los canarios.

El término Tirma es traducido por Álvarez Delgado del amazigh, idioma que se hablaba en el norte de África antes de la invasión árabe del s. VII, como “Risco Rojo” (Puesto de Canarias en la investigación lingüística. 1941). Como es sabido, la población aborigen de las distintas islas hablaba distintos dialectos que provenían de esta lengua amazigh originaria.

Según D. J. Wölfel, Amagro deriva de la raíz beréber M-Gr que correspondería a la “Montaña de la reunión”. (en Martín de Guzmán.1984. “Estructuras habitacionales del valle de Guayedra”en Noticiario Arqueológico Hispánico, 14.1982, págs. 301-318) .

Nuestra teoría es que Amagro, es una derivación de Amurga, y pudo haber una confusión entre este nombre y el del monte de Gáldar.

De hecho Maximiano Trapero y en referencia a los errores de trascripción a la hora de escribir lo que oían los conquistadores castellanos de los canarios, afirma que “Tirma” es trascrito en las crónicas Ovetense y Lacunense y la de López de Ulloa, pero el mismo término es escrito como “Trima” por la Matritense, y “Tyrma” y “Tyrmah” por Gómez Escudero. En cuanto a Amagro fue interpretado por “Cimarso” y “Margo” por la Ovetense, “Mago” por la Ovetense, “Magro” por la Lacunense, “Amarso” y “Marso” por López de Ulloa, y “Amagro” y “Tismago” por Gómez Escudero. (Los Topónimos guanches de Gran Canaria en la obra de Juan Bethencourt Alfonso).

Como aportamos en nuestro primer artículo de la serie, Amurga con toda probabilidad proviene de los términos amazigh, almuggar y su plural ilmuggaren, del que deriva a su vez Almogaren, que en la lengua aborigen daba nombre a los sitios sagrados situados en altura, y que en la lengua africana se identifica con: lugar sagrado, lugar de peregrinación o romeria. (Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria). Por tanto el nombre definía la función de este territorio para los antiguos canarios.

Detalle del color blanco entre los restos de la muralla (camino de ronda para Fco. Peinado) destruidos en Montaña de Las Tabaibas. Foto: Pintaderacanaria.blogspot.com Francisco Peinado.

Nos toca referirnos ahora a Umiaya, que según distintos autores daba nombre al mismo sitio que tratamos de dar ubicación. Según Santiago Cazorla en Los Tirajanas de G.C. “Umiaya” aparece por vez primera en documentos en referencia sin ninguna duda a Riscos Blancos, en la Caldera, en 1540:

“El Cabildo, 17 septiembre, 1540, siendo Gobernador el Lido. Don Agustín de Zurbarán, escribano mayor Juan Artilez, solicitó Francisco Afonso, vecino de Telde, se le concediera un trozo de terreno de ocho o diez fanegadas lindando con el camino que va para Humiaya y barranco de Tunte, y hechos los pregones de estilo se le concedieron esas tierras el 21 del mismo mes y año”. Archivo del Museo Canario. Libro de Repartimientos, fol. 42.

Como habíamos visto anteriormente el término equivale al rifeño “acre umyiyar” que significa piedra blanca y el verbo panbereber “umiyal”, traducido por “ser blanco”. (Alvarez Delgado, citado por Julio Cuenca y colaboradores en la Carta Arqueológica de SBT).

Nuestra explicación es que Escudero tuvo alguna información de este término relacionado con el santuario y su significado de “piedra blanca” y lo identificó con Risco Blanco, el término de Tirajana que recibía el mismo nombre.
Mña Tabaibas. Observese el color blanco en la falda
 ocasionado por el paso del ganado. Foto Pablo Guedes.

Nosotros hemos podido ver en la Montaña de Las Tabaibas, muchas zonas con la clásica piedra calcárea, que da ese color blanco. De hecho a poco que se escarbe en la montaña, sale a la luz ese color, como pudimos observar en los destrozos que se han cometido en la muralla que rodea la corona de la montaña para construir las antenas de telecomunicación. En las fotos que aportamos se ve ese color blanco en la falda de la montaña, que suponemos se debe a que el ganado de cabras de la zona, debido a la erosión que produce su paso por el lugar ha sacado al exterior este material. Es posible que en época aborigen, destacase mayormente el blanco, y por ello llamaran a esta montaña específicamente Umiaya, al ser de color blanco y a todo el territorio del santuario, Amurga.

Por todo ello, pensamos que Amurga es el nombre que se corresponde con el santuario perdido, y dentro de Amurga, la Montaña de Las Tabaibas, creemos que podría ser el lugar preciso donde se hacían los ritos. Con ello, se podrían confirmar todas las crónicas puesto que además de Tirma, estarían Amagro, Umiaya y Tirajana, que representarían el mismo lugar.

Es labor de los arqueólogos el tratar de encontrar restos que puedan refrendar nuestra teoría y esperamos que en el futuro esto pueda ser así.

BIBLIOGRAFÍA.

Álvarez Delgado, Juan (1941): Puesto de Canarias en la investigación lingüística. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios.

Ascanio Padrón, Alejandro y colab. Intervención arqueológica en El Tejar (Santa Brígida, Gran Canaria). Primeros. Resultados. XV Coloquio de Historia Canario-Americana (2002).

Cuenca; Julio; Gil M. Carmen y Betancor Antonio, 1997. Carta Arqueológica del Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana. El Museo Canario, Nº. 52, pp. 57-166.

Cazorla León, S. 1984. Agüimes, Real señorío de los obispos de Canarias [1486-1837], Real Sociedad Económica de Amigos del País, Las Palmas de Gran Canaria. Apéndice 4, p.101.

Cazorla León, Santiago. 2000. Los Tirajanas de Gran Canaria. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.

Gómez Escudero, Pedro,(1480 – 1936). Historia de La Conquista de la Gran Canaria. Gáldar. Gran Canaria.

Guedes González, Pablo. 2010. “El Territorio sagrado delimitado por mojones”, . historiacastilloromeral.blogspot.com

Guedes González, Pablo. 2010. El santuario perdido IV. Los ritos sagrados.. historiacastilloromeral.blogspot.com


Guedes González, Pablo. 2010. Nueva teoría acerca de la entrada de Pedro Cabrón a Amurga (Tirajana), a la captura de esclavos, en 1479. historiacastilloromeral.blogspot.com.

