martes, 23 de agosto de 2011

LA FIESTA DE SAN BARTOLOMÉ (DE TIRAJANA) Y SU SIGNIFICADO PARA LOS ANTIGUOS CANARIOS.

Recreación de las tres naves que hiceron el ataque a Tirajana

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Cada 24 de agosto, San Bartolomé de Tirajana celebra la festividad de su patrón y por la cual recibe el nombre el municipio. El motivo de esta festividad fue una incursión castellana realizada a “Tirajana” en la que fueron derrotados por los canarios.

La incursión se realizó el 24 de agosto de 1479, día de San Bartolomé, santo patrón del municipio por encomendarse a él los castellanos durante los hechos. Los castellanos eran mandados por Pedro Hernández Cabrón, pirata y corsario de Cádiz, al servicio de Fernando El Católico. Según Abreu Galindo, la expedición es realizada a “Tirajana”, a la búsqueda y captura de canarios, para ser vendidos como esclavos en la península.

Marin de Cubas, en su “Historia de las 7 islas de Canaria”, describe los hechos de la siguiente manera.

“Andavan los canarios tan descomedidos, y atrevidos que hacian en los xristianos grandes burlas, y maldades, haziendo de noche rebatos arma falsa, y a el soldado que veian apartado, o solo le procuraban matar, y la maior fuerza de ellos estaba a la parte opuesta de la Ysla en unas sierras, y varrancos agrissimos llamados Tirajana onde viven en cuebas, y grutas altísimas como las aves de onde las mugeres arrojan piedras, y palos por su defenza y el almirante con alguna gente suia, y otros veteranos y canarios practicos amigos, y enemigos de los suios por delitos.

Envarcados en tres navios fueron al fin de la ysla y dia 24 de agosto de san Bartholome llegaron al pueblo que esta al pie de las sierras, y le hallaron sin gente bien proveidos de carne en sesina ganados, cevada, manteca, y miel silvestre en ollas y odres, y higos passados, y recojida la presa queriendo venir a embarcarse ya serca de noche le dixeron a Pedro Hernandez, que no convenia porque havia cierta emboscada de canarios a la retirada, respondio que tenia los navios sin gente, y que havia de dormir en ellos, y no temia a hombres desnudos, iendo de marcha una cuesta arriva agria, y de malos passos, salieron los canarios dando silvos gritos, y pedradas en lluvia, y palos con que mataron 26 xristianos, y mas de cien heridos, y desvaratados caminaron a la marina, y ellos en su seguimiento que fue menester que de las lanchas se disparasen armas de fuego, y ballestas salio Pedro Hernandez con una pedrada en la caveza, y quedo sin algunos dientes, y la boca torsida que no pudo hablar ni comer bien vino renegando de los canarios, de la conquista de tales fieras.”

Según Viera y Clavijo los canarios estaban al mando del Faicán de Telde, (máxima autoridad religiosa del reino o guanartemato de Telde) e hicieron a los castellanos 22 muertos, 100 heridos y 80 prisioneros.
Recreación poblado aborigen Lomo Los Gatos, Playa de Mogán. Estodotuyo.com.

Al no conocerse a ciencia exacta, por donde se realizó la incursión, en un anterior artículo planteábamos la hipótesis de que a pesar de que hoy día Tirajana se relaciona con Tunte y el interior de la isla, en el pasado también se conocía por este nombre a la zona de costa en Amurga, y lo que se describe en la crónica como “el pueblo al pie de las sierras” pudiera ser Pozo del Lentisco, hoy día ya desaparecido y situado en el actual Tarajalillo, al pie de Montaña de las Tabaibas y Amurga. (NUEVA TEORÍA ACERCA DE LA ENTRADA DE PEDRO CABRÓN A AMURGA (TIRAJANA), EN 1479)

En el artículo sentábamos las bases de una hipótesis, por la cual Amurga era para los antiguos canarios un santuario, lugar de culto y sitio de asilo y de refugio en tiempos de guerra y por ello se desarrollaron allí las últimas acciones de la conquista. Montaña de las Tabaibas, dentro de Amurga, era la montaña sagrada junto con la de Tirma, descrita en las crónicas, donde se realizaban los mas importantes ritos aborígenes.

En el artículo de hoy, vamos a dar a conocer otro importante dato que suponemos que no es casual y que viene a confirmar otros descubrimientos que hemos aportado en este blog, relacionados con el calendario de los canarios y la estrella Canopo. (LOS YACIMIENTOS ABORÍGENES DE CUATRO PUERTAS Y DEL CORONADERO (AMURGA), RELACIONADOS CON LA ESTRELLA CANOPO. El descubrimiento ayuda a descifrar el calendario de los antiguos canarios.)

En esas aportaciones veníamos a relacionar los restos arqueológicos mencionados, con fechas importantes para los canarios, por las cuales se regía su calendario y que fundamentalmente marcaban la temporada de lluvias y la temporada seca. Estas fechas importantes se regían por la aparición de la estrella Canopo en el cielo de Canarias, hecho que se daba en torno al veintitrés (23) de agosto (± 5 días), permaneciendo visible hasta el diecisiete (17) de abril (± 5 días). (Según Ignacio Reyes García, El Cielo de los antiguos).

Grafico: Larevelacionastrologica.blogspot.com
Concretamente, los 36 mojones aborígenes que se encuentran en Altos del Coronadero en Amurga, creemos que tenían una funcionalidad de marcador calendárico, puesto que según Francisco Peinado, el mojón central y de mayor tamaño se alinea con la salida del sol en dos fechas concretas, 14 de abril y 28 de agosto (en fechas actuales), que como ya hemos indicado se corresponden con la visibilidad de Canopo en Canarias.

La función del calendario de los antiguos canarios, al igual que para otros pueblos y civilizaciones antiguas era la de conocer los ciclos de la lluvia para planificar adecuadamente las actividades agrícolas y ganaderas. Controlar los periodos de apareamiento del ganado para procurar que sus crías nacieran cuando los pastos fueran abundantes. Sembrar en la época adecuada del año para que las lluvias del invierno hiciesen crecer la cosecha.

Por tanto la aparición de Canopo, alrededor del 24 de agosto (23 de agosto ± 5 días), representaba una fecha importante del calendario canario en la que se realizaban importantes ritos y ceremonias, en las que intervenía el Faicán como gran sacerdote, junto con las sacerdotisas, las harimaguadas. El pueblo, suponemos que en peregrinación, asistía a estos ritos desde los poblados importantes de la comarca, situados en las inmediaciones de Amurga: Agüimes, Tunte, Fataga, Gitagana (Arteara), Maspalomas y los poblados de la costa , que podrían ser Pozo del Lentisco y  Aldea Blanca.

Recreación a partir de fotomontaje de Jose L. Peinado. Pintaderacanaria.blogspot.com
Lo que ponemos en evidencia con todos estos datos, era que la entrada de Pedro Cabrón el día 24 de agosto, no creemos que fuera casual y sospechamos que los castellanos sabían por medio de los canarios que tenían a su servicio, que Amurga era centro de peregrinación por estas fechas (...y la maior fuerza de ellos estaba a la parte opuesta de la Ysla), a donde se trasladaban gran número de canarios para realizar sus ritos y por ello se realiza esta incursión a la caza de esclavos y rapiña, creyendo los conquistadores que les iba a resultar una tarea fácil, despreciando la capacidad de lucha de los canarios.

Como indican las crónicas, la presencia del Faicán de Telde, en el lugar al frente de los canarios y no en Telde, suma más argumentos a las hipótesis que estamos planteando.