Jiménez Sanchez, Sebastian. 1966. Exponentes megaliticos cultuales de los canarios aborígenes. Presentado en el V Congreso Panafricano de prehistoria y Estudios del Cuartenario y, publicado por el Museo Arqueológico de Santa Cruz de Tenerife.

OVETENSE. 1993 ( 1639; 1478-1512). Libro de la conquista de la ysla de Gran Canaria y de las demás yslas della trasladado de otro libro orijinal de letra de mano fecho por el alferes Alonso Jaimes de Sotomayor que uino por alferes mayor de la dicha conquista el qual se halló en ella desde el principio hasta que se acabó y murió en la uilla de Gáldar en Canaria donde tiene oy uisnietos, el qual libro orijinal rremitió a esta ysla el capitán Jhoan de Quintana persona fidedina y de mucho crédito donde fue trasladado por el capitán Alonso de Xerez Cardona en quatro de marso de mil y seissientos y treynta y nueue años, en Morales Padrón (1993: 107-183).

Rodríguez Fleitas, Angel y col. 2002. Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria. En F. Morales Padrón (coord.): XIV Coloquio de Historia canario- americana. 2000. Las Palmas de Gran Canaria: 410-432.

Grau- Bassas y Mas. Viajes de exploración a diversos sitios y localidades de Gran Canaria. Museo Canario. Edición Museo Canario. 1980.

miércoles, 5 de enero de 2011

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO V. LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE MONTAÑA DE LAS TABAIBAS.

Amurga y Montaña de Las Tabaibas, vista desde Castillo del Romeral. Foto: Pablo Guedes.

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Los datos que vamos a difundir a continuación los consideramos muy sensibles e incluso perjudiciales, para la conservación del patrimonio arqueológico de Montaña de Las Tabaibas, mas aún por la trascendencia de nuestra hipótesis acerca del santuario perdido. Esta información se puede encontrar fácilmente por internet, como lo hemos hecho nosotros, por lo cual hemos decidido valorar más la faceta divulgativa y el objetivo de dar a conocer, para valorar y proteger, que el de mantener oculta la información. Aún así, pedimos a los lectores que sean responsables y discretos con esta información y que la difundan con precaución. Igualmente rogamos a aquellos que visiten los yacimientos, que los respeten, valoren el carácter sagrado de los mismos para nuestros antepasados y que no muevan ni una piedra de la zona.

Por otro lado pensamos que los verdaderos responsables de que se esquilme y destruya el patrimonio arqueológico son nuestras autoridades, principalmente por negligencia y dejación, cuando no por algo más grave y la prueba la tenemos en las antenas de telecomunicación que están en Montaña de Las Tabaibas, muchas privadas y alguna pública, pero todas sin permiso, lo cual denunciamos en un artículo de nuestro blog.

Antes de exponer los restos arqueológicos “que todavía existen”, en Montaña de las Tabaibas, tenemos que comentar que en Tirma se pueden observar hoy día una gran cantidad de estructuras dedicadas al culto, aunque según Ascanio Padrón y colaboradores (2002), no se observan estructuras con una funcionalidad diferencial con respecto al del resto (de almogarenes) de la isla. Los mismos autores dicen que el caso de la Montaña de Amagro, es aún más grave, ya que en este momento no queda resto alguno que pueda ser relacionado con el mundo aborigen. (Intervención arqueológica en El Tejar (Santa Brígida, Gran Canaria). Primeros Resultados)

Montaña de Tirma.

El caso de Montaña de Las Tabaibas es distinto. Según los autores citados, en los últimos años se están descubriendo y reinterpretando nuevas estructuras en los yacimientos arqueológicos. Así, se confirma la existencia de “Pireos” o aras de sacrificio para el Hierro y la Gomera (Hernández, 2002; Navarro et al., 2001). Estos autores hablan de estos “pireos” en relación a una estructura circular de piedras de unos 5 metros de diámetro que se ha encontrado en el yacimiento de El Tejar (Santa Brigida). Y esto viene al caso porque en Montaña de Las Tabaibas tenemos una estructura similar que pudiera ser una de las que Marín describe para la montaña sagrada como:

“…tres braseros de cantos grandes, donde quemaban de todos frutos, menos carne, y por el humo, si iba derecho o ladeado, hacían su agüero, puestos sobre un paredón a modo de altar de grandes piedras…”.
Muro que bordea toda la Montaña de las Tabibas. Foto: Johny García.

Continúa la descripción, con las construcciones y la muralla en la cima del monte:

“…con grandes losas que hoy se ven allí, como capillas, y otros casarones dentro de un gran cerco; y es el risco el más descollado de aquellos sitios, que no hay hombre que pueda menear una sola piedra.”

Para los autores citados la función de la estructura de El Tejar, era la de realizar celebraciones comunales rituales, en las que se asaría carne de cabra, en fechas festivas y como una forma de redistribuir la riqueza: “comidas comunales, donde la fauna, la carne, y todo lo que ella significa serían el elemento que sacralizaría todo el evento”.

"Pireo", en El Tejar, Santa Brígida. Foto: Artículo citado

Vamos ahora a la otra descripción del monte sagrado, que nos revela Alonso Palencia, cronista directo de la conquista, en la entrada de Pedro Cabrón a “Tirajana”:

“…avanzan y acometen a Tirajana, un pequeño pueblo montaraz y uno de los dos refugios de los canarios; el otro era Thirma. En ambas partes se alzaba un templo bien equipado para sus superticiones. Suben los nuestros a la cumbre del monte. En el cuerpo de guardia del templo, construido a la manera de castillo con toda clase de fortificaciones, no encontraron a nadie más que a un joven y a una bella muchacha que estaba con él. Se defiende el infeliz y prefiere atacar y morir antes que ser cogido. Los nuestros al punto se apoderaron de la joven y destruyeron el templo incendiándolo” (Cuarta Década, 1478-1480).

Una vez expuesta la descripción del monte según las crónicas, relacionaremos a continuación los distintos restos arqueológicos que se encuentran en Montaña de Las Tabaibas:

Mojones frente al Arco del Coronadero. Foto: Pablo Guedes.

Según la web Patrinet.net, la página de difusión del patrimonio histórico de Madeira y Gran Canaria, la cual nos aporta mucha mas información que la Carta Arqueológica Municipal, el conjunto arqueológico fue denominado por Sebastián Jiménez Sánchez como "Montaña de las Tabaibas" o "Majadilla del Berriel", y se compone de seis unidades.

Las unidades 1 y 2 corresponden a dos cuevas naturales que han sido ampliadas artificialmente sobre conglomerado y se encuentran en la base de la Montaña, en su cara suroeste que son reutilizadas por el ganado como cobijo. Creemos que aquí hay un error y suponemos que son las cuevas que están en la cara sureste y a corta distancia del Arco del Coronadero.

La unidad 6 es una casa de piedra seca de considerables dimensiones cuyo cuerpo principal es de tendencia cruciforme denominada "Majadilla del Berriel" por Jiménez Sánchez , quién menciona en este lugar la existencia de tres casas, de la cuáles, sólo se conserva esta. Se corresponde con una estructura de piedra seca que está localizada a unos 500 metros al noroeste de la Montaña de las Tabaibas. Su planta es de morfología compleja y está compuesta por un cuerpo principal con ábside al norte y cruceta a ambos lados, y por un cuerpo rectangular al sur. Con seguridad la mitad sur haya sido reconstruida en época histórica, a partir de la estructura original o como un añadido a ésta, con el objetivo, probablemente, de acondicionar un corral para el ganado.


Unidad 6. Majadilla de Berriel, y Montaña de Las Tababas. Foto: Carta Arqueológica Municipal.

Nosotros conocemos aparte de esas unidades, algunas otras que no se encuentran en la Carta Arqueológica, que creemos podrían haber sido cuevas de habitación. Una de ellas es la Cueva de la Majadilla, situada a corta distancia de las unidades 1 y 2, y que hasta mediados del s. XX, era utilizada por los pastores de Castillo del Romeral y sus mujeres para hacer el queso.

Existen además unos restos muy próximos al Arco del Coronadero, suponemos que relacionados con este, del que daremos información en un próximo artículo

Pero vamos a lo mas interesante para el tema que tratamos, que son las tres estructuras que se encuentran en la cima de la montaña: la muralla que la rodea (unidad 5), una cueva (unidad 3) y el supuesto altar o ara de sacrificio (unidad 4).

Bandeja de madera encontrada por Jiménez Sanchez en los años 40 en la Cueva
 y depositado en el Museo Canario. Foto: Fco. Pinado. Pinderacanaria.blogspot.
La Muralla. Es un muro de piedra seca que tiene un alto aproximado de entre 1 metro y 1,20 metros y un ancho máximo de 1 metro. El muro bordea, casi totalmente, la corona de la montaña a unos 10 m. de la cima, a excepción de algunos tramos en los que ha sido destruido por las obras de las antenas de comunicación, hecho que denunciamos en nuestro blog.

Cueva. Cueva natural ampliada que está localizada en la ladera sureste de la montaña y próxima a su cima. Las dimensiones máximas de esta cueva, que presenta una planta irregular, son de largo: 14 metros, ancho: 6,50 metros y altura: 1,70 metros. La boca de acceso, que está orientada a 170º sureste, tiene unas medidas de alto: 1,20 metros y ancho: 1,70 metros. La cueva tiene la entrada flanqueada por dos muros de piedra seca a modo de pasillo. Dichos muros fueron confeccionados con un aparejo muy regular de cantos de conglomerado trabajados. El lado izquierdo ha perdido dicho aparejo mientras que el lado derecho está intacto. A esta cueva se accede a través de una plataforma de piedra, coincidiendo dicha plataforma con el tramo de muro que rodea, por su cara sureste, a la montaña.

Interior y entrada Cueva Montaña Tabaibas. Foto: Johny García.

Supuesto Bracero o Ara de Sacrificio. Estructura circular de piedra seca que tiene, en su interior, relleno compuesto por pequeñas piedras y tierra y que está recubierta con costras de caliche (piedras de carbonato de calcio, las que le dan el color blanco en ciertas zonas a toda la montaña). Se encuentra situada próxima a la cima y a unos 10 metros por encima de la cueva y presenta las siguientes dimensiones máximas, eje norte-sur: 4 metros, eje este-oeste: 3,70 metros y una altura de 0,70 metros. Desde esta estructura circular y hasta la entrada de la cueva parece arrancar un muro o camino, el cuál, llega hasta la misma.

Francisco Peinado Rodríguez hace una interpretación de la función de esta montaña como atalaya de vigilancia de naves enemigas y comunicación del peligro que estas representaban por medio de señales de fuego o humo, como se solía hacer en los siguientes siglos en otras atalayas de la isla para señalar “rebatos” o alarmas por piratas. (Interpretación y destrozos arqueológicos de Montaña de las Tabaibas)

Según Peinado, la función del muro era la de “un camino de ronda, que se realizó para nivelar la irregularidad del terreno y acomodar el paseo del centinela cuando vigilaba en su ronda alrededor, justo bajo la cima de la montaña, oteando desde aquí las cumbres y alrededores de Amurga y gran parte de la costa sureste de Gran Canaria, desde Maspalomas hasta la costa de Aguimes en caso de desembarcos enemigos por la zona probablemente en la época de la conquista, comunicándose a través de señales de humo o vivo fuego con otras comunidades de las cercanías para el enfrentamiento directo o la estrategia de huida y supervivencia durante los hechos bélicos”. (Ver recreación realizada por Peinado).

Recreación: Fco. Peinado. Pintaderacanaria.blogspot.com
La función de la cueva para Peinado es habitacional y comenta que Jiménez Sánchez en los años 40 encontró una pequeña bandeja o plato oval de madera de dos mangos o asas hoy depositado en la colección del Museo Canario.
Para nosotros, además de la función de atalaya de vigilancia, que con toda seguridad hubo de tener esta montaña, desde la que se divisa toda la zona sur de la isla, debió de ser el lugar donde se realizaban los ritos y actos importantes del culto de los canarios.

Creemos que la función de la muralla era la de retener en su interior el ganado, para hacer el rito del baladero, comentado en nuestro anterior artículo. Teniendo además en cuenta que había un ganado destinado a los ritos, que seguramente se guardaba aquí. Además es posible que la muralla se utilizara como plataforma para, caminando sobre ella, rodear la montaña, antes de bajar a la playa como nos relata Escudero:

Muretes entrada a la cueva. Foto: Johny García.