En aquellos momentos la isla se dividía en dos reinos, Gáldar y Telde, cada uno con su santuario de peregrinación, Tirma y Tirajana (Amurga). Egonayga, Guanarteme o rey de Gáldar, fallece ese mismo año de 1479 y le sucede su hijoTenesor Semidán que pasó a llamarse después Fernando Guanarteme. El Guanarteme de Telde, Bentagoyhe, falleció en 1476 y su hijo Bentejuí, es menor de edad en esos momentos, por lo que parece ser que al frente del reino está el Faicán, llamado Tasarte, que a la vez es la máxima autoridad religiosa. Es por ello que está al mando de los canarios en la batalla contra los castellanos, y lo mas importante, que se encuentra en ese lugar y en ese momento, porque en esas fechas se realizaban esos importantes ritos del calendario.


Croquis santuario Amurga, en rojo mojones aborígenes.Elaboración própia desde plano carta arqueológica SBT.

José Barrios señala para los guanches, en la isla de Tenerife que:

“…sin perjuicio de constituirse el Beñesmer en toda circunstancia excepcional, como a la muerte y proclamación de los menceyes, declaración de la guerra, etc., por ministerio de la ley los soberanos lo convocaban tres veces al año, en la cuarta, octava y duodécima luna, durando cada legislatura nueve días que correspondían a los nueve últimos de la 3ª decena del mes de Abril, 2ª decena de Agosto y 3ª de Diciembre.” (Investigaciones sobre Matemáticas y Astronomía Guanche. Sistemas de Numeración.)

El Beñesmer o Beñesmen, era la festividad por excelencia de los guanches en Tenerife, que podríamos extrapolar a los canarios en Gran canaria. El evento se ha traspasado a la liturgia cristiana el 15 de agosto, con la festividad de La Virgen de Calendaria (cuya imagén la tenían los guanches en el momento de la conquista). Observemos que si contamos los nueve días que nos indican que duraban los festejos, se llega al 24 de agosto, fecha de aparición de Canopo, todo ello con fechas aproximadas.

“Tenian los naturales de esta dicha isla de Thenerife (...) Todos los años en los postrimeros dias del quarto mes, que es abril, celebrauan fiestas anales, por espacio de nueue dias; juntauanse los de cada reyno en el palacio de su rey; y alli se regozijauan con juegos, danças,bailes [.]: en estas fiestas auia grandes combites à costa de el rey.” (Núñez de la Peña, (1676). J. Conqvista y Antigvedades de las Islas de la Gran Canaria, y sv Descripción).

Para José Barrios en su tesis doctoral, en función de las costumbres de los bereberes, y de las fuentes recopiladas:

“El conocimiento de los ciclos astrales debió constituir uno de los aspectos más profundos del sistema de creencias de los sacerdotes canarios y guanches, del que poco estaban dispuestos a revelar a sus interlocutores europeos. Dada su profunda aversión a desvelar estos conocimientos, estimamos que las fuentes antiguas sólo alcanzaron a conocerlos en sus aspectos más superficiales. Si ello es así, cabe pensar que los ciclos más importantes desde un punto de vista religioso fueran, precisamente, los menos tratados por las fuentes. Es decir, los ciclos de las estrellas, los eclipses y los planetas.”

Por último y como reminiscencia que todavía se conserva en Gran Canaria de lo que debieron ser esas festividades aborígenes, tenemos la fiesta del charco de La Aldea que se celebra cada año el 11 de septiembre (el 10 día es San Nicolás), siendo según las fuentes, una de las mas antiguas de Gran Canaria, de procedencia aborigen y que se celebraba cuando la visita del obispo Francisco Delgado Venegas, en 1776, el día 23 de agosto.

ARTÍCULOS RELACIONADOS.

NUEVA TEORÍA ACERCA DE LA ENTRADA DE PEDRO CABRÓN A AMURGA (TIRAJANA), A LA CAPTURA DE ESCLAVOS, EN 1479.

LOS YACIMIENTOS ABORÍGENES DE CUATRO PUERTAS Y DEL CORONADERO (AMURGA), RELACIONADOS CON LA ESTRELLA CANOPO.

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO IV. LOS RITOS SAGRADOS.

jueves, 11 de agosto de 2011

LA NOVELA DE JULIO VERNE QUE NOS DESCRIBE A "LOS NEGROS DE TIRAJANA".

PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

La agencia Thompson y Cía., publicada en 1907, es una novela del famoso escritor francés Julio Verne que narra un viaje turístico a Madeira, Azores y Canarias, organizado por Thompson, propietario de una agencia de viajes inglesa que compite con otra agencia para lograr atraerse al mayor número de viajeros. En el trayecto se vivirán muchas aventuras así como situaciones insólitas y peligrosas, como suele acostumbrar Julio Verne en sus novelas, plasmando además en la obra como debieron ser los inicios del turismo británico en las islas.

La obra publicada después de la muerte de Verne ,se supone que fue escrita en sus primeros 20 capítulos por el escritor universal (incluido el capítulo que trata sobre Gran Canaria) siendo los restantes 10 capítulos, terminados por su hijo Michel Verne.

Un capítulo de la novela trata de una escala en Gran Canaria y un viaje al interior de la isla en el que se nos describe un poblado de negros que se encuentra en "Tirajana", con el que los viajeros entablan una lucha.

Verne describe Gran Canaria como una isla seca y cálida aunque con valles con clima agradable y benigno para enfermos venidos de Europa. Habla de la langosta y de nubes de arena así como de la carencia de agua y admira el esfuerzo de los canarios por adaptarse a un medio hostil. Dice de los canarios que tienen una mentalidad cerrada pero son corteses. Los agricultores son tan pobres que viven en cuevas, como en Artenara. Se queja de la desaparición de los pinos y que en el interior de Gran Canaria existen pueblos con idiomas extraños. Describe el gofio como una papilla de cebada o de trigo, muy tostada y diluida en la leche.

Podríamos pensar que lo que se describe como "una colonia de esclavos negros que viven en zonas inaccesibles" y atacan a los turistas, es una de las fantasías incluida en esta novela de aventuras, si no fuera por el hecho de que desde el siglo XVI se tiene noticias de este poblado de negros a escasos 2 kilómetros de Aldea Blanca en el cauce de Barranco de Tirajana, al lado de Los Cuchillos y el Gallego.

De hecho podría ser que el nombre de Aldea "Blanca", le fuera dado al pueblo en contraposición a esta otra aldea "negra", existente en la zona, hoy día ya desaparecida.

Se supone que la obra "La Agencia Thompson y Compañía" está basada en la obra del antropólogo francés René Vernau "Cinco años de estancia en las Islas Canarias" publicada en 1891.

Pedro Agustin del Castillo (Descripción histórica y geográfica de las Islas de Canaria. 1737), describe refiriéndose a Tirajana: "...su vecindad, de cuatrocientos dieciséis vecinos, muchos de ellos negros, que se mantiene su color tan atezado como si vinieran ahora de Guinea...".

Como signo de nuestro mestizaje, estamos seguros de que por nuestras venas también corre sangre de estos negros, descendientes de los esclavos que quedaban libres, de los que tenemos constancia en los ingenios azucareros y en la Casa Fuerte de Santa Cruz del Romeral. Todavía hoy podemos observar en muchos vecinos de Castillo del Romeral, los rasgos característicos de personas de color, que tienden a desaparacer a raíz del mestizaje tras el paso de varias generaciones.

Publicamos a continuación parte del capítulo de la novela donde se describe el pasaje de la aldea "negra", así como enlace a la novela en formato digital. En un próximo artículo abundaremos en mas datos de ese extraño poblado y de sus orígenes.

ENLACE A LO NOVELA EN FORMATO DIGITAL:

http://es.scribd.com/doc/14244253/Julio-Verne-La-Agencia-Thomson-y-CIA

CAPÍTULO XIX
EL SEGUNDO DIENTE DEL ENGRANAJE
.../... PÁG. 156-160

   Habiendo partido a buena hora llegóse a buena hora también a la cima de Tirajana. El camino penetra en este antiguo cráter por una de las estrechas cortaduras de la muralla del Oeste, y después, remontando en zigzag, sigue la pared del Este. Hacía ya algún tiempo que se seguía fatigosamente la ascensión, cuando el camino se bifurcó en otros dos, de direcciones casi paralelas y formando entre sí un ángulo agudo...
    Alice y Roberto, que marchaban al frente, se detuvieron y buscaron con la mirada al guía indígena.
    El guía había desaparecido.
    En un momento se hallaron todos los turistas reunidos en el cruce de ambos caminos formado un grupo y comentando con viveza aquel singular incidente.
    Mientras sus compañeros se extendían en palabras, Roberto reflexionaba silenciosamente. ¿No constituiría aquella desaparición el comienzo del sospechado complot? De lejos observaba a Jack Lindsay, que parecía compartir muy sinceramente la sorpresa de sus compañeros. Nada había en su actitud que fuera de naturaleza a propósito para justificar los temores que a cada momento con mayor fuerza se alzaban en el ánimo del intérprete del Seamew.
    En todo caso, antes de pronunciarse y decidirse era conveniente esperar. La ausencia del guía podía obedecer a causas sumamente sencillas. Tal vez de un momento a otro se le viera regresar tranquilamente.
    Más de media hora transcurrió sin que estuviera de regreso, y los turistas comenzaron a perder la paciencia. ¡Qué diablo! ¡No iban a permanecer eternamente en aquel sitio! En la duda, no había más que penetrar resueltamente por uno de los dos caminos, a la ventura. A alguna parte se iría al fin y al cabo.
–Tal vez fuera preferible –objetó Jack Lindsay con muy buen sentido– que uno de nosotros fuese a explorar alguno de esos caminos. De este modo podría orientarse mejor acerca de su dirección general. Los otros continuarían donde estamos y esperarían al guía que, después de todo, puede llegar aún.
–Tiene usted razón –respondió Roberto, a quien correspondía aquel papel de explorador, mirando fijamente a Jack Lindsay–. ¿Qué camino cree usted que debo elegir?
    Jack se recusó con un gesto.
–¿Éste, por ejemplo? –insinuó Roberto, indicando el camino de la derecha.
–Como usted quiera –respondió Jack con indiferencia.
–Vaya por éste –concluyó diciendo Roberto, en tanto que Jack apartaba sus ojos, en los que, a pesar suyo, brillaba una mirada de placer.
    Antes de partir, Roberto llevó aparte a su compatriota Roger de Sorgues, y le recomendó la mayor vigilancia.
–Ciertos hechos –vino a decirle en sustancia–, y más especialmente esta inexplicable desaparición del guía, me hacen temer alguna celada. Así, pues, vigile con gran cuidado.
–Pero, ¿y usted? –objetó Roger.
–¡Bah! –replicó Roberto–. Si ha de tener lugar una agresión, no es verosímil que se dirija contra mí. Por lo demás, obraré con prudencia.
    Hechas estas recomendaciones a media voz, aventuróse Roberto por el camino que él mismo había elegido, y los turistas continuaron su espera.
    Los diez primeros minutos se deslizaron tranquilamente; necesitábase ese tiempo para explorar un kilómetro de camino al trote largo de un caballo. Por el contrario, los diez minutos siguientes parecieron más largos y cada uno de ellos hacía más extraño el retraso de Roberto. Roger no pudo contenerse.
–No podemos esperar más –declaró terminantemente–. La desaparición del guía no presagia nada bueno, y estoy persuadido de que alguna cosa le ha sucedido a Mr. Morgand. Por lo que a mí hace, marcho a su encuentro sin esperar ni un minuto más.
–Mi hermana y yo iremos con usted –dijo Alice con voz firme.
–Iremos todos –exclamó sin vacilar la unanimidad de los turistas.
    Cualesquiera que fuesen sus ocultos pensamientos, Jack no hizo ninguna oposición a aquel proyecto, y, al igual que los demás, lanzó su caballo al galope.
    El camino rápidamente seguido por la cabalgata se deslizaba entre dos murallas cortadas perpendicularmente.
–¡ Una verdadera madriguera! –gruñó Roger entre dientes.
    Sin embargo, nada anormal aparecía. En cinco minutos llegó a franquearse un kilómetro sin encontrar a ningún ser viviente.
    Al llegar a un recodo del camino, detuviéronse repentinamente los turistas prestando oído alentó a un tumulto confuso, semejante al murmullo de una muchedumbre, que llegaba hasta donde ellos se encontraban.
–¡Despachemos! –gritó Roger, sacando de nuevo su caballo al galope.
    En pocos segundos la tropa de los turistas llegó a la entrada de una aldea, de donde salía el ruido que llamara su atención.
    Aldea de las más singulares, no contaba con casas; era una nueva edición de Artenara. Sus habitantes se alojaban a expensas de las murallas que bordeaban el camino.
    Por el momento, aquellas moradas de trogloditas estaban vacías. Toda la población, compuesta única y exclusivamente de negros, había invadido la calzada y se agitaba lanzando increíbles vociferaciones.
    La aldea se encontraba evidentemente en ebullición. ¿A causa de qué? Los turistas no pensaban en preguntárselo. Toda su atención estaba monopolizada por el espectáculo imprevisto que ante sus ojos se ofrecía. A menos de cincuenta metros veían a Roberto Morgand, sobre el que parecía converger la cólera general; Roberto había echado píe a tierra, y, arrimado a una de las murallas transformada en colmena humana, defendíase como mejor podía, resguardándose con su caballo.
    El animal, nervioso, se movía en todos sentidos, y las coces que lanzaba por doquier mantenían libre un amplio espacio en torno de su dueño.
    No parecía que los negros poseyesen armas de fuego. Sin embargo, cuando los turistas llegaron al terreno de la lucha, tocaba éste a su término. Roberto Morgand iba debilitándose sensiblemente. Después de haber descargado su revólver, y desembarazándose así de dos negros, que permanecían tendidos en el suelo, no contaba ya como arma defensiva más que con su látigo, cuyo pesado mango había bastado hasta entonces para salvarle. Pero, asaltado a un tiempo por tres lados a la vez, apedreado por una turba de hombres, de mujeres y de chiquillos, era dudoso que pudiese resistir por más tiempo. La sangre corría por su frente.
    La llegada de los turistas le aportaba un socorro, pero no la salvación. Entre éstos y Roberto se interponían centenares de negros, gritando, aullando, con tanta excitación, que no se habían dado cuenta de la presencia de los recién llegados.
    Roger, como a un regimiento, iba a ordenar la carga a todo riesgo, cuando uno de sus compañeros previno la orden.
    De repente, saliendo de las últimas filas de los excursionistas, lanzóse un jinete como un alud, y cayó como el rayo sobre los negros.
    A su paso, los turistas habían podido reconocer con estupefacción a Mr. Blockhead que, pálido, lívido, lanzando lamentables gritos de angustia, se aferraba al cuello de su caballo, asustado por los clamores de los negros.
    A aquellos gritos respondieron los negros con exclamaciones de terror. El caballo, enloquecido, galopaba, saltaba, pisoteaba todo lo que encontraba a su paso.
    En un instante el camino se halló libre. Buscando refugio en el fondo de sus casas, todos los negros en estado de combatir habían huido ante aquel rayo de la guerra.