"...Tenían otra casa en un risco alto..., y allí invocaban y sacrificaban, regandola con leche todos los días y que en lo alto vivía su Dios, y tenían ganados pr. esto difrutados, ..., á ellos iban en procesión con ramos y palmas y las Maguas o vírjenes con basos de leche para regar; daban voces y alzaban ambas manos y rostro hacia el cielo, y rodeaban el peñasco y de allí iban e el mar y daban con los ramos..." (Historia de la conquista de la Gran Canaria,)

Bracero o Ara de sacrificio, donde se realizaba el fuego de los sacrificios y las señales de alarma. Fco. Peinado. Pintaderacanaria.blogspot.com

El bracero o ara de sacrificio, pensamos que era uno de los tres que cita Marín, no sabemos si los otros dos fueron destruidos por los conquistadores, como se relata en la crónica de Palencia sobre la entrada de Hernandez Cabrón pues los conquistadores destruían todo lo que ellos consideraban pagano y contrario a las creencias cristianas. Las construcciones que pudieran haber en la sima, con toda seguridad, se destruyeron o fueron transformadas por los distintos ataques de los conquistadores,  por  las  maniobras militares de artillería, realizadas con material pesado desde la II Guerra Mundial hasta no hace muchos años y por la construcción de las antenas de telecomunicación que podemos ver hoy en la montaña.

La cueva, pensamos que también debió tener un significado ritual, y no nos extraña nada que pudiera haber en el lugar alguna alineación solar, pues su entrada mira al sol naciente. En referencia a los ritos en cuevas R. Vernau citaba:

“Se elegía sobre estas elevaciones una simple explanada o una roca que dominaba los alrededores; generalmente, se levantaban en las montañas verdaderos templos, o bien se disponía de una gruta para las ceremonias de culto” (Alfredo Herrera Piqué. Ídolos y estatuillas prehispánicas de Gran Canaria.Revista. 1978.)

Pensamos que por la información aportada y a la espera de nuevas prospecciones arqueológicas que pudieran sacar a la luz más información, Montaña de Las Tabaibas, como habíamos preestablecido, es el principal candidato al Monte sagrado.

BIBLIOGRAFÍA.

Alonso de Palencia. 1478-1480.1970. La conquista de Gran Canaria en la "Cuarta Década" del cronista Alonso de Palencia 1478-148. José López de Toro en : Anuario de estudios atlánticos, Nº. 16, 1970 , pags. 325-394.

Ascanio Padrón, Alejandro y colab. Intervención arqueológica en El Tejar (Santa Brígida, Gran Canaria). Primeros. Resultados. XV Coloquio de Historia Canario-Americana (2002).

Cazorla León, Santiago. 2000. Los Tirajanas de Gran Canaria. Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.

Cuenca; Julio; Gil M. Carmen y Betancor Antonio, 1997. Carta Arqueológica del Término Municipal de San Bartolomé de Tirajana. El Museo Canario, Nº. 52, pp. 57-166.

Gómez Escudero, Pedro.(1480 – 1936). Historia de La Conquista de la Gran Canaria. Gáldar. Gran Canaria.

Herrera Piqué, Alfredo: Ídolos y estatuillas prehispánicas de Gran Canaria. Revista Aguayro 106. dic 1978.

Marín de Cubas, T. 1986 [1687] Historia de la Conquista de las Siete Islas de Canaria. [Copia de F. Cardona y J. Barrios]. Manuscrito en: Archivo Barrios García, La Laguna.


Rodríguez Fleitas, Angel y col. 2002. Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria. En F. Morales Padrón (coord.): XIV Coloquio de Historia canario- americana. 2000. Las Palmas de Gran Canaria: 410-432.

Web Patrinet. . Página de difusión del patrimonio histórico de Madeira y Gran Canaria.

domingo, 19 de diciembre de 2010

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO IV. LOS RITOS SAGRADOS.


Espectacular vídeo del IAC, sobre la noche en los cielos de Canarias. Fuente: Los cielos del Teide. Daniel López.

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Si como pretendemos demostrar con estos artículos, Amurga era un lugar sagrado para los antiguos canarios, es lógico que en su territorio se tuvieron que haber realizado las principales ceremonias sagradas de este pueblo, que como ocurre con todas las culturas, deberían tener unas fechas determinadas, de acuerdo con el antiguo calendario canario.

En estas ceremonias intervenía el Faicán como gran sacerdote, junto con las sacerdotisas, las harimaguadas, y el pueblo, suponemos que en peregrinación, desde los poblados importantes de la comarca, situados en las inmediaciones de Amurga: Agüimes, Tunte, Fataga, Gitagana (Arteara), Maspalomas y los poblados de la costa de los que no tenemos constancia, como podría ser el de Pozo del Lentisco.

Las ceremonias principales “conocidas”, estaban dirigidas a pedir el favor de su divinidad para que se produjera la lluvia, para tener buenas cosechas y en especial en Amurga, para tener buenos pastos para el ganado y la fecundidad del mismo, fuente principal de la economía. Además de lo anterior tenían otros motivos para realizar sus ritos: para el bienestar, la fertilidad y el buen gobierno del pueblo, la paz y la salud en el nuevo año.

Los canarios veneraban a sus antepasados fallecidos y realizaban ceremonias para que la divinidad intercediera en los momentos malos, de enfermedades o de guerras, como sucedió con la conquista.

Creemos que todas estas ceremonias se desarrollaban en épocas determinadas del año, siendo las más importantes según citan las fuentes y nuestro descubrimiento del calendario relacionado con la estrella Canopo, las desarrolladas a finales de Agosto y de Abril.

En una comarca eminentemente ganadera, que basaba su economía y por tanto su supervivencia en la producción de los rebaños de cabras y ovejas, debieron de tener gran importancia las actividades relacionadas con esta fuente económica. Es por ello que “las apañadas”, o reunión del ganado que pastaba libremente, en una determinada época del año, debieron de tener su trascendencia, en los ritos.