    No todos, sin embargo; uno de ellos había permanecido en su puesto.
    Solo, en medio del camino, éste, verdadero gigante, con musculatura de Hércules, parecía menospreciar el pánico de sus conciudadanos. Blandía con orgullo una especie de viejo fusil, algún trabuco naranjero español, que desde hacía un cuarto de hora estaba llenando de pólvora hasta la boca.
    El negro alzó aquel arma, que sin duda iba a reventar entre sus manos, y la dirigió hacia Roberto.
    Roger, seguido por todos sus compañeros, se había lanzado en el espacio despejado por la brillante acometida del estimado tendero honorario.
    ¿Llegaría a tiempo para detener el golpe pronto a partir?
    Felizmente un héroe se le adelantaba. Blockhead y su caballo, ansioso de libertad.
    De pronto hallóse éste a dos pasos del gigante negro, absorto en el desacostumbrado manejo de su antiguo escopetón. Aquel obstáculo imprevisto intimidó al asustado caballo, que, aferrándose en el suelo con sus cuatro patas, relinchó rabiosamente y se paró en seco.
    Absyrthus Blockhead prosiguió, por el contrario, su carrera. Arrastrado por su ardor, y un poco también, fuerza es reconocerlo, por la velocidad adquirida, Blockhead franqueó el cuello de su noble corcel, y describiendo una sabia y armoniosa curva, fue, a la manera de un obús, a dar al negro el pleno pecho.
    Proyectil y bombardeado rodaron de consuno por el suelo.
    En este mismo instante Roger y todos sus compañeros llegaban al sitio de aquel memorable combate.
    Blockhead fue recogido y atravesado en una silla, mientras otro turista se apoderaba del caballo. Habiendo montado Roberto sobre el suyo, la pequeña tropa huyó al galope de la aldea negra, por la extremidad opuesta a la que diera entrada.
    Menos de un minuto después del momento en que se había visto a Roberto Morgand, todo el mundo estaba en seguridad.
    Sí; aquel tan breve espacio de tiempo había bastado a Absyrthus Blockhead para ilustrarse para siempre en los fastos de la caballería, inventar una nueva arma arrojadiza y salvar, por añadidura, a uno de sus semejantes.
    Por el momento, aquel valeroso guerrero no parecía hallarse en brillante condición. Una violenta conmoción cerebral habíale sumido en un desmayo, que no mostraba ninguna tendencia a disiparse.
    Tan pronto como se hallaron lo bastante alejados del pueblo negro para no tener ya que temer un retorno ofensivo, echaron pie a tierra, y algunas abluciones de agua fría bastaron para devolver el sentido a Blockhead. Muy en breve se declaró dispuesto a partir.
    Antes, sin embargo, fuéle preciso aceptar las acciones de gracias de Roberto, ante las cuales, por un exceso sin duda de modestia, el estimable tendero honorario no dio muestras de que hubiera comprendido el porqué de la gratitud.
    Marchando al paso, rodeóse durante una hora el pico central de la isla, el Pozo de la Nieve, así llamado en razón de las neveras que los canarios han establecido en sus flancos, y luego se atravesó una vasta meseta sembrada de rocas pasándose sucesivamente, por entre las de Saucillo del Hublo, bloque monolítico de ciento doce metros, de Rentaigo y de la Cuimbre.
    Ya fuese un resto de la emoción causada por los negros, ya el resultado de la fatiga, ya otro motivo cualquiera, lo cierto es que muy pocas palabras se cruzaron mientras se atravesó aquella meseta. La mayor parte de los turistas avanzaban en silencio, casi en el mismo orden que al partir. Solamente algunas filas habían sufrido una ligera modificación. Saunders, por una parte, se había unido al valeroso Blockhead, y Roberto, por otra, cabalgaba al lado de Roger, en tanto que Alice y Dolly formaban la segunda fila.
    Los dos franceses hablaban del incomprensible acontecimiento, que estuvo a punto de costar la vida a uno de ellos.
–Había adivinado usted con exactitud –dijo Roger– previendo una emboscada; sólo que el peligro estaba delante y no a la espalda.
–Es verdad –reconoció Roberto–. Pero ¿podía yo suponer que se atentase a mi humilde persona? Además, estoy convencido de que la casualidad ha sido la que lo ha hecho todo, y que usted habría tenido igual acogida, si en mi lugar hubiera usted ido a aquel pueblo de negros.
–En realidad, ¿qué clase de colonia es esa, negra en pleno país de raza blanca?
–Una antigua república de negros –respondió Roberto–. Hoy, hallándose como se halla abolida la esclavitud en todo país dependiente de un Gobierno civilizado, esta república ha perdido su razón de ser. Pero los negros tienen cerebros obstinados, y los descendientes persisten en las costumbres de los antepasados, y así continúan enterrados en el fondo de sus cavernas salvajes, viviendo en un aislamiento casi absoluto, sin aparecer a veces en las poblaciones próximas durante más de un año.
–No son muy hospitalarios –observó Roger, riendo–. ¿Qué diablos pudo usted hacerles para ponerles de aquel modo en revolución?
–Absolutamente nada –dijo Roberto–. La revolución había estallado antes de mi llegada.
–¡Hombre! ¿Y por qué motivo?
–No me lo han contado; pero he podido adivinarlo fácilmente por las injurias con que me han abrumado. Para comprender sus razones, precisa saber que los canarios ven con malos ojos como los extranjeros llegan a su país cada vez en mayor número, pues creen que todos esos enfermos dejan en sus islas algo de sus enfermedades, y que acabarán por hacerlas mortales. Ahora bien, aquellos negros se imaginaban que nosotros acudíamos a su pueblo con objeto de fundar en él un hospital de leprosos y de tísicos. De ahí su furor.
–¡Un hospital...! ¿Y cómo ha podido nacer semejante idea en sus crespas cabezas?
–Alguno se la habrá inspirado –respondió Roberto–, y puede usted calcular el efecto de semejante amenaza en sus cerebros infantiles, imbuidos de prejuicios locales.
–¿Alguno...? ¿De quién, pues, sospecha usted?
–Del guía.
–¿Con qué objeto?
–Con un objeto de lucro; esto es natural. El bandido contaba con apoderarse de la parte correspondiente en nuestros despojos.
    Verdaderamente aquella explicación parecía bastante plausible, y no era dudoso que las cosas hubiesen pasado así.
    En el transcurso de la noche anterior debió el guía de preparar aquella emboscada y sembrar la cólera entre aquellos sencillos habitantes, fáciles de inflamar y de ser engañados.
    Lo que Roberto se callaba era la parte que con toda seguridad había tomado Jack en aquel complot, y eso con un objetivo muy distinto del pillaje inmediato.
    Después de reflexionar, había, en efecto, adoptado la resolución de no decir nada de sus sospechas. Para semejante acusación se requerían pruebas y Roberto no las tenía; tan sólo presunciones; pero, faltando el guía, no tenía medios de procurarse ninguna prueba material. En semejantes condiciones, era preferible guardar silencio sobre la aventura.
    Aun cuando se hallase más armado de pruebas, hubiera callado, por una parte, por entender que era preferible dejar impune el ataque sufrido a sacar de él una venganza que recaería sobre Mrs. Lindsay al recaer sobre su miserable autor.
    Mientras que ambos franceses debatían aquella interesante cuestión, Saunders había cogido por su cuenta a Blockhead.
–¡Mi enhorabuena, caballero! –díjole poco después de ponerse en marcha.
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martes, 26 de julio de 2011

VISIÓN BRITÁNICA DEL ANTIGUO RÉGIMEN EN CANARIAS: LA SOCIEDAD ESTAMENTAL A LA ISLEÑA.

Casa Condal y Ermita de Juan Grande, principios s. XX. Fondo FEDAC.

FELIPE ENRIQUE MARTÍN SANTIAGO.
Licenciado en Geografía e Historia por la ULL.
Diplomado en Estudios Avanzados por la ULPGC

El Antiguo Régimen fue denominado por los revolucionarios burgueses el régimen político y social existente antes de la Revolución francesa en Europa, marcando el 14 de julio de 1789, para muchos historiadores, la frontera entre la Edad Moderna y la Edad Contemporánea.

Esos cambios de una sociedad estamental a una sociedad de clases, no marcada por el nacimiento, diferenciada por el dinero, con la desaparición de los estamentos privilegiados (nobleza y clero), y la “igualdad” de todos ante la Ley. En el Archipiélago Canario el tránsito entre el Antiguo Régimen y el Sistema Liberal se prolongó durante todo el siglo XIX, con lentos cambios, que se verán frenados durante la Restauración Borbónica (1974-1931) con el auge del Caciquismo, del poder oligárquico, plasmado en el Sistema Canovista, con el turnismo en el poder, del partido conservador y el liberal.

En la primera mitad del siglo XIX, el cónsul británico en Canarias reflejó muy acertadamente la estructura social de Canarias, siendo un documento histórico de gran valor, una fuente primaria esencial para el conocimiento de nuestro pasado:

“En la descripción que sigue a continuación, hemos intentado trazar un rápido esbozo de la vida, usos, costumbres y tradiciones de los habitantes de Canarias. Sin embargo, no estará de más comenzar con una breve panorámica de su actual situación social y moral, atendiendo especialmente a las clases bajas. De acuerdo con este plan, empezaremos con la clase de ciudadanos más numerosa y provechosa, a saber, los campesinos, clase social que, desgraciadamente, es también la más oprimida en las Islas. Debido a los elevados tributos con que está gravada la propiedad rural, al campesino le ha tocado en suerte trabajar duramente y consumirse en la miseria.

Como, además, la parte más considerable y mejor del suelo se halla en manos de la nobleza y el clero, en calidad de propiedad inalienable o “manos muertas”, resulta extraordinariamente reducido el número de campesinos que poseen bienes raíces, de manera que la mayoría de ellos debe abonar un censo enfitéutico (1) al propietario de los terrenos.

Pero, lo que arrastran la situación más penosa de todos ellos son, sin discusión, los medianeros, a quienes ya mencionamos en el capítulo anterior. Éstos, que no poseen tierra alguna, no son más que esclavos del propietario, el cual puede despedirlos cuando quiera, encontrándose realmente en una situación muy poco mejor que la que tienen los siervos de la gleba en otros países. Ellos, sus mujeres y sus hijos deben estar siempre al servicio del propietario en todo lo que éste ordene. Sus caballos y asnos que estar ensillados y dispuestos, si al propietario se le ocurre hacer un viaje por la Isla. Deben compartir con el señor la cosecha de las hortalizas que cultivan, si éste lo exige; y las aves de corral o el ganado, que él les haya enviado para los alimenten, pueden causar todos los daños posibles en sus campos, sin que deba pagarles ni un céntimo en concepto de indemnización. De manera que este sistema mantiene a esa numerosa clase social en la mayor dependencia.

Muchos de ellos poseen apenas lo necesario para cubrir su desnudez; sus hijos suelen corretear de un lado para otro sin ropa, aun cuando hace mucho frio, llegándoles a faltar incluso, de vez en cuando, en épocas de malas cosechas, el alimento necesario para acallar su hambre.
En tales circunstancias, ¿quién puede sorprenderse de que siempre haya sido tan grande la tendencia del hombre común a emigrar a América?

La miseria presente y el ejemplo de sus antepasados, muchos de los cuales lograron su bienestar al otro lado del Océano Atlántico, han debido de ser siempre un poderosos acicate para la juventud emprendedora.
Campesinos en Juan Grande. Fondo FEDAC.

Es cierto que el gobierno español ha prohibido esta emigración; sin embargo, las autoridades jamás han intentado impedirla, ya que, de un lado, reconocen que es necesario y, de otro, saben que en todas las épocas han tenido un efecto beneficioso para la economía de las islas. Y en efecto, es necesaria, porque, en el marco de la presente estructura política, no hay trabajo ni pan suficientes para una población que está en crecimiento. T también es beneficioso , porque la mayoría del dinero que circula en las Islas procede de América, donde se ha obtenido como pago al trabajo personal realizado allí por los isleños.

Ciertamente muchos de éstos vuelven, a menudo tras una ausencia de muchos años, con una cantidad de dinero ahorrado, que suelen emplear en la compra o en el cultivo de terrenos, o de cualquier otra manera provechosa. Sin embargo, desde la independencia de las colonias americanas, se han cortado las relaciones de los súbditos españoles con tierra firme, y los canarios se dirigen a La Habana, a donde llegan a miles cada año; pero, aparte de que muchos mueren allí por las fiebres, los que regresan a las Islas con dinero son los menos, porque también allí el trabajo y las ganancias se han vuelto más difíciles ahora.

El proverbio de que “el artesano se hace rico” se cumple también en Canarias, pues sólo entre los artesanos de las ciudades y entre la clase media puede encontrarse cierto desahogo económico. En los últimos veinte años, esta respetable clase social, aunque tan despreciada en España, se ha incrementado de manera extraordinaria y ha mejorado en todos los aspectos. Todo el dinero en efectivo se encuentra en sus manos, como también en posesión de los comerciantes y de los tenderos, cuyo número es muy limitado.

La numerosa nobleza canaria , con excepción de unas cuantas familias, es, por lo general, pobre, aunque, en la mayoría de los casos, por su propia culpa, pues sus prejuicios de clase o la indolencia le impiden, en medio de necesidades que van en aumento, dedicarse a una mejor explotación de sus bienes. Y, en vez de residir en el campo, entre sus medianeros, los propietarios dejan que sus casas se desmoronen, y la mayoría vive en las ciudades, en medio de una inactividad total, sin recibir educación, sin cultura intelectual y sin conocimientos útiles de ningún tipo. Su mayor orgullo lo cifran en lo siguiente: ¡en ser descendientes de los conquistadores de las Islas!

Sólo unos pocos, pertenecientes, por lo general, a la alta nobleza y que se han educado en el extranjero o que se han cultivado yendo allí, suponen una excepción a esta regla.

El clero, cuyos ingresos eran considerablemente superiores antes que hoy en día, cuenta con unos pocos hombres ilustrados y bien informados entre sus miembros, de manera que sólo se encuentra una formación erudita en el estado clerical.

Los funcionarios, nacidos en su mayor parte en la Península, están mal pagados, siéndoles muy difícil, por esta razón, gozar, dentro de la consideración pública, del rango que el Estado les ha asignado.

Si se tiene en cuenta el grado de miseria con que tienen que luchar las clases bajas y el grado de ignorancia y dependencia en que se les mantiene, resulta, con razón, sorprendente que todo ello no haya influido negativamente en su moralidad. Pues, en verdad, es extraordinariamente bajo el número de delitos castigados con la pena capital. Sólo la población de las ciudades más grandes comete robos en las casas y hurtos, si bien aun allí son raros…”

Fuente: Francis Coleman Mac-Gregor (cónsul británico). Las Islas Canarias (año 1831). Traducción y estudio de José Juan Bautista Rodríguez. Taller de Historia. 2005

Análisis del texto.