En la exposición de los rituales que veremos a continuación, notaremos la importancia de varios elementos que debían ser característicos del lugar sagrado: la altura, pues los ritos se realizaban en lo alto de un monte; el mar, por lo que esos montes sagrados debían estar relativamente cerca del mismo, y por último el contar con recintos amurallados o cercos, situados en esos lugares altos.

Amurga. Foto: Johny García

Como hemos venido tratando de demostrar con estos artículos, Montaña de Las Tabaibas, dentro de Amurga, es el lugar que cumple con esas tres características comentadas y por lo tanto el sitio candidato ideal a ser considerado el otro monte sagrado junto con Tirma, lugar desconocido hasta ahora, que llamaban Amagro o Umiaga.

Véase como Marín y Cubas describe este sitio y algunos de los ritos realizados:

“El mayor adoratorio donde hacían romerías era Almogarén de Umiaya, que es una casa de piedra sobre un alto risco de Tiraxana, llamado Riscos Blancos, que fueron de Antón de la Santidad, conquistador. Aún allí hay tres braseros de cantos grandes, donde quemaban de todos frutos, menos carne, y por el humo, si iba derecho o ladeado, hacían su agüero, puestos sobre un paredón a modo de altar de grandes piedras, y enlosado lo alto del monte, y ha quedado una como capilla y zancarrones dentro todo de una gran cerca de piedras muy grandes, y el Risco es el más descollado de todos aquellos sitios.”


Recreación poblado aborigen Lomo Los Gatos, Playa de Mogán. Estodotuyo.com.
 LOS RITOS SAGRADOS.

Los rogatorios de lluvia.

En una anotación del diario del fiscal de la Audiencia de Canarias, José María de Zuaznavar y Francia se dice:

“También vi este día vna hacienda de Don Agustín de la Rocha, vecino del “Real de las Palmas”, situada a la entrada del pueblo en la orilla del barranco: hoy la llaman el “Bailadero”; pero Cristina Bañez, muger de Alonso de Matos, cuya era el año de 1570, le da el nombre de “Baladero” en su testamento otorgado aquel año ante Juan de Vega, sin duda porque según tradición que hay en el pueblo de “Telde”, confirmada por Núñez de la Peña, quando los “canarios” se veían perseguidos de la hambre, de la peste o de otra cosa semejante, imploraban la misericordia de Dios encerrando su ganado lanar en una gran plaza de tosca, que hay en dicha hacienda junto al barranco, donde privandolo de pasto y comida por unos quantos días, le obligaban a “balar”, lo qual consideraban como un medio de implorar la misericordia divina”.(Millares Carló, 1932, p. 634).

En Tenerife estos “ bailaderos" o "baladeros" eran recintos cultuales con un espacio grande, de suelo terrizo, muy apisonado y limpio y en ocasiones empedrados, que ciertos días adornaban de ramaje. Esta plazas cumplían la función de Efeken donde las maguadas (harimaguadas) realizaban los ritos y ceremonias nocturnas dedicados a esta Deidad, prácticas religiosas que nos hablan de una tradición en la que el culto a la fertilidad y los ritos de purificación estaban presentes en la vida cotidiana y se mantuvieron durante muchos años después de la invasión de la isla. (Eduardo García Rodríguez. Arquitectura Canaria Pre-colonial. VII)

Otros cronistas citan a las harimaguadas o sacerdotisas, en esos ritos rogatorios de las lluvias y esta vez, incluido el mar en el ritual:

“Cuando faltaban los temporales, iban en procesión, con varas en las manos, y las magadas con vasos de leche y manteca y ramos de palmas. Iban a estas montañas (Tirmac y Umiaya), y allí derramaban la manteca y leche, y hacían danzas y bailes y cantaban endechas en torno de un peñasco; y de allí iban a la mar y daban con las varas en la mar, en el agua, dando todos juntos una gran grita”. (Abreu (1590) 1977).

Según la opinión de la mayoría de historiadores, las harimaguadas eran muchachas vírgenes que se preparaban para ser esposas y realizaban ritos de paso de la pubertad o iniciación a la vida sexual adulta, hecho corriente en las sociedades primitivas. Estaban al cuidado de mujeres expertas y eran instruidas en todo lo relacionado con el matrimonio y la maternidad y vivían en sitios apartados Así por ejemplo, se cree que Cuatro Puertas, era una especie de monasterio de las harimaguadas.

Ritos de las Harimaguadas. Fuente: bloganavazquez.com

Las jóvenes solo salían de su recogimiento para bañarse a solas en el mar, para participar en los rituales colectivos relacionados con la lluvia y para su casamiento.

Vemos de nuevo la importancia del mar en los ritos: Los baños purificadores, que en ningún caso eran exclusivos de las (hari)maguadas, debían efectuarse al término de las menstruaciones. El agua del mar cumplía su función como desinfectante de las presuntas impurezas sexuales, al tiempo que se le atribuía cierto poder fertilizante. (Francisco Pérez. La mujer en la sociedad indígena de Canarias). Por su parte, los hombres tenían terminantemente prohibido asistir a los lavatorios:

“í havían de ir solas avía día díputado para esso y assí savíendolo, ono, tenía pena de la Vida el hombre que fue averlas o encontrarlas í hablarlas”. (Gómez Escudero (1484) 1934).

Otra versión del rito del baladero, las rogatorias de lluvias, y el mar:

“Juraban por Tirma y Umiaya, aunque algunos autores sustituyen este último juramento por el de Atis-Tirma, Atis-Magro. En las solemnidades consagradas a implorar la clemencia del cielo, juntaban los ganados y apartaban las hembras de los machos, y luego ayunaban todos, hombres, mujeres, niños y animales durante tres días, lanzando terribles gritos, aullidos y vociferaciones alrededor de Tirma o Umiaya, y desde allí bajaban en procesión al mar para azotar sus olas”. (La religiosidad de los guanches.)

Vemos de nuevo y de la misma manera la importancia del mar en los ritos:

“Tenían otra casa en un risco alto llamado Almogaren, que es casa sancta; allí invocaban i sacrificaban regándola con leche atodos los días, i que en lo alto vuela su Dios i tenían ganado para esto diputados (...) (el faikán) era el que en tiempo de necesidad llamaba Líjente del pueblo, i llevando todos en prosesion varas en las manos iban a la orilla de el mar, i también llevaban ramos de árboles, i por el camino iban mirando a el cielo i dando altas vozes, levantando ambos bracos puestas las manos, i pedían el agua para sementeras i decian: Almene Coram (válgame Dios), daban golpes en el agua con las varas i los ramos, assí con esta súplica les provehía el Summo Dios, i assi tenían gran fe en hacer esto”.(García Escudero ).