Al contar el Archipiélago Canario, por su posición geoestratégica, con una “sociedad de frontera”, donde las normas estrictas de la sociedad estamental no se cumplían, con la relevante importancia, a lo largo de la etapa colonial, de los comerciantes de Génova, Flandes, Malta, del Reino Unido, con sus relaciones, incluso alianzas matrimoniales o endogamia con los grupos de poder.

El cónsul británico no tiene una buena visión de los estamentos privilegiados, de la nobleza y el clero, salvo algunas excepciones, que presenta como característica el haber estudiado en el extranjero. Haciendo mención a una minoría de ilustrados, que entendemos se refiere a los integrantes de la Tertulia de Navas e integrantes de las Sociedades Económicas de Amigos del País.

Los artesanos y tenderos, según certifica el cónsul británico, eran los únicos que tenían liquidez, dinero en efectivo. La nobleza, según Francis Coleman Mac-Gregor, dedicados al cobro de sus rentas, en gran medida en especies, vivían de forma ociosa en las ciudades, sin mejorar sus propiedades, siendo responsables de su paupérrima economía y, como consecuencia de ello, de la miseria que se daba en las Islas.

Claramente identifica como el estamento no privilegiado al campesinado, en especial a los medianeros, que malvivían pagando las rentas a los señores de las fincas, en situación parecida a los siervos de gleba.
 

(1) La enfiteusis (del griego μφύτευσις, "instauración" o "implantación"), también denominado censo enfitéutico, es un derecho real que supone la cesión temporal del dominio útil de un inmueble, a cambio del pago anual de un canon.

jueves, 14 de julio de 2011

CANARIAS7 DENUNCIA LAS OBRAS QUE HAN DESTRUIDO PARTE DEL YACIMIENTO DE MONTAÑA DE LAS TABAIBAS, EN TARAJALILLO.

Pinchar en la imagen para leer el artículo.
PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Adjuntamos artículo de Gabriel Suárez publicado en el Canarias7 del 22/4/11, en el que se denuncian las obras realizadas en Montaña de las Tabaibas, que han destruido buena parte del yacimiento arqueológico del lugar.

Las obras, que se vienen realizando desde hace unos 20 años, han destrozado parte de la muralla que rodeaba la corona de la montaña, para construir un camino de acceso y casetas para antenas de telecomunicación, según vemos en las fotos.

Como se recordará, en nuestro blog publicamos un primer artículo de denuncia sobre el tema, que realizó el técnico restaurador arqueológico Francisco Peinado en su blog: http://pintaderacanaria.blogspot.com/

Para Francisco Peinado, la función del yacimiento para los antiguos canarios, era la de atalaya de vigilancia de naves enemigas y dar avisos para la defensa, en el sur de la isla. Para ello, la muralla era transitable en su parte superior con el fin de ser utilizada como camino de ronda donde el vigilante realizaba las rondas de guardia. Ademas había una zona donde estaba el foguero, o lugar donde se hacia un gran fuego como señal de rebato o peligro por la llegada de naves a la captura de esclavos y rapiña.

Casetas sobre la muralla y camino de ronda y antenas en la cima. Foto: Fco. Peinado. pintaderacanaria.blogspot.com/

Para nosotros, además de la función de atalaya de vigilancia, que con toda seguridad tuvo esta montaña, desde la que se divisa toda la zona sur de la isla, debió ser el lugar donde se realizaban los ritos y actos importantes del culto de los canarios, enclavados dentro del santuario de Amurga, lugar sagrado de unas dos leguas de extensión (10 kilómetros), que era delimitado por mojones de piedra que aún se conservan y podemos ver hoy día.

 Corte transversal de la muralla  para el paso de la pista que sube a la cima.
 Foto: Fco. Peinado. pintaderacanaria.blogspot.com/

De hecho, la muralla y el foguero o bracero, que se encuentran en la corona de la montaña, se identifican con la descripción realizada en las crónicas de la conquista de la otra montaña sagrada, junto con Tirma, que tenían los canarios para realizar sus mas importantes ritos (ver artículos relacionados).

ARTÍCULOS RELACIONADOS.
(pinchar en el texto para acceder el artículo)

AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO V. LOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE MONTAÑA DE LAS TABAIBAS.


AMURGA, EL SANTUARIO PERDIDO VI. AMAGRO, UMIAYA, MONTAÑA DE LAS TABAIBAS.


DENUNCIAMOS LA DESTRUCCIÓN DE LOS RESTOS ABORIGENES DE MONTAÑA DE LAS TABAIBAS.

jueves, 23 de junio de 2011

LAS NIEBLAS O BRUMAS DE ESTOS DÍAS, FENÓMENO QUE LOS ANTIGUOS CANARIOS USABAN PARA PRONÓSTICAR AÑO DE ABUNDANCIA.


PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Durante estos días, especialmente los días previos a la ola de calor, se ha producido un fenómeno metereológico que se da con poca frecuencia en el sur de la isla, el cual conocían perfectamente los antiguos canarios y para el que daban un significado especial.

Este fenómeno, que se produce duarante varias horas después del amanecer, en las fechas cercanas al solsticio de verano (20-21 junio-San Juan), se debe a lo que los meteorólogos llaman inversión térmica, el aire de las capas inferiores de la atmósfera es mas frío que el de las superiores con lo que no puede elevarse, y se forman los nieblas o brumas en zonas determinadas del sur.

Para los canarios estas nieblas eran los fantasmas de sus antepasados, los “magios” o “majos”, los hijos de “Magec”:

“ De las particularidades que los ysleños tubieron en algunas (islas) lo primo decían que el año que aparecían los Majos, o encantados, que son ciertas nubes a la parte de el sur por los días maiores de el año que es a fines de Junio tenían por prognóstico serles el año feliz de fructos y creían haver en ello algo sobrenatural en que el demonio les tenía engaño puesto como en otras cosa”. Marín (1986 (1687))

Para José Barrios, (Investigaciones sobre matemáticas y astronomía guanche. II), que cita a Marín, existía un fenómeno metereológico, que conllevaba un ritual de predicción del futuro, que tenía lugar en la zona sur de Gran Canaria, en las épocas cercanas al solsticio (aunque el texto habla de otoño, lo que debe ser un error):

“ Los canarios llamaban encantados a ciertos nublados o vapores levantados de los arroyos orillas de el mar a la parte del sur de esta isla de Canaria, que a la verdad duran por tres horas salido el sol, unos hacen forma de torres, navíos, hombres a caballo, ejércitos de a pie, y conforme corre el viento norte o noroeste en tiempos de otoño, que se recogen allí al sotavento de los montes: lo mismo es como causa natural en los ríos, y demás partes donde hay humedades, y vapores. Prognosticaban la abundancia o esterilidad del año o las mudanzas de su gobierno, u otras adivinaciones, y según estos encantamientos hubo de nacer de ellos el desir, que otra isla en este paraje de las Canarias andaba oculta de la cual ni historiador, ni geógrafo nos da tal noticia”. Marín (1941 (1694))

Es posible que la isla nombrada, fuera Fuerteventura, solo visible pocos días al año, e indicadora de la lluvia, señalada con el mojón mayor del yacimiento del Coronadero (Barranco Hondo).

Relacionado con los ritos anteriores, vemos otro, que era el del culto a los muertos:

…juraban por Magec que es el sol … a el alma tenían por inmortal hija de Magec, que padece afanes, congojas, angustias, sed y hambre, y llévanles de comer a las sepulturas los maridos a las mugeres, y ellas a ellos a los fantasmas llaman Magios o hijos de Magec.” Marín (17?? (1694))

Tenemos que recordar en este punto la leyenda de los antiguos pastores del Castillo, acerca de la existencia de un cementerio de canarios en los altos de San Agustín.