Se puede desprender de la lectura de estas crónicas, que la montaña sagrada debía estar en las cercanías del mar, descartándose por tanto Risco Blanco, en el centro de la isla.

Los despeñamientos sagrados.

Altos del Coronadero, en medio de Barranco Hondo. Foto: Pablo Guedes.

Según Rodríguez Fleitas y colaboradores:

“…al risco de Tirma coinciden en describirlo como un lugar de despeñamiento ritual confusamente vinculado a los linajes aristocráticos indígenas. Si creemos a Palencia y al bachiller Andrés Bernáldez, los refugios-santuarios de Tirma y Tirajana comportaban una serie de estructuras, tales como amurallamientos y acaso silos, entre las que destacaba una casa que hacía las veces de adoratorio….Víctor Grau-Bassas y Mas, echaba en falta la presencia aquí (en Tirma) del relieve abrupto y acantilado que, en su opinión, parecería exigir la escenografía de oratorios y despeñamientos rituales… él mismo sugiere, haya que buscar el roquedo de Tirma, y acaso también el santuario, hacia los vertiginosos acantilados costeros de esta comarca.”(Los Almogarenes Prehispánicos de Gran Canaria. Una revisión necesaria.)

Recordamos que alrededor de la corona de Montaña de Las Tabaibas, existía una muralla, de la que quedan muchos restos, perfectamente visibles hoy día, incluso desde la autopista.

Los nublados al sur de “Canaria”.

Para José Barrios, (Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche. II), que cita a Marín, existía un fenómeno metereológico, que conllevaba un ritual de predicción del futuro, que tenía lugar específicamente en la zona sur de Gran Canaria, por lo que se tuvo que desarrollar en Amurga y Montaña de Las Tabaibas, en las épocas cercanas al solsticio (aunque el texto habla de otoño, lo que debe ser un error):

Montaña de Las Tabaibas. Obserevese muralla en la corona. Foto: Johny García.

“ Los canarios llamaban encantados a ciertos nublados o vapores levantados de los arroyos orillas de el mar a la parte del sur de esta isla de Canaria, que a la verdad duran por tres horas salido el sol, unos hacen forma de torres, navíos, hombres a caballo, ejércitos de a pie, y conforme corre el viento norte o noroeste en tiempos de otoño, que se recogen allí al sotavento de los montes: lo mismo es como causa natural en los ríos, y demás partes donde hay humedades, y vapores. Prognosticaban la abundancia o esterilidad del año o las mudanzas de su gobierno, u otras adivinaciones, y según estos encantamientos hubo de nacer de ellos el desir, que otra isla en este paraje de las Canarias andaba oculta de la cual ni historiador, ni geógrafo nos da tal noticia”. Marín (1941 (1694))

Es posible que la isla nombrada, fuera Fuerteventura, solo visible pocos días al año, e indicadora de la lluvia, señalada con el mojón mayor del yacimiento del Coronadero.

Para los canarios estas nieblas eran los fantasmas de sus antepasados, los “magios” o “majos”, los hijos de “Magec”:

“ De las particularidades que los ysleños tubieron en algunas (islas) lo primo decían que el año que aparecían los Majos, o encantados, que son ciertas nubes a la parte de el sur por los días maiores de el año que es a fines de Junio tenían por prognóstico serles el año feliz de fructos y creían haver en ello algo sobrenatural en que el demonio les tenía engaño puesto como en otras cosa”. Marín (1986 (1687))

Relacionado con los ritos anteriores, vemos otro, que era el del culto a los muertos:

“ …juraban por Magec que es el sol … a el alma tenían por inmortal hija de Magec, que padece afanes, congojas, angustias, sed y hambre, y llévanles de comer a las sepulturas los maridos a las mugeres, y ellas a ellos a los fantasmas llaman Magios o hijos de Magec.” Marín (17?? (1694))

Volviendo a recordar en este punto la leyenda de los antiguos pastores del Castillo, acerca de la existencia de un cementerio de canarios en los altos de San Agustín.

Según René Vernau, en su obra "Cinco años de estancia en las Islas Canarias" (1891), "En la aldea de Juan Grande  he encontrado una cueva sepulcral que, aunque había sido desgraciadamente saqueada, me ha permitido hacer una comprobación que creo interesante señalar. Todos los cadáveres que contenía presentaban lesiones en los huesos. Eran tumores óseos de diversa naturaleza, viejas fracturas consolidadas, artritis deformantes, etc. Me encontraba en presencia de un verdadero cementerio de lisiados y esto me condujo a preguntarme si los enfermos no serían objeto de alguna creencia supersticiosa."(pág.80).

Sebastian Jiménez Sánchez (Embalsamamientos y enterramientos de los “canarios” y “guanches”, pueblos aborígenes de las islas canarias”, en Revista de Historia, VII, 55. 1941.pgs. 257-268) señala que en el sur de Gran Canaria se encontraron momias con 12 y 16 pieles superpuestas, sin citar su procedencia. Añade además el descubrimiento en Arguineguín de una momia de dos metros de largo envuelta en numerosas pieles, así como otras encontradas en Juan Grande. En estos dos lugares señala Jiménez que se encontraban las momias de mayores dimensiones, apuntando que los hitos relevantes a nivel de hallazgos de restos momificados incluían Arguineguin, Juan Grande y Guayadeque, añadiendo Acusa-Tejeda.
El mayor número de envolturas en las momias indicaba más rango social del individuo.

De la misma forma, se han descubierto mas momias aborígenes, en la zona de costa de Amurga. Aquí citamos como ejemplo, una en una cueva en Altos del Coronadero, de la que nos informó Francisco Peinado, así como otras en cuevas de Barranco Hondo, en el curso superior a Altos del Coronadero, de la que nos dieron noticias pastores de Juan Grande. De igual forma relacionamos aquí, las Necrópolis de Arteara y de Maspalomas, situadas en los límites de Amurga, que debieron ser auténticos centros de peregrinación y de ritos, como lo son los cementerios de hoy dia.

Los ritos astrales.

Recreación a partir de fotomontaje de Jose L. Peinado. Pintaderacanaria.blogspot.com

En nuestro artículo “Los yacimientos aborígenes de Cuatro Puertas y del Coronadero (Amurga), relacionados con la estrella Canopo.”aportábamos nuestro descubrimiento acerca de que las alineaciones del sol naciente con marcadores situados en estos dos yacimientos, en dos fechas del calendario, coincidían con la aparición de la estrella Canopo en el cielo de Canarias.

En los últimos tres mil años, la aparición de Canopo se produce en torno al 23 de agosto (± 5 días), permaneciendo visible hasta el 17 de abril (± 5 días) ocultándose el resto del año. ( Ignacio Reyes García. El Cielo de los antiguos).

Para nosotros estas fechas, eran importantes en el calendario canario y debieron de tener su significado en los ritos.

En el yacimiento del Coronadero situado a menos de 800 mt. de Montaña de Las Tabaibas y visible desde la misma, se daba además otra alineación importante, descubierta por Francisco Peinado, que era la de que el mojón mas grande del yacimiento (el utilizado para el marcador del sol naciente con la aparición de Canopo), a su vez señalaba a Fuerteventura cuando esta era visible, lo que indicaba una predicción de lluvia para los siguientes días.
 En los trabajos de campo arqueoastronómicos realizados por el grupo del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), acerca de alineaciones de marcadores astrales, en más de un centenar de yacimientos canarios, “se confirma de forma estadística, y en algunos casos espectacular, la importancia que los elementos astrales y principalmente solares tenían en la religión aborigen”. (César Esteban. La Arqueoastronomía en España.). Ello nos da cuenta de la importancia que los marcadores astrales tenían en los rituales canarios.

En Amurga tenemos pruebas de varias alineamientos, además del comentado con la estrella Canopo en el complejo que forman el Arco y la cima del Coronadero.

Así, desde La Fortaleza de Santa Lucia, se puede ver que en los días de los equinoccios (21 marzo, 22 septiembre), durante el atardecer, el sol se oculta por un risco donde se situá el Almogarén de Amurga. Del mismo modo, en Arteara, igualmente durante los equinoccios y esta vez en la salida del sol al Barranco, por un determinado punto de los riscos de Amurga, los primeros rayos de sol iluminan un particular túmulo funerario, el mas prominente, denominado por los lugareños “la tumba del rey”

El calendario canario. Las fiestas de los canarios: “El Charco”.

Grafico: Larevelacionastrologica.blogspot.com

Volviendo a nuestro descubrimiento de Canopo y su relación con el calendario canario (ver artículo comentado), estuvimos buscando las fechas de las fiestas de origen prehispánico que se han conservado hasta la actualidad y nos quedamos sorprendidos al descubrir que la fiesta del Charco en La Aldea, se celebraba en la antiguedad, exactamente el 23 de agosto (fecha de la aparición de Canopo).

Así, el obispo Francisco Delgado Venegas, en visita pastoral a La Aldea el 23 de agosto de 1776, contempló la fiesta describiéndola como sigue (Crónicas desde el Paraíso):

"…hallándose su Itma. informado del desorden que siempre ha avido en este lugar quando se celebra la embarbasca o fiesta del Charco; que está donde dicen la mar ciega, echándose en él hombres y mujeres casi desnudos, olvidando con las obligaciones de cristiano, aquel pudor y vergüenza, natural de todo racional, pecando mortalmente en tal depravada diversión…”

La fiesta fue declarada BIC, por el Gobierno de Canarias y en el decreto de su declaración se dice que la misma se ha conformado como una muestra de la pervivencia de prácticas culturales prehispánicas, en concreto de la pesca mediante la técnica del "embarbascado", costumbre de los antiguos canarios de verter latex o “leche” de tabaibas o cardones en los charcos costeros para pescar los peces con facilidad, una vez narcotizados. Costumbre que continuó usándose en diferentes zonas de Gran Canaria, al menos hasta la primera mitad del siglo XX.

Grau Bassas en 1887, describe asombrado la fiesta, de la siguiente forma:

“...la gran mayoría de los concursantes entregados a la expansión más sensual inimaginable… Las mujeres, bailan y cantan, corren y luchan con verdadero frenesí alegres alaridos … y no se preocupan de otra cosa que de recoger abundante pesca… y enseñando cosas que no son para ser vistas… la noche no permite ver más y se retiran a sus casas cantando y sonando guitarras, corriendo y gritando como locos. ¿Cree Vd. que a descansar? No señor, a freír el producto de su pesca y a continuar el baile y el jaleo; esta gente tiene algo de demonio por lo incansable. Yo salí loco."

Esta fiesta, que como vemos se relaciona con las costumbres de pesca de los canarios, creemos que su verdadero objetivo era el de celebrar la visibilidad y llegada de Canopo un año mas a Canarias, indicativo de la marcha de los calores y de la proximidad de la temporada de lluvias. La pesca es la excusa para el juego, la diversión y el frenesí, y esta fiesta representa uno de los últimos vestigios de las celebraciones aborígenes que nos quedan, del que se puede hacer una extrapolación de cómo podían haber sido las celebraciones y fiestas de los canarios.

Las fiestas para los guanches de Tenerife, se llamaban beñesmer y sobre ella José Barrios señala que:

“…sin perjuicio de constituirse el Beñesmer en toda circunstancia excepcional, como a la muerte y proclamación de los menceyes, declaración de la guerra, etc., por ministerio de la ley los soberanos lo convocaban tres veces al año, en la cuarta, octava y duodécima luna, durando cada legislatura nueve días que correspondían a los nueve últimos de la 3ª decena del mes de Abril, 2ª decena de Agosto y 3ª de Diciembre.” (Investigaciones sobre Matemáticas y Astronomía Guanche. Sistemas de Numeración.).

Estas fechas comprenden las relacionadas con Canopo: 17 de abril y 23 de agosto (± 5 días) y las del solsticio de invierno, el día más corto del año, el 21 de diciembre, que creemos que eran importantes para los canarios de Gran Canaria.