De la misma forma, se han descubierto diferentes momias aborígenes, en la zona de costa de Amurga. Aquí citamos como ejemplo, una en una cueva en Altos del Coronadero, de la que nos informó Francisco Peinado, así como otras en cuevas de Barranco Hondo, en el curso superior a Altos del Coronadero, de la que nos dieron noticias pastores de Juan Grande. De igual forma relacionamos aquí, las Necrópolis de Arteara y de Maspalomas, situadas en los límites de Amurga, que debieron ser auténticos centros de peregrinación y de ritos, como lo son los cementerios de hoy día.

Recordamos que el año pasado se produjeron las nieblas en fechas cercanas a San Juan y durante el invierno llegaron a las islas muchas borrascas y con ellas abundantes lluvias. Si hacemos caso a las crónicas y a los pronósticos de nuestros antepasados, para este año nos espera otro invierno lluvioso.

ARTÍCULO RELACIONADO:

martes, 10 de mayo de 2011

EL CAMPAMENTO INGLÉS EN MASPALOMÁS EN EL AÑO DE 1797

La Charca y las dunas, primera mitad s. XX. Fuente: Fondo de Fotografía Histórica de la FEDAC

Felipe Enrique Martín Santiago.
Historiador. Licenciado Geografía e Historia, Universidad de La Laguna,
Profesor y Miembro del Centro de Interpretación e Investigación Etnográfica e Histórica del CEO Tunte.

Dentro del plan del Almirante Nelson para apoderarse del Archipiélago, junto con el ataque de la escuadra inglesa al puerto de Santa Cruz de Tenerife, parte de la flota del Reino Unido, fondeando en la playa de Maspalomas, constituyeron un campamento militar con el claro objetivo del control y ataque a todo navío enemigo.

Junto con la hipótesis del origen de la toponimia de la playa del Inglés, ligado a la familia García del Castillo, con ingenio en Gran Canaria durante el siglo XVI, que por lazos matrimoniales aportaron a la toponimia de Telde el apellido Inglés (Juan Inglés).

No debemos descartar la presencia del campamento británico de 1797 como origen de la toponimia de la playa del Inglés.

En esa coyuntura internacional, con el apoyo de Carlos IV de España a la Francia napoleónica, se contextualiza esta historia. El 20 de julio de 1797, un escuadrón británico al mando del contralmirante Horacio Nelson se presentó frente a Santa Cruz de Tenerife. Tres días más tarde, el 25 de julio de 1797, fueron derrotados, tomando nuevos rumbos la flota británica.

La Charca y Oasis. Fuente: Fondo de Fotografía Histórica de la FEDAC.

Apéndice Documental

“En este día, 24 de abril de 1797, se extendió la voz que había saltado los ingleses por Maspalomas y habían formado campo, a cuyo aviso fueron varios oficiales de esta ciudad a unirse con sus compañías en Telde.”

En este día, 25 de abril de 1797, se corrió la voz que el inglés se cogió el barco Santo Domingo de don Domingo Suárez y el barco de La Vera Cruz de Antonio Melián
...
En este día, 2 de mayo de 1797, me prestó el Viato Francisco Carme media fanega de gofio para pagársela en el tiempo de la cosecha, y al día siguiente, día de la santísima Cruz, les dí de comer a 27 palmeros que era la compañía del barco del Gallito, que los había prisionado el inglés en la guerra de este año 1797, y los cogió el día sábado 29 de abril de dicho año 1797, sobre los puertos de Ganiguin y Maspalomas, en cuyo día les dí de almorzar y comer una comida de pan y otra de gofio, carne y demás.
En este día, viernes, 12 de mayo de 1797, a las cinco de la tarde aprisionó por enfrente de la Carnicería, poco más o menos, más alto o bajo una fragata inglesa que asomó por la Punta, sería como cosa de las tres de dicha tarde, al barco de la Galinda San Caethano, que estaba barloventiando para montar la Punta y pasar a la Resifia a fondearlo en el Charco, cuyo fragata solo le tiró un pedrero con bala sin tirarle hacer daño, para que arriara la bandera española que había echado el dicho San Caethano, y en aquella misma noche hizo echar la lancha en tierra del san Caethano con el contramaestre. A Morales y tres hombres más que le diesen un refresco, ofreciendo dar el barco a Roquito Gre que se hallaba prisionero, por haber estado a bordo de dicho Caethano. Este dieron fuego al barco y echaron a Roquito y a la demás gente en tierra el día 18 de mayo, que llegaron a la ciudad por haberles echado el día antes, 17 de dicho mayo.

Oasis y las dunas, primera mitad s. XX. Fuente: Fondo de Fotografía Histórica de la FEDAC

En este día, 1º dicho (septiembre), a la tarde, viernes, se aparecieron tres navíos ingleses, dándole caza a una fragata francesa que venía cargada de América de varios efectos, cuya cargazón declarado por su tripulación, que se componía de 80 personas, ascendía a 9 millones de pesetas, que son en pesos dos millones y medio a corta diferencia. Esta le vinieron dando caza todo el día hasta las cuatro de la tarde, que por la parte del Confital se entró hasta la Punta de la barra, donde dio fondo. Y hasta allí le siguieron los buques ingleses haciéndole fuego. Y, sin embargo, que el castillo de Cabrón hizo fuego y el del puerto lo mismo, nada se consiguió a causa del mucho fuego que hizo la una [sic] de los navíos ingleses, porque a las cinco y media de la tarde se abordaron a ella varios lanchones y se la sacaron picándole los cables y se la llevaron, sin embargo, de haberse echado en tierra parte de la tripulación, como serían cincuenta hombres, quedando los demás a su bordo.”

Fuente: Los Cuadernos del Comerciante de la Calle de la peregrina don Antonio Betancourt (1796-1807). Introducción y estudio de don Antonio de Bethencourt Massieu. Transcripción de Aurina Rodríguez Galindo. Ediciones del cabildo Insular de Gran Canaria. 1996.

jueves, 14 de abril de 2011

HUNDIMIENTO DEL VAPOR “PLASENCIA”, EN 1962 FRENTE A SALINAS DE MATORRAL.


Inmersión en el Plasencia. www.museovirtualsubmarino.com
Autor: Paco Romero Vernetta.


PABLO GUEDES GONZÁLEZ.

Hundido a unos 34 metros de profundidad, frente a Salinas de Matorral y a la Central Térmica, a menos de dos millas de la costa, se encuentra el vapor Plasencia, que se perdió el 11 de abril de 1962, tras sufrir una vía de agua cuando era remolcado a Las Palmas GC., después de embarrancar en la zona. En estos días se cumplen 49 años del hundimiento.

El pecio, actualmente es considerado la joya del submarinismo deportivo en Gran Canaria, calificado por expertos como una de las inmersiones mas espectaculares de la isla y con mayor cantidad de vida submarina, como se puede constatar en los videos adjuntos. Ello es así, debido a que el lugar del hundimiento es poco conocido y a lo complicado de la inmersión por las condiciones de mar y las corrientes marinas en este lugar, especialmente en los meses de verano cuando soplan los vientos alisios, lo cual se suma a las mareas vivas. Ello produce lo que los pescadores del barrio de Castillo conocen como marea de “avante”, una fuerte corriente, que lleva dirección contraria a la del viento, y que produce gran marejada.