Tenemos una descripción de las fiestas del beñesmer de Tenerife, que suponemos, debieron ser parecidas a las de Gran Canaria:

“...celebrauan fiestas anales, por espacio de nueue dias; juntauanse los de cada reyno en el palacio de su rey; y alli se regozijauan con juegos, danças,bailes [...]: en estas fiestas auia grandes combites à costa de el rey.” (Núñez de la Peña, (1676). J. Conqvista y Antigvedades de las Islas de la Gran Canaria, y sv Descripción).

Las Apañadas.

Corral en Bco. Las Palmas - Amurga. Foto: Johny García.

Creemos que en Amurga, zona eminentemente ganadera, distintos ritos debían estar relacionados con las apañadas y sueltas del ganado, que se hacían de forma comunal, hasta tiempos recientes. Estos sistemas de una de las formas de vida principales de los canarios, servían de mecanismo regulador del número de cabezas de ganado para mantener el territorio sin degradación, regulaba las marcas de las reses y a quien pertenecían los baifos sin marcas y reglamentaba los conflictos entre los dueños.

Apañada en Fuerteventura. Foto: izuran.blogspot.com

El objetivo de las apañadas era el de reunir el ganado salvaje o “guanil” (del amazig “wannil”), que para que se alimentara libremente de los pastos, se encontraba suelto en Amurga. Para ello se juntaba la comunidad de pastores junto con los perros, que realizaban una batida, empujando a las reses hasta un determinado lugar donde se encontraba el corral o gambuesa donde finalmente era encerrado el ganado.

Según Santiago Cazorla, (los Tirajanas de GC), la actividad ganadera heredada de los aborígenes, permaneció después de la conquista y año tras año se realizaban las apañadas para marcar el ganado y seleccionar el destinado a su sacrificio. Según escritura de 1618, Sebastián Sánchez cobró 1.735 reales de Antón Pérez Cabeza en ovejas que este último tenía que pagarle en cabezas salvajes “en las apañadas de Amurga por mal nombre”. (AHPLP. Protocolos, leg. 2.491), que es la primera cita de Amurga en documentos escritos.

De las apañadas de Amurga queda constancia igualmente, en los libros parroquiales de San Bartolomé de Tirajana, anotándose los diezmos de la Iglesia, y en los autos ejecutados por la Real Audiencia, como es el caso del pleito de las Salinas.

Apañada en Fuerteventura. Foto: izuran.blogspot.com

La importancia de la ganadería en toda la comarca y especialmente en Amurga, se demuestra en que a mediados del XVI se establece en Agüimes un “concejo de regulación de pastos y defensa de los intereses de los pastores”, en contraposición a los cultivadores de cereales. (Suárez Grimón y Quintana Andrés: Historia de la Villa de Agüimes)

Desafortunadamente en Amurga ya no podemos ver las apañadas, que se estuvieron realizando hasta épocas recientes. Según información que hemos podido recopilar, las apañadas en Amurga, que aquí se llamaban “juntas” se realizaba en dos épocas marcadas, en Navidad y en Carnavales. El objetivo de estas apañadas era marcar los baifos con la marca de las madres, para determinar su dueño. También obtener carne, con que celebrar estas épocas festivas. Según nuestros informadores existían varios corrales donde finalizaban las apañadas y quedaba el ganado encerrado: El Corral de Las Cazuelas (Altos de Tarajalillo), el Corral de La Jumosa, en La Gloria, por la zona de San Agustín y otro del que no se recuerda el nombre, a la izquierda del cauce de Barranco Hondo.

Es posible que el Corral de Las Cazuelas, el cual todavía existe en Tarajalillo, (se puede ver desde la autopista), que se situaba por la zona donde creemos estaba Pozo del Lentisco, sea el mismo, al que hace referencia Santiago Cazorla, en la siguiente información :

“Conquistada la Isla, la primera data concedida en Amurga fue de sesenta fanegadas de terreno al capitán Antonio Espino el 28 de febrero de 1577: «lindando por una parte con el Barranco del Águila y por la otra corrales en que antiguamente encerraban el ganado salvaje»". (Los Tirajanas de GC).

El Barranco del Aguila se encuentra al sur del de Tarajalillo donde se situaba Pozo del Lentisco. Se apunta a corrales donde se encerraba el ganado salvaje, el que se cogía en las apañadas, lo que se hacía con toda seguridad en tiempos de los canarios.

Para Manuel Lorenzo Perea (en las notas históricas de la obra de Vernau "Cinco años de estancia en las I. C. pág 33) en el tagoror aborigen, lo mismo que en el alar de los pastores de la isla de El Hierro, se "hacia justicia" y se trataba sobre los diferentes bienes: agua, pastos, tierras y ganado. Tambien en el alar se procedía, democráticamente, a la elección del alcalde de los pastores, se celebraban las fiestas y luchadas y erá alli donde concluían las "ajuntas" del ganado. Para Vernau el tagoror era un recinto especial rodeado de un pequeño muro de piedras,donde se reunían los nobles en consejo.
De los pocos lugares de Canarias, donde todavía se observa la tradición de la apañada o junta, vamos a destacar las que se hacen en Cofete , donde se celebran dos apañadas grandes, de amplia asistencia pastoril, las de la víspera de San Juan (24 de junio) y la Virgen del Carmen (16 de julio), fechas importantes en Jandía. Su objetivo esencial es el de “recoger carne”, principalmente machos jóvenes que se llevan y consumen durante las citadas festividades. (Revista Digital Bienmesabe.org)

Apañada en Fuerteventura. Foto: izuran.blogspot.com

En Lanzarote se realiza “la suelta” cuando comienza la época de lluvias, que es cuando el ganado se puede alimentar de la hierba que crece, y no necesita ser alimentado en los corrales para sobrevivir.

Como hemos visto, las apañadas se realizaban o podemos decir se celebraban y se celebran en la actualidad en épocas festivas. Por tanto las mismas en la época aborigen debieron de hacerse en las fechas mas significativas de su calendario, que ya hemos comentado: 17 de abril y 23 de agosto (± 5 días) y 21 de diciembre.

BIBLIOGRAFÍA.

- Abreu Galindo, Juan de. 1977 (d. 1676 < ca. 1590). Historia de la conquista de las siete islas de Canaria. Edición crítica con introducción, notas e índice por A. Cioranescu. S/C de Tenerife: Goya.
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