En el lugar nos podemos encontrar con bancos de roncadores, bicudas, jureles y medregales, así como morenas y congrios, en tal cantidad que es raro verlo en Gran canaria. Desde el principio los pescadores dejaron de echar sus nasas allí porque se les enrocaban y las perdían, lo que ha contribuido a la espectacularidad de la vida submarina del lugar.

El Plasencia era un barco de madera de 142 toneladas, de 28 mt de eslora por 5,80 de manga y 2,50 de puntal, propulsado por un motor de 120 caballos, que se dedicaba al cabotaje entre las islas y África, desde donde venía (Villa Cisneros) con un cargamento de pescado salado cuando sufrió la tragedia.

Pero vamos a describir como fueron los hechos y lo haremos exponiendo los artículos que se publicaron aquellos días en la prensa local:


Inmersión en el Plasencia II. www.museovirtualsubmarino.com

Lunes, 9 de Abril de 1962. Diario de Las Palmas.
EL “PLASENCIA” ENCALLÓ ANOCHE EN PUNTA TENEFÉ.

Según nos informan, esta madrugada se recibió noticias de que el vaporcito español "Plasencia", había encallado en Punta Tenefé, al sur de la isla en las proximidades del barranco de Tirajana. El barco quedó varado y se espera ponerlo a flote hoy.

Jueves 12 de abril de 1962, Diario de Las Palmas.
EL PLASENCIA SE PERDIÓ ANOCHE FRENTE A ARINAGA.
El Fortunate, después de ponerlo a flote, le iba dando remolque.

Una nueva baja más en la flota de buques de cabotaje entre las islas y el Sahara Español, se suma con la perdida del vaporcito “Plasencia” ocurrida anoche sobre las diez y medida cuando era remolcado por el Fortunate hacia Las Palmas. El pasado lunes informamos del accidente que tuvo este buque al quedar varado en el litoral del sur de la isla en las proximidades del Castillo del Romeral, cuando regresaba de Villa Cisneros.
      Después de varias tentativas el remolcador “Fortunate”, del servicio de este puerto había logrado ponerlo a flote ayer tarde y lo traía de remolque hacia Las Palmas, cuando frente a la playa de Arinaga, el “Plasencia” se viro a una banda hundiéndose rápidamente, sin que pudiera hacerse alguna maniobra para tratar de salvarlo. Según parece, al ser sacado del marisco en que había quedado varado sufrió una vía de agua en la sala de máquinas, la cual produjo el hundimiento.
      El “Plasencia” lo mandaba el patrón Juan Roger Francés y era propiedad de la Naviera Medina. Fue construido en el año 1951 en Bilbao, Astilleros Cadagua para la Compañía Colonial Marítima Pesquera y tenía matrícula de Santa Isabel.
      Sus principales características eran: 28 metros de eslora, 5;80 de manga y 2.50 mstros de puntal. Tonelaje bruto 142 toneladas y era propulsado por un motor de 120 caballos.

Viernes 13 de abril de 1962. Diario Falange.
SE PERDIÓ LA MOTONAVE PLASENCIA

El vaporcito "Plasencia", de 28 metros de eslora y 142 toneladas de desplazamiento, se acaba de perder al sur de la isla. Había embarrancado el pasado lunes frente a Castillo de Romeral, cuando procedente de Villa Cisneros se dirigía al Puerto de La Luz, y se trabajaba para ponerlo a flote, cosa que se había logrado con la ayuda del remolcador "Fortúnate". Pero ahora viene lo imprevisto: en la noche del miércoles, cuando era remolcado por el "Fortúnate" hacia nuestro puerto, a poco de iniciarse el remolque, navegándose frente a Arinaga, se observó como el "Plasencia" se escoraba rápidamente, de banda y pronto se hundía, sin dar tiempo a nada.
      La pérdida del "Plasencia" ha sido total, cuando ya se daba por descartada su recuperación después de haberse sacado del embarrancamiento, frente a Castillo de Romeral, lugar en el que hace unos cuantos años encalló un buque inglés que procedía de la Costa de África y fue igualmente salvado.
      Se supone que el "Plasencia", a consecuencia de haber encallado, quedó con el fondo dañado y ya en pleno remolque hacia el Puerto de La Luz se le abrió una importante vía de agua.

 
Sábado, 14 de abril de 1962. Diario de Las Palmas.
LA ÚLTIMA FOTO DEL PLASENCIA.

(Texto y foto de Martín Díaz).

El "Plasencia" no es —mejor, no era— un buque de gran porte. Era un carguero de unas 150 toneladas que se dedicaba al servicio de cabotaje entre los puertos de las islas y la próxima costa sahariana. Hace unos días procedía de Villa Cisneros con un cargamento de pescado seco. Bien porque el timonel se durmió sobre el timón, bien porque el faro colorado de Arinaga no brillo lo suficiente ante los ojos de aquel, es lo cierto que el Plasencia arremetió contra la costa enclavada entre los pagos de Vecindario y Castillo de Romeral.
      La tripulación ayudada por el vecindario de aquel sector de la isla pusieron en tierra el cargamento. Más tarde se metieron más de cien bidones vacíos al objeto de que pudiera establecerse la flotabilidad. La fotografía fue tomada la tarde del miércoles, cuando el Gran Tarajal, un buque de la misma naviera, realizaba las operaciones necesarias para el salvamento del primero. Como la situación no mejoró, el Fortunate fue el encargado de dar el tirón y remolcar al buque encallado hasta el Puerto de la Luz, cosa que no ha podido finiquitarse, porque, como ya saben los lectores, el Plasencia se hundió de madrugada frente a la Punta de Arinaga.

Los artículos de prensa recogen perfectamente como se fueron sucediendo los hechos a excepción de que el hundimiento no se produjo frente a Arinaga. Por otro lado debemos comentar que el remolcador Fortunate fue el que en 1952 remolcó al submarino alemán U167 desde Las Burras al Puerto de La Luz. Este submarino fue torpedeado por los aliados frente al Castillo y hundido en Las Burras en 1943, hechos de los que tenemos publicados dos artículos en nuestro blog.

Posición de Barco Quebrado en el mapa.

Hemos intentado buscar algún testigo en el pueblo del encallamiento, cosa que no ha podido ser, puesto que se confunden unos naufragios con otros. Los vecinos tienen noticias de muchos incidentes de este tipo, hechos que hemos publicado en un anterior artículo titulado Naufragios en la costa de Castillo del Romeral.

Incluso nosotros mismos hemos sido testigos de hasta dos encallamientos, lo que nos da idea de lo peligroso de este lugar para la navegación.

La zona donde se han producido los naufragios, a lo larga de varios siglos, desde donde hoy se encuentra las instalaciones de la Piscifactoría ADSA hasta la Punta de Tenefé, se la conoce desde el siglo XVI como “Barco Quebrado” por ser zona frecuente de embarrancamientos. Observese que el topónimo tiene un origen portugués, pues creemos que la población con este origen era la predominante en la zona.

BIBLIOGRAFÍA Y ARTÍCULOS RELACIONADOS.

Ros, Fernando. Revista Aquanet nº 10 abril 2000.
EL “PLASENCIA” ENCALLÓ ANOCHE EN PUNTA TENEFÉ. Diario de Las Palmas. Lunes, 9 de Abril de 1962.
EL PLASENCIA SE PERDIÓ ANOCHE FRENTE A ARINAGA. Diario de Las Palmas. Jueves 12 de abril de 1962.
SE PERDIÓ LA MOTONAVE PLASENCIA. Diario Falange. Viernes 13 de abril de 1962.
LA ÚLTIMA FOTO DEL PLASENCIA. Diario de Las Palmas.Sábado, 14 de abril de 1962.